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Segundo día en Dahab, La Revelación del viaje

Dahab Travel Blog

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Pili y yo en la Avenida Principal de Dahab.

Me levanté entre risas cuando vi que la huella de lagarto tatuado el día anterior en la pierna se había extendido por toda la sábana. Incontables restos del reptil se quedaron marcados mientras dormía. Afortunadamente el dibujo seguía intacto ya que lo que quedó pringado en la ropa de cama fue una de las capas más superiores de la henna.
En unos minutos tanto las chicas como yo estuvimos preparados para ir a comprar al supermercado ya que el día se había planificado similar al anterior. Simplemente cambiaría la playa en la que ejerceríamos el snorkelling. Si el día anterior probamos el mítico Blue Hole, para esta jornada habíamos contratado al Auski Camp una excursión la zona conocida como “Three Pools” (Las tres piscinas). Al parecer su nombre se debe a que hay tres piscinas o lagunas a las que se accede en la inmersión, y cuando se pasa de una a la otra se acaba llegando a una pradera de coral en muy buen estado.

Paseo de Dahab
Todos estos nombres los ponen los buceadores profesionales. Nosotros que nos limitamos a los corales más cercanos y no hacemos buceo con bombona, nos da igual una que la otra. La del día anterior (The Blue Hole) recibe el nombre por su profundo agujero en el que hacen inmersión los más valientes. Nosotros no vimos agujero alguno, simplemente hicimos uso de su playa y exploramos las zonas coralinas más cercanas a la orilla. Aunque la verdad, me encantaría dar un curso de buceo con bombona, porque la visión ahí abajo debe ser si cabe, aún más espectacular.

 

No sabíamos cómo habían acabado “la fiesta” Chema y Kalipo, y tampoco si estarían despiertos y preparados para subirnos al jeep de Romario, que se presentó ese día aún más brasileiro que la última vez que le vimos.

El mismísimo Romario da Souza Faria. En la actualidad ejerce de conductor playboy del Auski Camp de Dahab
Entre compras y esperas varias, aparecieron Carlos y Chema con una cara de sueño considerable, y es que habían dormido muy pocas horas después del desparrame con los japoneses y con los holandeses locos, que no tuvieron las suficientes fuerzas para venir a “Three Pools”. Como al día siguiente teníamos pensado estar en El Cairo, le pedimos al jefecillo que nos preguntara precios y horarios de aviones a Madrid, a Estambul o a Belgrado, además de conseguirnos billetes de autobus a la capital egipcia. Y en Auski no hay nada que no te vendan. Desde cualquier billete de bus, avión o tren, a la infinidad de excursiones que se pueden hacer tanto en el Sinaí (donde estábamos) como en Egipto entero. Como si querías coger un camello o un quad e ir al desierto que te de la gana. Ahí se movían muchos hilos, quizá demasiados…

 

Antes de que llegara el jeep tuvimos que elegir nuestro equipo de buceo, que como el día anterior, se componía de gafas con tubo y aletas.

En un chiringuito de Three Pools, en Dahab
Nos abrieron un armario lleno de material viejo, casi carcomido y desordenado.  Tardamos muchísimo en encontrar algo mínimamente decente. Es más, Kalipo y yo no atinamos con aletas con nuestra talla y tuvimos que ir a una tienda cercana donde nos dejaron unas que “más o menos nos iban bien”. Las gafas, en cambio, se clavaban demasiado y te tapaban la nariz de tal forma que te la aplastaba.
El jeep nos estuvo esperando hasta que estuvimos preparados. Esta vez nos acompañaron al buceo un par de chavales canadienses que, como nosotros, viajaban a la aventura, aunque limitándose sólo a territorio egipcio. Venían de El Cairo, y antes se habían pasado por las ciudades y ruinas más importantes del Nilo, llegando incluso a lo que para mí es lo más increíble que he visto nunca: Abu Simbel.

 

Hablando con ellos me llegó a la cabeza el viaje que hice con mi madre en el mes de julio de 2002 en el que hicimos el siguiente recorrido:  
Comenzamos en Luxor (La antigua Tebas, con los templos de Karnak y Luxor, El Valle de los Reyes, Madinat Habu, el Templo de Hatshepsut , Los Colosos de Memnon, la tumba del artesano, …), fuimos en un barco por el Nilo pasando por Edfú (con su Templo perfectamente conservado dedicado a Horus), Kom Ombo (Templo realizado en honor al Dios Cocodrilo Sobek) y Asuán (con el Templo de Philae, el Obelisco Inacabado, el paseo en faluca, el poblado nubio, la famosa presa.

