Aarhus, una ciudad viva

Arhus Travel Blog

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Gracias al canal, la Calle Aboulevarden se ha convertido en uno de los puntos más animados de Aarhus

 

 

Dos horas después de haber caído en letargo se me abrieron los ojos lenta y pausadamente para poder mirar la hora que daba el reloj del teléfono móvil que tenía apoyado en la sucia y pringosa mesilla. A pesar de estar realmente agotado aún tenía fuerzas y ganas de levantarme para visitar una ciudad que me daba muy buenas vibraciones a pesar de no conocer ni si quiera su nombre unos meses antes. Las referencias que había leído en guías, libros e internet eran inmejorables, y en todas se hacía mención a que uno no puede perdérsela por nada del mundo si viaja a la Península de Jutlandia.

En la Calle Aboulevarden de Aarhus

 

La gente estaba totalmente dormida y no notó en absoluto el momento en que me levanté, me fui a lavar al baño y me vestí tranquilamente. Al volver a la habitación me vino una bocanada de aire totalmente tóxico que tendríais que haber olido. Una mezcla de alcohol, sudor, suciedad y cerrado que da grima sólo de pensarlo. Como suelen decir las madres, “este cuarto huele a tigre”... Seis personas compartiendo alojamiento, es lo que tiene. Uno se siente como en un reactor nuclear a punto de estallar...
 Tenía la impresión de que la expedición la iba a realizar en solitario a tenor del panorama post-festivo mañanero que tenía delante. Aún así hice algo de ruido por si alguien se despertaba y se decidía a acompañarme.

En verano esta parte de la Calle Aboulevarden se llena de terrazas con gente disfrutando de de muchas horas de Sol.
Sorprendentemente Kalipo, que tiene un sueño más que profundo, alzó la cabeza y me preguntó “Sele, ¿te vas tú solo?”-“Sí tío, vente si quieres, pero es que a las cuatro va a ser de noche y hay muchas cosas que ver”´- le contesté. Mis palabras debieron convencerle y me pidió que le esperara a que se vistiera y nos marcháramos juntos. Llamamos a la otra habitación y los cuatro se fueron despertando hasta que espabilaron y se apuntaron a la expedición. Mientras tanto Kalipo y yo fuimos bajando y quedamos con ellos en la Calle Aboulevarden, a un minuto del Albergue. De esta forma comenzó nuestra visita a los principales puntos de una ciudad con un gran pasado, presente y futuro. Empecemos por el primero:

 

Aarhus fue fundada por los vikingos en torno al año 900 después de Cristo con el nombre de Aros, que traducido viene a decir “Lugar que se halla en la boca del río”.

Aboulevarden y de fondo el pico del tejado de la Catedral de Aarhus
Su espléndida situación convirtió de este lugar en un magnífico puerto bastante pretendido. Por ello la ciudad sufrió constantes asedios y ataques por parte de vikingos de distintas zonas de Escandinavia. Por barco llegaban de Noruega, Suecia y de la misma Dinamarca. Uno de los mayores saqueos tuvo lugar en 1050 por parte del Rey Harald Hardrada, aunque según fuentes históricas, se siguieron sucediendo las desgracias en Aarhus durante mucho más tiempo.

Tras el período bélico y destructivo llegó un tiempo de paz en el que la estabilidad territorial, económica y política hizo que Aarhus fuera un referente religioso, comercial y cultural en el Norte de Europa.

Hoy en día es la segunda ciudad más grande e importante de Dinamarca (No llega a 300000 habitantes) y uno de los lugares más modernos y cosmopolitas de la zona nórdica.

Reflejo de lo clásico en lo moderno. Detalle de la Calle Aboulevarden de Aarhus.
Posee una amplísima Comunidad Universitaria no sólo danesa, sino de muchos puntos del globo. Aarhus es una ciudad Erasmus donde el ambiente joven y estudiantil se respira en cada paso que das. De ahí viene la fama de su “marcha nocturna”, que siempre es más fácil si allí reside la savia nueva danesa y europea. Aún así, también conserva el carácter escandinavo pacífico, silencioso y respetuoso, sin olvidar de la tranquilidad y el anti-stress que se vive en estas pequeñas ciudades. Como digo yo, calidad de vida. Si no fuera por el clima…

 

Aarhus no es la típica metrópoli monumental a imagen y semejanza que otras que podéis estar pensando. En Escandinavia es complicado encontrarlas, con las excepciones de Estocolmo o la propia Copenhague.

