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<title>
TravBuddy.com:  Travel Blogs and Reviews
</title>
<copyright>Copyright 2005 TravBuddy LLC</copyright>
<link>http://www.travbuddy.com/</link>
<description>The latest travel journal entries and travel reviews from </description>
<language>en-us</language>
<lastBuildDate>Sat, 04 Jul 2009 10:48:19 PST</lastBuildDate>
<ttl>60</ttl>
<item>
<title>Lazy bones</title>
<link>http://www.travbuddy.com/Lazy-bones-v3016</link>
<pubDate>Sat, 04 Jul 2009 10:48:19 PST</pubDate>
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<![CDATA[
<p><a href="http://www.travbuddy.com/Leon-travel-guide-1238350">Leon, Nicaragua></a>, Jul 04, 2009</p>
<p>
We stayed during 4 nights in the dormitorios. Our bags were bitten by rats in the lockers of both dormitorios. The owner didn't even apologize or neither seamed worried about, when we told him. "There are allways rats!" he told us. And he only asked us tu pay our bill.
We really had a bad experience in this hostel. They don't care about their clients, only want your money. And really don't react with education.
¡Mala honda!</p>
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</item>
<item>
<title>Comienza el Carribbean Tour</title>
<link>http://www.travbuddy.com/travel-blogs/6454/El-da-que-cruc-el-charco-por-primera-vez-Alajuela-1</link>
<pubDate>Fri, 03 Jul 2009 07:13:13 PST</pubDate>
<description>Y por fín se iba a iniciar la última y posiblemente más esperada fase de las tres semanas en que iba a estar moviéndome por esa exuberante zona c&amp;hellip;</description>
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<![CDATA[
<p><a href="http://www.travbuddy.com/Tortuguero-travel-guide-917677">Tortuguero, Costa Rica></a>, May 12, 2007</p>
<p>
<P>Y por fín se iba a iniciar la última y posiblemente más esperada fase de las tres semanas en que iba a estar moviéndome por esa exuberante zona centroamericana. Después de haber conocido preciosos lugares tanto de interior como del Pacífico era el momento de ir a las tierras bañadas por el Mar Caribe de las que tenía excelentes referencias.<BR><BR>Tras un inmejorable desayuno y con las mochilas&nbsp;más que preparadas, nos subimos a la minivan de Inti para viajar "al otro lado", separado por apenas 125 kilómetros de donde estábamos, pero que supone un mundo completamente a parte. Rasgo inequívoco de Costa Rica en que&nbsp;cortísimas distancias deparaban lejanísimas diferencias&nbsp;tanto de carácter paisajístico, climático, gastronómico y cultural. En Europa muchas veces 100 km no suponen nada... pero aquí son&nbsp;mucho más que determinantes.&nbsp;<BR><BR>Había que meterse de lleno en el caótico San José para tomar una de las Carreteras más importantes y "enteras" de Costa Rica junto a la Interamericana. Me estoy refiriendo a la llamada Autopista 32 que une la capital con la ciudad caribeña de Puerto Limón. Aunque nosotros nos desviaríamos mucho antes y más concretamente en Guápiles.<BR>Afortunadamente nos guiamos bien y no dimos las mil y una vueltas a las que nos podíamos ver inmersos en una ciudad de escasa como dudosa señalización. <BR>Así que pronto tomamos la Autopista del Caribe que cruza la inmensa Cordillera Centra y atraviesa en dos el Parque Nacional Braulio Carrillo, cuyo nombre está puesto en honor a un antiguo presidente del país. Como siempre, muy verde y muy frondoso, con varios climas en sus más de 47000 hectáreas que se decidieron proteger ante el afán de los voraces cazadores como de los empresarios sin escrúpulos que&nbsp;dejaron palpable su malévolo rastro&nbsp;cuando se llevó a cabo el proyecto del tren San José-Limón. Actualmente es uno de los Pulmones verdes de la capital a la que tiene a tan sólo 20 kilómetros. Una de sus atracciones más llamativas y visitadas es el <A href="http://www.rfat.com/" target=_self>Rain Forest Aerial Tram</A>, una especie de funicular que recorre toda la maraña boscosa mucho más tranquilo y menos arriesgado que el ya mencionado canopy. </P>
<P>Si en el momento de atravesar esa parte el cielo estaba gris, la cosa cambió a celeste en cuanto comenzamos a descender para alcanzar el llano, imperante ya en los kilómetros que restaban para llegar a Tortuguero. Pero antes tuvimos que salirnos de la Autopista 32 y desviarnos a la izquierda en el municipio de Guápiles justo a la altura de la Gasolinera Santa Clara. Desde ahí las indicaciones que teníamos apuntadas en un papel eran las siguientes:</P>
<P>* 7 km. recto hasta llegar a unas vías de tren que NO HAY QUE ATRAVESAR. Para ello, nada más avistarlas hay que tomar el camino de la derecha y seguirlo durante 700 m. donde hay un pequeño puente que las cruza.<BR>* 10,4 km. recto hasta llegar a Cariari, una de las últimas poblaciones de importancia en esa carretera. <BR>* Desde Cariari hacer 7,1 kilómetros hasta encontrarnos que la carretera se bifurca. Id entonces lo más a la derecha posible en dirección Campo Dos.<BR>* Justo en "Campo dos" nos encontraremos esquinado un campo de fútbol. Girad a la derecha y seguid por la carretera asfaltada. <BR>* Avanzad en linea recta e iréis pasando La Esperanza y Cuatro Esquinas. A poca distancia la carretera deja de ser asfaltada y se convierte en un camino de tierra con baches pero factible para toda clase de vehículos. Seguid de frente.<BR>* En Palacios, donde hay una tienda muy útil para cargarse de agua y alimento, utilizad el camino que va a la derecha. Avanzad 5,7 kilómetros y llegaréis a La Pavona.</P>
<P>Como véis parece complicado por las muchas instrucciones que teníamos, pero en realidad no lo es. Incluso es posible encontrarse algún cartelito que sirve de ayuda a los más despistados. Normalmente, los que no disponen de vehículo propio o de alquiler suelen hacer el trayecto en bus desde San José (a Cariari). Desde aquí&nbsp;hay más de una compañía de buses que enlazan con La Pavona, donde se toman las embarcaciones&nbsp;que llegan&nbsp;a Tortuguero. Porque ese detalle no lo había comentado antes...&nbsp;No hay carreteras para&nbsp;acceder a Tortuguero. Tan sólo se puede hacer siguiendo los canales y ríos, o si se tienen más posibles,&nbsp;volar hasta su pequeño aeródromo.&nbsp;</P>
<P>Una de las compañías de bus&nbsp;Cariari (COOPETRACA) venden por 5 dólares un combinado autocar + lancha, que suele ser lo más utilizado por viajeros y turistas.&nbsp;Nosotros como íbamos con nuestro coche (bueno, con el de Inti) decidimos utilizarlo hasta La Pavona donde hay un aparcamiento de pago y vigilado (unos 10 dólares por noche). </P>
