Split, una ciudad nacida de un Palacio. Y de noche a la capital

Zagreb Travel Blog

 › entry 26 of 31 › view all entries
Sótano de columas del Palacio de Diocleciano (Split)

 

Con escrupuloso silencio recogí mis cosas y me marché de la casa de Dubrovnik sin despertar a nadie. Ya me había despedido de ellos antes de acostarme y no era plan de fastidiarles la hora o dos horas de sueño que les quedaba. Sólo tenía una cosa en claro para mi plan de la jornada (ya estamos a 25 de julio, a 5 días del final). Pararía en Split (Spalato en italiano) para ver el Palacio de Diocleciano, del que dicen que es el mejor conservado de la época romana, y que también está incluido en la Lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Después de Split debería decidir qué hacer, a pocos días vista de mi llegada a Milán y de la que no debería estar muy lejos por si acaso. Dependiendo de los trenes, porque me negaba a seguir en autobús una vez llegara allí, tenía intención de subir a Eslovenia, a su palaciega capital Ljubljana.

En los sótanos del Palacio de Diocleciano se puede comprender la grandiosidad del monumento del que nació la ciudad croata de Split
Por tanto, el día en sí consistiría más en viajar tanto en bus como en tren y como mucho ver algo de la ciudad más grande de la Dalmacia croata, Split.

 

El tiempo se preveía de nuevo soleado a juzgar de lo despejado que estaba el cielo a esas horas tempranas de la mañana en que cogí mi autobús que tardaría algo más de tres horas en llegar a su destino. Ojalá sea el último – suspiré desde la parte trasera del mismo, donde aproveché para tumbarme por la poca gente que había. Dimos bastante rodeo porque tenía previsto hacer una parada a escasos metros de la frontera con Bosnia. El trayecto se me hizo insufrible, y eso que pude dormitar un poco, pero entre la carretera llena de curvas y los varios Passport Control que sufrimos, no fue el viaje más tranquilo posible.

Torre del Campanario de la Catedral, que en su día fue Mausoleo del Emperador romano Diocleciano
A mitad de camino nos detuvimos en un bar con supermercado y me comí un çevapi que me sentó como un tiro. A quien se le ocurre de todas formas desayunar tal bomba de relojería. Yo también era culpable, por supuesto, del estado de mi aparato digestivo, bastante dañado por los hidratos de carbono y las grasas de mi insana alimentación durante el último mes.

 

Y a pesar de que las horas se me hicieron interminables, llegamos por fin a Split, que me dio su bienvenida con un Sol radiante. Afortunadamente la Estación de autobuses está anexa a la de trenes, por lo que fui raudo a la Oficina donde venden los Tickets. Pregunté por un tren a Ljubljana y me dijo que no había uno directo y debía ir primero a Zagreb y esperar un par de horas hasta que saliera otro dirección a la capital eslovena.

La ciudad nació dentro del recinto palaciego
Previendo que llegaría a Eslovenia muy de madrugada decidí quedarme a dormir en Zagreb y pasar allí toda la mañana. Es una capital no muy grande y madrugando mucho podría aprovechar bastante el tiempo para ver algunas de sus zonas principales. El coste del billete fue más caro de lo previsto, no muy lejos de los 30 euros. Al final visitaría la capital de Croacia, algo que tampoco me hubiera imaginado anteriormente en absoluto. Tampoco tenía demasiadas referencias en torno a Zagreb, pero sería interesante descubrirla sin haber oído nada sobre ella.

Así que tenía unas pocas horas para visitar Split antes de coger mi primer tren en casi un mes de viaje. La ciudad dálmata croata tiene una historia algo peculiar en torno a su origen, desarrollo y estructura. La antigua Spalatum, tal como la llamaban durante la época del Imperio Romano, está construida sobre los restos de un palacio…

 

Corría el año 293 de nuestra era y el Emperador de Roma del momento, el poderoso Diocleciano, azote de cristianos decidía mandar construir un palacio cerca de su Salona natal, acercándose lo más posible al mar.