Edificio característico en Lille Torvet, la pequeña plaza que antecede a la de la Catedral
Por tanto uno no debe esperarse algo similar sino que debe dejarse llevar por la vorágine de una ciudad con mucha vida y una oferta cultural más que interesante. Es muy sencillo recorrerla ya que es pequeña y sus puntos fuertes están muy definidos. Nosotros cerca del City Sleep in donde estábamos alojados, más bien a las espaldas de dicho albergue, teníamos el centro histórico, comercial y de ocio de la ciudad. De forma rápida los enumero para que los tengáis en cuenta en vuestro itinerario, y más si no disponéis de demasiado tiempo para poneros a improvisar:

 

  • Aboulevarden: Ese es el nombre de la calle semi-peatonal por la que pasa el canal y donde se encuentran en gran número los restaurantes y los pubs de moda en la ciudad.
    Accediendo a la Plaza de la Catedral
    Las aguas de dicho canal, hasta hace unos años eran subterráneas, pero con sabiduría y buen hacer las sacaron a la vista para hacer de éste un paseo bastante agradable en la ciudad.
  • Store Torv (Plaza de la Catedral): Desde este lugar hasta la Estación de Trenes se encuentra la vía que aglutina la mayor parte de la vida comercial y gastronómica de Aarhus. Sankt Clements es el nombre la Catedral (Aarhus Domkirke) de mayor longitud en toda Dinamarca y que se puede ver desde casi cualquier lugar de la ciudad. Uno de los hoteles con más glamour (Hotel Royal), el Teatro justo detrás, y una senda peatonal bastante interesante hacen de éste el punto central de la metrópoli.
  • Eje Sankt Clements Torv-Sondergade-Ryesgade: A la derecha de la Catedral, viniendo desde Store Torv, se encuentra este eje comercial y neurálgico de la ciudad.
    De fondo tengo la Aarhus Domkirke
    La peatonalización de las 3 calles que se enlazan sucesivamente han hacen que sea el sitio preferido para que la gente de la localidad se vaya de paseo o de compras. Sondergade, quizá la más importante de las tres, tiene un aire a la Preciados madrileña, aunque sin tanta masificación y ruido, y con edificios mucho más bajos (al igual que en todo Aarhus). Ryesgade, del estilo de la anterior, tiene una pequeñita iglesia con mucho encanto a tenor de sus preciosas cristaleras. Al final de la calle se encuentra la Estación de Trenes de Aarhus, que tiene conexiones ferroviarias con las localidades más importantes de Dinamarca.
  • Den Gamle By: Esto es algo que nadie debería perderse. En Aarhus ésta es la Estrella que centra todos los focos de atención por parte de los turistas.
    La bandera danesa engalana las calles del casco antiguo de Aarhus
    Es un Museo al Aire libre en el que uno puede ver cerca de 80 casas antiguas traídas de toda Dinamarca formando una “ciudad de época”. Tejados de paja en algunos casos, entramados de madera en la mayoría, colorido y tradicionalismo en todas, hacen de este lugar el favorito para muchos no sólo en Aarhus sino en toda Jutlandia. Las viviendas y objetos son totalmente originales. Simplemente fueron desplazadas por unos motivos u otros de su lugar de origen para dar luz a una de las recreaciones más asombrosas del pasado de un país. (Ver web)

 

Esos son los puntos esenciales, aunque puedo haber dejado de mencionar otros, que quizás tengan menor importancia, pero que quedan cerca del casco histórico de la ciudad y que son de interés si uno va a pasar más tiempo en la ciudad.

El Hotel Royal es quizá el más elegante y clásico de la ciudad. Y queda bien situado al estar en la misma Plaza de la Catedral
Por ejemplo, el moderno diseño del Ayuntamiento, que se distingue por una torre cúbica bastante extraña. O la Iglesia Vor Frue (Vor Frue Kirke), que rivaliza con la Catedral. Incluso el Museo Vikingo (Vikinge-Museet), que muestra al visitante objetos encontrados en excavaciones ya que ésta fue una importante plaza ellos.
Más alejado del centro (5 kilómetros al sur) se encuentra el Museo de Prehistoria de Moesgård (ver web) que expone piezas de gran valor desde la Edad de Piedra hasta el período vikingo. Lo más conocido en dicho museo es “El hombre de Grauballe” (Grauballemanden), un cuerpo de la Edad del Hierro que en un estado de conservación ejemplar y del que se dice que fue víctima de un sacrificio o ejecución.
Garci y yo era la primera vez que coincidíamos en un viaje. No podía faltar una fotillo.
Moesgård no sólo tiene el museo sino que está rodeada de un entorno natural bastante llamativo. Cruzando un sendero campestre se puede llegar a una de las mejores playas de arena de la región central de Jutlandia, la Moesgård Strand. Pero en la época en que nosotros estuvimos en Aarhus, como que no era tiempo para playa, aunque el día estaba soleado.

Otra de las posibles visitas en la ciudad, volviendo a la urbe propiamente dicha, es la Mansión Marselisborg (parecida a La Casa Blanca norteamericana) que sirve de Residencia veraniega de los Reyes de Dinamarca. Al sur (cerca de 2km) hay un pequeño bosque vallado conocido con el nombre de “Parque de los ciervos”, donde corretean éstos y otros animales típicos de la fauna forestal (al parecer hay jabalíes).

La Catedral de Aarhus es una de las más grandes de Dinamarca.

 

Si ya conseguís ver todas estas cosas, podréis presumir de conocer Aarhus al dedillo, aunque como he comentado antes, quizá los puntos clave son los que os he dicho en primer lugar, siendo lo más destacado Den Gamble By.

 

Así que con todos esos datos sobre la mesa nos marchamos Carlos (Kalipo) y yo a la calle del Canal (Aboulevarden) donde habíamos quedado en veinte minutos con Capello y el que se quisiera unir a la expedición. Mientras aprovechamos para recorrer un poco este bulevar y para comprar algo de desayunar. Para comenzar la toxicidad gastronómica desde primera hora, nos metimos para el cuerpo un par de perritos calientes con mucha cebolla.

