Ceuta-Melilla en velero

Morocco Travel Blog

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VERANO 2008   11-13 septiembre 2008

 

A BORDO DEL RAW PRAWN    NORTE DE MARRUECOS

 

PR�"LOGO

 

Hasta comienzos del siglo XIX, la curiosidad europea por Marruecos no disponía de mas alimento que la información contenida por cautivos liberados, o los gestores de su liberación; agentes diplomáticos cuyo radio de acción se veía limitado por su residencia forzosa en un puerto de mar y visitas ocasionales de viajeros ocupados normalmente por sus propios asuntos.

En estas circunstancias aparece en escena Domingo Badía Leblich, mas conocido como ALÍ BEY, quien en 1814 publicó un libro sobre sus viajes en territorios del Islam;  recorrió todo el norte de África haciéndose pasar por un príncipe musulmán, siendo el primer europeo en visitar la Meca.

Es un libro al modo de la Ilustración, ya que comprende múltiples aspectos, siendo tal vez el de “observar… los usos, costumbres y naturaleza de sus tierras” al que dedicó mas empeño. La pervivencia de modos de vida tradicionales dos siglos después, hace que las observaciones de ALI BEY, sigan siendo descriptivas de la realidad de hoy.

A modo de ejemplo voy a transcribir el inicio de su obra:

“Me embarqué en Tarifa en una pequeña lancha y después de atravesar el Estrecho de Gibraltar en cuatro horas, entré en el puerto de Tánger.

La sensación que experimenta el hombre que por primera vez hace esa corta travesía no puede compararse sino al efecto de un sueño. Al pasar en tan breve espacio de tiempo a un mundo absolutamente nuevo y sin la mas remota semejanza con la que acaba de dejar, se halla realmente como transportado a otro planeta.

En todas las naciones del mundo los habitantes de los países limítrofes, más o menos unidos por relaciones recíprocas, en cierto modo amalgaman y confunden sus lenguas, usos y costumbres, de suerte que se pasa de unos a otros por gradaciones casi insensibles; pero esta constante ley de la naturaleza no existe para los habitantes de las dos orillas del Estrecho de Gibraltar, los cuales, no obstante, su vecindad, son tan extraños los unos de los otros, como lo sería un francés de un chino.

Aquí no hay transiciones ni gradaciones,  un observador toca en una misma mañana las dos extremidades de la cadena de la civilización y en esa pequeña distancia, encuentra la diferencia de veinte siglos”

 

Así pues, preparados anímicamente para este viaje, vamos a emprenderlo a bordo del                                                                 RAW PRAWN


PREÁMBULO

En mis planes originales, tenía previsto recorrer esta COSTA en el mes de junio, de modo que probara el barco y fuera conociéndolo.

Como no fue posible entonces, lo hago ahora. Espero que sea el primero de una serie de viajes que repetiré con distintas tripulaciones, ya que al estar tan cerca del puerto base, será el destino natural de los recorridos de corto alcance.

Tengo gran ilusión por descubrir el Mediterráneo virgen, tal cual era, sin la intervención turística, manteniendo intactos sus valores y su primitivismo. Bien es verdad que en otras ocasiones ya he pasado por Egipto, Turquía y Libia, pero como Marruecos está solo a 17 Km. Parece como si fuera casi “nuestro mundo”

Por otra parte es una zona que históricamente siempre ha estado vinculada a España, a veces de modo sangrienta, pero en la que todavía quedan testimonios de nuestra presencia. Será pues un viaje que unirá las dos ciudades Ceuta y Melilla comprendiendo el resto de islotes y peñones bajo nuestra soberanía, alternando con puertecitos pesqueros y fondeaderos que iremos descubriendo.

En esta ocasión me acompañan: Ofra, Vicente, Miguel, Álvaro

 

Día 1.- Miguel, Vicente y Álvaro llegan a mi casa en Toledo a la hora convenida, decidimos ir en el coche de Miguel hasta Marruecos, al ser mas grande que el mío. Llegamos a Melegís en Granada a las 14 horas, Ofra nos tiene preparada la comida en su casa, salimos hacia Algeciras, cogemos el ferry de las 19,30 al “módico” precio de 570 euros ida y vuelta, en Ceuta compramos vino, cervezas y dos o tres cosas mas, había gente como si se hubiera declarado la tercera guerra mundial, el caso es que mañana empieza el Ramadám, eso lo explica todo. Llegamos a la frontera y como siempre toca esperar y aclarar que aunque el coche de Miguel figura a nombre de su mujer, eso no quiere decir que lo haya robado, conseguido tal propósito partimos hacia Smir.

Está “desierto” si lo comparamos con agosto. Ofra se queda ordenando todo y nosotros nos vamos a cenar (después de insistir mucho) a la vuelta toca la copita y a dormir.

 

Día 2.- limpiamos el barco, tratamos de comprar algo, lo que es imposible por lo del Ramadam, hacemos las siempre laboriosas gestiones administrativas y salimos a las 12 horas. Llegamos a OUED LAU y fondeamos, bajamos el dingui y nos vamos a comprar. En la playa un amable muchacho se ofrece de guía y nos agenciamos sardinas, cordero y una botella de gasolina, a la vuelta un militar y un policía secreta nos esperan, para preguntarnos lo de siempre, les convencemos que no somos ni contrabandistas, ni traficantes y podemos seguir hacia un nuevo puerto que nos han dicho que está entre Targha y Yebha, veremos si lo encontramos

 

OUED LAU.

- Enclavado en una zona denominada PAIS DE RHOMARA es un pueblo de pescadores, que poco a poco empieza a despertar al turismo. Los sábados reorganiza un zoco de los mas antiguos, auténticos y bullangueros de todo Marruecos, es una gigantesca y caótica feria de intercambios; la carretera para llegar allí es tan bella como mala.

 

Álvaro:

 Día estupendo con mar como un plato. Ofra es una mujer encantadora con un sentido de la vida fenomenal. Vicente y Miguel son unos compañeros de viaje muy buenos espero conocerlos mejor, de Marcelino lo único que puedo decir es que sigue igual que siempre, no ha cambiado nada, siempre joven y activo a tope.

 

Miguel.

El viaje no ha podido empezar con mejor pié. El primer día con una agenda apretada cumplimos los objetivos: Viaje a Melegís, Comida en el increíble molino de Ofra que nos empieza a ambientar en ese aire andalusí, Algeciras, el ferry, y primer paso en tierras africanas. Empieza el lío, atascos, moros y cristianos, pitos, compras. Rompemos parte del encanto al tener que ir a un LIDL, aunque la masiva presencia de musulmanes compensa la obligada normalización de los productos. Los mismos folletos que en España. Pero en definitiva y a lo que íbamos: acopiamos cervezas, vinos y licores como si fuéramos a atravesar un desierto. Nos coincide este primer día con ser lunes, día de paga, y comienza el día 2 el Ramadan, y las fiestas de la Ciudad Autónoma de Ceuta, con lo que nos garantiza un bullicio ruidoso y multicolor.

 

El paso de la frontera sigue siendo tan pesado y burocrático como lo recordaba de hace 25 años.

Pero una vez que tomamos la carretera del Mediterráneo el espectáculo cambia. Adosados, avenidas alegremente iluminadas (por no decir horteras), pero como estamos en septiembre se echa en falta más turismo, así como lo encontramos nos resulta algo tristón.

 

Pasamos frente al palacio de Hassan, a 40 Km/h , a lo largo de la valla del palacio, supongo que para admirar su poder, y la injusticia que supone que a cuan más pobre es el país más ricos son sus gobernantes.

