El desafío de Thörsmork

Thorsmork Travel Blog

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Otro Moberg de camino a Thorsmork

Un ejemplo de las palizas que nos dimos en el viaje fue la primera comida, que hicimos a las 18:00 hora española (las 16:00 en islandia). Los desayunos fuertes en los hostales, basados en queso, yogurt y tostadas, y las bolsas de guarradas (los buenos e impronunciables Fgrüjfriudgur sabor bacon) nos ayudaron a mantenernos.

 

Después salimos hacia Thörsmork, cuya carretera, como hemos dicho, parte desde Seljalandsfoss en línea recta. La gran mayoría de vídeos en Youtube de la zona muestran 4X4 que trataron de llegar al pueblo y no lo lograron, quedando atrapados en alguno de los numerosos ríos que hay que vadear para llegar a él. En uno de ellos, se ve incluso a un autobús que lo intenta y se queda atascado, a la espera de que venga a rescatarlo… un tractor del pueblo.

Es necesario decir que los autobuses islandeses son también 4x4 y tienen ruedas del tamaño de un hombre.

 

En cualquier caso, la aldea de Thörsmork es famosa por tener en su refugio un corcho con las fotos de todos aquellos desafortunados turistas que intentaron llegar y (sus coches) quedaron en el intento. Era además la primera de las F que recorríamos con nuestro coche. Las F son las carreteras islandesas de menor grado. Son, habitualmente, caminos señalados por mojones de madera y su trayecto implica el uso de un todoterreno. Aunque no todas son igual de complicadas, suelen ser las más divertidas…

 

Empezamos el recorrido nerviosos y excitados por ver lo qué ibamos a encontrar. Nos dio la bienvenida otro curioso móberg, en medio de una llanura surcada por ríos y una carretera aceptable.

El primer vadeo

 

Con el primer vadeo, además, aprovechamos para probar otro extra del coche que resultó una chulada; el techo solar, que nos permitía disfrutar de unas vistas totalmente distintas y tomar fotos como si estuviéramos en un safari. Como era la primera vez que cruzábamos un río, esperamos a que pasaran otros coches para ver qué hacían. Descubrimos que las carreteras F no son tan solitarias como parecen y que los otros coches se toman los vadeos con bastante más ligereza que nosotros.

 

Tras los primeros vadeos, ganamos confianza en nuestro coche y avanzamos por las llanuras pantanosas, hasta cruzar a los pies de un glaciar.

Allí nos desviamos a nuestra derecha, por un pequeño sendero que cruzaba el camino principal y descubrimos un pequeño lago a los pies de una lengua glaciar.

 

Después de la obligada foto, continuamos de camino a Thörsmork, en un paisaje con cada vez más vadeos y más verde sobre gris. Paisajes más escarpados, bosquecillos cercanos y musgo en las riveras nos anunciaban que estábamos cerca del destino. Ahora sí que se veían carteles advirtiendo del peligro de ciertos vadeos, y turismos aparcados en las cunetas llenas de piedras.

  

Por fin llegamos al bosque de Thor (que es lo que significa su nombre), donde la naturaleza comenzaba a ser más exhuberante, a los pies de la cadena montañosa que la unía con el interior.

La prueba de la llegada a Thorsmork
Thörsmork es punto de llegada o partida de numerosas rutas de senderismo, y en su entorno natural vimos zonas de acampada bien delimitadas y llenas de tiendas y coches aparcados. Dos de las rutas más famosas son la que inicia en Landmannalaugar y finaliza aquí (4 días de senderismo), y la ruta que parte desde aquí y llega a Skogar (1 ó 2 días) aunque parece que hay otras rutas disponibles.

 

El camino que nos había llevado hasta aquí se bifurca a la entrada de la aldea. Uno de los caminos lleva directamente a Thorsmörk, que es sólo un par de casas visibles por las banderitas y los ríos que hay que cruzar. La otra ruta se adentra por la zona de acampada un par de kilómetros y luego se hace demasiado abrupta como para pasar con el vehículo. No obstante, las vistas de las cadenas montañosas son increíbles.

 

La fama de Thorsmörk es bien merecida.

¡Llegamos! Foto en el límite del camino
Por el camino, los vadeos finales nos dieron más de un susto, con el coche patinando peligrosamente por las corrientes caudalosas y los vadeos extremadamente largos de los ríos finales. El camino de ida, como demuestra esta foto, nos costó además la matrícula delantera, perdida en el fondo de algún río o en la cuneta por los fuertes traqueteos del viaje.

 

Festejamos nuestra victoria sobre un recorrido aparentemente imposible y emprendimos el camino de vuelta, regodeándonos en las majestuosas vistas del anochecer islandés. El anochecer es otra de las cosas que sorprenden al viajero. Empieza a anochecer ya tarde para un continental (a las 22:00 de España), pero lo mejor es que son interminables, como si el sol aminorase la velocidad y bajara lentamente, lo que te permite recrearte en el ambiente y disfrutar de la maravillosa luz de la tarde… si hace buen tiempo.

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Otro Moberg de camino a Thorsmork
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El primer vadeo
El primer vadeo
La prueba de la llegada a Thorsmork
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¡Llegamos! Foto en el límite del…
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La primera lengua glaciar
La primera lengua glaciar
El paisaje pantanoso de Thorsmork
El paisaje pantanoso de Thorsmork
El atardecer es una pasada!
El atardecer es una pasada!
Thorsmork
photo by: vances