Reflexiones previas al viaje a Finlandia

Madrid Travel Blog

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¿Y por qué no nos vamos a Finlandia en el Puente de Diciembre? Esa fue exactamente la pregunta que hice a mi amigo Julián un nublado 23 de septiembre de 2006. La respuesta afortunadamente no se hizo esperar y esa misma noche teníamos comprados por internet los billetes de avión al país nórdico. Ahí comenzó una vorágine informativa y de “estudio” del nuevo destino que sirvió para ir preparando minuciosamente nuestra estancia finlandesa donde no cabían las palabras “perder el tiempo”. Para mí el viaje comienza con la planificación y reconozco que disfruto de lo lindo documentándome, leyendo y conversando con otra gente. Esa es una parte que los que nos consideramos “viajeros independientes” no desdeñamos en absoluto.

 

¿Y por qué Finlandia? ¿Y por qué en invierno? Las razones son simples. Finlandia es uno de los paraísos naturales vírgenes que nos quedan en Europa, y tener la posibilidad de ver la región de Laponia cubierta de blanco es algo que a uno no le pasa todos los días. Ni Juli ni yo habíamos visto “nieve” en condiciones. Quizá en las escasas ocasiones en que Madrid ha despertado nevado pero cuyo efecto desaparece a las pocas horas. Nosotros queríamos observar un paisaje nevado “a lo bestia” literalmente. Y qué mejor sitio que Finlandia para hacerlo. Allí podíamos realizar “un viaje diferente” al que estábamos acostumbrados.


La preparación se fue llevando desde el primer momento, con prisa y sin pausa. Todo era necesario para empaparse bien de lo que se debía hacer y ver. Y desde ese primer instante comenzaron a surgir las dudas, pegas y problemas que debían irse solucionando paulatinamente.

 

El primer problema suele ser común a la mayoría de los mortales. Se trata del “tiempo” y en este caso no hablo del atmosférico (eso lo dejo para más adelante). Me refiero a que tan sólo contábamos con la noche del martes, el miércoles, jueves, viernes y sábados enteros, y el domingo hasta la hora de comer aproximadamente. Y con esos días hay que seleccionar mucho y tener muy claro que se va a ver y hacer. Teniendo claro que pasaríamos seguro un día en Helsinki y que queríamos hartarnos de nieve, rápido decidimos que en Laponia disfrutaríamos de “lo gordo” del viaje. Pero dónde exactamente, cómo llegar, dónde alojarse o qué actividades realizar eran aún una quimera. Para eso hacía falta informarse de qué posibilidades ofrece Finlandia en general y Laponia en particular.

 

La tarea de recopilación de información la llevé a cabo por medio de los canales formales (guías, folletos, webs…) y por los utilísimos informales (es decir, contactos y foros de viajes). Extendámonos un poquito más en esto. Qué le vamos a hacer, soy documentalista y esas cosas se llevan en la sangre.

 

Una de las primeras fuentes documentales a consultar, no cabe duda que debe ser la página de la Oficina de Turismo de Finlandia en España (http://www.visitafinlandia.com), que quizá es una de las más completas y profesionales de las que pululan en la red.
Ofrece  información de gran utilidad para todos aquellos que quieran desplazarse al país nórdico. Sus grandes apartados son: Información General, donde se pueden consultar datos referentes al país además de recomendaciones prácticas como las referentes a la vestimenta; Transporte en que se puede conocer cómo llegar y cómo moverse por Finlandia por tierra, mar y aire; Alojamiento, una sección vital para informarse de los hoteles, albergues, cabañas, centros vacacionales, campings y balnearios que se encuentran a lo largo del país finlandés; Regiones abarca interesantes datos referentes a las zonas en que se divide Finlandia (P.ej: Laponia, Los Lagos, Helsinki, etc.); Actividades refleja qué se puede hacer tanto en invierno como verano; Por último Viajes y Ofertas te muestra lo que ofrecen las Agencias para todo el año.
Una de las cosas más interesantes de la web Oficina de Turismo finlandés es la posibilidad de consultar sus folletos informativos, los cuales pueden hacértelos llegar a casa en papel si rellenas una breve solicitud. Yo así lo hice y me ayudó bastante a decidir sobre algunos puntos del viaje en puertas.