Desde lo alto de la Torre del Campanario
Debilitado debido a su incipiente vejez, y recién inaugurada su Tetrarquía (compartía poder con otros 3 regentes) quiso  fijar una residencia en la Iliria romana para vivir tranquilo en sus últimos años. En el año 305 quedó terminada su villa, compuesta por una fortaleza realmente inexpugnable en cuyo interior quedó fijada su residencia no exenta de lujo y realizada con los materiales más caros de la época, donde permaneció retirado de la vida pública hasta su muerte, ocho años después. Afortunadamente ese lugar ha llegado a nosotros en un buen estado de conservación, ya que forma el centro de la propia Split… El porqué de este uso civil viene del año 614 cuando la población de la vecina Salona huyendo de las invasiones bárbaras se refugió en su interior aprovechando ser un emplazamiento defensivo de primer orden y con una extensión lo suficientemente grande para alojar allí a miles de personas.
Tejados de Split desde las alturas
Éstos, en vez de destruir y dejar diáfano el interior de la fortaleza palaciega, reutilizaron sus dependencias y así fue pasando de padres a hijos quienes a lo largo de los siglos adaptaron las mismas a su vida cotidiana. Así el Mausoleo pasó a ser una Catedral circular en el que se alojan tesoros medievales, el Templo de Júpiter pasó a ser el Baptisterio, y así otras muchas más cosas que han ido modificando su uso hasta la actualidad. Por ello no es de extrañar que los antiguos patios sean ahora pequeñas plazas con animados cafés o que el vestíbulo que llevaba a las habitaciones del Emperador forme parte de las Oficinas municipales. En resumen, la ciudad de Split se fue haciendo en base al un antiguo palacio romano, y gracias a su original utilización posterior ha llegado a la actualidad en un buen estado de conservación. Con razón el centro histórico de Spalato está protegido por la UNESCO, al igual que otras maravillas incluidas en su prestigiosa lista.
Split es la ciudad más habitada de la costa dálmata
Y esto sin olvidarnos de que a las afueras de los muros del palacio fueron erigiéndose en la época medieval callejuelas y avenidas donde aún se sigue realizando una actividad puramente comercial.

Actualmente Split cuenta con cerca de doscientos mil habitantes y se ha convertido en una ciudad primordial en lo que a turismo se refiere, no sólo por su casco histórico, sino también por sus playas o por ser el lugar ideal para ser lanzadera de las muchas islas de Dalmacia (Hvar, Vis, Korcula…). Incluso por sus posibilidades de comunicación por tierra (bus y tren), mar (con ferries a las islas, a la costa croata o a Italia) y aire (tiene aeropuerto) conviene tenerla en cuenta como un punto indispensable de toda visita a Croacia.

A mí no es que me volviera loco precisamente, pero reconozco que tampoco tuve la oportunidad de quedarme demasiado tiempo para disfrutar de sus playas, de las islas aledañas, de su fiesta nocturna o de las ciudad de Trogir (también Patrimonio de la Humanidad) que queda a pocos kilómetros.

En el campanario le tuve que dar la cámara a algún turista para que me sacara una foto
Al menos tuve la fortuna de pasearme por el puerto, y por supuesto, por el inmenso Palacio de Diocleciano. Split, montándoselo uno bien, puede verse en unas pocas horas. Si tenéis la oportunidad de elegir entre Dubrovnik o Split y no tenéis demasiado tiempo, elegir la primera y no os arrepentiréis.

 

El Palacio de Diocleciano (210 x 171 metros aproximadamente) desde el paseo marítimo es apreciable sobre todo por la torre del campanario de la Catedral que allí hay, además de algunos arcos. Todo permanece tras los edificios utilizados para restaurantes o comercios sin parecer en absoluto que allí mismo hay una extensión de casi 30000 metros cuadrados.  Pero es descender por su pasaje interior y llegar a los imponentes sótanos de columnas para hacerse una idea de lo inmenso que es el Palacio.

La vieja Spalatum ha pasado a ser un referente turístico de primer orden.
Para entrar a ellos hay que pagar, al igual que para otras muchas cosas que vale la pena visitar, como por ejemplo la Catedral o la altísima torre del Campanario desde donde se puede observar toda la ciudad y el Mar Adriático en toda su plenitud. Pasear por alguna de sus calles estrechas hasta el peristilo desde donde se accede a la Catedral es todo un placer. Subí a la torre y acabé agotado de tanta escalera, pero al menos las vistas valieron la pena. La Catedral (antiguo mausoleo de Diocleciano) cuyo interior gótico es de lo más destacable. Obviamente al haberse adaptado su función, no es la típica que estamos acostumbrados a ver, con amplísimas naves y llenas de contrafuertes. Por dentro es pequeña, como una iglesia, pero está bastante recargada. Un águila hecho en piedra caliza parecía vigilar mis pasos a medida que me iba deteniendo en sus cientos de detalles que hacen que su tamaño sea secundario.
Restos romanos en la zona donde se alza la Catedral

Entré a lo que ellos llaman “Catacumbas” con ganas de ver huesos o tumbas y además de pagar me llevé el chasco de que ahí no había nada, más que un recinto cerrado con un par de piedras sueltas.

Es impresionante cómo la ciudad se ha construido en torno a un monumento milenario y en lo que parecen calles normales de repente te encuentras un friso o unas cuantas columnas de diversos estilos de la época. De todas maneras, si alguno de vosotros está interesado en este gigantesco monumento, recomiendo leerse un artículo de Francisco José Portela Sandoval, escrito en el año 73 titulado “El Palacio de Diocleciano en Spalato”.

Sentado en el paseo marítimo de Split

Quizá la zona antigua la encontré algo descuidada. Muchas de sus paredes, sobre todo las zonas más altas del palacio no se han escapado a los dañinos grafittis que restan bastante belleza al lugar. Además lo encontré algo sucio y decadente, con viviendas que están que se caen y andamios por todas partes.

Después de estar un tiempo en el barrio medieval que se fue haciendo a extramuros me recorrí detenidamente el paseo marítimo, donde los ricachones tienen amarrados sus yates. Acabé en un mercadillo comprando un bocadillo de lomo que no era lo más apetitoso del mundo pero que me aparcó el hambre durante unas horas.