 

Datos técnicos (transcritos aquí por orden del Capitán). Los GPS van de pena, y en el pilot gran parte del tiempo vamos por tierra. No tienen ninguna garantía la navegación con sistemas electrónicos. Cuando lleguemos al coche probaremos con el gps del coche, pero me imagino que pasará lo mismo. Los americanos no se fían ni un pelo de estos alhahuitas. Yo creo que a parte de pelmas no suponen ningún peligro. Importante, no olvidar sonreír cuando se trata con ellos.

 

TARGHA

Pasamos este pueblo con su torre de vigilancia construida por los portugueses y su playa con otra fortaleza encima de una roca, vamos en busca de un nuevo puerto que al parecer está unos 4 Km, mas allá, Alá nos guiará, pero miramos por los prismáticos para ayudarle en su tarea. Si al final no lo vemos deberemos seguir hasta el puerto del JEBHA.

Pues, si, si lo encontramos, es un espigón de tetraedros que se ve claramente, aunque no es sino cuando doblas la entrada que ves que hay otro (naturalmente sin ninguna luz o señal que lo identifique) y dentro varios pantalanes perfectos para abarloarse; lo malo es que un soldado intransigente no nos lo permite y a pesar de nuestro ruegos nos manda afuera al puerto del Jebha, ha sido una verdadera pena, ya que las 21 horas ha anochecido y todavía nos quedan dos horas mas de navegación ¡qué se le va a hacer! Alá no estaba de nuestro lado. Lamentablemente con el cabreo nos olvidamos de hacer fotos.

POSICI�"N: lat 35º 19’ 59” long 4º 56’ rumbo de entrada SE, entrada estrecha y no practicable con mal tiempo, no está señalizada

 

Nos consolamos al modo cristiano con un vino del Somontano y que ¡vengan penas!

Navegamos en un mar calmo, un cielo y una costa negras que nos permiten ver las estrellas, claro que hemos encendido el radar para estar seguros que ninguna piedra vendrá a alterar nuestro estado de contemplación. Podemos considerar que es un “regalo” que el soldadito nos ha dado, claro está a cambio de no poder organizar nuestra barbacoa esta noche.

Navegando, nos preparamos un guisote o caldereta de cordero de modo que cuando lleguemos a puerto (seamos optimistas y pensemos que así será)  podamos zamparla en cuanto apaguemos el motor.

 

Ya estamos llegando a el Jebha. El Pilot nos da 0,4 millas de distancia a puerto, y el radar 1,5. Para que te hagas una idea de cómo va aquí la electrónica.

 

Nada mas abarloarnos a otros dos veleros, se presenta la GENDARMERIE ROYAL, tardamos media hora en rellenar los documentos sobre el capó de un vehículo, pero todo amable y de buen rollito, me dijeron que el otro puerto no lo llegaron a habilitar como tal debido a su peligrosidad y falta de protección ¡lo dijeron ellos!, el caso es que no opera como puerto. Nos cenamos el condumio y nos vamos a la cama tan contentos a las 2 de la madrugada, ¡Dios mío, no hacemos nada y lo tarde que nos acostamos!

 

 El Jebha

El nombre del pueblo está basado en la localización al pie de un grupo de montañas. Su significado proviene del árabe la cual significa “frente”; las montañas que rodean a El Jebha se acomodan de tal manera que este aparenta ser la frente de la cadena montañosa. Es por eso que lleva el nombre de El Jebha. Es un pequeño pueblo ubicado al este de la Punta de los Pescadores (Pointe des Pecheurs) y al oeste de Dar M'ter en la costa de Gomara (Rhomara) ,plena cordillera del Rif. Fue creado en 1926 por los españoles que establecieron en el lugar un puesto de vigilancia de la costa Mediterránea, recibió el nombre de Puerto Capaz, ya que el militar que sometió las cábilas de la región se llamaba Osvaldo Capaz. Con el fin del protectorado español cambió de nombre pasando a llamarse El Jebha, que en árabe significa “la frente” y que hace referencia a las montañas que lo rodean y que caen sobre el mar creando altos acantilados. La estructura urbana de El Jebha fue diseñada durante la época del protectorado español, pocos son los edificios coloniales que quedan en pie de esa época, sólo el antiguo gobierno local y las ruinas de varios edificios militares sobre el peñón al este de la ciudad, lugar en el que también se puede encontrar el antiguo cementerio de los españoles que se encuentra en estado deplorable.

Economía

Las dos principales actividades de ingreso son la pesca y el comercio; como uno de los principales pueblos costeros alrededor del área El Jebha tiene su propio puerto donde los botes pesqueros, pequeños y grandes, anclan. A demás el puerto le da la bienvenida y es usado por ciudadanos europeos, quienes van pasando por el área en tours alrededor del mar mediterráneo. Seguido por la pesca también hay una creciente cultura de comercio. Las funciones administrativas y el puerto son las dos principales razones por las cuales la gente considera visitar El Jebha, por lo cual los residentes están comenzando a hacer uso del comercio dentro del pueblo. Al mismo tiempo su ubicación a través de la rivera, agrega popularidad como centro del distrito Mtiwa.

El día más importante de la semana es sin duda alguna el martes, el cual es también conocido como ‘Tlatha’. En este día la gente de todo el distrito viaja a El Jebha para hacer sus compras semanales. Todas las tiendas se encuentran saturadas, en el mercado encuentras los productos nuevos y frescos; los estilistas se encuentran lidiando con grandes líneas esperando por servicio, y las calles se encuentran llenas de coches.

Playas

Debido a que los caminos que llevan a El Jebha son muy difíciles de transitar, la línea costera ha permanecido relativamente sin daño por el paso del tiempo. El ecosistema de El Jebha es conocido por sus playas limpias y naturales, las cuales parecen tener apariencia diferente unas de otras. Las bahías en la parte trasera de la montaña este son ideales para disfrutar del sol y las playas se encuentran solitarias. Por otro lado las playas al oeste de El Jebha son más accesibles y se caracterizan por una arena áspera y gris; es por esta razón que éstas son más utilizadas que las del lado este.

Mezquita

A demás del puerto y las playas, otra característica que distingue a El Jebha es: La Mezquita. Durante la última década El Jebha ha experimentado un incremento tanto en su tamaño como en el número de habitantes. Esto llevo a que las mezquitas no pudieran soportar el aumento en la población, por lo tanto estas se encontraban sobresaturadas por esta razón una nueva mezquita fue construida; dicha construcción se llevó a cabo considerando la tradición de los lugares costeros en Marruecos. Esto significa que el color blanco permaneció tanto en el diseño de los interiores como el exterior del edificio.

DÍA 3

Me levanto prontito, el barco sigue bien abarloado a los otros tres: un barco de salvamento, un velero pequeño y otro grande. El sol se anuncia por encima del círculo de montañas en cuyo centro está el puerto, el minarete se alza altivo sobre la ciudad, (nosotros ayer pensamos que era el faro que no funcionaba) y que de momento no tenemos localizado. Hay poca actividad, los pesqueros ya han salido y las dos patrulleras, tiene aspecto de estar soldadas al pantalán. Luego nos daremos un paseo, pero hay que estar en el barco hasta que se marchen nuestros vecinos, ayer nos indicaron que eso sería sobre las 8, suponemos que marroquíes, es decir las 10 nuestras. La pena es que es miércoles y por un día nos hemos perdido el mercado semanal, con el plus adicional de animación.

Nada mas levantarnos entablamos relación con nuestros vecinos ingleses a quienes no les funciona el ordenador, les mostramos el nuestro para que tomen notas y se marchan, nos abarloamos a pequeño velero francés y nos vamos a dar un paseo por el pueblo. Compramos verduras y pan, seguimos nuestro camino hacia un mirador donde antes se establecieron los puestos de vigilancia y defensa de los españoles, las vistas son fantásticas, espero que las fotos les hagan honor; las gallinas van por las calles tan campantes. Volvemos al barco y nos vamos a fondear a Cala Cangrejo, círculo desnudo. Una pequeña inmersión en sus aguas frías, poco claras y sin peces a la vista, a la vuelta la barbacoa está en marcha. Preparamos patatas, ajos y boniatos, chuletas de cordero y sardinas, una ensalada de tomate cherry con cilantro, pipas tostadas y limón nos hace disfrutar de la fantasía de la simplicidad. Son ya las cuatro de la tarde, ¡hay que darse prisa si queremos llegar a la siguiente parada! ¡qué estrés!. Nos tomamos un café y ponemos rumbo a CALA IRIS, tambien conocido como TORRES DE ALCALÁ.