El interior de la Catedral luterana es sobrio, pero contiene algunas piezas y frescos de su época católica
En esa faceta me recordó mucho a Alemania, ya que hay numerosísimos puestos callejeros y tiendas (sobre todo 7eleven) donde el Hot Dog es el producto estrella.
Qué distinta se ve la calle de día respecto a la noche, y sobre todo teniendo en cuenta cómo había sido “esa noche”, pensamos tanto Carlos como yo, mientras paseábamos por la parte más bonita del canal, en que los edificios gozan de un mayor estilo y colorido. Que nadie piense que esto se asemeja a una avenida veneciana o amsterdamesa. Es bastante más moderna porque como dije antes, el “canal” se ha sacado artificialmente del subsuelo. Pero quien tuvo la idea, acertó notablemente porque lo ha convertido en un lugar con mucha vidilla.

Mientras esperábamos a los demás, Kalipo llamó a su novia Alicia, una ineludible compañera en esto de los viajes (Ver Diario de viaje a Oriente Medio y los Balcanes), pero que en esta ocasión permitió al igual que otras féminas que fuera una reunión exclusivamente masculina.

Los barcos votivos son típicos para decorar algunas iglesias escandinavas
Cuando habíamos subido al puente (Sankt Clements Torv) para mirar desde arriba la calle, aparecieron por un lado Capello y Garci, y por el otro Saúl y Paco “Palentino”, que tenían unas ganas terribles de desayunar. Por ello buscamos un centro comercial/supermercado por si querían comprar algo. En los aledaños de Lille Torv, pequeñísima placita que sirve de preludio a la de la Catedral (Store Torv) y donde prevalece el color blanco, la gente se fue haciendo con avituallamiento para aguantar la mañana.

 

La Catedral de Santk Clements asomaba impetuosa al fondo de la calle que desemboca en la Plaza. Una vez pasado Lille Torv y tomada una callejuela estrecha, ésta se va ampliando como si de un embudo se tratara hasta dar a Store Torv y tener a pocos metros el templo religioso de mayor longitud en Escandinavia (no de altura, sino de profundidad).

Kalipo, Capello y yo. De fondo el Teatro de Aarhus donde actuaba el mítico Nick Cave
No es en absoluto similar a las Catedrales que estamos acostumbrados a ver en España o en otras ciudades europeas. En Escandinavia, excepto algún caso como Nidaros en Trondheim (Noruega), la sobriedad y sencillez de formas predominan ante todo. La Aarhus Domkirke (Catedral de Aarhus) es de ladrillo en sus muros exteriores y se remata por un empinado tejado que se ha quedado de color verdoso por la lluvia. Entramos al templo luterano en silencio y recorrimos la nave de 100 metros de largo cuyas paredes blancas dejaban entrever las pinturas antiguas de su época católica. Por dentro la sencillez también prima sobre lo recargado, pero gracias a los descubrimientos de restos de siglos atrás, uno puede disfrutar de algunos frescos con iconos bíblicos de siglos anteriores a su conversión al luteranismo. Las lámparas son también llamativas, aunque quizás los honores se los lleven tres objetos muy diferentes: El primero el magnífico órgano propio de las grandes catedrales (Barroco S.
Sulen degustando un enorme...perrito caliente
XVIII). El segundo, un enorme reloj que lleva dando la hora durante más de trescientos años. Y el tercero y de mayor originalidad es un Barco votivo colgado del techo. Muy propio de los Países Escandinavos donde no se olvidan de sus raíces vikingas. El retablo del fondo es del Siglo XV y está dedicado a San Clemente, patrón de los marineros por morir ahogado con un ancla alrededor de su cuello. Conozco muchas formas de perder la vida, pero reconozco que esa se lleva la palma.

 

Cuando salimos por la puerta de la Catedral aparecieron 3 nuevas incorporaciones que tampoco querían perderse la ciudad: Jesulen y su colega Javi, acompañados de Wicho, quienes habían sobrevivido a la hibernación forzosa en el Hostel. Superaron cualquier atisbo resacoso como los demás y salieron dispuestos a devorar la ciudad, aunque en principio tuvieron que conformarse con devorar la comida rápida de los ajetreadísimos 7Eleven, que se cuentan en Aarhus por decenas.

La Iglesia Vor Frue y una casa típica danesa con entramados de madera en el exterior
Ya estábamos todos los miembros de la expedición que visitaríamos la ciudad y el Den Gamle By. Se habían quedado fuera los Nacaritos (Nadie sabía dónde estaban) y Juanra (que se quedó dormitando en la madriguera). Quienes no habían visto la Catedral entraron a la misma, y mientras tanto yo estuve haciendo fotos a lo que tenía alrededor. Me llamó la atención que en el Teatro actuaba esa noche el músico australiano Nick Cave, por lo que me confirma el buen gusto de los daneses. También le eché una fotillo al que si no es el mejor Hotel de Aarhus, posiblemente sea el más bonito: El Hotel Royal (ver web). Haciendo honor a su nombre, una fachada neoclásica de color blanco envuelve un lugar en el que el lujo sólo queda a la vista de unos pocos. Yo no soy de los que se vuelven locos con los alojamientos caros, pero conozco a más de una que se gastaría el presupuesto de todo el viaje en elegir sitios como ese.
La entrada a Den Gamle By donde se reúnen 80 casas de época traídas de toda Dinamarca formando una antigua ciudad.
Pero en mi caso este tipo de lugares sólo los veo por fuera o en fotografías porque prefiero destinar el dinero a poder visitar más cosas y estar más en los sitios. Cosas del viajero independiente…