<P>Por tanto&nbsp;el trayecto San José-Cariari lo hicimos en&nbsp;dos horas. Cariari-La Pavona en una. Y en lancha...unos&nbsp;90 minutos que resultaron fabulosos. Pero antes de subirnos a la&nbsp;curiosa embarcación debo contaros más cosas. </P>
<P>El camino de tierra traía algún que otro socavón con el que tuvimos que tener sumo cuidado para no quedarnos tirados. Literalmente había agujeros en el suelo de tamaño considerable. En más de una ocasión me tuve que bajar del coche e indicar a mi amigo para que&nbsp;ninguna de las ruedas tocaran semajantes hoyos.&nbsp;El camino no es muy vistoso paisajísticamente, ya que hay gran cantidad de ranchos y fincas ganaderas, que implica un descenso notable de árboles. Pero lo bueno está un poco más allá...&nbsp;en cuanto comienza el viaje en barca. <BR><BR>En La Pavona no hay nada, excepto un pequeñísimo puesto de&nbsp;bebidas y patatas fritas además del Parking ya mencionado. En cuanto dejamos el coche (desconociendo los horarios de las lanchas) se nos acercó un tipo malinformándonos de las salidas hacia tortuguero para ofrecernos su flamante&nbsp;embarcación por la no desdeñable cifra de 70 D�"LARES (¡¡¿?!!) <EM>¿Cómo?</EM> le preguntamos,&nbsp;antes de&nbsp;decirle que preferíamos esperar a las otras barcas con precios infinitamente mejores.&nbsp;</P>
<P>Aunque conviene contrastar esta información porque puede haber variado desde que nosotros hicimos este trayecto (Mayo 2007), los horarios de las dos compañías que fletan barcas a Tortuguero son los siguientes:</P>
<P><STRONG>COOPETRACA (5 $ bus + lancha) y CLI CLI (sólo hay lanchas a 1500 colones) salen de LA PAVONA a TORTUGUERO a las 8:30, 13:30 y 16:30. El camino inverso, es decir, de TORTUGUERO a LA PAVONA es realizable a las 6:00, 11:30 y 15:00 por los precios antes mencionados.&nbsp;</STRONG><BR><BR>Nuestra lancha tomaba salida, por tanto, a&nbsp;eso de la una y media de la tarde, por lo que según los planes a las tres llegaríamos a nuestro destino. No había demasiado caudal en el &nbsp;</P>
<P>&nbsp;</P>
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<title>La magia del Volcán</title>
<link>http://www.travbuddy.com/travel-blogs/6454/El-da-que-cruc-el-charco-por-primera-vez-Alajuela-1</link>
<pubDate>Fri, 03 Jul 2009 07:12:09 PST</pubDate>
<description>Posiblemente fue la noche que mejor dormí en las últimas dos semanas. Sentí algo similar a cuando paso un período más o menos largo fuera de mi &amp;hellip;</description>
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<![CDATA[
<p><a href="http://www.travbuddy.com/Poas-travel-guide-917318">Poas, Costa Rica></a>, May 11, 2007</p>
<p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Posiblemente fue la noche que mejor dormí en las últimas dos semanas. Sentí algo similar a cuando paso un período más o menos largo fuera de mi casa y vuelvo a descansar a mi habitación, a mi cuarto de toda la vida. Por supuesto me vino fenomenal para levantarme con la fuerza, la alegría y la ilusión intacta de seguir quemando etapas de ese viaje frenético que estaba viviendo. A pesar de haber visto y hecho muchas cosas tenía tantas ganas o más para continuar haciéndolo. No deseaba detener la marcha delirante que habíamos iniciado hacía menos de dos semanas. Es más, esperaba con mucha expectación la última fase del recorrido planificado. Nada más y nada menos que la zona Caribe. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Pero ese viernes debía tomármelo como un intermedio, un día tranquilo en que visitaríamos nuevos sitios los cuales no requerían largas caminatas ni palizones en coche. El Volcán Poás apenas quedaba a 30 kilómetros de </FONT><A href="http://www.villapacande.com/es/"><FONT face="Times New Roman" size=3>Villa Pacandé</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> por lo que la cosa era sencilla. Las complicaciones pasaban porque se dieran las condiciones ambientales idóneas para poder visitar un cráter casi siempre cubierto de nubes. Es decir, como siempre, dependíamos de la suerte. La Naturaleza al poder. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Lo ideal es madrugar antes de que la niebla y el humo se mezclen para esconder a la vista lo más alto del volcán, que según lo que había visto en fotos, es realmente impresionante. Supuestamente abren a las ocho de la mañana y nosotros estaríamos allí como pronto a las diez porque nos habíamos levantado algo más tarde de lo normal. Aprovechamos ya para desayunar tranquilísimamente en compañía de unos huéspedes californianos que se encontraban alojados en la Villa. Sobra decir que cayeron rendidos ante la estupenda mermelada de guayaba mezclada en el pan y esas jugosas piezas de mango y sandía que daban a la mesa un toque de color. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Los norteamericanos pasaban su primer día en el país y todo les sonaba tan a distinto como a mí tiempo atrás. Incluso me permití la dudosa licencia de recomendarles lugares como si fuera un experto en lo que a Costa Rica se refiere. Pero esta gente tenía muy claro que quería playa y canopy por lo que tampoco hizo falta excederse mucho. Península de Nicoya y Monteverde. Con eso podían tener en una semana lo que ellos pedían. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Nos hicimos muchas fotos como si nos conociéramos de toda la vida. Incluso nos ofrecieron ir a su casa de Los Angeles. Me encanta ese ambientillo de “amigos para siempre” que se crea en los viajes. Estás por ahí 5 minutos con gente y parece que les guardas un cariño especial. Suele ser gracias a que se les conoce en un momento radiante, de vacaciones y en el extranjero. Cosas que parecen leves y nimias pero que permanecen en nuestra memoria toda la vida.</FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Después de que desde </FONT><A href="http://www.villapacande.com/es/"><FONT face="Times New Roman" size=3>Villa Pacandé</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> les consiguieran un 4x4 para moverse por donde ellos quisieran, Inti llamó a la compañía en que lo habíamos alquilado nosotros (Expedition Car Rental) para comentarles que ya lo queríamos devolver. Pero nadie se puso al teléfono. Una llamada tras otra y sin respuesta al otro lado. Seriedad absoluta, como podéis comprobar. Otra razón más para no contratar ningún vehículo a esta empresa que se portó con nosotros de forma rastrera y cuyas consecuencias arrastraríamos incluso hasta el último día. Y eso que desde ese mismo momento íbamos a utilizar el vehículo particular de Inti, una minivan japonesa. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Probaríamos a llamar después para llevarles el coche y que nos indicaran el presupuesto del cristal roto. Y por supuesto para cobrarles el freno gastado que habíamos tenido que cambiar nosotros mismos (Bueno, nosotros exactamente no, fue Serafín). </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Tras charlar con José Manuel y Cecilia (Sesi como le dicen todos) sobre las aventuras que habíamos tenido hasta ese momento nos marchamos al Volcán Poás para subir hasta el cráter. A las horas a las que estábamos y con las nubes cubriendo a pasos agigantados el cielo azul con que había amanecido el Valle Central, era complicado poder ver con claridad el agujero volcánico en que hay una pequeña laguna y del que salen fumarolas, que no son otra cosa que pequeñas chimeneas naturales que emanan una mezcla de gases y vapores. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Si las nubes eran tan caprichosas de agarrarse a primera hora a la cima del volcán la misión era imposible. Pero había que intentarlo. No hacerlo hubiera sido absurdo. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Justo antes de marcharnos los tíos de Inti nos recomendaron ir a un mirador de Quetzales que está de camino al Poás. Tomamos nota de dónde era, dejamos el sucio Terios sin cristal y tomamos la minivan de Inti para comenzar nuestra excursión del día. <BR><BR>El asfalto de una carretera en buen estado, teniendo en cuenta lo que habíamos visto hasta el momento, serpenteó a lo largo y ancho de las verdes montañas que dan sombra al Valle Central. Fuimos subiendo poco a poco, regalándonos a la vista una bonita panorámica que se iba intercalando con las nubes que terminamos por dejar abajo. Era posible que aún tuviéramos tiempo de vislumbrar más o menos despejado el cráter. La misma intención que los centenares de turistas que visitan día a día el Parque Nacional Volcán Poás, declarado como tal en enero de 1975. Las buenas carreteras de acceso provocan que sea uno de los lugares con más turismo del país. Llegan incluso los grandes autocares de los que no habíamos dado cuenta anteriormente. El pintoresco cráter atrae no sólo al turismo extranjero sino también al nacional. Y es que son muchos los colegios que llevan a sus alumnos allí de excursión. La mejor manera, sin duda, de aprender sobre los volcanes y otros fenómenos naturales. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Una garita en plan peaje requirió nuestro paso para hacernos pagar los 8 dólares que costaba la entrada al Parque en ese momento. No me admitieron el carnet de estudiante, el cual no me estaba siendo rentable. Le preguntamos a la persona que nos cobró ese dinero si se estaba viendo el cráter esa mañana. Contestó que “más o menos” y que si queríamos tener alguna posibilidad debíamos subir rápido porque calculaban que en pocos minutos era prácticamente seguro que quedara opacamente cubierto de niebla y nubes. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>No esperamos más y tras dejar el coche en el parking comenzamos a subir a pie por un camino asfaltado que contenía no pocas indicaciones de “lo que quedaba para llegar”. A la entrada un edificio-museo con tienda de souvenirs y restaurante me hizo entender que este Parque Nacional se había turistizado demasiado. Al igual que los grandes grupos organizados de turistas tanto de avanzada como de corta edad que se divertían en sus respectivas excursiones. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>La temperatura era bien fresca. A esas alturas habían caído unos cuantos grados y es por ello que me puse una sudadera encima de la camiseta. Ya estaba avisado de que refrescaba más de lo normal. A medida que íbamos ascendiendo el entorno se fue asemejando más a un bosque bajo. Al parecer la zona de bosque nuboso perteneciente al Parque se encuentra más alejada del cráter. Allí ya se encuentran las epífitas que vimos en Monteverde tales como orquídeas, musgos, gigantescos helechos que se adoban casi como parásitos a los troncos de enormes árboles. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Pero nosotros, cada vez más cerca de la cima del volcán, fuimos notando esa cada vez más escasa vegetación en la que de vez en cuando asomaba alguna simpática ardilla que se escondía en cuanto alguien hacía acto de aproximación.</FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>A poco más de un kilómetro de la entrada, 15 minutos de subida por una sinuosa cuesta, el camino se bifurcaba. De frente, el esperadísimo cráter del Volcán, donde la gente se asomaba a lo lejos por una valla de madera (No sabíamos si se veía o no). Y a la derecha un estrecho y oscuro sendero que lleva a la Laguna Botos, el cráter originario del Poás pero que hoy en día es lo que su propio nombre indica, una laguna. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Lo primero era lo primero y es por ello que caminamos de frente expectantes por saber qué nos íbamos a encontrar. Antes de nuestra visita, desconociendo si fructosa o no, permitidme contaros en unas líneas algunos datos interesantes del Volcán Poás. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>El Parque Nacional de aproximadamente 5000 hectáreas tiene como Rey de Reyes a uno de los muchos volcanes con actividad relativa que pueblan Costa Rica. El Poás, con una altura de 2704 metros y <SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</SPAN>un cráter con 1 kilómetro y medio de diámetro y 300 metros de profundidad, fue formando su fisonomía después de varias erupciones, siendo en 1953 la última de importancia relativa. Siglos atrás se habían efectuado dichos fenómenos en un cráter que no se ubica en la cima y que actualmente soporta las aguas pluviales que lo convirtieron en Laguna (Botos). Pero desde mitad del XX es el cráter situado más arriba el que atrae las miradas de los muchos viajeros y turistas que pasan por allí. Se calcula que más de 250000 personas visitan año tras año el Volcán animados por su espectacularidad y su fácil acceso. Una importante inyección en las arcas costarricenses, sin duda alguna. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Erupciones de importancia no ha habido en las últimas décadas. Tan sólo en varias ocasiones ha lanzado ceniza a mucha distancia, siendo cerrado temporalmente por este hecho. Son bastantes los años en que no se ha dado peligro alguno y el mayor engorro sufrido ha sido el cotidiano en que las nubes no dejan ver apenas el cráter decorado con una pequeña charca de coloración variable (últimamente tiene un color celeste resplandeciente) o las amarillentas fumarolas. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Y en ese paso nos encontrábamos Inti y yo. A escasos metros del vallado en que la gente se agolpa para observar el espectáculo volcánico y sacar buenas fotografías que enseñar a familiares y amigos. Un paso tras otro, nos asomamos y… nada de nada. Una pared de opaca niebla blanquecina alejaba cualquier mínima posibilidad de apreciar cráter alguno. Lo único que nos hacía corroborar que estábamos en lo alto de un volcán era el apestoso hedor a azufre que no pasaba desapercibido. <I style="mso-bidi-font-style: normal">Así debe oler el infierno</I>, pensé, con una mezcla de rabia y resignación por no haber tenido suerte. Me acordé de la recomendación leída en guías donde se dice que conviene estar a primera hora de la mañana para tener más probabilidad de encontrarse el lugar despejado. Pero qué se le iba a hacer… tan sólo cabía rezar para que la niebla se disipara por el viento aunque fuera por unos segundos. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Con algo de sorna le pedí a Inti que se subiera a una escalinata para hacerme una foto </FONT><A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=149633"><FONT face="Times New Roman" size=3>de recuerdo</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>. Un clic me indicó que había tomado la fotografía pero de repente el gesto de su cara cambió y me pidió que no me moviera, que iba a tomar </FONT><A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=149634"><FONT face="Times New Roman" size=3>otra</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>. Y así varias veces hasta que con extrañeza me doy la vuelta y me encuentro el </FONT><A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=149635"><FONT face="Times New Roman" size=3>cráter despejado</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>, no al 100% pero sí lo suficiente para poder apreciar un paisaje excepcional y quasi-interplanetario. Del agujero bañado con una charca no precisamente apta para el baño salía de forma constante una gran humareda, como si de un caldero gigante se tratara. A los lados aún es posible apreciar los restos de lava que en su día descendieron lenta pero poderosamente por la ladera. Las </FONT><A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=149665"><FONT face="Times New Roman" size=3>fumarolas expulsaban su gas amarillo</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>, que por su contenido rico en azufre, nos estaban obsequiando con un olor bastante repugnante. Algunos de los visitantes que allí estaban aprovechando a realizar fotografías iban con la nariz tapada para soportar tan magna pestilencia. Pero, a pesar de ese nimio detalle, valía la pena contemplar y fotografiar ese pedacito de tierra viva, que respira y que nos enseña un poquito de su poder. La justa para hacernos pensar lo pequeños e insignificantes que somos. Tan a expensas de esa Naturaleza a la que en general no se le guarda respeto alguno. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Después de un par de minutos observando entusiasmado el panorama, las nubes se mezclaron con el humo y el cráter volvió a ser invisible para todos los que allí estábamos. Esa tregua que había pedido la habíamos tenido. Con eso ya había compensado subir hasta allí. Eso está fuera de toda duda. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Fue entonces cuando retrocedimos por donde habíamos venido y tomamos el estrecho sendero que serpea en la oscura y húmeda maleza hasta llegar a la </FONT><A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=149636"><FONT face="Times New Roman" size=3>Laguna Botos</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>, el cráter originario que dejó de serlo para convertirse en un enorme hueco cubierto de agua procedente de la lluvia. El nombre “Botos” procede de una tribu indígena que estuvo siglos asentada en sus cercanías. Costa Rica fue siglos atrás un cúmulo de etnias de las que hoy en día apenas queda representación. Quizás sean las Reservas Brí Brí, los poblados chorotegas o guaymíes los que más miembros cuenten. Otras muchas tribus fueron diezmadas con la llegada del hombre procedente de Europa. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>El agua de la Laguna Botos, a pesar de ser pluvial, no es apta para el baño, y ni siquiera el desarrollo de vida en la misma. Tan sólo las bacterias soportan la extrema acidez debido a su incuestionable origen volcánico. La forma circular de la Laguna delata este aspecto. Rodeada de un frondoso paisaje vegetal posee una tonalidad verde casi cristalina que capta gracias al reflejo de las exuberantes arboledas. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>No éramos nosotros los únicos en el mirador, en el cual aguantamos un rato hasta que llegaron las hordas de niños excursionistas que agotan al ser más paciente. Momento ideal para dar marcha atrás y tomar de nuevo el oscurísimo caminito en el que cabe esperar el asalto de un orco o de otra tenebrosa criatura salida de cualquier libro de Tolkien. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Volvimos al cráter de arriba, que seguía cubierto, pero como premio de despedida fuimos obsequiados con un repentino despeje que </FONT><A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=149667"><FONT face="Times New Roman" size=3>nos mostró el volcán</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> con mucha más claridad que la primera vez. Y durante más tiempo. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">Es por ello que mi recomendación a todos los viajeros que allí vayan es muy simple: Paciencia. Cuando uno menos se lo espere es posible que una ráfaga de viento termine llevándose a la más aparatosa de las nubes que viven agarradas al volcán. Aún así, es mejor si se madruga. Pero si no se hace, confiad en que es posible pasar de la espesura a la claridad en tan solo unos segundos. De todas maneras sed conscientes como he ido diciendo en todos y cada uno de los relatos que “la Naturaleza es imprevisible y que lo que un día te quita otro día te da”. Podéis no tener fortuna en el Poás y ver muchos animales en Corcovado por poner un ejemplo. <SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</SPAN><SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</SPAN></FONT></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Finalizamos nuestra visita al Parque Nacional haciendo una parada en el museo de carácter didáctico que hay a las puertas. Muy apto para estudiantes y curiosos que busquen conocer los interesantes entresijos tanto del Poás como de la Vulcanología en general. De un modo interactivo y entretenido es posible aprender muchas cosas. Aunque tampoco es un lugar que requiera demasiado tiempo. Un simple paseíllo es suficiente. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>En la planta de arriba hay una enorme tienda de souvenirs y regalos donde sus precios son directamente proporcionales a la fama del Parque Nacional en que se encuentra. Allá cada cual con su presupuesto, pero de todos es sabido que hay que evitar hacer compras en los sitios más turísticos. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Volvimos a la minivan de Inti, que nos aguardaba en el abarrotado Parking. Cuando preguntó qué quería hacer no tuve dudas. “<I style="mso-bidi-font-style: normal">Ir a lo de los quetzales que nos han recomendado tus tíos</I>”-le dije sin pensar. Y allá fuimos, descendiendo la montaña curva tras curva. En cuanto pasamos una serie de puestos de artesanía y frutas nos dio la impresión de que nos lo teníamos que haber pasado. Preguntamos a una vendedora que conocía el lugar exacto pero que nos dio la mala noticia de que “no había quetzales” ya que se habían marchado de allí semanas antes. Todo va por épocas, y al parecer en el Valle Central no era el momento de estas exóticas aves que se me estaban resistiendo. Me temía que debía conformarme con haber escuchado su silbido en el frondoso Parque Nacional de Monteverde, junto a Inti y Albert, mientras caminábamos despacio por los Puentes colgantes de </FONT><A href="http://www.selvatura.com/espanol/"><FONT face="Times New Roman" size=3>Selvatura</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Mi estómago se estaba haciendo a los horarios costarricenses. Inti, que ya sabía perfectamente dónde íbamos a comer, no se lo pensó dos veces y arrancó su coche. En apenas cinco minutos aparcó junto a uno de los Restaurantes que más recuerdo me dejó en las tres semanas de viaje. Su peculiar nombre <I style="mso-bidi-font-style: normal">Freddo Fresas</I> era un indicativo claro de qué fruta era su especialidad. Ya teníamos elegido, por tanto, el sabor del jugo que nos iba a acompañar en la comida. Después de sentarnos en una de las muchas mesas de madera del local echamos un ojo a la carta que notoriamente estaba compuesta de platos típicos de la cocina de Costa Rica. Freddo Fresas es indicativo de un binomio compuesto por “comida casera” y “calidad”. Su fama, que ha traspasado fronteras, no sólo se debe a la exquisitez de sus fresas sino también por ser los que mejor preparan “El Casado”, que como sabéis es el alimento favorito de los ticos. La composición es la siguiente: Arroz y frijoles (núcleo principal), ensalada (lechuga, tomate, repollo o remolacha), carne (bistec, chuleta o pollo) ó pescado. Dependiendo de los lugares donde se prepare este alimento tan popular como económico, se pueden añadir diversos ingredientes con un carácter tan decorativo como funcional: Plátano, puré de patatas, etc… Lo que es seguro es que jamás puede faltar el arroz o los frijoles. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Por tanto, no nos entretuvimos demasiado con la carta y pedimos jugos de fresa para beber, un buen casado de res (ternera o cebú) para cada uno y de postre una deliciosa bandeja de plátano cubierto de queso fundido y mermelada. La mesa </FONT><A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=149671"><FONT face="Times New Roman" size=3>quedó de postal</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> cuando nos lo trajeron todo. Delicioso es un adjetivo netamente escaso para expresar cómo nos supo la comida. Y todo por un precio que no llegó a los seis euros por barba. Sin duda vale la pena detenerse en este restaurante en la carretera que comunica Alajuela con el Volcán Poás. Gastronomía de Costa Rica al 100%. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Tras la comida y la posterior sobremesa continuamos con nuestro camino. Mi cuerpo pedía una siesta a gritos pero mi cabeza aún quería enriquecerse con nuevas experiencias, nuevos destinos. Había oído hablar en más de una ocasión de </FONT><A href="http://www.waterfallgardens.com/spanish"><FONT face="Times New Roman" size=3>La Paz Waterfall Gardens</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>, un complejo natural bastante completo situado a pocos kilómetros de donde nos encontrábamos. Tan sólo había que desviarse de la carretera al Poás (exactamente en Poasito) y tirar hacia la Gasolinera de Vara Blanca. Girando a la izquierda había que seguir la carretera durante 6 kilómetros para arribar a Los Jardines de la Paz, otro de esos lugares exageradamente concurridos por turistas de todos los países del mundo. Esta reserva privada está constituida por más de 3 Km. de senderos que serpentean paralelamente al Río La Paz a través de un bosque húmedo. En su interior hay un sinfín de atractivos naturales (y no tan naturales) para todas las edades como un enorme mariposario, un jardín de colibríes, un ranario, una exposición de serpientes por nombrar unos cuantos. También hay que contar con las espectaculares cataratas (cinco para más señas) que dejan boquiabierto a los visitantes. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>La Paz Waterfall Gardens es más que un negocio. No suponía que fuera tanto. Tiene un hotel (Peace Lodge), un buen restaurante y una enorme tienda de Souvenirs. Cuando le pregunté a Inti cuánto costaba hacer el tour por el complejo me quedé patidifuso. En ese momento (mayo de 2007) la entrada de adultos era de 29 dólares. Para 2008 estaba previsto subirlo a 22. Estos precios varían dependiendo de si se incluye la comida. Es ese caso aumentan por lo menos 12 dólares más. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Me pareció demasiado y más teniendo en cuenta lo que habíamos visto ya y lo que aún nos quedaba por ver. Inti recordó que la 5ª catarata del Río La Paz se puede ver desde la carretera por lo que no era necesario entrar al complejo y gastarnos tanta pasta. Además, aunque hubiésemos querido, la rentabilidad hubiera sido nula porque echan el cierre a las cinco de la tarde. Así que eso es lo que hicimos, ir a esa espectacular catarata que tantas veces ilustra catálogos, postales y reportajes de Costa Rica. No sin antes perdernos nuevamente gracias a la inconmensurable orientación de mi gran amigo Inti, alias “GPS”, que nos llevó por un camino de Dios en que casi nos liquida un camión que no esperaba presencia humana por la zona. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Pero todo tiene solución en esta vida, y las usuales pérdidas en carretera también. Tarde, pero terminamos llegando a “</FONT><A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=149674"><FONT face="Times New Roman" size=3>La Catarata La Paz</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>”, una nutrida caída de agua que parece superar los 30 metros. Dejamos el coche entre un puente y una tienda de regalos y nos bajamos para observar otro de tantos presentes con que nos obsequia la Naturaleza. Tomamos unas cuantas fotografías en plan Barrio Sésamo. Cerca….lejos….cerca…lejos. Así de pesados somos los viajeros a una cámara pegados. Yo reconozco ser incluso cansino en este aspecto. Compadezco a mis sufridos y sufridas acompañantes en los viajes por tener que aguantar mis repetitivas tomas y poses. Algún día entenderé que lo que no falla es la cámara sino yo. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>No quedaba demasiado para que la pronta oscuridad comenzara a cernirse sobre el espeso y cerrado bosque por donde juega a dar saltos el Río La Paz, bello y esperanzador nombre en los días que corremos. Como la intención de Inti era limpiar el coche que habíamos utilizado hasta ese día para después dejarlo definitivamente en las oficinas de la casa que nos lo había rentado, marchamos a </FONT><A href="http://www.villapacande.com/es/"><FONT face="Times New Roman" size=3>Villa Pacandé</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> para finiquitar ese tema lo antes posible. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Tardamos algo menos de media hora en llegar. Inti estuvo largo rato tratando de contactar con los de la compañía de alquiler. Y siguieron con su afán de no coger el teléfono. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Yo mientras tanto me senté plácidamente en el ordenador para conectarme a internet y echar un vistazo de lo que se movía por el mundo. Como siempre, las buenas noticias eran tan escasas como insignificantes por lo que pasé por hablar con las pocas almas que a esa hora estaban despiertas en España. La diferencia horaria era un abismo. Las seis de la tarde en Costa Rica se convertían en las dos de la madrugada españolas. Aún así siempre hay alguien al otro lado.</FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Después de mucho tiempo la gente de Expedition Car Rental se dignó a responder las incesantes llamadas de Inti. Cuando les comentamos que íbamos a dejar el coche a su oficina y que tuvieran preparado el “presupuesto” del cristal nuevo que supuestamente habían comprado, dijeron que no debíamos preocuparnos. Ellos mismos irían a recoger el coche al día siguiente (en que nosotros partiríamos a Tortuguero). No había demasiada prisa, al parecer. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>No me gustó su solución pero nada podíamos hacer. Ellos se ocuparían de venir a por el coche. Nosotros, por tanto, teníamos la tarde-noche libre para quedarnos en la Villa y salir tranquilamente a cenar cuando asomara el apetito. Aproveché a leer algunos de los libros de naturaleza que había en uno de los estantes de la casa. Algunos de los animales que aparecían retratados los había visto, aunque me quedaba por ver la mayoría. Tenía debilidad por tener delante una enorme tortuga Baula, que como ya dije en capítulos anteriores, puede llegar a medir los dos metros de largo. Y estaba deseando encontrarme una de esas ranitas de ojos rojos cuyo aspecto fotogénico ha servido para ilustrar tanto a revistas como a libros. En la zona a la que íbamos era más complicado ver felinos como jaguares o pumas, que aunque los hay (según épocas pueden ir a Tortuguero “de caza”), es casi imposible toparse con ellos. Así que había que buscar otros posibles como los que he comentado o incluso como el Perezoso de Tres dedos, que se estaba resistiendo sobremanera. El de dos ya lo pudimos ver en Monteverde, y bastante cerca además. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Qué bien venían esos momentos de relax, sin duda ideales para retomar los nuevos acontecimientos con energías renovadas. Tampoco es que antes hubiéramos estado picando en la mina, no me entendáis mal, pero había sido una sucesión tan constante de experiencias y sensaciones que un pequeño paréntesis se agradecía bastante. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Y de repente, </FONT><A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=149698"><FONT face="Times New Roman" size=3>otro atardecer</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> de esos que no se pueden explicar con palabras. En este caso, asomados en el balcón de una de las habitaciones de la Villa, presenciamos cómo el cielo se tornó fuego sobre las cada vez más negras siluetas en que se iban convirtiendo los árboles segundo a segundo. Y a menos luz, más ruido de pájaros, insectos y demás animales que enloquecen tanto en el ocaso como en el amanecer. Es imposible no caer rendido ante la más espectacular de las cotidianeidades. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Y de noche, justo después de preparar la mochila para nuestro Tour caribeño, alguien llamó a la puerta de </FONT><A href="http://www.villapacande.com/es/"><FONT face="Times New Roman" size=3>Villa Pacandé</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>. Y sorpresa, era Pedro! Para los olvidadizos diré que fue la persona que amablemente nos dio cobijo y ayuda en </FONT><A href="http://www.travbuddy.com/travel-blogs/6454/Atrapados-en-Quepos-Parte-1-Quepos-9"><FONT face="Times New Roman" size=3>Quepos durante los dos días</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> en que el 4x4 nos dio infinitos problemas. El mismo que regenta una Escuela de Español (</FONT><A href="http://www.elparaisoschool.com/"><FONT face="Times New Roman" size=3>El Paraíso</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>) en dicha ciudad próxima a Manuel Antonio y en el exótico archipiélago panameño de Bocas del Toro. