Un día confuso con noticias inesperadas

Wadi Musa Travel Blog

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Recogimos rápido para salir cuanto antes del hotel ponzoñoso de Mádaba

Mientras me lavaba la cara en el baño volví a ver pasar bajo mis pies a una de nuestras amigas las cucarachas, que parecían formar parte ya de la familia. Menos mal que íbamos a abandonar en tan solo unos minutos el mugriento hotel de Mádaba en el que habíamos pasado la noche. Sacamos el equipaje y lo metimos a la minivan de Said, a quien le hicimos esperar mientras pedíamos unos donuts algo tiesos con chocolate caliente en una bollería cercana al hotel. Antes de irnos comentó algo en su ininteligible y tartamudeante inglés de lo que pudimos rescatar las siguientes palabras: Israel, Hizbolá, killed, atack, Beirut, war. La verdad es que incluso descolocadas nos sonaron bastante mal, lo suficiente para que compráramos un periódico jordano en inglés que en el que leímos que varios soldados de Hizbolá habian matado durante la mañana del 12 de julio a varios israelíes en un intercambio de disparos en la frontera y que habían secuestrado a dos soldados.

Cartel en piedra de la entrada al recinto de Betania
Según el periódico, Israel respondió atacando el Sur de Líbano con cohetes de corta distancia y metiendo tropas al otro lado de la frontera con el fin de buscar a sus soldados capturados.
No aparecían muchos datos más, ya que parecía recoger información hasta la tarde del día anterior. Pero era suficiente para dejarnos de piedra y pensativos. Aún así no imaginábamos, ni una milésima parte de lo que estaba pasando en realidad. Nos lo tomamos como una disputa más entre Israel y Líbano centrada en la frontera, la cual siempre ha sufrido los enfrentamientos entre ambos países. Pero tal y como estaba el panorama, y sabiendo cómo Israel se las gasta para devolver afrentas, nos quedamos bastante intranquilos. Afortunadamente no tardamos en llegar a nuestro primer destino del día, Betania, por lo que aparcamos nuestros temores hasta más tarde.
El Río Jordán

 

Según algunos arqueólogos e historiadores, Betania era el lugar donde San Juan pudo bautizar a Jesús. No sólo se piensa esto por las múltiples excavaciones en las que se habían localizado restos y construcciones relacionados con El Bautista, sino que el Nuevo Testamento daba algunas pistas al respecto: “Estas cosas pasaron en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan Bautizaba (…)” o “Fue de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar en que Juan había bautizado al principio y se quedó allí…”

El Bautismo de Jesús es narrado en el Evangelio de la siguiente manera: Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él.

Los cinco en el Jordán
Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó. Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia. (Mateo, capítulo 3).

Yo me considero creyente, aunque reconozco que no soy practicante y no me confieso desde la comunión (me imagino que como casi todos vosotros). Para mí pisar tierra que ha pisado Jesús es algo que me llena de emoción.

El Río Jordán al fondo
Por tanto, la visita a Betania fue uno de los puntos importantísimos de mi viaje, y en este caso hablo de mi viaje hacia el interior de uno mismo.

Said tuvo que dejar el coche en un parking lleno de moscas desde donde se veía a lo lejos la bíblica Jericó, y tras pagar 7 euros por persona, tuvimos que esperar a un autobús que nos llevara a la orilla del Jordán, donde comenzaríamos un recorrido de tres cuartos de hora aproximadamente. Lo de los siete euros me parece una pasada, pero es lo de siempre: “¿Vas a quedarte en las puertas? A lo mejor no vuelves aquí en tu vida”. Y ya sabéis que yo no me quedo sin entrar a ningún sitio por dinero. Siempre se puede escatimar de otras cosas menos importantes, ¿no creéis? Así que, unos con más pesar que otros, nos subimos al autobús que recoge a los turistas para llevarla al río.

Restos arqueológicos en lo que parece que fue el lugar donde San Juan ejerció el bautismo
Eso sí, junto a nosotros en el bus fue un militar armado con una metralleta, que te sigue durante toda la excursión. Y es que hasta hace poco esa zona no se podía visitar por culpa de la enemistad pasada entre ambos países. El  Jordán (que no es muy ancho preciosamente) está dividido en dos partes (una jordana y otra israelí) al igual que el Mar Muerto.

Un guía que hablaba inglés nos fue explicando las particularidades del lugar y nos mostró los restos arqueológicos de piscinas o conductos por donde se llevaba el agua, incluso el punto exacto donde pudo ser el bautismo, que actualmente anda seco, ya que tanto el caudal como el recorrido del Jordán no es exactamente igual que hace dos mil años. En ese punto quedan restos de tres iglesias superpuestas construidas durante los primeros siglos de nuestra Era.