 

Den Gamle By abre en enero de once de la mañana a tres de la tarde (ver horarios de todo el año), por lo que convenía ir primero allí y dejar para después el eje comercial Sankt Clement-Sondesgade-Ryesgade. El Museo al Aire libre más famoso de toda Jutlandia se encuentra a unos quince o veinte minutos del centro de Aarhus (caminando, porque se pueden coger los buses 3, 14, 25 y 55), que es donde estábamos nosotros. Para no liarnos por calles y callejuelas decidimos ir siguiendo el curso del canal, no sin antes pasar por la preciosa Iglesia Vor Frue, que poco tiene que envidiar a la Catedral, y que además tiene cerca algunos ejemplos de viviendas de antaño, con color bermejo oscuro y entramados de madera en tejados y paredes.

Jesulen, Capello, Wicho y yo en una de las casas de época del Den Gamle By
La tropa fue durante el camino dividida en dos partes justo después de dejar a un lado una parte del canal rodeada de árboles en que estaban chapoteando a unos cuantos patos bastante bonitos. La ubicación del lugar que deseábamos visitar está bastante bien señalizada y es complicado perderse buscándolo. Además, en lo alto de una colina se vislumbra un molino de madera de color oscuro que a pesar de estar fuera de las instalaciones, parece formar parte de las mismas.

 

Fuimos rodeando la valla que separa la “ciudad antigua” de la calle y nos dimos cuenta de que era facilísimo colarse allí. No se veía a nadie paseando por dentro y llegamos a pensar que podía estar cerrado. Afortunadamente no era así y preguntamos precios en taquilla.

Precioso ejemplo de arquitectura danesa en Den Gamle By
Desde el 1 de Enero hasta el 31 de marzo cuesta entrar 50 Coronas Danesas (unos 7 euros), pero con carnet de estudiante la mitad (25 DKK, 3,5€). Menores de 17 pasan gratis. En cambio, de abril a diciembre (incluídos) suben los precios y se ponen a 90 Coronas (12,5€) las entradas normales y a 45 DKK (6,20€) las de estudiante.

 

Nosotros entre que estábamos en temporada baja y en que sacamos un sinfín de carnets de todo tipo (yo creo que alguno sacó hasta el del videoclub) no nos salió nada cara la excursión, aunque yo habría pasado igual aunque el precio hubiera sido más alto. Pero como todo ahorro es poco El Palentino, Saúl y Garci volvieron a la valla y pasaron gratis. Luego nos quejamos por tener fama de pícaros…

 

Nada más bajar la primera calle de “la ciudad antigua” (que es lo que viene a decir “Den Gamle By”) nos dimos cuenta de que eso era una maravilla.

Antiguo Molino (Den Gamle By)
Como he dicho más arriba, hay cerca de 80 casas de varios siglos de antigüedad componiendo una villa típica de la época. Además se han molestado en decorar las casas por dentro según los oficios que pudieran desarrollarse allí. Hay una panadería, una librería, un molino (quizá lo más bonito), una carpintería, una farmacia… y así sucesivamente un compendio de “tesoros” traídos de toda Dinamarca. Quizá de una apariencia un tanto artificial debido a que su colocación y ubicación no es en absoluto azarosa, pero lo que hay que valorar es la belleza de todos y cada uno de los hogares que antaño fueron utilizados realmente. Lo que no sé es cómo los movieron hasta allí o si incluso los tuvieron que desmontar y montar de nuevo en Aarhus.

 

A todos nos encantó este lugar, y por eso recomiendo que lo vayáis a ver si es que os hacéis una escapadita a Dinamarca.

Pasado, Presente y Futuro (Den Gamle By, Aarhus)
Si tuvierais que elegir un único lugar para visitar en Aarhus, Den Gamle By debe llevarse todas las papeletas.

 

A uno de los que más le vi disfrutar fue a Wicho, quien no dejó de sacar fotos con el móvil a todo lo que se le pasaba por delante. Hubo un momento en que nos juntamos en una pequeña plazoleta en el que comenzamos a hablar como si nos encontráramos en una Aventura del Señor de los Anillos, y es que por el entorno parecíamos estar en una de las muchas ciudades que componen la Tierra Media del Maestro JRR Tolkien. Sólo faltaba la Posada del Pony Pisador…

 

Una de las casas más llamativas de todo el complejo es, sin duda, el Molino, de paredes blancas y tejado de paja, con una rueda de madera en su lateral que se mueve al compás del agua del arroyo.

Sentados en un banco en Den Gamle By (Aarhus)
Y así fuimos recorriendo poco a poco el complejo, haciendo paradas y numerosas fotografías en un lugar tan especial. Jesulen, como siempre, buscaba su “foto cantautor”, poniendo caras raras o gestos de Estrell del Rock. Más de una vez le preguntamos si lo que estaba buscando era una carátula para su próximo disco. A veces lo parece, la verdad.