 

Otra web que consulté y que me sirvió más para conocer un poco más sobre el pueblo finés fue un grupo msn muy personal llamado FINLANDIA: LA NATURALEZA DEL NORTE, realizada por Alberto Rodríguez con mucha ilusión y esfuerzo.

 

Respecto a libros, me hice con un par de guías. La primera “Finlandia” editada por GAESA y la segunda “Países Escandinavos” (de Lonely Planet) que no es tan específica como la anterior pero que, como siempre, proporciona información muy práctica para el viajero. La cosa está en complementar “arte, historia y cultura” con “datos de interés” para contratar alojamiento, conocer un restaurante o saber qué tranvía hay que coger para llegar a la estación… Por esa razón me hice con dos.

 

Y sin duda, la estrella suele ser el foro. No hablo de uno en particular, sino de los más relevantes que se mueven por internet. Hay gente muy amable que puede solucionarte alguna de las muchas dudas que se tienen en estos casos. Conviene contrastar siempre, porque la “objetividad no existe”, pero sin duda su información complementa la anterior con “casos reales” que pueden hacerte meditar qué hacer o no (Hablo de los foros de viajes en una página web que tengo dedicado a ENLACES VIAJEROS en el que recopilo links relevantes para la gente que quiera preparase un viaje). Interactuar y compartir información es una de las mejores partes de cualquier planificación. Los foreros ya sabéis a qué me refiero. Los neófitos en este tema lo descubriréis. Aunque no todo es oro lo que reluce. De vez en cuando se cuelan en éstos algunos “elementos” por decir algo, que se dedican a boicotear y cargarse dichas páginas por el mero hecho de llamar la atención. O simplemente por el hecho de que hay mucho anormal suelto. Con perdón para los anormales que no tienen la culpa…

 

Con todo esto y más me hice con un cuorum documental que me acercó a un país que hasta entonces conocía por el frío que hacía allí, por ser “la casa de Papá Noel” y por albergar a la empresa de telefonía NOKIA. Poco más. Pero afortunadamente todo eso cambió y me mostró que se podía hacer allí algo muy grande. El escaso tiempo que teníamos no debía ser óbice para disfrutar de una región muy especial.

 

Poco a poco se fue concretando el “posible itinerario”. Primer día en Helsinki, tren nocturno a Rovaniemi, visita a la ciudad y a la Aldea de Papá Noel (Napapiiri), donde se ubica el Círculo Polar Ártico, y marchar un par de días a una tranquila cabaña (con sauna, of course) en medio de la naturaleza que para esa época esperábamos totalmente nevada. Por tanto, ¿qué faltaba? No era mucho pero sí suficiente para dar más de un quebradero de cabeza:

 