¡¡¡¡PROBLEMA!!!! El piloto automático deja de funcionar, es como si no reconociera la posición de la pala del timón y consecuentemente no pudiera corregir el rumbo, desmontamos la cama del camarote de popa, pero todo parece estar en sus sito, miramos el libro de instrucciones y el mensaje que nos transmite, figura allí, pero no nos sirve de gran ayuda, toda vez que no podemos resetear el sistema so pena de perder toda la configuración, no sabemos si será peor el remedio que la enfermedad, acudimos a la “solución del informático”, que consiste en apagarlo y encenderlo al cabo de un rato, pero tampoco es válida, lo dejamos a su aire y seguimos a mano, con la esperanza (vana) de que lo mismo que se desajustó vuelva a ponerse el solo en su sitio.

Llegamos al puerto de Cala Iris, parece ser que el antigüo pueblo español de Torres de Alcalá está a unos 4 Km. Atracamos perfectamente rodeado de pesqueros de sardinas, formalidades de rigor, damos un paseo cenamos y llegan barcos de arrastre, vemos su maniobra y descarga, nos obsequian con una bolsa de pescado, correspondemos ofreciéndoles chocolate, aunque presumo que alguno hubiera preferido “otra cosa”. La noche transcurre con episodios de viento y calma.

.- VICENTE

Después de partir de Cala Cangrejo y de dejar la rueda de timón a Miguel, me agrego a la bitácora. Este es el púlpito donde cada tripulante deja sus impresiones, sus opiniones y las noticias acaecidas durante la singladura y la travesía, así que me he animado a escribir la anécdota que hoy me ha llamado la atención poderosamente.

Hemos fondeado en Cala Cangrejo, una tranquila y calmada cala donde todos nos hemos dado un chapuzón y hemos preparado una barbacoa en el barco para comer, por la costa de la cala avistamos a pescadores que están por las rocas, también hemos visto a unos niños caminando por la costa dirigiéndose a algún punto estratégico para lanzar sus anzuelos. Al momento al lado de nuestro barco ha llegado nadando uno de estos niños, al cual le hemos invitado a subir al barco para descansar, lo cual ha aceptado y prudentemente ha permanecido en popa durante toda la comida sin decir nada, únicamente hablaba su mirada y su respeto. Le hemos ofrecido un refresco u otra cosa que el niño rechazaba sistemáticamente, no se, si por cumplir su ramadam con 10 o 12 años de edad, o por vergüenza o por timidez; sinceramente, no lo se, pero me ha hecho pensar. Pensar en él, en sus amigos que ha quedado en la costa y ni siquiera han osado acompañarle, también me ha hecho pensar en el futuro de este niño del que ni si quiera sabemos su nombre y el futuro de sus amigos, también he pensado si el futuro es igual para todos o cambia para los que se arriesgan a conocer y descubrir como este muchacho. También me ha hecho pensar en mi hijo cuando tenía su edad y en todos los hijos de esa edad que están a pocas millas en la costa de enfrente. También he pensado en sus padres, en su colegio, en su futuro y en una larga lista de cosas de la que quiero destacar que lo hemos conocido anónimamente en una calita encantadora de su país, a bordo de un magnifico velero, preparando una suculenta bbq durante su disciplinado ayuno.

Me gustaría saber que pensaba el, y que recuerdo tendrá de su osadía para conocernos, y en esto momentos pienso que este niño también tendrá la valentía de marchar de su país para conocer el  nuestro. Pero no adivino si lo hará en avión clase Business, en ferry, yate de recreo o en patera. Que Alá le bendiga y proteja como se merecen los valientes y a los intrépidos.

DIA 4

Nos levantamos y el cielo está limpio, no hay ni un barco, pero poco a poco empiezan a llegar, es la al-garabía total, descargan su pescado, limpian las redes, se baja la numerosa tripulación sacan los barcos del muelle y los enfocan a la mar mediante cabos atados a un muerto hundido en el medio del puerto, cuando nos queremos dar cuenta estamos rodeados de cabos ¡problema para salir! Para complicar mas las cosas, se ha levantado un fuerte viento de poniente (justo en la dirección de entrada de la bocana) y el cielo está encapotado, hay un chubasco encima, desayunamos y analizamos las posibilidades. Calma el viento, se despeja el día, subimos a bordo el dingui, ponemos un cabo de proa a un pesquero de los que nos impiden la salida para que nos ayude a girar la proa contra el viento, avisamos que bajen sus amarras cuando salgamos, acelero el motor, luego quito la marcha y lo pongo en punto muerto al pasar por encima de sus amarras del muerto, cruzamos los dedos, nos encomendamos a Dios, Alá y Yavé, salimos y… salimos… sin problemas. Pasamos de ir Cala Iris a pesar de tener una de las playas mas bonitas de Marruecos, ponemos proa al Peñón de Vélez de la Gomera, para ello sacamos la génova, aunque solo un minuto. El pobre OTO, (piloto OTOmático) sigue sin querer funcionar, habrá que llevarlo a mano hasta Melilla y allí ver que se puede hacer.

El día poco a poco se va aclarando, las nubes se levantan y sale el sol, Ofra prepara un aperitivo a base a hummus libanés acompañado de cervecita y vino como paso previo a la comida consistente en las sobras del guiso de cordero añadiéndole unos champiñones secos portugueses y concentrado de tomate turco, como se ve tenemos una bodega internacional, espero que la tripulación congenie con tan dispares nacionalidades.

A las 4 damos la vuelta al faro de Punta de los Frailes, entrando así a la amplia bahía de Alhucemas, en donde se encuentra un abrigado puerto.

El puerto es mas grande de lo que dice el Pilot, pero no tiene sitio para yates, el que figura está lleno de pesqueros, nos amarramos en un sitio reservado para ferrys en el que no hay ninguno, damos una impresión un poco desangelada, tan grande el muelle y nosotros tan pequeños. Formalidades con la Gendarmerie, la Policía y las Aduanas, pregunto a todos por el puerto de SIDI HESEIN, que al parecer se encuentra entre ALHUCEMAS Y MELILLA, me dicen que está a unos 60 Km. Por carretera pero que desconocen su posición en coordenadas, tampoco pueden facilitármela mañana, al parecer su única función es rellenar interminables listas con los datos de todos y los del barco, la próxima vez deberé confeccionar yo una lista completa, hacer cien fotocopias y dársela a todo el que me la pida. Nos duchamos y cortamos todas las verduras para hacer un pisto a la vuelta, vamos a dar un paseo por la ciudad.

Está situada en un acantilado a cuyos pié se encuentra la playa y el puerto, desde un mirador se contempla toda la bahía en cuyo centro está el Peñón de soberanía española. Nos tomamos un “te con vistas” 35 dirhams. Compramos pan y a la vuelta paramos en un restaurante para probar la sopa HARIRA, eso si también con vistas 25 dirhams. Volvemos al barco y preparamos un pisto para mañana y cenamos el pescado frito que nos regalaron ayer, básicamente salmonetes, pijotas, pelujillas y algún chipirón, todos ellos de tamaño minúsculo. La sobremesa se anima con copas según el gusto de cada uno.

