Introducción

Madrid Travel Blog

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El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define la palabra “locura” con cuatro entradas bastante significativas que os traslado a continuación:

  1. Privación del juicio o del uso de la razón.
  2. Acción inconsiderada o de gran desacierto.
  3. Acción, que por su carácter anómalo, causa sorpresa.
  4. Exaltación del ánimo o de los ánimos, producida por algún afecto u otro incentivo. 

De las cuatro, aplicaría la primera y la última para explicar lo me sucede con esto de viajar. Está claro que sufro “una privación del juicio”, que “no uso la razón”, y que tengo una “exaltación del ánimo” debida a algún “incentivo”. Lo del “afecto” mejor dejarlo que no está el horno para bollos.

 

Es así, lo reconozco, y no puedo evitarlo. Cuando pienso en mi próximo destino, en mis siguientes recorridos, en los infinitos planes y hojas de ruta, no hay nada que me detenga. Es difícil atenerse a la “razón” y no dejarse llevar por el ánimo de un corazón viajero que nunca quiere dejar de latir. Eso, obviamente, produce una “exaltación del ánimo” bastante considerable que me lleva a embarcarme en toda clase de aventuras de máxima o mínima duración donde uno busca una vida intensa y llena de emociones.

 

Las otras dos definiciones (2ª y 3ª) corresponden a la mayoría de opiniones externas e incluso en no pocas ocasiones del entorno más cercano. Para muchos es “una acción desconsiderada o de gran desacierto” debido a que no invierto mi sueldo en cosas más importantes según ellos. Me pregunto que  por qué hablar de “cosas más importantes” cuando se están refiriendo a un pisito de 30 metros cuadrados en el extrarradio y a pagar durante los próximos 60 años (Deprime ver a lo que quieren que aspiremos, ¿verdad?). Y lo de que es una “acción que causa sorpresa”, también es una realidad absoluta, aunque casi siempre, positivamente hablando.

 

Toda esta parrafada la he querido incluir para contextualizar en parte lo que me ha llevado a incrementar de forma notable mi actividad viajera, que se va superando a pasos agigantados. 2007 es un año cargado de aventuras variopintas, pero que se centra, sobre todo en miniviajes llevados a cabo en fines de semana gracias, entre otras cosas, a la proliferación de ofertas de las compañías de bajo coste. (Para saber más, visitad el apartado “Weekends Viajeros” perteneciente a mi espacio personal “El Rincón de Sele”). Dinamarca en 3 ocasiones, Suiza, Oslo y Munich son algunos de los breves destinos de viernes a domingo. Cortos pero intensos…

 

De esta forma doy comienzo lo que he pasado a llamar “La otra Dinamarca: Crónica de 3 fines de semana” en que se relata mi triple experiencia en dicho país en un periodo que no llega al mes. La división es cronológica y estará compuesta por: Fin de semana del 12 al 14 de Enero en Aarhus y Ribe (Jutlandia) con los amigos del barrio de Aluche, Fin de Semana del 26 al 28 en la Isla de Fionia con mi amiga Rebeca y Fin de semana del 2 al 4 de Febrero en el extremo norte danés con Rebeca nuevamente.

Con esto quiero mostraros un Dinamarca diferente a la que venden las agencias de viaje, que suelen centrar todo su afán en mostrar las excelencias de la Isla de Selandia donde se encuentra la preciosa capital de nombre Copenhague. En este conjunto de relatos conoceréis las maravillas de la Península de Jutlandia, que une por tierra al país danés con el continente europeo. También daréis una vuelta por la pequeña Isla de Fionia a la que llaman “El Jardín de Dinamarca” para visitar una tierra verde en la que preciosos castillos parecen emerger de la nada. Y en tercer lugar nos acompañaréis a Skagen, la parte más septentrional, alejada y misteriosa del país nórdico donde las dunas engrandecen un paisaje casi insuperable.

