Askja o el infierno

Askja Travel Blog

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La entrada al parque natural de Askja

En la parte buena del camino, tan sólo había grava y las molestas ondas que ya conociamos de otras partes. El desierto que conduce a Askja es llamado Odadahraun y son los restos volcánicos de la gigantesca erupción que tuvo lugar en 1875 y que fue un auténtico cataclismo para la isla. Con los años, se ha generado una suerte de oasis en los cursos de los dos ríos que surcan el lugar y que son los únicos vadeos que tuvimos que hacer.

 

En el cartel de la entrada se menciona a Herdubreid, un móberg (o tuya, en ingles) que se considera la reina de los mobergs islandeses por su majestuosidad y su altura.
La reina de los mobergs
Hablamos de los móbergs el día 02.08, al salir de Reykjavik. El camino ennegrecido de la lava, desértico y con la figura lejana del Herdubreid es uno de los espectaculos más llamativos de la ruta. El inicio de sentirse en otro mundo.

 

Creo que uno de los ríos que se han formado con el tiempo es el Lindir. A su ribera se ha formado uno de los “oasis” oficiales de Odadahraun, llamado Herdubreidarlindir, en el que hay un puesto para descansar e informarse sobre rutas de senderismo. No hay que engañarse, el oasis es una franja de musgo verde que atraviesa el desierto como una herida abierta, pero el hecho de que crezca vida después de la devastación del Askja es suficiente para ganarse la categoría de oasis.

 

Pasado el oasis nos adentramos en el desierto de escoria volcanica.

El primer refugio, cerca de Herdubreid
De vez en cuando los vientos arrastraban una arena negra bastante molesta que se metía por todas partes. En ocasiones, ni siquiera podíamos abrir el techo solar para hacer fotos, porque se nos llenaba el coche de arenilla. Bordeamos a Herdubreid y continuamos hacia el interior.

 

El viaje era lento, como todos los que hicimos en Islandia, porque parabamos continuamente a hacer fotografías. Además, las ondas en la arena y las traicioneras piedras no te permitían ir a mucha velocidad. Lo último que queríamos era un pinchazo o (peor todavía), los bajos del todoterreno dañados por un bache mal esquivado o una piedra demasiado grande. Algunas de las paradas que hicimos era para hacer fotos de los letreros. Entre ellos, el que marcaba la que sería la ruta de por la tarde, dirección a Kverkjöll por la infame F902, la carretera más dura de cuantas encontramos. Pero eso sería horas después.

 

De todas formas, hasta entonces, la carretera ya era durilla.

El rio lindir, un oasis en mitad de la lava
Ya he mencionado las ondas y las piedras, pero no los vadeos. Si no recuerdo mal, sólo tuvimos que vadear dos ríos hasta Askja, pero uno de ellos (el Lindir) fue el vadeo más complicado desde Thorsmork. Ancho y profundo, el río hacía que los coches y las motos se pararan con indecisión a la hora de pasarlo, y de hecho vimos como, poco después del río, un todoterreno estaba parado en el camino, porque le había entrado agua en el maletero y estaban secando las cosas.

 

 

Llegamos al siguiente refugio, el que marcaba el inicio de otras rutas de senderismo y parecía mejor preparado que el anterior (eso significa que en lugar de una cabaña había cuatro casas y un para de campistas con sus tiendas de acampar). Pero no se acababa ahí el viaje, tenías que seguir unos kilómetros más, bordeando las montañas cubiertas de nieve. Llegamos al punto de destino; un pequeño aparcamiento, unos kilometros después del refugio de Askja.

El "parking" de Askja... ¡con un Suzuki Jimmy!
En el lugar se dejaban los coches para subir andando al corazón de Askja. Nos llamó poderosamente la atención el Suzuki Jimmy de una de las fotos. Es el todoterreno aparcado entre dos coches de mayor tamaño. Desde el inicio pensamos que el Jimmy era un 4x4 de segunda, una trampa para turistas que no podría llegar a muchos sitios, pero lo cierto es que desde que llegamos el primer día nos hemos encontrado un Jimmy en todas las rutas que hemos hecho nosotros, por duras que fueran…

 

Aprovechamos el aparcamiento para ponernos el bañador (sí, el bañador), tomar unos pocos Rgigifsureurdur sabor bacon (gusanitos islandeses) y comenzamos la caminata hacia la boca del volcán. La verdad es que el paisaje no animaba mucho a tomar un baño, por la cercanía de los montones de hielo y nieve. De todas formas, teníamos que cumplir con la tradición del bañito en el Viti, y allí que ibamos. Mientras, avanzabamos por una capa de sedimentos volcánicos, negros y brillantes, azotados continuamente por el viento.