Miguel

Como dice el refrán cielo aborregado en 24 horas mojado. En Jebha el cielo apareció aborregado y tan solo 3 horas después en plena barbacoa ya cayeron las primeras gotas. Para ratificar el pronóstico esta noche también llovió. En realidad 4 gotas.

Sin GPS fiable, sin Internet para el pronóstico, sin carta de navegación, vamos tirando fiándonos de refranes, de lo que nos cuentan en el puerto,  de la pericia de nuestro Patrón, y sobre todo de algún avemaría a la Virgen del Carmen, como los verdaderos lobos de mar.

Hoy me voy a aventurar a hacer una pequeña descripción del barco. 14 metros, 24 Tn, con todo lujo de detalles. Tiene una magnífica barbacoa, atornillada a un candelero, recuerda un inmenso incensario árabe, con una parrilla atornillada al eje para aumentar o disminuir la altura a la brasa. Para las chuletas de cordero, y las sardinas funciona a las mil maravillas sin la tapa, y con la tapa para asar unas patatas o boniatos. Imaginarse pues: Una cala cerrada y azul (cala Cangreja) rodeada de altos farallones áridos y secos, un velero fondeado con la mayoría de sus tripulantes dándose un chapuzón, las brasas de la barbacoa humeando y enrojeciendo sin prisas, algún morito retrepado en una peña tratando de pescar algo. Parece una foto de agencia de viajes aunque en la realidad no se ven más veleros que el nuestro. Ese es el Raw Praw, un valiente, la dolce vita. El resto de los detalles del barco lo dejo para mejor ocasión porque se imaginan.

PE�'�"N DE VELEZ DE LA GOMERA

Pasamos a su través, contemplamos la Enseña Nacional en su cúspide, las fortificaciones, las construcciones, su cementerio… Con las nubes y la luz gris, tenía un aspecto algo tétrico, siniestro. Seguimos la navegación sin viento, pero antes algo de historia:

Tal vez sea la más sugerente y sugestiva de todas las «plazas menores». Se halla encuadrada en un paisaje abrupto y escarpado en la desembocadura del río Hades. Como muy bien dijo alguien, el peñón de Vélez «…es como un aguafuerte de Doré. La imagen más cierta del fuerte perdido de una novela de aventuras. El conde de Montecristo, por ejemplo, pudo muy bien haber penado allí».
Situado a unos 80 km al oeste de Alhucemas y unos 117 al este de Ceuta, el peñón surge de repente al doblar un cabo. Es un gran peñasco triangular, de unos 225 metros de largo y unos 77 de alto, unido por un minúsculo puente de madera a una isleta llamada de San Antonio. El peñón de V élez de la Gomera, llamado así por una deformación de los nombres de Hades (la antigua ciudad que había en la costa) y la comarca rifeña de la Gomara, fue ocupado por España en 1508, cuando una expedición al mando de Pedro Navarro expulsó a los piratas que poblaban la zona y que saqueaban insistentemente las costas andaluzas y levantinas de la Península Ibérica. Fue perdido por el ataque de los piratas berberiscos en 1522, pereciendo degollada toda la guarnición al mando del capitán Villalobos, el cual, cuenta la leyenda, que fue seducido por una bella mujer musulmana que lo mató y permitió el acceso de las tropas del emir Mohamed. En 1564, tras varias tentativas frustradas, el peñón es vuelto a ocupar por los españoles. La vida de su guarnición nunca fue fácil, tan sólo un pequeño bergantín les unía con Málaga, que durante los ataques de los rifeños debía salir por una gruta existente debajo del puente de madera al amparo de la noche y bajo el amenazante fuego de los rifeños.  

 

Fue asediado en numerosas ocasiones, en 1680, 1701, 1755, 1781 y 1790, pero todas ellas consiguió resistir. Sufrió una epidemia de peste en 1743 y otra de fiebre amarilla    en 1851; a veces, la situación era tan desesperada que se permitía a los prisioneros escapar a tierra y así intentar sobrevivir a los rifeños. A pesar de todo ello, el peñón resistió todo lo que le echaron, incluso varias sublevaciones de los prisioneros… y de los soldados que los custodiaban. No es por ello extraño que, hace algunos años, un oficial de la guarnición, guiado por su curiosidad, encontrara un osario al derribar una pared, restos, sin duda, de los desdichados prisioneros que fueron a parar a aquella «isla del Diablo». En 1871 se elaboró en las Cortes un proyecto para abandonarlo y dinamitarlo, pero también a ello sobrevivió. Durante las guerras contra Abd el Krim, sus tropas cayeron en tromba sobre el peñón, debiendo la población civil y militar ser abastecida por submarinos de la Armada Española en uno de los episodios de las guerras de África menos conocidos..

A pesar de todo ello, más de 400 personas llegaron a vivir en él, tuvo su junta de arbitrios y fue puerto franco. Gran parte del peñón se halla cubierto por restos de fortificaciones que antaño cubrían toda la isla. Subiendo desde la playa, que se formó durante una tempestad en 1934, pues antes el peñón era una isla, se accede a Vélez por una calle que serpentea a través de todo el peñón, hasta llegar a la corona, un hermoso baluarte circular pintado de blanco, que, como su nombre indica, corona a todo el peñón. En ella se encuentra una pequeña capilla abandonada, y permite desde su altura una hermosa vista de la acantilada costa rifeña así como unos atardeceres en donde el cielo se vuelve rojizo; sin duda, una de las más hermosas vistas que en España se pueden contemplar.  

 

Paseando por la calle central encontramos pequeños recordatorios de la historia de Vélez: el pequeño monumento construido por la guarnición a los caídos; calabozos sellados y cerrados por enormes verjas que, sin duda, esconden misterios en su interior (pues todo el peñón se halla horadado); la plaza del Mercado, donde antiguamente se repartían los alimentos y donde hoy se reúne la guarnición para izar la bandera; la pequeña plaza de Ceuta, hecha por los regulares, con el escudo de la ciudad realizado con piedras pintadas; la muralla que recorre la parte norte del peñón, con su puente levadizo y los restos de antiguas estancias subterráneas; el rincón de España, con una pequeña placa que reza así: «En memoria de los que amaron esta roca solitaria y en sus profundidades huecas duermen». El cementerio, situado al lado del faro, casi colgado de la roca, alberga los restos de sus antiguos moradores, entre ellos, los del único farmacéutico militar muerto en las campañas del Rif.  La guarnición vive en las casas que aún quedan en pie en tomo a la plaza del Mercado. Gracias a las obras que se realizan, se están habilitando más edificios que mejorarán la vida de los hombres. En el edificio que hace de comandancia, existe un pequeño mirador, llamado «la Pérgola», desde el cual se divisa una vista preciosa de toda la playa de Hades.

Las historia trágica y heroica de estos peñones los convierte en verdaderos monumentos nacionales, y tan sólo su aislamiento, tanto físico como informativo, les impide darles a conocer como curiosidades del Mediterráneo, como auténticos restos de la historia de España. 

DÍA 5

Amanece sin gota de viento, no puedo conectarme a INTERNET así que no hay noticias meteorológicas, mas que las que podemos intuir nosotros.

A las 7 llega el policía que nos sellará los pasaportes y podremos marcharnos, hace un día radiante, ponemos proa al:

 

Miguel

Hoy hemos rodeado el peñón con buen tiempo y algo de ola. Las cartas y GPS parece que funcionan. Al acercarnos al peñón, después de la sesión de fotos, hemos divisado a soldados españoles de regulares que custodian la isla. Hemos pedido permiso para desembarcar, pero sin dudarlo nos lo han negado. Resulta desde fuera in islote repleto de fuertes y construcciones. Sería delicioso pasar una tarde recorriendo sus fortificaciones tan cargadas de historias de guerras, piratas y prisioneros, que daría para escribir toda una trilogía al estilo de Arturo Pérez Reverte. Con estas seguimos nuestro rumbo, costeando la bahía.