Mi propio Autobautizo

Lo que nosotros queríamos era tocar directamente el agua, además de llenar alguna de las botellas que llevábamos para la ocasión. Y después de caminar unos minutos, tuvimos el privilegio de hacerlo, en cuanto vimos a unos metros la Estella de David, símbolo de la bandera de Israel, que ondeaba al otro lado. Sé que para alguien no creyente, le es igual el Jordán que el Manzanares, pero os aseguro que tanto para mí como para los demás no fue algo que nos dejó indiferentes. Bajé los tres escalones de madera que me separaban del río, toqué el agua y me eché un poco en la cabeza, a modo de autobautismo. Después me santigüé y esperé que los demás fueran pasando. Sorprendentemente todos hicieron lo mismo. Echaron agua sobre sus cabezas y llenaron las botellas de plástico.

Yo estuve durante un rato algo atontado, sensiblón y perdido en mí mismo.

Alicia echándose agua del Jordán
Sentí tanta paz, tanta tranquilidad…  Y por qué no decirlo, sentí mucha felicidad. Fue algo mágico y difícil de explicar, pero os aseguro que no me costó derramar alguna lágrima de la emoción que me embargó durante los minutos siguientes. Escribí un sms a mi madre contándole dónde estábamos, quien seguro se emocionaría más que yo si cabe. Me acordé muchísimo de ella. La echaba tanto de menos…
Volví de golpe a la realidad cuando el soldado armado que custodiaba el grupo en la excursión nos pidió que nos marcháramos porque la gente había avanzado hasta una iglesia ortodoxa bastante moderna que se había levantado cerca de la orilla. Qué lástima que para ver un sitio sagrado para algunos, tengamos que ir acompañados de un señor con metralleta.
Kalipo también hizo lo procedente
¿Adónde estábamos llegando? ¿Acaso el mundo no se ha vuelto loco?
Tras ver alguna tienda de souvenirs en el que te cobran lo que no está escrito por sus “recuerdos del Jordán”, volvimos al parking en el que nos estaba esperando Said, el cual nada más verme me dijo: “War in Lebanon. Airport Bombing. Israel attacks Lebanon”. La cosa estaba más chunga de lo que pensábamos en un principio. Durante el trayecto que nos llevaría a Wadi Musa (La ciudad cercana a Petra) estuvimos mucho rato hablando del conflicto incipiente en Líbano y de las repercusión que suponía a nuestro plan establecido. Said llevó la radio puesta y fue dándonos a borbotones la información que escuchaba, que resumiendo era ésta:
Israel consideró la incursión de la guerrilla de Hizbolá y el consiguiente secuestro de sus soldados como un acto de guerra tolerado y promovido por el Gobierno libanés, por lo que en esa misma tarde acordó llevar a cabo una oleada de ataques aéreos por todo el territorio.
Chemita se bautiza también
Ya en la noche del 12 de julio comenzó un bombardeo israelí por tierra, mar y aire, en un principio centrado en el Sur de Líbano, pero que por la mañana temprano (día 13, en el que estamos) se extendió a otras zonas del país. A las seis de la mañana, la aviación israelita bombardeó varias pistas del Aeropuerto Internacional de Beirut, además de algunos puntos estratégicos de la infraestructura del país como puentes, carreteras, etcétera. Líbano estaba sufriendo además un bloqueo y se había convertido en tan solo unas horas en un país en conflicto.
Nosotros no nos lo podíamos creer. ¿Cómo estaba ocurriendo eso? El Líbano, donde habíamos estado desde el día 9 hasta el 11 por la tarde estaba inmerso en una nueva guerra con Israel. Los Ministros del Interior y de Información libanés aseguraron, tal y como Said nos fue traduciendo de la radio (cosa que corroboramos después en otros medios de comunicación), que su Gobierno no tenía que ver nada con Hizbolá y que el ataque israelí estaba siendo un acto de guerra desmedido, pidiendo poner fin a la agresión mediante un alto el fuego comprensivo.
Pilar en su autobautizo particular
Hasta ahí nos enteramos durante nuestro trayecto en el coche, al que le quedaban un par de horas como mínimo para llegar a algún hotel de Wadi Musa, próximo a Petra, la cual visitaríamos al día siguiente. “Hemos estado a menos de un día de los ataques. Si esto empezó ayer, nosotros estuvimos anteayer en Líbano. No me lo puedo creer...” así comencé una conversación en la que no sólo hablamos de la desproporción e injusticia que se estaba cometiendo con el pueblo libanés, sino de cómo estaría el país en ese momento. Recordamos esos lugares por los que habíamos transitado no hacía mucho tiempo y esa gente que habíamos visto y conocido durante nuestra breve etapa allí. Y por supuesto, hablamos sobre la enorme piedra que se ponía en nuestro viaje, la cual afectaba totalmente nuestros planes.
Bandera de Israel al otro lado del Jordán
Pilar, algo nerviosa, ya que nunca vio segura nuestra entrada al país judío, y que iba con algo de miedo desde Madrid por las noticias que nos llegaban sobre el asedio de Gaza y la posible respuesta terrorista de Hammás, rompió a llorar y dijo que lo sentía por nosotros, pero que no iba a pasar a Israel. Yo, que deseaba con todas mis fuerzas ver Jerusalén, empecé a ver mi sueño más lejano, aunque no imposible. Chema y Kalipo aún pensaron que era posible la entrada y que no debíamos adelantar acontecimientos antes de ver algún medio español en internet. Aunque tampoco hacía falta eso para ver las dimensiones que estaba cobrando el asunto ya que comenzaron a llegar mensajes de preocupación a nuestros móviles por parte de familiares y amigos que estaban realmente preocupados, y que pensaban que aún seguíamos en Líbano.
Ali tratando de poner cara de miedo, pero parece que pone cara de cabreo.
Las puertas de Israel están cerradas en un porcentaje muy alto. Será muy chungo cruzar la frontera. Incluso es cada vez más peligroso ir para allá” dije. Alicia no hablo apenas durante en el coche porque en parte era consciente de que la cosa se había torcido hasta unos límites insospechados, pero como yo, aún guardaba una mínima esperanza de que la situación no se agravara y poder estar en tres días en un Israel que cada vez veíamos más lejos. Said apagó la radio y se detuvo en una gasolinera. Alicia y yo nos bajamos a buscar un cuarto de baño, que obviamente se componía del tradicional “agujero cagado” tan tóxico y oloroso como siempre que hace las delicias de los más cochinos. Buscamos después una cafetería donde nos comimos unos falafel envueltos en pan (Döner de Falafel) que a pesar de no estar hechos en un sitio precisamente limpio, nos supieron riquísimos.
Pili trata de poner cara de miedo pero tampoco lo consigue
Y costaron cincuenta céntimos de euro. La triple B (Bueno, Bonito y Barato) se cumplió satisfactoriamente, cosa que agradecería el bolsillo, aunque no el estómago, al que le costaba acostumbrarse a la falta de una alimentación sana.