 

Den Gamle By tiene su propia Plaza en cuyo centro hay una fuente que le da más realismo al lugar. Allí mismo se encuentra la “Casa del Alcalde” con muebles, cuadros y decoración de la época. Puedes pasear por el comedor o por las habitaciones en las que incluso se conservan vestidos que en su día pudieron ser de alguna de las alcaldesas consortes del Reino de Dinamarca. Y para los más pequeños, un museo de juguetes donde poder ver con qué pasaban las horas nuestras bisabuelas y tatarabuelas.

A todos nos encantó la que es una de las mejores recreaciones del pasado que hemos visto nunca. En Den Gamle By se reúnen los mejores terosos daneses
Tiene dos plantas, en la inferior hay una dedicación absoluta a los trastos de hojalata y a las maquetas. En cambio en la planta superior hay una sala con una gran vitrina llena de muñecas y cuando subes a la misma, se activa un soniquete de niños pequeños cantando que te da escalofríos. A más de uno se nos pusieron los pelos de punta sólo de imaginarnos estar allí una noche solos. Jesulen incluso grabó un video porque el momento la verdad que lo pedía.

 

Estuvimos mucho rato en Den Gamle By, y de muy buen humor, como de costumbre. Cuando salimos nos sentamos en lo alto de la colina donde se dibuja un molino de madera. A pesar de no haber dado aún las tres fuimos notando cómo la luz se hacía más tenue cada vez y cómo en poco más de una hora la oscuridad le iba a ganar la batalla.

El grupeto disfrutó de lo lindo tanto de la noche como del día en Dinamarca
Es uno de los puntos débiles de Escandinavia y el Norte de Europa. Menos mal que tratan de compensarlo con días más largos en primavera y verano, que es el mejor momento para visitar los países nórdicos.

 

Se nos ocurrió que por la noche podríamos preparar una buena cena en el Hostel, aprovechando que teníamos a nuestra disposición una cocina muy grande y un salón comedor bastante amplio. Yo no es que fuera a cocinar, porque no tengo ni idea, pero apoyé la moción como el primero. Así que de camino al City Sleep in paramos en un Supermercado y nos hicimos con lo suficiente para que 15 personas comieran un buen plato de espaguetis con salchichas y albóndigas de acompañamiento. Bueno, aunque decir “suficiente” de 3 kilos de pasta, puede ser hasta ofensivo.

Sele en la Torvet (Plaza)del Den Gamle By
Al final, como suele pasar, sobra más de la mitad. Hubo gente que aprovechó a coger algo para cocinarse para comer, algo que por la poca luz que quedaba, se me había olvidado por completo. Más tarde pillaría algo “rápido” por la calle. En ese momento no tenía nada de hambre. Estaba, cómo decirlo, desorientado. Que no resacoso, no os vayáis a equivocar. Mal pensados, que sois unos malpensados...

 

Seguimos el cauce del canal y tras finiquitar Aboulevarden y girar a la derecha, entramos de nuevo en nuestro querido Hostel. Unos se marcharon a un Burger a comer algo, y otros como Javi, Jesulen o Wicho se quedaron en el Salón Comedor preparándose lo que habían comprado en el Súper, que creo que era Lasagna y Ensalada. Yo estuve con los tres un rato charlando acerca de la experiencia de fin de semana que estábamos viviendo.

Den Gamle By (Aarhus)
La verdad es que me sentí muy a gusto con ellos. Con el que más trato había tenido desde hacía tiempo era con nuestro Sulen (el De Alba mayor), que sobra decir que me cae fenomenal y que me parece una persona estupenda. A Javi no le conocía de antes y por lo que hablé con él, me dio muy buena impresión. Se le ve un tipo listo y bastante simpático con el que se puede hablar de todo, entre otras cosas de su carencia absoluta de olfato. Sí sí, es cierto. Si le tapas los ojos y le pones un huevo podrido (podía haber sido más guarro en el ejemplo) no se entera de nada. Curioso, ¿verdad?
 Y de Wicho, qué voy a decir de él. Era una persona que conocía desde pequeño pero con la que nunca había tenido mucha relación. Y para mí fue la revelación del viaje. Wicho (Richi como le había llamado siempre) es un tipo con el que puedes estar riéndote todo el día.
No nos cansamos de hacer fotos... Debe haber más de quinientas...
Tiene una chispa y un humor fuera de lo normal. Le gusta la fiesta como a todos pero tampoco quiere perderse nada “de ver” y es de los que no pierde dinero por nada. Aprovecha el tiempo al máximo. Yo le ficharía para todos los viajes sin ninguna duda.

 

Cuando vi que los 3 estaban decididos a echar una pequeña siesta, me marché a dar una vueltecilla yo solo por la ciudad. Me apetecía, después de estar con tanta gente, pasar un rato conmigo mismo disfrutando de un paseo por esa Aarhus que nos había conquistado a todos. Y qué mejor que recorrer el eje Santk Clements Torv-Sondergade-Ryesgade cogiéndolo desde la Catedral y llegando hasta la Estación de Trenes.
Como comenté antes las tres calles se van sucediendo una tras otra y tienen un estilo muy similar.