Ayer después de tomarnos una cerveza fresquita Alvaro nos regaló con una bolsa de patatas fritas que por no desmerecer al abuelo nos supieron a gloria. Pero al cabo de media hora Ofra apareció con un plato de Hummos adornado con unas olivas negras. Con unos palitos de pan o unas galletitas íbamos rebañando el cuenco.  Todos conocían la receta, menos yo, y me resultó exótica y original aunque para ser sincero un poco insípido, pero esto se debe a que Ofra no echa sal a nada. Como estas crónicas las leo en mis castellanas tardes de invierno quiero dejar aquí la receta de Hummos que prepararé para asombrar a mis vecinos y seguro que agradecerán más que una latosa sesión de batallitas marineras: Tómese un bote de garbanzos precocinados y pásense por la batidora. A continuación se adereza con aceite de oliva y un poco de ajo triturado. Adórnese con unas olivas negras servido en un cuenco con palitos de pan. Voila!                                                             

En plena bahía nos visita un bando de delfines mulares que hace las delicias de toda la tripulación, nos acompañan un buen rato, dejándose inmortalizar por todas las cámaras fotográficas, seguro que serán mostrados a familiares y amigos que las contemplarán con esos ojos que uno tiene al ver en diferido lo que otros han visto en vivo y en directo.

Pasamos el Cabo Quilates con mar algo incómoda, olas sin viento, con buen sol y sin atunes. La costa es desértica en el doble sentido de falta de vegetación y de habitantes, confiamos en encontrar el “puerto fantasma” al detectar algún signo de vida.

Sobre las tres y media adivinamos en el horizonte lo que parece un pueblo, ese debe ser el puerto, nos dirigimos hacia él, está a unas 11 millas, la tarde es radiante, calentamos el pisto.

Vemos un barco de la Marina Marroquí, le llamamos para que nos indique las coordenadas del puerto, no nos contesta, pero cambia su rumbo y se dirige hacia nosotros ¿qué pasará?... la respuesta después de la publicidad.

Llegan a nuestra posición, nos dicen que paremos y ponen defensas para abarloarnos, bajamos la vela y a viva voz nos preguntan de donde venimos, les decimos que de Alhucemas, y que les hemos visto entrar allí esta mañana, nos dicen que podemos seguir, entonces les preguntamos por el puerto, dicen no conocerlo, por radio les preguntamos por la Cala Tramontana o RAS BARAKET, nos dicen que es un buen refugio, nos deseamos ¡buena mar! Y cada uno a lo suyo. Fin de la historia.

Nos dirigimos a 35º 23’.8 N 3º 00’.5 W pero antes vemos un barco en la costa, está varado pero inhiesto, completamente oxidado, tiene un boquete en la amura. Eso nos hace concebir esperanzas que haya un puerto en las proximidades, pero es vano, nos ponemos a rumbo de CALA TRAMONTANA, que figura en el PILOT como un buen fondeadero. A las 7,30 estamos fondeados el paisaje es espectacular por lo yermo, desnudo y primitivo, en la playa hay un pozo del que sacan agua con burros. Estamos tan ricamente cuando aparecen tres neumáticas a toda velocidad que suponemos de la policía, pero no son de los de la droga, hacen una exhibición de potencia con sus cinco motores de 200 caballos y fondean, una patera se acerca y nos dice que el sitio “no es seguro”, “que viene mal tiempo”, “que lo mismo se juntan 40 o 50 de estos”, según lo dice llegan otra dos, hacemos un rápido conciliábulo y decidimos levantar el ancla y marcharnos, en éstas llegan otras tres y por el camino vemos mas que llegan a su cita, sin duda será una noche interesante que nos vamos a perder, lo que no sabemos es el precio que tendríamos que pagar, pensamos que nos podemos ver envueltos en una operación importante y sin duda lo era, así que prudentemente emprendemos el camino de Melilla; mas vale ser prudente que luego arrepentirse por no haberlo sido.

El viento que nos ha sido escaso durante toda la travesía empieza a subir, afortunadamente viene de través, pero sube hasta 25 nudos y eso de noche no hace mucha gracia, con él empiezan los rociones. Avanzamos a buena marcha, doblamos las islas del cabo por fuera, teniendo especial cuidado con la Laja Lupiana, llegamos al puerto justo cuando lo hace un gran portacontenedores, menos mal que él gira y se queda a esperar al práctico, nosotros entramos con la vela en la esperanza que dentro del puerto el viento amaine, entonces la bajamos y empezamos a buscar la marina, menos mal que por radio el marinero nos indica, ya que no coincide con el plano del Maxsea, después de dos intentos, damos con el sitio y amarramos sin mayores complicaciones. En la cena y sobremesa no se habla mas que de la “aventura droguera” de la tarde. Yo caigo en la cama bastante rendido.

 

DÍA 6

Tampoco aquí se puede uno conectar a INTERNET, enchufo el cable eléctrico al puerto mediante una conexión especial del mismo, para lo cual tengo que desmontar previamente el mío, es una lata que no haya una conexión universal y cada uno tenga su propia clavija. Como deja de funcionar de nuevo, tengo que hacer una chapuza algo mas complicada para que se quede fija. En una de esa operaciones, se suelta el plástico de la luz de navegación de proa y se cae al agua, reacciono rápido y me tiro al agua a por ella, menos mal que la “pesco” y puedo ponerla de nuevo en su sitio, ahora mas sujeta.

Álvaro tiene una cita con un historiador local, que está reconstruyendo la historia del Ayuntamiento y como su padre fue Alcalde de la ciudad, han quedado para hablar de él, Vicente, Miguel y Ofra se van de compras, yo me quedo haciendo cosas y tomo contacto con un amable chico que resultó ser el mecánico del barco de salvamento, le invito a tomar una cerveza y ver el barco, se deshace en elogios hacia él, tal vez el año que viene en la varada pueda venir a Smir para hacer lo que allí no saben; a la vuelta todos vamos a encontrarnos con Álvaro y su amigo. Resultó ser un señor encantador, que hizo lo posible por solucionar el problema de OTO, llamó a varios amigos y alguno de ellos quedó en venir mañana para verlo y al menos opinar. Lo malo es que están en ferias y el lunes también es festivo, en realidad las ferias duran nueve días, nos invita a tomar una manzanillas que al irse encontrando con mas amigos, se convierten en una serie infinita, para colmo resulta que un compañero mío es muy amigo suyo, así que le llama y se incorpora al grupo, terminamos la juerga a las nueve de la noche, es la hora de cenar, a base de pescaditos y por supuesto mas manzanilla, volvemos dando un pasero por la feria, ahora ya en plena ebullición, caemos en la cama como piedras.

Miguel

Como en esta crónica el Patrón describe minuciosamente los acontecimientos, yo aprovecho para relatar las sensaciones.

Ayer por la noche, cuando nos apareció el viento de 25 nudos nos cogió cansados y desprevenidos, después de la bonanza de los días anteriores. Pero el barco respondió bien y no se puede decir que hubiera sensación de peligro. Quizás en prevención de que el viento arreciara, y hubiera que hacer algún equilibrio en cubierta, nos pusimos los arneses. Al final no hizo falta, porque se pudo bajar cómodamente la vela  en la amplia ensenada del puerto de Melilla. Debido al tráfico, la noche, y la falta de detalle del Pilot, estábamos algo despistados, pero el marinero que nos estaba viendo, en seguida se percató de nuestra desorientación y nos condujo con dos consejos a  la entrada de la marina. El Puerto es inmenso, dos marinas deportivas (que es lo que nos desorientaba al ver palos en dos zonas distintas del puerto, ferrys, pesqueros, el puerto de Nador que entra por la misma bocana. Por fin cansados, con el estrés de querer amarrar y parar máquinas, carreritas por cubierta para no tocar a los vecinos, pero sin más dejamos el Raw Praw amarrado y a cenar.