De camino a la caldera de Askja

 

 

Cuando llegamos, el negro del suelo se transformó en marrón profundo y el viento en vendaval. Desde donde tomamos estas fotos, el viento era comparable al que sentimos en Sjnarnipa, Skaftafell.

 

El inmenso lago, de 220 m de profundidad, es el Öskjuvatn, que cubre la caldera del volcán Askja. Las aguas blanquecinas de su lado izquierdo son el crater Viti, creado también en la erupción de 1875 y calientes.

La caldera de Askja, y la pequeña caldera del viti
Allí es donde nos bañaríamos, si conseguíamos superar el desnivel.

 

 

Antes de bajar, tratamos de andar un poco por el margen del lago, algo totalmente imposible por el impresionante vendaval, que te tiraba al suelo. La zona es un páramo desde que en 1875 una violentísima explosión reventara la montaña que había antes en el lugar, lanzando roca y materiales piroclásticos a kilómetros de distancia. Según la Guía Azul de Islandia, 50km2 de montaña volaron por los aires, y el episodio volcánico que hubo antes y después de la detonación se mantuvo activo durante tres decadas. En cualquier caso, la explosión de la montaña duró relativamente poco y los restos de montaña se colapsaron, hundiéndose 250 metros.

La pronunciada pendiente al Viti
Acto seguido el cráter se rellenó con agua de las montañas generando el lago más profundo de Islandia. La nube de ceniza y sulfuro qe se produjo en el evento envenenó la tierra y mató a todo el ganado y los animales hasta la zona de los fiordos del este (De hecho, la ceniza se supone que llegó hasta Noruega). El cataclismo generó una debacle económica y una hambruna, y provocó que en las décadas posteriores miles de nativos emigrasen a otros países.

 

 

Podéis suponer la impresión de saberse en un lugar así, aguantando el viento huracanado. Más que de andar, daban ganas de quedarse allí, simplemente, mirando el sol tras las montañas, sintiendo la fuerza de la naturaleza. Tras unos momentos de visión majestuosa, volvimos a la "pequeña" caldera del Viti, para bajar por la extrema pendiente.

Bañandonos en un volcan!
Tuvimos suerte de tener sol, con algo más de humedad el suelo terroso se habría vuelto barro y la bajada hubiera sido mucho más complicada. En cualquier caso tenías que tener cuidado de no resbalarte y de dejar subir a otras personas por el estrecho camino practicable. Bajamos por la pendiente, listos para un baño calentito...

 

 

¿Calentito? ¡Y una leche! El agua estaba templaducha, pero poco más que un caldo mal tostao. Se supone que Viti significa “infierno” en Islandes, pero la laguna blanca no lo cumplia en absoluto. Evidentemente nos metimos por turnos, como todo el mundo. Primero porque necesitas a alguien que te proteja la ropa que te has quitado de la arena, o sencillamente de que se vaya volando, y segundo porque necesitas una toalla rápida en cuanto sales del "baño" en el volcán.

El camino de regreso, con colores increibles

 

 Bañarse en el Viti es una experiencia curiosa y recomendable. El fondo pantanoso del lago da un poquito de asco (hay otras zonas de piedras, así que no pasa nada) pero es más seguro que bañarse en el lago del crater superior. Las traicioneras corrientes del fondo pueden engullirte en segundos, como a los científicos Walter von Knebel y Max Rudloff, que en 1905 desaparecieron con su barca cuando estudiaban el volcán (se supone que en algún lugar de la caldera del Askja hay una placa). Cumplida la tradición, hay que decir que el viento huracanado te seca en un momentito, por lo que el frío que sientes al salir dura sólo unos segundos. A la vuelta, el paseo se hizo mucho más agradable y volvimos a disfrutar de los increíbles colores de la isla; negro ceniza sobre blanco glacial y rojo riolita. Una pasada.

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Askja
photo by: dl4plm