  • Alojamiento en Helsinki: Como íbamos a llegar de madrugada, no importaba mucho la calidad del albergue. Pero sí era vital que estuviera bien comunicado, en el centro o muy cerca de él. Y por supuesto, el precio. Buscando en páginas como Hostelsworld o Hostelling International nos decidimos por el EUROHOSTEL que se ubica en Katajanokka (Linnankatu 9) cerca de la Terminal de Ferries, a escasos metros de la Catedral Ortodoxa de Uspenski y de la Plaza del Mercado. El tranvía (Nº4) te puede dejar en el centro en pocos minutos, incluso en la estación de trenes. Eso también es un punto a favor. Aproximadamente tienes una habitación doble (con baño compartido) por unos 22 euros por persona (18 si tienes el Carnet de Estudiantes ISIC). Para ser Finlandia está bien, creo yo.  
  • ¿Cómo llegar a Rovaniemi desde Helsinki?: Son muchos los medios de transporte que te llevan a la capital de Laponia, que está a 850 km de Helsinki. Salen varios aviones, trenes y buses diariamente hacia allí. Y el coste, si se hace con antelación, puede ser muy similar. Nosotros escogimos la opción del tren nocturno por el mero hecho de que se ahorra alojamiento y el trasporte a/desde al aeropuerto. Se pueden comprar los billetes por internet en la web de los Ferrocarriles de Finlandia: http://www.vr.fi/ . El precio oscila entre los 75 y 80 euros (prácticamente igual que el del avión). Escogimos el de las ocho de la tarde porque así llegaríamos temprano a Rovaniemi (en torno a las siete y media de la mañana) y podríamos aprovechar mejor el tiempo.
  • ¿Dónde y cómo contratar una cabaña para dos noches?: Este fue quizá el mayor escollo por varias razones. La primera, el coste. Si no buscas bien puede salirte carísimo. La segunda, la dificultad que hay para alquilar una cabaña tan sólo dos días sueltos. Ellos suelen rentar las mismas los fines de semana, semanas, e incluso un mes entero. La tercera, las comunicaciones. Al no alquilar un coche (3 días pueden salirte por casi 300 €) hay que ir a algún lugar al que se pueda ir fácilmente en autobús. La cuarta, la disponibilidad. Numerosas cabañas y complejos vacacionales que ofrecen alojamiento rural de todo tipo andaban ya hasta los topes de reservas y apenas quedaban plazas.
    De todas formas todo es subsanable. La cantidad de cabañas en Laponia es muy elevada y estaba seguro de que conseguiría encontrar algo antes de ir para allá. Utilicé toda clase de recursos para ello. El primero de ellos recibe el nombre de LOMARENGAS, que es una agencia finlandesa que se ocupa de alquilar cabañas en toda Finlandia. Allí puedes encontrar lo que quieras, pero no pude utilizarla por el mero hecho de que no permiten hacer búsquedas por días sueltos. Siempre va por períodos algo más largos de lo que nosotros nos podíamos permitir.
    Otro paso que di entonces fue consultar agencias españolas que llevaran a Finlandia y que pudieran proporcionarme alojamiento por días. Pero eso casi es peor. No sólo inflan los precios desmesuradamente sino que apenas tienen ofertas (si es que las tienen, que empiezo a dudarlo). Así que opción descartada. Hay que evitar cuantos más intermediarios mejor. Esa es una de las formas de ahorrar costes.
    ¿Qué hice entonces? Localicé las páginas web de las principales municipalidades laponas y no sólo escribí emails a sus Oficinas de Turismo sino que también me dirigí directamente a los dueños que anunciaban sus cabañas en internet. En dichas páginas (o de la municipalidad o de las oficinas de turismo) suelen tener un apartado titulado ACCOMODATION en el que puedes encontrar desde hoteles de lujo a granjas en las que puedes hacer una vida más rural imposible. De esa manera, siendo constante y perseverando, se acaba teniendo suerte y encontrando un lugar “bueno, bonito y más o menos a buen precio” porque la palabra barato no existe en el vocabulario escandinavo. Consistía en un complejo con varias cabañas de distinto tipo llamado LOMA VIETONEN situado en la villa de Meltosjärvi, perteneciente a la provincia de Ylitornio. La casa rayaba lo bucólico y pastoril. De color rojo y con dos plantas, numerosas habitaciones y sauna privada (esta última condición imprescindible si se va a Finlandia). Y apenas saldría a 45 euros por persona y noche. Perfecto. Quizá lo que menos me motivaba era que estuviese en la misma línea del círculo polar ártico porque a mí me hacía ilusión subir más arriba. No por el hecho de cruzarlo en sí (cosa que había hecho en Noruega en 2001) sino por ir más al norte (¡seguro que hay más nieve!) Por tanto para formalizar las cosas me puse en contacto con los dueños de las cabañas y rápidamente acordamos vía e-mail mi reserva para esos días. No hizo falta, en este caso, hacer un adelanto económico, aunque no es siempre igual.