Aquí también están de ferias, como en media España. Lucecitas, chunda chunda hasta las tantas, pero nos tiramos a la cama después de una copa y cien batallitas y en diez minutos todos dormidos que ni oíamos la música ni el más familiar ronquido de Vicente.

Ya el día 6, después de asear el barco y cargar agua, el patrón nos da recreo. Cada uno por su lado Vicente y yo nos dedicamos al turismo, y visitamos la ciudad vieja, con sus fuertes, murallas y recuerdos de heroicas batallas militares. Como anécdota pudimos ver al  rodear la muralla una estatua de bronce del Comandante Franco, debe ser de las pocas que quedan en España y dice mucho del carácter local. Que cada uno piense lo que quiera.

DÍA 7

Increíblemente el amigo de Pepe, Tomás aparece en el barco a la hora prevista, miramos los fusibles de OTO, pero parece que todo está bien, quedamos que el martes tratará de conectar con otro amigo, especializado en electrónica y a ver que pasa. Nos da información sobre los puntos que debemos ir y fondeo en Chafarinas, todo tiene su explicación es nieto e hijo de melillenses, vive en un velero con el que hace charter por los alrededores. Le contamos nuestra experiencia con los traficantes de droga, nos dijo que era lo normal, que no teníamos que asustarnos, claro que eso se dice fácil, pero es complicado de realizarlo con todas las planeadoras rugiendo alrededor nuestro y lanzándonos mensajes no muy amistosos.

Hacemos la salida y nos llevamos la grata sorpresa que nos cobran 6,10 euros, por las dos noches, claro que la primera es como si no hubiéramos estado al llegar mas tarde de las 12. En definitiva salimos de Melilla muy satisfechos de nuestra estancia, tanto por el trato amable de su gente, las buenas instalaciones y precio del puerto como por  la belleza de su ciudad.

Ponemos proa a las Islas Chafarinas, mar en calma, nada de viento, buen sol, al parecer en toda España están de temporal, ¡que suerte la nuestra! Podemos sacar todas las velas y navegamos con delicia en un mar calmo con 8 nudos de viento ¿se puede pedir mas? Si, Ofra nos saca un aperitivo.

RAS EL MA (CABO DEL AGUA) Es un pequeño puerto que nos han desaconsejado visitar por el poco calado de la bocana y alrededores, así que pasamos de él. Y nos vamos directamente al de Saïdia, que según parece también tiene un canal de entrada en la bocana.

A las 15,30 estamos frente a las Islas Chafarinas, como nadie tiene intención de bañarse, no fondeamos y seguimos hacia Saïdia, donde se adivina en el horizonte el perfil inconfundible de la “civilización” en forma de un conjunto de edificaciones que se supone que son de “lujo” pero que alteran notablemente el paisaje original.

A las 17,15 amarrados en la inmensa marina casi desierta.

 

Las formalidades de entrada parece que son algo mas livianas, el contramaestre es un chico encantador que nos lleva en su coche en busca de un coche de alquiler, tarea no fácil, ya que en el puerto no abren y en la ciudad de Saïdia solo hay una empresa que “solo lo alquilan por tres días” una vez conseguido que sea nada mas por uno, empezamos con las garantías, ya que exigen un cheque, al final aceptan la VISA, luego llega el momento de pelear por la hora de devolución, pretenden que se antes de las 6 españolas, es decir las 4 marroquíes, ya que cierran a esa hora, conseguimos que sea dos horas mas tarde, así que cogemos un hermoso Peugeot nuevo y nos vamos al puerto, nos duchamos y nos vamos al pueblo coincidiendo con el cierre del zoco, todo el mundo se va a la cena del Ramadan, nosotros nos tomamos un té en una tiendecita de ultramarinos que amablemente nos invitan a una sopa harira

 

 

Volvemos al barco para cenar, después nos vamos a un café donde hay un grupo folklórico de cinco hombres que representan bailes y música de la zona, nos tomamos un té al módico precio de 3 euros cada uno, está claro que hay que pagar el espectáculo. Cada vez está mas animado el puerto, incluso cuando a las 12,30 volvemos al barco seguimos oyendo la música puesta a todo volumen en los distintos sitios.

 

 

DÍA 8

Amanece algo nublado, casi mejor, así tendremos menos calor en la excursión. Preparamos una bolsa con cervezas y algo de comida y salimos en dirección a Oudja, ciudad con mas 300.000 habitantes, situada en la frontera argelina, que actualmente está cerrada por tierra, aunque hay un tráfico habitual de trabajadores y contrabandistas. Es un importante nudo de comunicaciones. Su medina es auténtica tanto en su configuración como en su desarrollo comercial, siendo hasta ahora raro ver extranjeros, claro que la moderna y enorme urbanización del puerto cambiará sus hábitos autóctonos.

 

 

Luego seguimos hacia los Montes Beni-Snassen, en cuyo macizo calcáreo abunda la caza y el agua. Tomamos la desviación correcta siguiendo el “corán turístico” que es la guía Michelin, la carretera muy mala la están arreglando, hay un desvío de la supuesta principal, con tan mala suerte que el coche derrapa un poco en la falsa cuneta y se queda atrapado en ella, no hay manera de sacarlo, empezamos a poner piedras y lo intentamos de nuevo, sigue el fracaso, así que acometemos un trabajo de mas envergadura. Ponemos piedras y levantamos el coche con el gato, cuando está arriba ponemos mas piedras para sujetarlo a esa altura y quitamos el gato que debidamente alzado sobre otra piedras consigue elevar las ruedas, es el momento de rellenar con mas piedras debajo de las ruedas, mientras tanto Ofra ha ido en busca de ayuda y ¡como no! Aparece rodeada de hombres dispuestos a hacer lo que sea, menos mal que no es necesario y podemos sacarlo por nuestros medios, seguimos hasta la desviación prevista, pero al poco la carretera se vuelve intransitable por las obras de reparación, tenemos que dar la vuelta con gran pena, los paisajes son tan subrealistas… comemos en un alto y pasan camiones y turismos, se paran a preguntarnos si necesitamos algo, nos dan información, procuramos ocultar nuestra comida y sobre todo la bebida par ano ofenderles ahora que ellos no pueden comer en su ayuno. Seguimos camino hacia Berkane, que es un pueblo industrial sin ningún interés, retomamos el camino que deberíamos haber llevado antes en su parte final, llegamos a la CUEVA DEL CAMELLO, pero no tienen nada de agua, damos la vuelta y llegamos al barco llenos de polvo, con imágenes en la retina y la sensación de aventura. Hay paisajes bellísimos y desfiladeros impresionantes que nos hemos perdido, otra vez será cuando terminen esa carretera que al parecer pretenden asfaltar.

Llamamos al contramaestre para solucionar el asunto de salida en los pasaportes, entregar el coche de alquiler, pagar el puerto y hacer la salida de la Aduana ¡cuántas cosas! Mientras tanto Vicente y Ofra preparan la cena, todo vuelve a su sitio, incluso las compras recientes. Cenaremos pronto con la intención de salir mañana temprano.

 

 

Miguel

 

África realmente empieza en el estrecho. De esto te das cuenta si viajas “a tu manera” es decir fuera de los canales de las agencias de turismo. Con el barco, hemos atracado en puertos impensables de acceder de otra manera. Hoy le ha tocado al oriente de Marruecos.