 

Aquí empezaré a relatar lo acontecido durante los días 12, 13 y 14 de Enero en que 15 personas (principalmente de Aluche) lo dimos todo en dos de las ciudades más importantes de Jutlandia:


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Esta ocasión tengo que decir que se presentó casi sin darme cuenta. Nada más poner sus pies la compañía Ryanair en el Aeropuerto de Barajas (Madrid), unos colegas del barrio (Aluche para más señas) se hicieron con unos billetes baratos a la ciudad danesa de Billund, nombre del que no había oído hablar jamás. Apenas tardé unas horas en comprar mi ticket de ida y vuelta por unos cuarenta euros (tasas incluidas) y que fuera lo que Dios quisiera. A meses vista, me lo tomé como algo nuevo y diferente.

 

A pesar de tener más cercano mi viaje a la Laponia Finlandesa (ver diario) comencé a informarme sobre las posibilidades y atracciones que nos ofrecía ese extraño destino con extraño nombre: Billund. Poco a poco se fue deshaciendo el ovillo y de la nebulosa y el desconocimiento se pasó a la claridad y a la certeza de lo que podía ser un lugar interesante, diferente.

 

Billund es una pequeña ciudad con Aeropuerto Internacional que se encuentra centrada en la Península de Jutlandia, que es la única región de Dinamarca unida al continente europeo por tierra firme (con Alemania para ser más exactos). Quizá su nombre no diga mucho, pero Billund es más conocida por albergar Legoland, un extensísimo Parque Temático realizado por entero con piezas de Lego. En éste uno puede ver réplicas de edificios famosos, ciudades o personajes realizados con los elementos de este juego inventado hace décadas por un danés. Es, junto a Copenhague, el lugar más visitado de Dinamarca. Pero pronto nos dimos cuenta de que en la fecha en la que teníamos pensado ir estaría cerrado (al igual que numerosos lugares turísticos del país). Abre desde abril hasta finales de octubre y por un precio aproximado de 180 coronas danesas (unos 25€) puede hacer las delicias de niños y menos niños.

Descartada, por tanto, la visita a Legoland, había que informarse sobre lo que podía deparar la región de Jutlandia (en un área de no más de 200 km) a un público tan variopinto como el que tenía pensado marchar de fin de semana. Como suele pasar siempre, a unos les gusta más visitar que salir mientras que a otros el turismo se la trae al pairo y prefieren disfrutar de la marcha nocturna. Y como en el término medio está la virtud, y no son pocas las alternativas para el viajero que ofrece Jutlandia, nos centramos en los puntos más destacados de este territorio, de los cuales convenía elegir entre uno y dos, ya que el tiempo estaba muy limitado.

 

Utilizando como siempre tanto las fuentes de información formales (guías, webs, información de Oficinas de Turismo, etc…) como las cada vez más usadas “informales” (foros, contactos, amistades…) nos dimos cuenta que en Jutlandia, la gran desconocida danesa, podían resultar interesantes algunos de los siguientes destinos:

 