  • Actividades invernales: Si uno va a la nieve, siempre le gusta disfrutar de alguna actividad relacionada con el idílico entorno blanquecino. Ni Julián ni yo sabemos esquiar, pero eso no era problema porque se pueden hacer otras muchas no tan cotidianas como ésta. Una de mis mayores ilusiones era ir en un Trineo tirado por perros. Es una imagen que tengo en mi cabeza desde que era pequeño y que a toda costa tenía que cumplir. Pero no es la única que se puede hacer en Laponia. ¿A quién no le gustaría conducir una moto de nieve, probar a pescar sobre el hielo o intentar ir a un buen sitio a ver las Auroras Boreales? Así que ideas no faltaban, pero sí recursos económicos, ya que estas cosas tienden a salir caras. Aunque hay un gran número de agencias en las que puedes reservar estas actividades por internet, preferimos dejar esto para el momento en que llegáramos allí. Según tenía entendido, no habría problema por encontrar lugares donde contratar las mismas.
  • ¿Cómo llegar a la cabaña desde Rovaniemi? : La gente de Loma Vietonen nos ofrecía por la nada despreciable cifra de 62 euros por persona la posibilidad de recogernos y devolvernos a la Estación/Aeropuerto correspondiente. Obviamente la cantidad me parecía excesiva, por lo que busqué la manera de llegar con autobús. La Estación de Rovaniemi comunica con toda Laponia y de ahí parten autobuses a todas partes. Podéis consultar rutas y horarios en la siguiente web: http://www.matkahuolto.com/english/index.html (Matkahuolto agrupa todas las empresas de buses de Finlandia). Se pueden comprar los billetes en la misma estación o incluso dentro de los propios autobuses. Así que otro problema solucionado.
  • La Vuelta de Rovaniemi a Helsinki: Si a la ida teníamos previsto ir en tren, la vuelta la cogimos en avión (por 80 euros aproximadamente con Blue1.). De esa forma marcharíamos el sábado por la tarde y tendríamos la oportunidad de conocer la marcha nocturna de la capital finlandesa. El alojamiento lo dejaríamos cerrado allí mismo por si acaso.
  • ¿Da tiempo a hacer algo el domingo en Helsinki si el avión sale a las dos de la tarde?: Por supuesto que sí. Allí mismo está la isla de Suomenlinna (Sveaborg en sueco) que es una fortaleza nombrada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Madrugando se puede coger un ferry desde la Plaza del Mercado que dura 20 minutos y dar un buen rondo por la misma.
  • ¿Qué ropa llevar?: La pregunta del millón. Para los no acostumbrados a las bajas temperaturas como nosotros, es algo que tuvimos que consultar bien tanto en guías, webs o incluso en los foros. En la web de la Oficina de Turismo de Finlandia en España hay un apartado titulado VESTIMENTA que resulta muy útil. De todas maneras comentaré lo que llevé yo, y que visto lo visto al final, ha funcionado perfectamente. He aquí mis recomendaciones:
    Es muy importante llevar ropa interior térmica (tanto arriba como abajo). Abriga bastante y es transpirable, por lo que te aísla del frío pero sin matarte de calor. Los pies, tienen que estar bien calentitos, porque como dice mi padre “los catarros se cogen por ahí”. Así que lo mejor es llevar unas buenas botas (yo llevé unas Goretex) y calcetines térmicos típicos que llevan los esquiadores. Éstos no son muy caros y vienen muy pero que muy bien. Después de la ropa interior térmica de la que os he hablado conviene ponerse un jersey o sudadera normal y corriente, sin ser necesario que sea muy gorda. Después de esto viene algo importante: El cortavientos. Es decir, el forro de toda la vida que te aísle del aire frío del ártico. Suelen tener cremalleras especiales para que no entre ni un ápice de éste. Y encima, el abrigo. Yo me llevé el plumas de siempre. En las piernas recomiendo los pantalones típicos de esquiar. Se secan enseguida y te tapan bastante bien. Además de todo esto es muy importante cubrir las manos con  guantes o manoplas, ya que con solo unos segundos fuera tienes los dedos que no los sientes. Estamos hablando que en enero/febrero puede haber cerca de 20 grados por debajo de cero. En mi caso, como comprobaréis a través de los relatos de mi vivencia allí, no hizo tanto frío, pero sí lo suficiente para necesitar todo esto. Por último, el cuello tiene que estar bien tapado, ya sea con una braga o con una buena bufanda. Y si la cabeza lleváis un gorro de lana, aunque os parezca muy hortera, pues mejor aún. Como dice el Gañán de la hora Chanante, la cabeza es esa cosa que sirve para pensar tontadas y que distrae del trabajo, así que “hay que cubrirla”. Bueno, lo dicho, toda precaución es poca, y más vale que sobre ropa a que acabe faltando y os cojáis una buena pulmonía. Si lo hacéis bien, os vais a olvidar de que estáis a varios grados bajo cero.