Den Gamle By Torvet
Con tiendas de todo tipo y con toda clase de marcas y restaurantes a ambos lados, ya fueran de comida rápida como de gente acaudalada. Escaparates con ropa, colonias, pastelerías... son los verdaderos protagonistas del mayor eje comercial de Aarhus, que cruza por arriba la ya mencionada Aboulevarden y termina en la modernísima Estación de Ferrocarriles, que por dentro parece más un centro comercial que un lugar en el que salen trenes. Lo bueno de dicho eje comercial está en que no hay tal número de gente que no te deja ni respirar como pasa en otras ciudades. En Aarhus la masificación sólo existe en parte en las discotecas.
Durante ese tiempo estuve meditando acerca de lo feliz que me sentía cuando estaba en el extranjero y con que mi vida, de una forma u otra, está ligada fuertemente a este mundillo de los viajes. No sé cómo pero yo sentía y sigo sintiendo de que debo meterme en este ambiente viajero si quiero alcanzar la felicidad.
Molino de madera en Aarhus
Y no hablo de viajar por viajar. Me refiero a poder dedicarme profesionalmente a este negocio que cada vez está más en boga. Si mi página web (El Rincón de Sele) o mis Diarios de viaje me estaban dando tantas satisfacciones sin oler un duro, cómo podía montármelo para vivir de ello. Es algo que aún sigo pensando. Si alguna vez triunfo con este tema, cosa que veo harto complicado, seréis los primeros en saberlo.

 

La vuelta la di dejando a un lado el estridente Ayuntamiento (Radhus). Digo lo de estridente porque es a la estética lo que el ruido al silencio. El Arquitecto Arne Jacobsen lo diseñó en 1942 en un estilo modernista de esos que tanto me hacen enfadar.

La habitación más limpia y recogida de todos los tiempos
La torre del reloj, de forma cuadrangular parece sacada de alguna ciudad escondida en la Rusia siberiana donde los monstruísmos soviéticos priman por doquier. No pega nada con los edificios sencillos, de colores pálidos y de cómo mucho tres alturas. Quizás si lo plantas en Novosibirsk o Murmansk (Rusia) pasa desapercibido. Por favor, dejemos de castigar a las ciudades con las egolatrías y pesadillas de gente se hace llamar “artista”. Para mí, en el arte “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Qué le vamos a hacer, he salido clásico...

 

Cuando volví al punto de partida a unos metros de la Catedral llamé a Saúl a ver dónde estaba la gente. Casualmente los tenía a diez metros delante de mí. Con la reincorporación de Juanra tras su larguísima dormidera aún no habían paseado por el eje comercial que yo acababa de recorrer y terminé haciendo lo propio con ellos (2ª vez), aunque fui tomando algo “rápido” por el camino ya que comenzaba a tener hambre de nuevo.

Esta mesa está que da gusto!!
Hay que ve la cantidad de porquerías que uno come durante los viajes. Así cuando uno lleva ya mucho tiempo el cuerpo acaba echo polvo

 

Después del doble paseo volvimos a la habitación a echarnos un rato a dormir. Con media hora hubiera sido suficiente, pero al final hicimos que fuera un poco más. Incluso Juanra, que llevaba todo el día KO terminó abatido en la cama como si no hubiera dormido en la vida. Los 3 que ya llevaban sopas desde la hora de comer (Sulen, Wicho y Javi) ni se inmutaron de nuestra llegada y siguieron a lo suyo. A mí me costó un poco por escuchar ronquidos ajenos (Kalipo en la cama de arriba montaba su espectáculo sonoro), pero terminé sucumbiendo como los demás. Nos despertamos con el tiempo justo de darnos una buena ducha en los fríos baños y bajar a cenar.

Sondergade en la calle comercial más importante de Aarhus
Porque Paco, nuestro palentino favorito, llevaba ya un buen rato preparando en el Perolo suficiente pasta para dar de comer a toda Dinamarca. Mientras algunos cocinaban, otros echamos una mano con la mesa, y otros...como suele pasar, se sentaron directamente a probar la deliciosa comida que se había preparado.

 

A Garci le sirvieron un plato de espaguetis que teníais que haberlo visto. No exageraría al decir que podía haber medio kilo fácil. Sabemos que le gusta mucho zampar, pero ni él ni nadie hubieran podido con todo eso. Los nacaritos bajaron y se unieron a la fiesta. Les preguntamos qué es lo que habían estado haciendo durante el día y nos contaron que como no sabían qué ver por la zona, le programaron al GPS para que buscara “sitios turísticos”. No les debió salir muy bien la faena porque acabaron perdidos en un descampado, en un estanque y no sé qué sitios más.

Dando algo de pena en Aarhus
Con lo fácil que hubiera sido preguntarnos a nosotros, o simplemente acompañarnos...