Tras un par de horas de siesta y de darle vueltas a la cabeza sobre lo que estaba pasando y hacia dónde iba nuestro viaje llegamos a Wadi Musa aproximadamente a las seis de la tarde. Escogimos un buen hotel, situado en un acantilado de la rocosa orografía de la zona. Asomados al enorme balcón que teníamos en las habitaciones (De 3 y de 2 personas) veíamos al fondo las montañas que durante siglos escondieron la ciudad rosada de Petra. Este hotel en el que pasaríamos dos noches tenía unas buenas instalaciones (Piscina, baño turco, salones, internet,…), y no nos salió nada caro para estar en el centro turístico de Jordania por excelencia.

Chema se acerca más a lo que es un rostro temeroso tirando a sorprendido.

Solicitamos en recepción hacer uso de los ordenadores porque necesitábamos ver en Internet lo que estaba pasando. Nos pidieron esperar un poco debido a que la persona que se ocupa de las conexiones y de cobrar el servicio tenía que ser avisada. Y así fue, llamaron a alguien para que fuera al hotel y en quince minutos aproximadamente apareció un chavalito con gafas bastante enjuto y que no debía tener más de quince años de edad. Era la versión jordana del Galindo de Crónicas Marcianas. Sólo le faltaba el traje y el pin de CM. Estuvo haciendo cosillas en su ordenador y conectó uno para nosotros durante media hora en la que fuimos a ver qué decía EL MUNDO en su versión digital. Las fotografías del aeropuerto de Beirut bombardeado, de los turistas a los que se trataba de repatriar, de miles de personas huyendo de sus casas ante la hecatombe que se les venía encima, nos hicieron corroborar nuestros peores pronósticos.
Kalipo muestra el periódico de Jordania en el que refleja el inicio de la guerra del Líbano
Leímos que el Ministerio de Asuntos Exteriores estaba tratando de sacar de allí a los 700 españoles que se encontraban en el Líbano en ese momento. También nos asombramos de las declaraciones de Bush, tan poco inteligentes como siempre en las que subrayó el “derecho de defensa de Israel”. Yo no sé si este derecho de defensa del que hablaba el Presidente norteamericano tiene más peso que el “derecho a la vida de la gente inocente”. Se ve que no. Apenas dos horas antes de estar sentados en los ordenadores, la aviación israelí había bombardeado otros aeropuertos libaneses, además de continuar su ofensiva contra infraestructuras vitales tales como generadores de electricidad, carreteras, etc.…
Y para colmo el grupo terrorista Hizbolá amenazó con atacar la ciudad israelí de Haifa si caía algún misil sobre Beirut o alrededores.
Intentando poner cara acojone
¡¡Qué chunga estaba la cosa!! ¡¡Qué pena que todo eso estuviera pasando!! ¿Por qué tal cantidad de guerras injustificadas en el mundo en que la gente inocente era la principal perjudicada?