Estrenando tattoo
.), cogimos un avión hacia el sur de Egipto par ver el Templo de Abu Simbel, y después otro para subir a la capital, El Cairo (ciudad, Pirámides de Gizeh, Complejo funerario de Saqqara, las pirámides de Dahsur o la antigua ciudad de Memphis). Ese año se cumplió un sueño que tenía desde que era pequeño, cuando la historia y la arqueología se convirtieron en mi pasión. Siempre he dicho que aún nos queda mucho por descubrir del Egipto de los Faraones, en el que se adquirió un nivel de conocimiento difícil de superar varios miles de años después, sobre todo en lo que a técnicas de construcción se refiere.

Vaya, me temo que me vuelto a ir por los Cerros de Úbeda. Jose, a ver si nos centramos y nos enrollamos menos…

 

Volvemos al ese jeep conducido por Romario y que nos llevó a la playa conocida como “Three Pools” tal y como os he comentado antes.

Unos señores marqueses..eso es lo que somos
El bueno de Romario nos dejó en otro bar-restaurante con asientos acolchados y cojines a unos tres metros del agua del mar, en que se veía una parte cristalina y otra más oscura, que es donde residen los corales y toda la fauna marina de alrededor.

 

Una vez allí estuvimos haciendo lo mismo que el día anterior, es decir, buceo y descanso, descanso y buceo, hasta que nos marchamos por la tarde. Quizás en Three Pools fue donde vimos mejores corales y un mayor número de peces. Fue un placer estar de nuevo rodeado de naturaleza, de vida y de color (Parece sacado de una canción de Marisol). Ya os lo dije en el anterior relato. Es una sensación que te llena de alegría y que por mucho que os cuenten, tenéis que vivirla vosotros mismos.

 

La mañana la pasé casi entera en el agua e hice pocas pausas, y por la tarde, después de comerme unos espaguetis boloñesa riquísimos, preferí estar tirado a la bartola a la sombrita.

Comiendo en la playa
Incluso llegué a quedarme totalmente dormido, momento que aprovecharon mis colegas para sacarme una foto. La tercera en todo el viaje en el que se me ve en estado cataléptico.

 

 Pilar y Chema aprovecharon para hablar y desapareció el mal rollo provocado el día anterior. No era plan que con lo poco que nos quedaba para estar juntos (menos de lo que pensábamos) se fueran con un mal sabor de boca por una discusión de pareja. Me alegro de que todo eso se pasara, porque Dahab nos había resultado tan gratificante que nada podía estropearlo. Es más, nosotros, que somos muy dados a entregar Premios virtuales a lo largo del viaje, le otorgamos el premio “Revelación”, ya que, sin conocerla de antemano y sin tener previsto ir, había resultado un lugar acogedor, divertido y en el que se disfrutó de lo más bello del Mar Rojo.

Playa Three Pools (Dahab). Los corales están próximos a la orilla.
No sé si debo agradecérselo al chaval que encontramos en Palmira y que nos habló del sitio, o al propio Kalipo, que fue quien sugirió que fuéramos a bucear a Dahab en vez de Aqaba. Este Carlitos es un crack, con razón es uno de mis mejores amigos. Es un placer viajar con él, os lo recomiendo.

 

Y así fueron pasando las horas en ese rincón privilegiado del Mar Rojo en el que nos encontrábamos. Ya, por la tarde, como el día anterior, Romario pasó a buscarnos para llevarnos al Auski Camp, donde el jefecillo burlón y cantarín nos esperaba con los precios y horarios de vuelos a Madrid y Estambul, que superaban los doscientos euros. Nos dijo que si los cogíamos en el momento, antes de irnos a El Cairo los tendríamos en nuestras manos. Pero preferimos esperar y hacerlo allí nosotros, una vez supimos el margen de precios en el que nos íbamos a mover.

Siesta en Three Pools (Dahab)
En ese momento Alicia echó cuentas y dijo que veía difícil ir a Los Balcanes, y que se veía volviendo a su pueblo (Navalmoral de la Sierra) antes de tiempo. Kalipo no perdió la esperanza y confió en todo momento en que haciendo un esfuerzo se podía continuar el viaje tal y como teníamos previsto, pero sin demasiadas florituras, ya que el dinero escaseaba cosa mala. Y yo no sabía a qué atenerme. Primero parecía que sí que vendrían y luego decían que era casi imposible. Mientras tanto, Julián seguía sin dar noticias. Y para colmo mi hermana me llamó para rogarme que no se me ocurriera irme solo si los planes no salían como quería, porque mi madre lo estaba pasando muy mal con solo pensarlo. Le contesté que haría lo mejor y que actuaría con responsabilidad. Incluso le tuve que soltar una mentirijilla piadosa contándole que a lo mejor iba tan sólo a Italia, ya que lo de los Balcanes sabía que no le hacía ninguna gracia.
De vuelta al Auski Camp
Lo que estaba claro es que no podía adelantar acontecimientos hasta que nos viéramos en un stand del Aeropuerto o de una agencia de El Cairo. Simplemente debía esperar sólo un día más.