 

Fastuosas marinas de 600 atraques; incontables bares y restaurantes algunos de ellos con cientos de sillas en sus terrazas; avenidas de dos carriles en cada sentido; paseos marítimos con toda su iluminación encendida; parcelas y parcelas, hectáreas y hectáreas preparadas para recibir nuevos chalets y adosados al estilo europeo; jardineros regando las medianas aquí y allí; Policías custodiando las avenidas. Pero a todo esto le falta un pequeño detalle, los turistas, porque en estos dos días que hemos estado atracados, solo vi a una pareja de aspecto ricachón cenando en un bar de la marina donde tomamos una copa, y a los residentes de otro catamarán amarrado junto a nosotros, y los cientos y cientos de sillas vacías con algún morito repanchingado mirando lo que hacíamos. Al final el conjunto tiene un toque de ciudad fantasma, que no consiguen hacer desaparecer a pesar de sus incontables amabilidades. Quizás alguien se ha hecho muy rico, y revolotea en el aire un algo de “pelotazo” a altas instancias.

 

Viajando ya hacia el interior, con la frontera y las banderas de Argelia a la vista, pero con la frontera cerrada, vamos dejando el tinglado turístico y nos adentramos en el Marruecos del día a día. Ciudades provincianas con sus mercados llenos de color y

 

 

 

sobre todo con los intensos olores de las especias, el pescado, las carnes, las frutas, pasadizos atiborrados de puestecitos multicolores, donde nos miran con mala cara cada vez que sacamos una foto, o nos comemos un dátil. El Ramadan esta presente en todo momento.

 

Nos acercamos a la ciudad santa de Sidi Yahida, donde esta la tumba de un respetado morabito a quien algunos suponen San Juan Bautista. En un entorno ruinoso, rodeado de tumbas se encuentra la tumba del morabito. Respetuosos lo rodeamos, lo fotografiamos y echamos miradas furtivas al interior, hasta que una especie de monja mora que estaba sentada en la puerta nos invita a entrar. No nos lo repite dos veces, así que me descalzo, un salam  a la monjita y para dentro. Constaba de dos salas de entrada, una a cada lado de una gran sala central donde se encuentra la tumba. Esta gran sala de unos cien metros cuadrados (por dar una idea de los tamaños, esto no es una gran mezquita, es una tumba al fin y al cabo) en una medio penumbra se adivinan además del enterramiento sentados en cualquier lado o tumbados junto a la tumba cada uno a su bola hasta quince personas, e incluso sentado como un pequeño dios sobre las alfombras…. un gato. Todo con esa penumbra verdosa de telas de seda y alfombras extendidas por todo el suelo.

 

DÍA 9

Esta noche no ha parado de moverse el barco, lo malo es que lo hacía con movimientos bruscos, seguramente debido al pantalán móvil que actúa como un tirachinas. Al levantarnos he ido a ver la bocana, parece mentira que con este puerto tan grande sea tan poco profunda y estrecha, el mar rompía en ella, hemos decidido esperar a ver la evolución. Llamé a Melilla pero ninguno de los posibles componedores de OTO, estaba disponible, así que tampoco tenemos prisa para ir allí. El buen Mohamed se ofrece a llevarnos en un barco del puerto a la bocana para tener una idea directa y comprobar los fondos con una buena sonda, la verdad es que no se veía tan mal, además se ofrece para estar en la salida con su barco y un cabo de remolque por si hubiera algún problema. Con tantas garantías nos despedimos de la aduana, y nos preparamos para zarpar, damos arrancada para tener inercia, doblamos la última boya roja del canal y ya estamos afuera, el cielo está negro, pero ni hay mucho mar ni viento. Subimos la mayor con un rizo, sacamos la génova y pasamos el Cabo del Agua sin problemas, tratamos de poner rumbo a Melilla pero no podemos, habrá que ir haciendo bordos, menos mal que no tenemos prisa. Al final todo encaja, es como un rompecabezas que termina por hacerse solo, claro que no siempre es así y algunos terminan donde nunca hubieran pensado.

El cielo se aclara y por fin sale el sol, el viento va de ceñida, pero a un rumbo cómodo, avanzamos hacia nuestra meta, Álvaro pensando en unas almejas, yo en lo que hay que reparar el próximo año para que el barco esté bien dispuesto para nuevas aventuras, calculando la hora que debemos salir de Melilla para llegar a Ceuta con la gasolinera abierta y poder repostar gasoil español que según parece es mejor que el marroquí.

Les he mostrado el libro de abordo, donde cada uno de ellos podrá plasmar, si lo desean sus impresiones generales, cada uno tiene una visión, entre todos daremos una imagen real y en su conjunto será la historia de todos.

Hemos empezado a planear el viaje del año que viene, cada uno quisiera estar, yo también quisiera que estuvieran, ¡queda tanto tiempo!, pero es bueno ir haciéndose a la idea de repetir, es señal inequívoca que el presente ha sido placentero.

Una vez arribados hay que ir a comprar pan para mañana y unos pen-drivers, para poder cargar las fotos a cada uno.

A petición de Ofra preparo unos espaguetis.

 

DÍA 10

Esta noche ha llovido, parece que el temporal que azota toda España algo nos toca, al amanecer todo está tranquilo. Llamo a Ralp, que es un alemán que vive en Ceuta y que actúa como free-lancer para arreglar barcos, quedo con él para ver a OTO mañana. A las 9 de la mañana largamos amarras para empezar nuestra última singladura, aunque durará algo mas de 24 horas, espero llegar sobre las 2, pero eso dependerá mucho del viento que tengamos.

Cuando llevamos rumbo norte dirección al cabo Tres Forcas, por primera vez podemos ir solo a vela a siete nudos de velocidad, todos disfrutamos de un poco de la sensación de la navegación auténtica.

Doblamos el cabo dejando resguardo a la peligrosa Laja Lupiana, el viento se nos pone justo de proa, aunque luego rola y nos permite ir a rumbo de ceñida rabiosa. Alternamos vela y motor. Avanzamos según la dirección marcada.

Una ensalada de patatas tomada bajo el sol nos reconforta

.

Cada uno se echa su siesta o descansa por turnos, el viento sube mas y tenemos que tomar un rizo y enrollar algo la génova. Dos horas después cae el viento y reponemos las velas a su estado normal.

Esperamos con ansia la posibilidad (última) de pescar un atún, sería la manera de presentarse en casa de Juanjo sin que se ría de nosotros, pero me temo que se va a descuajeringar.

Miguel está muy contento, ya que la predicción que sacó en Saïdia de puertos.es de su Ministerio, se está cumpliendo casi al pié de la letra, le nombraremos “el hombre del tiempo”.

Sale la luna a nuestra popa, mientras el sol declina sobre un mar en calma. Nos preparamos una sopa con lo que sobró de los espaguetis de ayer mas un brik de caldo de pollo, siempre es bueno entonar el estómago con algo caliente. Un café para las guardias tampoco vendrá mal.

Intento conectarme con LA RUEDA DE LOS NAVEGANTES. No hay manera, en vista del éxito me acuesto un rato. Me despiertan para poner rizos, se nos ha metido un chubasco encima y nos manda vientos racheados de dirección variable, enrollamos la génova y ponemos tres rizos, cuando terminamos el viento ya se ha calmado, sacamos de nuevo la génova y mantenemos el rizo por seguridad.

La luna es una mancha lechosa en un cielo encapotado, que lo mismo calma el viento que te asalta en cualquier esquina, mas vale ser precavido, quitamos el foque y vamos a motor proa al viento con el rumbo deseado.

Claro que eso dura poco, como si el  mar quisiera ponernos un examen final, nos plantea toda una serie de vientos para que los vayamos superando, el caso es que pensamos que será imposible ir a Ceuta y no quedará mas remedio que poner proa a Smir, luego ya veremos si podemos remontar o no. El camarote de popa es un revoltijo de velas y el salón está alfombrado con todo lo que se ha ido cayendo; lo importante es que todo ha ido bien, al fin entraremos en Ceuta con dos horas de retraso sobre lo previsto pero adelantados a la idea que teníamos cuando abandonamos Melilla.