 

A grandes rasgos estas eran algunas de las grandes dudas que me asaltaron en las semanas previas al pequeño pero gran viaje que estaba a las puertas. Como lo llevaba todo bien empollado, me metía mucho en las webcams de Laponia para ver si caían los primeros copos de nieve, saber a qué hora anochecía y un largo etcétera alimentado por la curiosidad. Donde más entraba era a la web oficial de Rovaniemi que tiene varias cámaras en la ciudad (ver enlace pinchando aquí). También consulté, sobre todo al final, las webcams situadas en las carreteras laponas (http://www.tiehallinto.fi/alk/kelikamerat/kelikamerat_5.html) e incluso la que está puesta en la Aldea de Santa Claus (http://www.santaclaus.fi/?deptid=11779). También estaba muy pendiente de la meteorología, que está muy caprichosa últimamente y que acabó desesperándome al máximo (http://www.tutiempo.net).  Os explico por qué. 

 

El invierno lapón comienza a finales de octubre, cuando suelen caer las primeras nieves. Digamos que tienen dos inviernos, uno que llega hasta navidad y otro que copa enero y febrero, que es quizá el más duro y de nieve más abundante. Bueno, la cosa empezó bien. Nevó a finales de octubre y hubo dos o tres semanas con temperaturas bajísimas (en Rovaniemi alcanzaron los -16º). Todo normal.

 

Pero a partir de mediados de noviembre, sorprendentemente las temperaturas empezaron a subir y subir, incluso superando los cero grados. Por tanto, la nieve bajó, bajó y prácticamente desapareció de Finlandia en general y de Laponia en particular dejando tiritando al Turismo del país. Para ellos la nieve es oro y si no la tienen, pierden muchísimo dinero. Este problema es generalizado y viene del tan manido tema del “Calentamiento global” provocado por la incompetencia humana y por la falta de desarrollo sostenible. En otras palabras, nos estamos cargando el planeta a pasos agigantados y estas cosas es normal que ocurran. Lo primero, la capa de ozono, lo que va después es la desertización de la tierra y el derretimiento de los polos. Pero bueno, mientras las empresas y fábricas sigan ganando dinero, aquí no pasa nada. Ya nos lamentaremos después… Pero ojo, la culpa aquí no es tan sólo de los Imperios financieros ni de las grandes potencias. Es de todos y cada uno de nosotros (yo el primero) que no cuidamos el medio ambiente en absoluto. Conviene ir modificando conductas antes de que sea demasiado tarde (¿O lo es ya?).

 

Bueno, que me voy del tema así sin darme cuenta. En resumen, elegimos Laponia para saber lo que es un invierno allí y poder hacer cosas en la nieve. Y si no hay nieve… ¿Qué demonios hacemos?

No había día u hora en que no estuviésemos atentos tanto Julián como yo a la predicción meteorológica. Entrábamos cada dos por tres al Finnish Meteorological Institute para ver si la suerte cambiaba y le era devuelta a la región el manto blanco que le habían arrebatado las altas temperaturas. Pero la cosa seguía igual y yo ya empezaba a asumir que tendríamos que tomarnos el viaje de otra manera y no desesperar por lo que pudo haber sido y no fue. A falta de semana y media para marcharnos en Rovaniemi se superaron los cinco grados centígrados. Yo ya hasta me reía de nuestra mala pata e incluso pensé renunciar a los billetes a Laponia y coger un ferry a Tallin (Estonia), de la que me han hablado maravillas. Aunque también era consciente de que íbamos a perder mucho dinero y esta posibilidad se desdeñó casi al instante.