Durante la cena la gente recordó lo pasado durante la noche (punchs en mejilla, expulsiones de garitos y rechaces por parte de las féminas incluidos) y quiso encomendarse a lo que sucedería en la siguiente, que quedaba próxima. Era difícil superar el nivel de “excitación y frenesí” que tuvimos los 15 durante la jornada anterior, pero no se podía dejar de intentar. Yo por mi parte no tenía demasiadas ganas de farra porque estaba algo cansado y sabía que a la mañana siguiente tenía que conducir desde temprano para aprovechar el día en el segundo destino del viaje: RIBE. Aún así, todavía quedaban horas para darlo todo en buena compañía porque al día siguiente nos separaríamos los Nacaritos, Juanra, Wicho y yo de los demás, que tenían planeado ir a Odense y a algún otro punto de la Isla de Fionia (aunque finalmente cambiaron la ruta y fueron al Norte de Jutlandia tal y como les recomendé).

Sleeping in City Sleep in

 

Una vez la cena finalizó nos atusamos y acondicionamos para salir por ahí. En la puerta del Hostel nos encontramos con un gallego que estudiaba en Goteborg y que conocía a nuestro amigo Ra, que estaba de Erasmus en la ciudad sueca. Con cosas como esta te das cuenta lo pequeño es el mundo. El chaval nos contó que si en Goteborg había fiesta y buenas mujeres, en Aarhus la cosa pasaba a mayores. Tras esta charla marchamos a buscar un sitio para pasar el rato.

La gente llevó bebidas y nos pusimos en un soportal de la calle Aboulevarden mientras los numerosos grupos daneses cruzaban a un lado y otro y se iban metiendo a los garitos. De frente teníamos el “Bridge” donde algunos habíamos estado la noche anterior y que registraba una “cola” considerable de daneses y sobre todo danesas que no querían perderse la actuación en vivo y en directo que se estaba preparando.

Cocinando con fundamento. Y los demás posando para la foto... Así va el país!

 

En el soportal estuvimos charlando acerca de la idiosincrasia del barrio madrileño de Aluche, del que éramos la mayoría de los “viajeros”. Hicimos memoria de la gran cantidad de frases, palabrejas y expresiones que habíamos inventado y que habían pasado a usarse más allá de los extramuros de nuestra querida urbanización (De nombre “Diamante I”). La verdad es que tenemos anécdotas divertidísimas, como imagino que tendréis vosotros y vosotras de vuestro barrio o pueblo.

 

La noche fue algo más “sosilla” que la anterior pero porque la gente no tenía la misma actitud desmedida que había caracterizado anteriores shows. Lo que sí repetimos fue la elección del primer garito (Studenterhus), al que fuimos primeramente Jesulen, Javi, Kalipo, Capello, Saúl y yo.

En los fogones..no haciendo nada
Desgraciadamente estaba semivacío y acabamos yendo al Bridge donde la presencia de la muchedumbre danesa estaba asegurada. Allí aguantamos la mayor parte de la noche donde estuvimos disfrutando de la música en directo de un grupo de chicas guapísimas que rememoraban éxitos cantados en inglés. La cantidad de mujeres era desmesurada (aunque nunca es lo suficiente) al igual que desmesurados eran sus acercamientos y posteriores rechaces que sufrió la expedición de Aluche. Nos chocó la forma de bailar danesa consistente en tirar la copa a todo el que se le pone por delante. Parecía que estaban en un concierto de esos en los que saltan y se desperezan como si fuera la última vez que salen de marcha. Muchas chicas (y chicos) se nos presentaron. Nos sorprendió que hubiera tanta gente que supiera español y que conocía muy bien nuestro país. La mayoría hablaba de Barcelona y de Málaga, ya que tanto la Costa Brava como la Costa del Sol tienen bastante éxito entre el público escandinavo.
Peazo cena que nos metimos!!
Hubo un chaval que nos estuvo dando la coña con el fútbol español durante bastante rato. Me hablaba de las maravillas del Barça, de Ronaldinho y hasta de Johan Cruyff. Y no se daba cuenta de que yo era del Madrid y de que me daba igual lo que me estaba diciendo. Además, yo estaba contento porque habían perdido los culés por 3-1 contra el Espanyol, por lo que si ganaba el Real Madrid al Zaragoza el domingo podía haber lucha por la Liga. El fútbol me da muchos disgustos últimamente y no me gusta hablar demasiado cuando me lo estoy pasando bien. Espero que vengan mejores tiempos para los madridistas porque a este paso les vamos a quitar el título de “sufridores” a los del Atleti. Bueno no, eso nunca...

 

Wicho y Saúl entablaron conversación con una pelirroja y una rubia respectivamente, quienes dijeron de ir a otra discoteca.

Sobró casi un kilo de espaguetis
No sé ni cómo ni porqué pero acabamos marchándonos Juanra, Wicho y yo con esas dos chiquillas a las que de la nada se les unió un personaje esencial en nuestra expedición: La prima de Willow. No sé si recordaréis la película protagonizada por un enano y un caballero (Val Kilmer) en que tratan de proteger a una niña cuya vida ponía en peligro la vida de una malvada hechicera (ver ficha). Pues esta chiquilla que se nos unió al grupo nos recordó a los “enanos y enanas” de este film por su bajísima estatura. Eso sí, tenía unos ojos azules que no se los saltaba un torero. Y encima sabía español, al igual que la pelirroja. La otra chica, con una cara de mustia y seca que amargaba a cualquiera pasó olímpicamente de nosotros durante el tiempo que tardamos en llegar a la Discoteca “La Fábrica de Chocolate”.
Everybody!!
En la cola hubo bastante cachondeo tanto con la pelirroja como con la prima de Willow, a la que Juanra le obsequió con ¡¡ un euro!! mientras la decía cariñosamente “mi pequeñita”. Ésta le dijo “I am embarrassing” (que viene a ser que le es embarazoso, que le da apuro) y tanto Wicho como Juanra interpretaron que nos estaba diciendo que estaba embarazada. Yo seguí el juego y le vacilé tocándole la tripa como si tuviera un bebé en su interior.

