La colina Perlan en Reykjavik
El último día nos despertamos entre una maraña de turistas. El salón del desayuno del hotel plaza es pequeño y parecia que todos nos habíamos puesto de acuerdo para desayunar en el mismo momento. Estaba bien surtido y comimos de todo.
Después intentamos subir a la colina de Perlan, en busca de las mejores vistas de la ciudad. No deben estar allí, ya que había una torre que aún no estaba abierta y las vistas no eran nada del otro mundo. Como queríamos probar suerte de nuevo con las motonieves, no seguimos buscando y nos fuimos.
Tomamos de nuevo la ring road en dirección al Myrdasjökull. Es más cercano que el Vatnajökull, y el alquiler de las motonieves parecía cercano a la ringroad, así que allá que fuimos. De camino empezamos a despedirnos del cielo y los cambios de luz de la isla.
En el lugar de las motonieves nos dieron los trajes térmicos y los cascos, y estuvimos esperando un rato hasta que llegara más gente para poder subir, en el enorme vehículo oruga a la cima del glaciar.
El autobus 4x4 que nos llevaría a lo alto del glaciar
Era una excursión de un par de horas, si no recuerdo mal, en la que estaríamos media hora para subir, otra para bajar y el resto en las motos.
El trayecto hasta arriba es toda una experiencia, cruzando unos pedruscos impresionantes y rios congelados. Las pendientes eran tremendas. Eso sí, el interior del trasto era una sauna
Nos montamos por parejas, e hicimos un recorrido hasta cerca del centro del glaciar. Allí paramos y nos contó un poco de la historia del Myrdasjökull, como que el volcán que oculta bajo su centro, el Katla, está a punto de estallar y cosas así.
Parece ser que el Katla estalla dos veces cada siglo, cada 50 años aproximadamente.
La última erupción fue en 1918 y los geólogos esperaba que detonase otra vez en los 90. Como no pasó nada, dijeron que sería con el 2000, y como volvió a no pasar nada, dijeron que en la primera década de este siglo oíriamos algo. El guía nos explicó que las erupciones van precedidas de un temblor y después, en un tiempo no estimado, los hielos que cubren el Katla se fundirían. Cuando eso ocurre es momento de rezar, porque aproximadamente dos horas después, el volcán entra en erupción y se produce la inundación. Creo recordar que tienes media hora antes de que el agua llegue a la población más cercana (Vik)
Después de la reconfortante historia, cambiamos de piloto en las motonieves y bajamos al punto de partida.
Conducir las motonieves fue estupendo. Se mueven como mil demonios (al fin y al cabo el suelo no es firme asfaltado y notas cada bache), pero es una experiencia genial. Estoy deseando hacer rutas más largas.