Así que les pedimos a los del Auski Camp que nos consiguieran tickets de un bus nocturno a la capital, quizá, nuestro último destino juntos.

 

Nos pegamos una buena ducha y nos fuimos a dar una vuelta por el paseo y por la ciudad. Me acerqué a la tienda de los tattoos de henna para que el chaval me retocara la cruz templaria de la muñeca que tan borrosa había quedado desde que el cafre del Auski me la había tocado. Terminó pintándomela de nuevo y pidiéndome no dejarme tocar en media hora, que si no, volvería a quedárseme deforme.

Paisaje de Dahab..
Dicho y hecho, en cinco minutos me lo había tocado sin querer cuando estábamos viendo las noticias en un cibercafé. Soy la leche, cada vez se me va más la olla. Peco de ser demasiado despistado… Cuando tengo cosas en la cabeza no hay quien me aguante de lo torpe que me vuelvo. ¡Qué le vamos a hacer!

 

Cenamos todos juntos en el mismo sitio en que lo hicimos las chicas y yo el día anterior mientras esperábamos a los dos gañanes de Chema y Kalipo. El bus salía a las diez de la noche de la Terminal, por lo que nos dimos prisa en terminar y en bajar el equipaje al jeep de Romario, ya que se ofrecieron a llevarnos. El jefecillo calvo y de camisa hortera propia de la mítica película de Michael Cane “Lío en Río” quiso acompañarnos también. No sé si escuchó algo acerca de una camiseta y de unos pantalones, pero durante un buen rato estuvo entonando una canción inventada y repetitiva que decía.

Otra imagen de la costa de Dahab
“Camisetaaaaa, pantalones, camisetaaaaa, pantalones”. De lo más absurdo y friki que he oído y visto en mi vida. Y es que encima el tío lo bailaba. Nosotros, que nos reíamos (de él y no con él) le estuvimos imitando cantando la estúpida canción como si fuéramos retrasados. Pero nada, ni con eso se dio por aludido. Desde ese momento, la canción oficial del viaje fue la estúpida “Camiseta, Pantalones” made in Dahab. Qué tendrá el Auski Camp, que vuelve a todo el mundo loco de la cabeza…

 

Nos llevó a la Terminal con la dichosa cancioncita y cuando llegamos nos entregó los tickets del bus. Le dijimos que si nos podía conseguir agua porque no vendían allí, y no sé cómo se las arregló, pero en unos minutos se presentó con dos botellas frías.

Camisetaaaa, pantaloneeees, camisetaaaa, pantaloneeees...
Lo dicho, les pidas lo que les pidas, te lo consiguen. Para la próxima vez no me olvidaré de pedirle una mulata sabrosona…

 

Antes de subirnos al bus, en el que iban turistas de todas las nacionalidades (sobre todo americanos y japoneses), me saqué los tickets y comprobé que no estaban en el bolsillo. ¡Se me habían caído todos al suelo! Vaya cachondeíto de esta gente, que reiteró entre risas que era un despistado de cuidado. Cómo para dejarle algo • dijeron con sorna. Yo les contesté riéndome que no estaba en lo que tenía que estar. Efectivamente era así…

 

No pasamos una noche demasiado tranquila en el autobús.

Con el cantante de Camisetaaaa, pantaloneeeess...
Aunque dormimos a ratos, nos despertaron los SIETE controles de pasaporte que nos hicieron. Me parece demasiado aunque, tratándose de nuestra seguridad, hay que aguantar la pataleta. Estuve leyendo parte de una guía sobre los Balcanes de Lonely Planet (Western Balkans), ya que no me había empapado en absoluto de información sobre esos países que quería visitar. Antes de venir me había centrado sobre todo en la parte de Oriente Medio, que de por sí ya era bastante. Vaya si me leí guías…Y qué decir de mis consultas al foro de Lonely Planet en español, donde obtuve mucha ayuda gracias a algunos de sus participantes. Tengo que reconocer que me gusta preparar bien los viajes. Esto es quizá una de las partes más interesantes, cuando vas decidiendo dónde ir o cómo hacerlo. Pero la  preparación tiene cosas más pesadas, sobre todo el engorro de de sacar visados, seguros, carnés, o simplemente recaudar dinero.
Kalipo, tápate, que en el bus hace mucho frío..
Y esta es la parte menos agradecida de todas.

 

La noche fue la antesala al nuevo rumbo que tomaría el viaje. ¿Queréis saber qué pasó en El Cairo?

 

CONTINUARÁ…

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photo by: TamaraSimons