  • Aarhus (a 104 km del Aeropuerto de Billund): La segunda ciudad más importante de Dinamarca después de la capital. Conocida por tener una de las comunidades universitarias más grandes de Europa garantiza al visitante tanto lugares de interés turístico (El Museo al Aire Libre Den Gamle By, la Catedral, un precioso centro histórico y comercial, playas cercanas, un Museo prehistórico a las afueras…) como de interés en lo que a ambiente festivo y nocturno se refiere. Abundan las discotecas, pubs, locales de música en directo al igual que la gente joven con ganas de pasárselo bien.
  • Aalborg (a 214 km del Aeropuerto de Billund): La cuarta ciudad más grande de Dinamarca (2ª de Jutlandia tras Aarhus) está dividida en dos partes por un Fiordo. Con un casco histórico sencillo pero interesante, la atención del turista suele centrarse en uno de los lugares más impresionantes de la Región jutlandesa: Lindholm Hoje, un cementerio vikingo que cuenta con casi 700 tumbas desplegadas en una colina desde la que se ve la ciudad. Algunas construcciones pétreas tienen forma de barco. También hay un buen ambiente nocturno, aunque algo menor que el de Aarhus.
  • Skagen (a 318 km del Aeropuerto de Billund): A pesar de su lejanía respecto a nuestro punto de origen, esta opción era digna de tantear. Las dunas y las colinas del punto más septentrional de Europa, además de un interesante centro, han convertido a este lugar en uno de los preferidos para los pintores paisajistas de todo el mundo. Su monumento emblema es la “Iglesia enterrada” (Foto de la portada de la guía Lonely Planet dedicada al país escandinavo) y un punto obligado es Rabjerg Mile (a 16km) en que uno puede disfrutar de dunas de hasta 40 metros. Hay un artículo que recomiendo leer sobre Skagen titulado “Pinceladas de luz en Jutlandia” (Suplemento El Viajero de El País) al que podéis acceder pinchando aquí.
  • Ribe (a 73 km del Aeropuerto de Billund): Presume de ser la ciudad más antigua de Escandinavia, aunque no es lo único en que puede hacerlo. Tiene el mayor número de “casas” protegidas de Dinamarca después de Copenhague (y eso que tiene tan solo 8000 habitantes). Sus calles son un museo en sí mismo que te traslada a tiempos pasados menos estresantes que los de ahora. Una inmensa catedral y un estilo de viviendas típico danés son perfectas para decorar un recorrido de cuento en la ciudad con vasto Patrimonio Histórico.
  • Hobro (a 161 km del Aeropuerto de Billund): Sugerencia de última hora por parte de Wicho, uno de los 15 miembros del viaje. Esta población es conocida por alojar en su territorio los restos de una fortaleza vikinga de gran valor histórico (Fyrkat). Sus cimientos envuelven lo que en su día llego a alojar a más de mil personas. A su alrededor han proliferado las reconstrucciones y las viviendas “de nueva planta” al estilo vikingo, con una parafernalia festivo-turística.

 

Estos son algunos de los lugares sondeados, de los cuales se terminó por escoger Aarhus y Ribe para dar al fin de semana un toque moderno a la vez que clásico, cultural y festivo. De esa forma, todos acabamos contentos. Mientras las cosas se hagan en su justa medida, todo es positivo.

Quienes volvían el lunes en vez del domingo, pensaron en ir a la Isla de Fionia a ver Odense o el Castillo de Egeskov entre otros. Yo, además de otros, no teníamos esa suerte y tan sólo podríamos centrarnos en Jutlandia.

 

Durante ese tiempo de recopilación de información y de opiniones aprendí cosas sobre una región que desconocía totalmente. La Dinamarca más bizzarra y auténtica a la que no va tanta gente, que suele quedarse en la Isla de Selandia (Zealand o Sealand) donde se encuentra la preciosa capital (Copenhague) además de otros lugares de interés como Helsingor, Hillerod, Roskilde y un largo etcétera de destinos obligados. Yo ya conocía tanto Copenhague, como Hillerod y Helsingor, a los que tuve la suerte de visitar en el Interrail de 2001 (Ver itinerario). Y no sólo era el único que repetía, ya que algunos mis compañeros de hazaña Kalipo, Bernon, Chema y Saúl también iban a venirse, aunque dos de los tres se caerían de la convocatoria en el último momento por diversos motivos personales.

 

Durante un período de un mes (mitad de noviembre a mitad de Diciembre) me olvidé un poco del fin de semana danés y centré mis energías en preparar mi viaje a Finlandia y en escribir un relato del mismo.
Poco antes de Navidad, visto todo lo que estaba aprendiendo sobre Dinamarca, me programé otro viernes-domingo de bajo coste para dos semanas después que el primero. En vez de Jutlandia, tocaba recorrer algunos puntos de la Isla de Fionia, conocida por ser “el jardín de Dinamarca” y uno de los paraísos nórdicos más destacables. Así que contraté de nuevo con Ryanair unos billetes a Billund con Rebeca, que es compañera de trabajo a la vez que amiga (cosa que no suele ser fácil). Pero el Fionia-Tour es otra historia que ahora no viene a cuento… Y más aún cómo y por qué habría un tercer fin de semana danés en menos de un mes.