Con un sueño tremendo estuve sentado a la sombra junto a varios interraileros que debieron haber tenido una noche movidita a juzgar por su aspecto resacoso. Antes de marcharme definitivamente a la Estación estuve navegando un rato en internet y aprovechando para enviar un e-mail a mis amigos y familiares.

 

No eran las cuatro cuando me subí a un tren bastante moderno que me dejaría en Zagreb en seis horas aproximadamente. Cuando apenas llevaba media hora se detuvo durante un buen rato y nos hicieron desalojarlo porque los montes aledaños estaban ardiendo y podía ser peligroso. Tras bastante tiempo parados en el andén vinieron varios guardias que nos dijeron que subiéramos de nuevo. Una vez volvió a salir el tren nos encontramos con un panorama desolador. El fuego estaba arrasando sin piedad una gran extensión de terreno montañoso. El humo no dejaba ver bien al conductor que aminoró la marcha por si acaso. Las llamas estaban a poca distancia de los raíles por lo que no humo que lamentar ningún daño en nuestro tren. Kilómetros y kilómetros de zonas chamuscadas y numerosos voluntarios, propietarios de cultivos aledaños que estaban ayudando a que no llegara en tremendo incendio a sus terrenos. Los hidroaviones recogían como podían el agua del Adriático, pero dada la enorme extensión afectada poco se podía hacer más que esperar que lloviera.

 

El largo trayecto a Zagreb lo utilicé para empollarme la Western Balkans en su apartado referente a la capital croata. Me estudié cómo pude “los indispensables para visitar” y la estructura de la ciudad según sus mapas. No tenía demasiado tiempo para estar en Zagreb y lo quería aprovechar bien.

Se fue haciendo de noche mientras seguíamos ascendiendo por las altísimas montañas de esa parte de Croacia que por un momento me recordaron al Tirol austriaco. Eran parte de los Alpes Dináricos. Caseríos aislados y pastores caminando con el ganado compusieron mi película hasta que por fin llegamos a Zagreb, de la que apenas sabía nada más de lo que había podido leer durante el viaje.

 

En la Estación pregunté por hoteles u hostales pero no me supieron o quisieron ayudar, así que tras comprar los billetes a Ljubljana para la tarde del día siguiente me fui a buscar alojamiento para pasar la noche. Después de pedir precio en un hotel de categoría (por si colaba que tenían una habitación individual a buen precio) me encontré con unas cuantas mochileras que subían la calle. Fui detrás y a pocos metros se metieron en lo que andaba buscando exactamente, un Youth Hostel (Albergue de juventud). Sólo les quedaba una habitación y no tuve más remedio que cogerla si quería dormir. Pagué 24 eurazos, el doble que en Dubrovnik y diez veces más que en Siria, pero qué se le va a hacer. Es el precio de viajar solo…

Al menos estaba cerca de la Estación y de todo el cotarro turístico de la ciudad. Madrugando podía ir caminando a donde quisiera sin preocuparme de coger tranvías o los dichosos autobuses. Aunque viendo cómo es la ciudad, con dos zonas altas bien diferenciadas y una baja, que es donde me encontraba, seguramente me tocaría subir unas cuantas cuestas.


Después de dejar las cosas bajé a comprar a un 24 horas algo de beber y de comer. No les quedaban más que porciones de pizza, por lo que cogí una y me marché a mi habitación. Me puse el despertador a las siete menos cuarto de la mañana. Con suerte a las siete y poco estaría recorriendo las calles de Zagreb. Ya sé que es mucho madrugar para hacer turismo, pero con las pocas horas que iba a poder disfrutar de la ciudad, no tenía más remedio que aprovechar el tiempo. Como dicen por ahí… “ya dormiré más cuando me muera”. Con esta macabra frase me despido de mis comprensivos lectores, a los que ya les quedan “sólo” cinco relatos: Zagreb, Ljubljana, Bled, Venecia y Milán. Casi nada…

 

Join TravBuddy to leave comments, meet new friends and share travel tips!
Sótano de columas del Palacio de …
Sótano de columas del Palacio de…
En los sótanos del Palacio de Dio…
En los sótanos del Palacio de Di…
Torre del Campanario de la Catedra…
Torre del Campanario de la Catedr…
La ciudad nació dentro del recint…
La ciudad nació dentro del recin…
Desde lo alto de la Torre del Camp…
Desde lo alto de la Torre del Cam…
Tejados de Split desde las alturas
Tejados de Split desde las alturas
Split es la ciudad más habitada d…
Split es la ciudad más habitada …
En el campanario le tuve que dar l…
En el campanario le tuve que dar …
La vieja Spalatum ha pasado a ser …
La vieja Spalatum ha pasado a ser…
Restos romanos en la zona donde se…
Restos romanos en la zona donde s…
Sentado en el paseo marítimo de S…
Sentado en el paseo marítimo de …
Zagreb
photo by: EmEm