 

A falta de escasos tres días para marcharnos (sábado por la mañana) los pronósticos cambiaron radicalmente y comenzó a nevar de lo lindo más allá del Círculo Polar Ártico. Nevó tanto que a 30 km al norte de Rovaniemi ya había una panorámica similar al de un invierno normal allí. Los dientes se me pusieron largos al ver que en Meltosjärvi, a orillas del Lago Vietonen donde teníamos la cabaña no había caído ni un mísero copo. Pasaron las horas y siguió nevando al norte, dejando a esta zona de Ylitornio libre absoluto de nieve. Nada de nada…

Ponía la webcam en Kittila, Sodankyla, Inari o Muonio y era impresionante cómo estaba. En ese momento llamé a Julián y le propuse arriesgarnos a dejar la cabaña contratada y subirnos más arriba. A mí personalmente me apetecía ir a Levi (Kittilä) ya que allí hay más oferta de cabañas y es posible realizar muchas de las actividades que demandaba cuando se programó este viaje. A él este cambio repentino le pareció una locura absoluta. Lo único que le dije después es que entrara en internet y viera las webcams de otros sitios y que si era capaz de renunciar lo que llevábamos esperando tanto tiempo. Finalmente acordamos tratar de cerrar algo en los pocos días que faltaban (Estábamos a sábado por la tarde y nuestro vuelo a Helsinki salía el martes). Yo me puse a ello y escribí e-mails hasta la saciedad. A la mañana siguiente recibí las primeras contestaciones. Resultado: Casi todo ocupado menos un par de sitios (uno era un albergue de juventud en Visatupa y el otro era una cabaña tipo “adosado” en el mismo Levi, donde yo quería ir. Comenzó la frenética comunicación con éste último lugar y en tiempo record cerré la reserva. Su nombre: Levilehto Apartments y por algo más de 50 euros /día y persona nos proporcionaban una cabaña de 63 metros cuadrados con tres habitaciones (6 camas), cocina y cuarto de estar, dos baños y por supuesto sauna privada. Está situada en el mismo corazón de Levi, uno de los paraísos para esquiadores y amantes de las actividades invernales. Por tanto, tema cerrado. Sobre la campana, pero cerrado. Me informé además de que no había problemas de comunicaciones y de que salían varios autobuses diariamente desde Rovaniemi (44 euros ida y vuelta).

 

Al final, cuando ya dábamos por perdida la ocasión de disfrutar de la nieve, teníamos lo que tanto tiempo llevábamos implorando a los Dioses. Por fin tuve claro de que todo iba a salir perfecto y de que el destino, después de jugar un rato con nosotros, nos iba a dar la oportunidad de disfrutar a lo grande de unas mini vacaciones de calidad en Finlandia.

 

He querido mostraros algunas de mis reflexiones, pautas tomadas y dudas que me vinieron en la etapa pre-viaje. Esto sirve de adelanto a la crónica de unos días maravillosos en ese país aliado con la Madre Naturaleza que es capaz de enamorar a cualquiera. Tal como hice tras mi viaje a Oriente Medio y los Balcanes, quiero sacar a la luz un diario donde compartir con vosotros/as mi experiencia finlandesa. Y si además le sirve de ayuda a otros, bienvenido sea.

 

Finlandia supuso el mejor broche a mi año más viajero en que tuve la posibilidad de visitar Bélgica y Holanda en febrero, el Norte de Portugal en abril y Oriente Medio y los Balcanes en julio (Turquía, Siria, Jordania, Líbano, Egipto, Serbia, Bosnia, Montenegro, Croacia, Eslovenia y Norte de Italia). Sin duda 2006 merecía cerrarse a lo grande.

 

Así que sólo espero no aburriros demasiado y emplazaros a seguir leyendo o a visitar mi web personal El Rincón de Sele donde os muestro mi mundo.

 

Que lo disfrutéis!!

 

José Miguel Redondo (Sele)


vitalkutxero says:
Muy buenas, crack. Somos un grupo de cinco vitorianos, que pasado mañana iremos a pasar una semana por tierras finesas, laponas y estonas. Muchas gracias por tu blog, nos ha servido de gran ayuda a la hora de programar nuestro viaje. Un saludo,

Unai, Javi, Sergi, Rober y Robbie
Posted on: Nov 01, 2007
altafulla says:
Nos vamos a finlandia dentro de una semana.
Tus comentarios me han servido de ayuda para preparar el viaje. En el 92 estuve en Iisalmi en un Work camp.
Posted on: Aug 09, 2007
koala says:
I am working on my Spanish but I must be honest, it is not good enough to understand all of your travel blog, but I will work on it!!! ;-)
Posted on: Jan 11, 2007
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photo by: vulindlela