 

A dos semanas vista del viaje, coincidiendo con la llegada del 2007, tomamos las últimas decisiones y nos pusimos manos a la obra para prepararlo. Visto que la mayoría de las personas que iban “pasaban” totalmente del tema (en mi barrio lo llamamos “ir secuestrado”), concretamos nuestras visitas a Aarhus y Ribe (También a Odense el grupo que volvía el lunes) y nos centramos en dos aspectos clave: EL ALOJAMIENTO Y EL TRANSPORTE.

 

En lo que se refiere al primer punto, tengo que decir que no fue fácil. Nuestra intención era pasar la noche del viernes 12 y del sábado 13 en Aarhus. El domingo por la mañana, nos dirigiríamos a Ribe y por la tarde al Aeropuerto de Billund, por lo que nos debíamos ocupar tan solo de buscar un lugar para dormir en la que es la segunda ciudad de Dinamarca. Para Odense le dejé la tarea a Kalipo, ya que era uno de los afortunados que se irían hacia allá.

 

Uno de los puntos flacos que tiene el país danés se halla que durante el invierno suelen cerrar no sólo muchas de las atracciones turísticas, sino un gran número de hoteles, hostels, albergues y toda clase de hospedaje (eminentemente para la gente joven y sin demasiados recursos). Por ello fue complicado encontrar alojamiento en Aarhus, y sobre todo, teniendo en cuenta que estaba previsto que fuéramos 18 personas. Escribí a todos y cada uno de los alojamientos de bajo coste de la ciudad (que no son muchos precisamente) y la mayoría estarían cerrados para la fecha a excepción del City Sleep in, que no sólo está céntrico sino que también sus precios son buenos y sus críticas mejores. Esperé a que iniciaran la temporada el 5 de Enero para reservar por internet vía email. Afortunadamente tenían plazas para todos nosotros por 17 euros/día (sin desayuno). Lo único que tuve hacer fue mandar una lista con nombres y números de DNI o Pasaporte de todos los que nos íbamos a alojar allí. Se tardó en resolver este asunto, pero salimos airosos.

 

Respecto al transporte, la decisión fue sencilla debido a que por el número de personas que íbamos, no había color entre escoger transporte público o privado (coches de alquiler). Como en la mayoría de los destinos Ryanair, la compañía fleta autobuses a ciertas ciudades. Es otra forma de hacer dinero ya que te acaba costando más o menos lo del billete de avión. En este caso os dejo el enlace a las conexiones vía bus que hay en el Aeropuerto. Centrándonos en la ciudad a la que debíamos desplazarnos (Aarhus) cabe decir que salen múltiples autobuses todos los días (Ver horarios de ida y de vuelta) pero tiene un precio que supera los 20 euros, que no es poco.

Así que preguntamos por el precio del alquiler de un coche para ese fin de semana en la propia página de Ryanair en que te enlaza con Hertz y nos salía a 107 euros. Eso dividido entre cinco (en el caso de ir llenos) compensaba totalmente. Así que, a falta de 24 horas para marcharnos, dejamos listos los alquileres de 4 coches.

 

El día antes de marcharnos, dos de los que tenían comprados billetes, dijeron que no podían venir (Bernon y el Gallego)…pero no serían los últimos tal y como podréis ver en el capítulo siguiente. Aún así seríamos un número bastante elevado.

 

Yo, la verdad, no tenía ni idea de cómo podía salirnos el asunto. Cuando se juntan tantas personas distintas es complicado organizar cualquier cosa. Pero en este caso iba buena gente y sólo podíamos esperar uno de los mejores fines de semana del año…




José Miguel Redondo (El Rincón de Sele
)

 

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Madrid
photo by: vulindlela