En ese momento me llegaron varios mensajes al móvil en el que se mostraba la preocupación que estábamos provocando a nuestra gente en Madrid. Tuve que llamar a mi madre, quien estaba histérica. Me pidió que, por favor, no entráramos a Israel. Yo le dije que al día siguiente se lo confirmaría, y que probablemente utilizaríamos un Plan B, ya que no podíamos volver por Siria al no tener visado. Si no íbamos a Israel, lo que ocasionaría la pérdida de los billetes de avión (aunque si los anulábamos a tiempo, nos devolverían parte del dinero), no podíamos hacer otra cosa que cruzar en ferry a Egipto desde la ciudad jordana de Akaba, por el Golfo del mismo nombre.

Negociando el precio de las habitaciones del hotel de Wadi Musa
Ya en El Cairo tendríamos que comprar billetes de avión, con el consabido problema de lo caros que nos podían salir. Una complicación casi definitiva que sólo tenía una solución, que aún nos resistimos en tomar. Me levanté del ordenador y me dirigí hacia la habitación pensativo, con algo de bajón, cabreado por todo lo que estaba pasando y por el giro que nos veíamos obligados a tomar aunque no quisiéramos. Allí en la cama, viendo las imágenes de televisión de de Al-Jazeera me acordé de Sara, la chica que me enseñó Sidón, del atardecer que vimos en Beirut, de la cantidad de gente que paseaba plácidamente por La Corniche, de Baalbek, que además de tener unas esplendorosas ruinas era el centro oficial de Hizbolá… El Líbano, país al que habíamos cogido mucho cariño y que conocimos en un momento bueno, estaba sumiéndose en el caos.
Kalipo y yo haciendo lucha grecorromana.. Kalipo wins!
Un lugar que siempre ha querido levantarse pero al que no le dejan hacerlo. La gente quiere mirar hacia delante pero se cae de bruces contra el suelo. Es tan injusto que todos paguen porque haya unos cafres que se lo quieran cargar todo… Y no sólo hablo de los israelíes, sino también de los radicales islámicos que decían ayudar al Líbano pero que habían metido la pata hasta el fondo. Una guerra desproporcionada, una guerra absurda, una guerra totalmente evitable por parte de todos.

Llamé a mi padre al móvil. Estaba también en Wadi Musa, en uno de sus hotelazos cinco estrellas. Acababa de venir de pasar el día en las Ruinas de Petra y estaba físicamente destrozado. Quedamos para darle unas cosas que queríamos se llevara a Madrid y también despedirnos, ya que no nos volveríamos a cruzar más en lo que quedaba de viaje, porque apenas le quedaban tres días para seguir disfrutando de la magia de Jordania.

Atardecer visto desde la terraza del Hotel de Wadi Musa
A las nueve en el Hotel Grand View - me dijo. Y allí fuimos después de ducharnos. Said, chófer para todo, nos acercó al hotel mencionado en el que parecía haber un gran lujo. Tuvimos que pasar un control policial a la entrada, ya que los alojamientos de lujo estaban bien protegidos. Típico, turistas de primera y turistas de segunda. Nosotros en este caso debíamos serlo de tercera.

En recepción esperamos unos minutos y ahí no apareció nadie. El recepcionista nos preguntó que a quien buscábamos y le di el nombre de mi padre y de su pareja para que me les llamaran en la habitación diciéndoles que estábamos allí. Pero no había ningún José Miguel Ruiz en el registro del hotel. Joder, que raro - pensé.