 

Pagamos unos 4 euros aproximadamente por entrar a la que es una de las discotecas más de moda de Aarhus. Curiosamente en la taquilla tienen un aparato para meter las tarjetas de crédito, al igual que en las paredes aledañas a las barras de bar. Qué peligro si eso lo pusieran en España. Más de un moña acabaría perdiendo hasta la casa.

Las Danish girls animan el cotarro subidas a las mesas de billar

El local era similar a Kapital (en Madrid) pero algo más cutre. Varias salas parecen de un cine e incluso hay butacas de color rojo en la que sólo falta sentarte para comer palomitas. Estaba lleno a la bandera y es que abren hasta las cinco de la mañana (los horarios de cierre en los garitos de Aarhus van desde las dos hasta por la mañana, ya que hay algún afterhour que otro). Yo no estaba con muchas ganas de marcha. Se me abría la boca del sueño que tenía y no quería estar zombie a la mañana siguiente cuando fuéramos a Ribe, del que hay unos 170 km de distancia.

Otro ejemplo de las ganas de charlar de los daneses lo vivimos Wicho y yo cuando en el baño un tipo nos escuchó hablar español y se dirigió a nosotros alabando a la ciudad de Barcelona. A mí me parece fantástico, pero que un tío te hable de una ciudad española mientras se la sostiene para mear me parece hasta de mal gusto.

Arriba esos chicos!!
Así que con eso nos marchamos. Obviamente no le estrechamos la mano al marcharnos...

Después de un rato en la “Fábrica de Chocolate” me auto convencí para irme al albergue en un ratito. Menos mal que llegaron los demás (Kalipo, Sulen, Capello, Javi, Saúl, Garci...) para darme el relevo. Antes de largarme pensé que dos de mis amigos estaban en disposición de consumar el ligoteo. Juanra estaba muy bailón con la prima de Willow y la pelirroja practicaba su buen castellano con un Wicho feliz de haber encontrado a una chica a la que poder tirar los trastos en su idioma. Cuando me despedí de ellos todo parecía indicar que la noche terminaría bien. Hasta temí porque acabáramos en la habitación ocho y no seis... Pero bueno, eso qué más daba si iba a caer inconsciente en la cama.

 

Me marché solo a eso de las cuatro y media de una madrugada algo lluviosa y ventosa.

Juanra con su compañera de Baile: La prima de Willow
Dejé la maleta preparada para no tener que hacer demasiado después de levantarme. Quizá lo que más me preocupaba era que Juanra se nos perdiera por el camino o en la madriguera de la prima de Willow. Y a pocas horas de marchar a Ribe, no me habría hecho ninguna gracia.

 

Sobra decir que no me hizo falta contar ovejitas para caer dormido. Bastó con apoyar la cabeza sobre la almohada para quedarme tieso. Poco rato después fue entrando la gente a la habitación por capítulos. El primero en hacerlo fue Wicho, que desgraciadamente no había triunfado con su pelirroja. “Se necesita más tiempo”, me comentó. “Si a ésta la hubiera conocido ayer, otro gallo cantaría”. También me dijo que no sabía nada de Juanra, al que también temía por su pérdida en cualquier rincón de Aarhus o quien sabe del Mar Báltico.

Wicho, Juanra y sus amigas "sin derecho a roce". Willow no quiso perderse la fiesta
Después llegó el cuórum del grupo con Jesulen a la cabeza diciendo “Sele, hemos perdido a Juanra”. Menos mal que le escuché hablar en la escalera quejándose de que no le habían esperado. Al parecer tampoco tuvo suerte con la prima de Willow. Su pequeñita había sido “más dura” de lo que pensaba y había terminado como los otros catorce, “a dos velas”. Otra vez será, ¿no?

Antes de volver a dormir definitivamente hasta la mañana (aunque debía ser cerca de las siete) le dije que en poco más de dos horas le iba a despertar para irnos a Ribe y que no diera mucho el tostón. Su respuesta la típica: “Tú lo flipas...” Y es que ese es su chascarrillo favorito. Flipando o sin flipar se iba a tener que levantar sí o sí a no ser que quisiera quedarse en tierra mientras los demás visitábamos Ribe en primer lugar y volvíamos a Madrid por la noche.

A esas horas de la noche, más de uno estaba perjudicado
Y me temo que Dinamarca no hubiera estado muy dispuesta en acoger en sus filas a tan curioso personaje.

 

Nos quedaba un muy buen domingo en que el propio Juanra, Wicho y yo (con la compañía de los Nacaritos a la hora de comer) pasaríamos el día en “la ciudad más antigua de Escandinavia”, Ribe. Y no nos decepcionó en absoluto como podréis ver en el próximo capítulo.



José Miguel Redondo (Sele)
El Rincón de Sele

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photo by: Fulla