 

Miguel L

 

Son ya las ocho de la tarde. Horas han pasado ya que no se ve tierra por ninguna parte, pues estamos cortando derechos desde Melilla a Ceuta, y la tierra más próxima la tenemos a 30 millas. Pronto se hará de noche y la esperamos con cierta inquietud porque en este viaje prácticamente todo lo que hemos navegado lo hemos hecho con la luz del sol. Si el pronóstico se cumple será un verdadero placer poder ver las estrellas, reconocer las pocas que sabemos y sentirnos como viejos marinos. Hemos avistado varias veces delfines que se nos acercan y juegan en nuestra proa, pero como han dejado de ser una novedad no despertamos a los durmientes. Que descansen que la noche será larga

 

DÍA 11

Es el quincuagésimo primer cumpleaños de Miguel, el pobre no ha tenido una entrada de día tranquila, esperemos que discurra mejor.

Hemos llegado a Ceuta, entrado en la MARINA HÉRCULES, puesto gasolina y llamado a Ralph, que es un alemán que ya se encargó de pedir los propellers anteriormente. Nos dan un amarre y nos lo hacen pagar, claro que por diez euros no vamos a discutir si es con o sin “cortesía”. Los chicos se van a comprar, para celebrar la efemérides, preparamos unos chipirones, gambas y el famoso “semi-fredo” de garbanzos agridulce; regamos con caldos excelentes de Ribera de Duero y Campo de Borja.

Por la tarde viene Ralph diciendo que es fiesta en Cataluña y no ha podido obtener información, pero en su opinión es la unidad central del piloto la que falla, quedamos en que cuando sepa lo que le pasa, que la desmonte y reemplace, también hablamos sobre otros aspectos de la electrónica que deben ser revisados.

Ofra se va a dar un paseo, Álvaro a sentarse en una terraza, Miguel duerme, Vicente hace sudokus y yo… escribo, leo y pienso en los gastos que se vienen encima, eso de ser armador es una delicia, te mantiene la mente ocupada pensando...

Decidimos pasar la noche aquí, al fin y al cabo ya hemos pagado y se levanta un viento poco apetecible para nuestros cansados cuerpos, mañana será otro día.

Nos vamos a tomar una cerveza en un bar del puerto, Álvaro nos invita a cenar, después de preguntar a la camarera, cogemos dos taxis y nos vamos a un sitio llamado EL SABROSO, en las alturas con vistas al mar, pero no nos satisfizo una ración de coquinas, así que tomamos otros dos taxis y nos fuimos a otro llamado EL LUCAS, en la gasolinera camino de la frontera, allí nos tomamos una hurta memorable. Álvaro protestó algo (es su naturaleza), pero el precio era razonable y quedó como lo que es: un señor. Rematamos dando un paseo entre las murallas donde tenía lugar un mercado medieval y estaba muy animado. Un gin-tonic en el barco y fin de la jornada.

 

Miguel

 

Hoy es mi cumpleaños. El primer regalito ha sido comprobar de noche con 18 nudos de viento y de ceñida rabiosa soy capaz de aguantar la caña. Para mi todo un logro gracias a la garantía de  tener a Marcelino durmiendo en la bañera en el banco de babor. A punto estuve de gritarle para despertarle y que me sustituyera, pero el viento no paso de ahí, y aguante,  como un valiente. Es la segunda vez que disfruto de un cumpleaños marinero. En el 2007 fue una grapa en Carlo Forte. Este año comimos en el barco, los chipironcitos y las gambas recién compradas regadas con dos buenos vinos, el Alión de Valladolid y otro de Vicente. Por la noche paseo, cena memorable en un barito de Ceuta con pescado estupendo, vinito y copa de cierre de día en el barco.

 

Renglón aparte merece el regalo de Ofra. Después de la cerveza en el bar de la marina me dice “viste tu regalo” la verdad ni me lo esperaba. Volvimos al barco y allí estaba. Un “Hamsa” durante el viaje varias veces lo repetía “hamsa hamsa tu tu tu”. El que quiera saber lo que significa tendrá que invitarme a una cervecita aguantarme dos o tres batallitas de piratas porque en  Internet no creo que lo encuentre.

 

Hacemos lo correspondientes planes para el último día, con algo de tristeza porque vemos que esto se acaba. Lo que en principio era un viaje cortito de unas 400 millas, al final ha resultado rico en anécdotas que rayaban en aventura. Los planes siguen avanzando el año que viene iremos a...  tenemos que ir cuadrando tripulaciones… si os apetece os podríais apuntar … desde Creta pasando por Sicilia hasta… El año que viene Dios dirá pero no será por falta de ganas.

 

 

 

DÍA 12

Hoy si que es el último día de navegación, aunque sea prácticamente nada hasta Smir, donde prepararemos el barco para el invernaje y nos despediremos de Marruecos.

Hace un hermoso día,  con viento de quince nudos de ceñida y mar plano, lo justo para dejar ese gusto marinero que invite a repetir.

Ya vemos la bocana de Smir, empezaremos de nuevo con las formalidades, con la ventaja en este caso de estar ya “en casa”, aunque me han mandado un mail de la administración del puerto que me reclaman 22.000 dirhams, es decir unos 2.000 euros, Alá sabrá de que, ya que es la primera vez que me dicen algo así, tendré que ir a protestar, le diré a Ofra que me acompañe, siempre será mas eficaz. El caso es que no había nadie, eso del Ramadam cambia tanto los hábitos que uno no sabe cuando algo

 

está o no abierto o cuando trabaja la gente. Limpiamos y ordenamos el barco y nos vamos a dar una vuelta por Tetuán y su Medina que es Patrimonio de la Humanidad, por supuesto ningún restaurante abierto, un fulano nos hace de guía hasta uno que dice que está bien, después de dar un largo paseo renunciamos y volvemos a M’Diq, donde uno nos da cobijo con muy buen resultado. Volvemos pronto al barco para terminar de hacer equipaje, mañana hay que levantarse muy pronto y aún quedarán cosas por hacer.

Definitivamente esto se ha acabado.

Demos gracias a Dios y a Ala y pidamos que pronto nos podamos encaminar de nuevo por los caminos marinos con la misma fortuna que nos ha acompañado en ésta.

 

 

EPÍLOGO

 

El día 13 nos levantamos a las 6, cargamos el coche, cerramos el barco y lo dejamos para pasar el invierno en su amarre. La frontera a pesar de tan tempranas horas está colapsada, Álvaro se encarga de hacer la cola mientras relleno los papelitos, al fin terminamos las formalidades y podemos coger el ferry de las 9.

Dejamos a Vicente en Málaga para que coja el AVE  a Zaragoza, seguimos hasta Salobreña conde comemos una magnífica carne a la piedra en un restaurante que conocía Ofra. En Melegís Álvaro se da cuenta que no tiene su teléfono, piensa que se lo ha dejado en el barco, llamo a Mohamed quien lo revisa y me dice que no está allí, se lo han debido quitar en la cola de los pasaportes, una contrariedad.

Llegamos en Toledo a casa de Juanjo, tomamos una cerveza con él y comentamos aspectos del viaje.

Miguel nos lleva a mi casa, donde está Patricia, la mujer de Álvaro que ha venido para celebrar el sexagésimo cumpleaños de Luis en una fiesta sorpresa que le han preparado su mujer e hijos. Ducha rápida y nos vamos a la fiesta, mi catarro parece estabilizado, menos mal, ya que nos acostamos a las 3 de la mañana.

Alfonso saca su guitarra y nos deleita con sus canciones, es un candidato mas para el viaje del próximo verano, será el mas musical y cancionero de todos los realizados.

Habrá que empezar a pensar en él. Vendrán muchos de los que ya han sido tripulantes del RAW PRAWN, a ellos se unirán otros nuevos, lo importante es que todos disfruten, quieran volver otra vez y yo con ellos. I’M SHALAH

 

 

 

 

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