Viaje en Feluca por el Nilo, de Asúan a Kom Ombo
April 22, 2008
Ayer contratamos un viaje en falúa desde Asúan hasta Kom Ombo para desde allí visitar el templo y dirigirnos a visitar el templo de Edfu.
A las once de la mañana estamos montados en el barco esperando al resto de pasajeros. Los primeros en llegar fueron una pareja de chicos ingleses, más tarde tres chicos americanos que estaban estudiando en Estambul y, finalmente, un matrimonio francés con dos niños.
Un viaje de estas características basicamente consiste en no hacer nada mas que descansar, leer algún libro y observar lo que va pasando a tu alrededor que puede ser desde pájaros a otros barcos o, simplemente, la gente en la orilla con el ganado o pescando.
El día transcurre sin sobresaltos y de un total relax, desde luego si alguien se siente extresado este es un buen sistema para relajarse.
Tomar el sol, dormitar y leer son las funciones principales que todos realizamos durante el día. Relajadamente nos dejamos llevar en zigzag a través del Nilo hasta que llega el atardecer y paramos en la orilla para pasar la noche.
La mayor parte nos quedamos en la barca mientras se prepara la cena. Los dos niños franceses salen a jugar y suben la pequeña colina que domina la orilla. De pronto los dos niños bajan corriendo y gritando con tres perros persiguiéndolos. Los dos egipcios y yo (está mal que yo lo diga pero es la verdad) saltamos de la barca para ahuyentar a los perros. Uno de los niños se cae y uno de los perros casi le muerde sino llega a ser por el palazo que le pega uno de los egipcios. Finalmente los perros se alejan. Los egipcios me advierten que son perros salvajes y que pueden ser peligrosos. Yo no tenía ni idea aunque no creo que eso hubiese cambiado mi reacción. Los perros se pasaron toda la noche merodeando nuestro campamento, de hecho, por la noche me levanté para orinar y uno de los egipcios estaba haciendo guardia para que no se acercaran.
El siguiente día lo pasamos sin contratiempos. Paramos en una pequeña laguna de aguas limpias y cristalinas donde comimos y nos pegamos un buen baño. Pudimos observar un buen numero de aves.
Ya por la noche llegamos a Kom Ombo donde dormimos.
Al día siguiente visita a los templos con el contratiempo de tener solo una hora para visitar el templo de Edfu que sin duda se merece mucho más pero con la excusa de que tenemos que ir a Luxor en conboy no nos queda más remedio que claudicar.
Por cierto, se me ha olvidado comentar que los chicos americanos llevaban abundante alcohol y despues de las cenas nos pudimos beber unos buenos cubatas, suficiente para irte a dormir contento. ! viva América!
A las once de la mañana estamos montados en el barco esperando al resto de pasajeros. Los primeros en llegar fueron una pareja de chicos ingleses, más tarde tres chicos americanos que estaban estudiando en Estambul y, finalmente, un matrimonio francés con dos niños.
Un viaje de estas características basicamente consiste en no hacer nada mas que descansar, leer algún libro y observar lo que va pasando a tu alrededor que puede ser desde pájaros a otros barcos o, simplemente, la gente en la orilla con el ganado o pescando.
El día transcurre sin sobresaltos y de un total relax, desde luego si alguien se siente extresado este es un buen sistema para relajarse.
Tomar el sol, dormitar y leer son las funciones principales que todos realizamos durante el día. Relajadamente nos dejamos llevar en zigzag a través del Nilo hasta que llega el atardecer y paramos en la orilla para pasar la noche.
La mayor parte nos quedamos en la barca mientras se prepara la cena. Los dos niños franceses salen a jugar y suben la pequeña colina que domina la orilla. De pronto los dos niños bajan corriendo y gritando con tres perros persiguiéndolos. Los dos egipcios y yo (está mal que yo lo diga pero es la verdad) saltamos de la barca para ahuyentar a los perros. Uno de los niños se cae y uno de los perros casi le muerde sino llega a ser por el palazo que le pega uno de los egipcios. Finalmente los perros se alejan. Los egipcios me advierten que son perros salvajes y que pueden ser peligrosos. Yo no tenía ni idea aunque no creo que eso hubiese cambiado mi reacción. Los perros se pasaron toda la noche merodeando nuestro campamento, de hecho, por la noche me levanté para orinar y uno de los egipcios estaba haciendo guardia para que no se acercaran.
El siguiente día lo pasamos sin contratiempos. Paramos en una pequeña laguna de aguas limpias y cristalinas donde comimos y nos pegamos un buen baño. Pudimos observar un buen numero de aves.
Ya por la noche llegamos a Kom Ombo donde dormimos.
Al día siguiente visita a los templos con el contratiempo de tener solo una hora para visitar el templo de Edfu que sin duda se merece mucho más pero con la excusa de que tenemos que ir a Luxor en conboy no nos queda más remedio que claudicar.
Por cierto, se me ha olvidado comentar que los chicos americanos llevaban abundante alcohol y despues de las cenas nos pudimos beber unos buenos cubatas, suficiente para irte a dormir contento. ! viva América!
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