Pilar, Chema y yo en la habitación del hotel de Wadi Musa
Éste es capaz de haberme dado el nombre de otro hotel comenté en voz alta. Así que saqué el teléfono, marqué su número y me dijo que llevaba un rato esperando en la puerta. Pues como no estés en la puerta de tu casa no sé dónde demonios nos estás esperando - le contesté. Al preguntarle en qué hotel estaba alojado estuvo unos segundos en silencio, posteriormente preguntó a alguien que tenía al lado y dijo: El Mövenpick, estamos en el Mövenpick. Qué empanada tenía mi padre encima. Mis amigos se estuvieron riendo porque decían que me parecía demasiado a él y que ya sabían a quién había salido. Se pega todo menos la hermosura, dice el refrán.
En la habitación con las noticias de Al-Jazeera puestas

Así que nos despedimos del amable recepcionista, que nos emplazó a volver cuando quisiéramos (y cuando tuviéramos algún cero más en nuestra cuenta corriente), y fuimos al Mövenpick, donde se encontraba mi padre en la puerta. Nos fundimos en un abrazo y entramos al hotel, de apariencia exquisita y en el que abundaba la gente a un fajo de billetes pegada. Allí nos saludamos con todo el grupo a quienes habíamos tenido la ocasión de ver en las ruinas de Apamea, en Siria. Más de uno se dirigió hacia nosotros diciéndonos: “¿No se os ocurrirá entrar a Israel? La cosa se ha puesto muy chunga”. Allí nos informaron de otra nueva noticia al respecto que nos cayó como un jarro de agua fría y que vimos como determinante. Al parecer Hizbolá había cumplido su amenaza de atacar Haifa si Israel continuaba bombardeando Beirut.
Cenando en el Mövenpick
Al darse esta premisa, Hizbolá lanzó dos cohetes a la que es la tercera ciudad más importante del país hebreo (después de Jerusalén y Tel Aviv). Definitivamente no podíamos hacer otra cosa que desechar rotundamente la opción de entrar allí, por lo que debíamos cumplir el Plan B (Egipto). Les dimos las cosas que traíamos y mi padre nos dijo que nos tenían una mesa reservada en el Restaurante del Hotel. Mis amigos se quedaron algo sorprendidos y no pudieron evitar poner caras de felicidad. Yo, que le conozco muy bien a mi padre, sabía que no nos íbamos a marchar sin que nos invitara a cenar. Había buffet, pero éste era de calidad, por lo que llenamos en más de una ocasión nuestros relucientes platos. En medio de la algarabía típica de una cena multitudinaria (ya que estaban todo el grupo de mi padre) Alicia dijo: “Después de dos semanas vuelvo a comer” provocando la risa de los comensales los cuales nos miraron como si estuviéramos pasando hambre.
Mi padre y yo
Y eso era más o menos cierto en lo que a calidad se refería, pero no en cuanto a cantidad, ya que los demás estábamos comiendo bien.

Así que nos despedimos de toda la gente y dimos un toque y cuelgue a Said para que pasara a buscarnos y nos llevara de nuevo a nuestro hotel. Algo había quedado en claro, al día siguiente llamaría a mi compañera de trabajo, Rebeca,  para que anulara los billetes de avión Tel-Aviv - Estambul que teníamos comprados para el día 20 de julio. Nuestra aventura en Israel tendría que llevarse a cabo en otro momento…

Nos acostamos después de ver las noticias de Al-Jazeera, que conectaban las 24 horas con sus corresponsales quienes mostraban imágenes crueles y pesimistas del conflicto bélico.

Imágenes de Al-Jazeera de la Guerra del Líbano
En un gráfico de Líbano pudimos ver todos los lugares que estaban siendo atacados desde el comienzo de la guerra. Y no se salvó ninguno en el que estuvimos días antes. Las ciudades del Sur estaban siendo literalmente arrasadas, así como Baalbeck, en el Valle de la Bekaa, y  las carreteras estaban siendo destrozadas, lo que provocaban que la movilidad de los civiles fuera casi imposible.

La Corniche de Beirut había modificado su decoración habitual por los Buques de Guerra, apostados a unos pocos kilómetros del Paseo Marítimo. Las calles de la capital se habían quedado vacías haciendo que pareciera una ciudad fantasma. La música de las discotecas había sido cambiada por el traqueteo constante de los disparos y explosiones.  Los hoteles habían pasado de tener turistas a tener corresponsales de guerra llevando la masacre a las audiencias televisivas. Dos días habían bastado para retroceder veinte años. Se había pasado una vez más del Glamour a la devastación. Y eso no hay cuerpo que lo aguante…
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Mi propio Autobautizo
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Alicia echándose agua del Jordán
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Wadi Musa
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