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Muy amable como siempre y acompañado de su socia alemana compartió una agradable conversación tanto con nosotros como con los tíos de Inti, con los que comparte una excelente amistad desde hace años. Todos ellos salieron de Colombia buscando algo mejor y era obvio que lo estaban logrando día a día. Aunque esto no es óbice para que echen de menos su Patria y se aferren a miles de recuerdos. La tierra siempre tira mucho. Uno puede hacerse a todo, pero es imposible perder la noción de unas raíces que jamás desaparecen. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Y salió la conversación de la comida típica de Colombia. Que si uno echaba de menos esto, que si otro le encantaba almorzar lo otro… Vamos, que se nos hizo la boca agua. Fue por tanto cuando llegó el momento para salir a cenar. Ellos se quedaron en la Villa esperando a unos clientes que estaban por llegar. Nos fuimos entonces Inti y yo, no sin varios encargos gastronómicos previos. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Nuestro destino para homenajear a nuestro apetito se encontraba a apenas a diez minutos de la Villa, subiendo por la carretera que se dirige al Volcán Poás. Su nombre no podía ser más idóneo: </FONT><A href="http://miradordelvalle.info/"><FONT face="Times New Roman" size=3>El Mirador del Valle</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>. Las mesas apuntan a una enorme cristalera desde donde se obtienen unas excelentes vistas de San José y alrededores, rodeados de inmensas montañas. De noche la iluminación de farolas y viviendas parecen convertirse en un enorme lago de luz. Y sin apagones que valgan, vaya. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>De entrante pedimos chicharrones con patacón y como plato fuerte un delicioso lomo encebollado que me supo a gloria. Disfruté lentamente de carne jugosa bañada en finísimas capas de cebolla. Realmente exquisita. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>No nos entretuvimos demasiado en el Restaurante porque abajo en la Villa esperaban voraces los encargos que nos habían hecho. Y allá fuimos a saciar el hambre de todos los asistentes que no dejaron ni las migas. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Las distintas conversaciones se sucedieron animosamente hasta que llegaron los últimos clientes. Un matrimonio con niña pequeña procedente de Israel aterrizó después de un larguísimo viaje. Y sólo tenían ganas de descansar, aunque a la pequeña le dio por llorar tanto que acabaron a las tantas de la madrugada en el hospital. Pero esos inconvenientes y preocupaciones se quedaron más allá de mis sueños porque ni el más sonoro llanto me impidió dormir. Esa noche no me hubiera despertado ni con un altavoz a todo volumen sobre mi cabeza. </FONT></P>
<P>José Miguel Redondo (Sele)<BR><EM><A href="http://www.elrincondesele.com/" target=_self>El Rincón de Sele</A></EM></P></p>
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</content:encoded>
</item>
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<title>Un día en la carretera</title>
<link>http://www.travbuddy.com/travel-blogs/6454/El-da-que-cruc-el-charco-por-primera-vez-Alajuela-1</link>
<pubDate>Fri, 03 Jul 2009 07:10:04 PST</pubDate>
<description>Primero la incontinencia sonora de los monos aulladores y después los potentes rayos de sol que se colaban por los ventanales. Así era normal despe&amp;hellip;</description>
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<![CDATA[
<p><a href="http://www.travbuddy.com/Alajuela-travel-guide-916300">Alajuela, Costa Rica></a>, May 10, 2007</p>
<p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Primero la incontinencia sonora de los monos aulladores y después los potentes rayos de sol que se colaban por los ventanales. Así era normal despertarse a horas tan tempranas, aunque necesarias para llevar a cabo un largo viaje </FONT><A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=1376263"><FONT face="Times New Roman" size=3>en coche desde Carate hasta Alajuela</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> para poder estar al menos un día en nuestro campo base: </FONT><A href="http://www.villapacande.com/es/"><FONT face="Times New Roman" size=3>Villa Pacandé</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>No creo ni que fueran las seis y media de la mañana cuando nos levantamos a rehacer nuestras mochilas justo antes de bajar a desayunar. Y es que debíamos abandonar ese mismo día nuestra placentera cabañita de película. La fase Corcovado la dábamos por concluida, en espera de otras aventuras, principalmente en el Caribe, del que guardaba muchísima expectación. Pero para ello hacía falta volver al Valle Central, reorganizar nuestros planes el día 11, y ya el 12 marchar a Tortuguero para dar comienzo al Caribbean Tour (Tortuguero-Cahuíta-Bocas del Toro). </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Como el trayecto hasta Alajuela se presentaba largo, queríamos incluir alguna parada destacada en el camino para que no se nos hiciera tan pesado. Por eso había que salir temprano, para aprovechar algo de un día que no se caracterizaría por lo frenético del mismo. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Un cuenco con yogur y cereales saciaron nuestro apetito mañanero en compañía de la madre de Lana, de la cual por mucho que lo piense no podré decir su nombre. Todo el mundo la llamaba Mom, por eso de ser “la madre” de. Es por eso que siempre me refiero a esta mujer por su condición de progenitora. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Con ella estuvimos tratando concienzudamente su plan de viajar a España utilizando coche. En un papel le diseñé un itinerario para el tiempo que pensaba dedicarle a nuestro país. Le recomendé que empezara en Barcelona (ya que vendría conduciendo desde Francia), ciudad hermosa y cosmopolita donde las haya. Una vez pasados los días debía venirse a Madrid donde por su condición geográfica podía utilizarla como Base de operaciones no sólo para visitar la propia capital sino para hacer alguna que otra ruta por los alrededores. Ávida conocedora de las aventuras de Don Quijote de la Mancha, estaba deseando pisar esos lugares en los que Cervantes se basó para plasmar una de las novelas más universales y a más idiomas traducida. Poblaciones como El Toboso, Consuegra, Herencia o Campo de Criptaza eran algunos de esos puntos imprescindibles que debía conocer. Otras ciudades cercanas a Madrid y de ineludible visita eran Segovia, Ávila y Toledo, a las que guardo mucho cariño y admiración. Y de la capital al Sur de España, a lugares fascinantes como Sevilla, Córdoba o Granada. ¡Qué tres ciudades, qué tres maravillas! </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Más o menos con eso podía tener motivos suficientes para poner a España en el más alto escalafón. Y eso que aún le faltaría mucho por ver de nuestro país… Pero bueno, para un primer acercamiento no está mal, ¿no?</FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Quedamos en hablar antes de su viaje para puntualizar cualquier información o consejo que fuera necesario. Me gusta ejercer de guía y compartir mis conocimientos con otras personas. A la madre de Lana le alegró el detalle y me advirtió que me iba a escribir pronto porque ya estaba deseando ponerse manos a la obra con la planificación de su ruta hispánica. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Pero aún quedaba mucho, y los que debíamos llevar a cabo una ruta éramos nosotros, que tuvimos que decir adiós con el corazón tanto a las personas que habíamos conocido como al maravilloso paisaje que habíamos disfrutado tanto activa como contemplativamente. Trato de describir el frondoso valle desembocando al mar pero me cuesta mucho. Afortunadamente recolecté imágenes suficientes con mi cámara para hacer llegar a la gente todo esto que os digo. El Paraíso existe y está aquí. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Dejamos todo en el 4x4 al que le aguantaba perfectamente el plástico que nos había puesto el mítico Serafín en Quepos. Estaba todo listo por lo que comenzamos a descender por el valle, dejando atrás el río en el que los oreros ya estaban trabajando, la Pulpería de Carate, el original aeródromo… Y es que nos aguardaban más de 400 kilómetros, que no son tantos pero en Costa Rica todo es más de lo que parece. Sé que es difícil hacer comparaciones, pero esta distancia se tarda en llevar a cabo aproximadamente lo mismo que cruzar España de Norte a Sur, es decir como si se hicieran entre 800 y 1000 Km. Yo pensaba que no iba a ser tanto, pero entre las condiciones de la carretera en Osa y el infumable tráfico de la Interamericana atestada de cansinos camiones, la cosa se me hizo bastante pesada. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Las dos primeras horas de camino fueron las más complicadas para el vehículo, ya que como ocurrió en la ida, el trayecto que separa Carate de Puerto Jiménez es un cúmulo de baches, charcos, riachuelos improvisados y ramas caídas. Para los amantes de las emociones fuertes al volante está muy bien, pero para los más temerosos del coche no es demasiado gozoso. Al ser la primera fase de la temporada lluviosa la dificultad no fue extrema. Durante los meses posteriores la cosa se hace realmente impracticable y es por ello que muchos privilegiados deciden hacer el recorrido entre ambas poblaciones de Osa en avioneta. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Más o menos a mitad de este tramo hicimos una parada en Cabo Matapalo, un lugar de playa donde las corrientes son idóneas para formar las mejores olas que tanto ansían los surferos de todo el mundo. Es por eso que aquí es sencillo encontrarse un mayor número lodges y pequeños hoteles que en otras zonas de la Península de Osa. El acceso a la playa deja bastante que desear y tampoco esta es demasiado vistosa. Nada que ver con Playa Carate o Playa Madrigal, verdaderamente aisladas, largas y desiertas. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Fue pues un parón en que vimos a gente haciendo surf y a algunos turistas locales dándose un baño en familia. Es por ello que no nos detuvimos demasiado y seguimos con el “Rally a Puerto Jiménez”. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Las horas fueron pasando a la vez que nos alejábamos de Corcovado e incluso llegábamos muy cerca de la zona en que la Península de Osa se une al resto del país. Fue en ese momento en el que decidimos detenernos en una diminuta aldea llamada “Montaña Río” que no aparece ni en los mapas. Es reconocible por un desastroso puente de metal y madera en el que cualquier día se va a caer algún vehículo al agua. Lo milagroso es que no haya ocurrido ya. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>En la pulpería del pueblo nos ofrecieron un menú bastante amplio del que seleccionamos ambos un generoso plato de arroz con camarones que estaba buenísimo. Ni que decir tiene que nos sentó fenomenal. En la terracita éramos nosotros los únicos comensales. Paradójicamente el pueblo estaba vacío. Tan sólo se acercó a nosotros una </FONT><A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=149625"><FONT face="Times New Roman" size=3>tángara escarlata</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>, esa ave negra y roja que tantas veces había visto en esos días y de la que no había tenido ocasión de tomar fotos. Hasta es día en que se mantuvo lo suficientemente tranquila para que pudiera hacer un apaño fotográfico con ella. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Finalizamos la comida y en no demasiados minutos alcanzamos la célebre carretera Interamericana. La población de Chacarita dio pie al inicio de un tramo que me figuraba más ligero pero que se hizo incluso angustioso. Sobre todo un rato más hacia delante, en San Isidro de el General cuando se comienza a subir la sinuosa montaña en la que los camiones son legión por lo que se provocan larguísimos atascos por la dificultad de hacer adelantamientos. No es una subida corriente a un Puerto de Montaña. Son varias horas en que a medida que se asciende las nubes prácticamente se meten en la ventanilla. Es recomendable ir bien cargados de gasolina y no jugársela porque el trayecto es duro y no hay Estaciones de Servicio arriba, por lo que si sucede algo tan sólo se puede rezar y esperar alguna grúa. Porque no, cobertura de móvil tampoco hay. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Se hizo tan oscuro que incluso desdeñamos la idea de parar en el Mirador de Quetzales, próximo al Cerro de la Muerte, a nada más y nada menos que 3491 metros de altura. Después de bastantes horas conduciendo queríamos quitarnos de encima el viaje en coche y descansar por fin en Alajuela. Pero aún quedaban tantas curvas por las que adelantar, tantos camioneros a los que enseñarles el dedo corazón y mandarles a freír espárragos que no se nos iba a pasar tan fácilmente. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>La niebla cerrada se convirtió en lluvia y de un Sol de justicia que había antes del ascenso se había pasado a la cerrazón de una noche prematura en la que apenas se veía la carretera. Vimos bastantes coches en la cuneta aunque lo que más me chocó fue ver a gente caminando por la carretera en esas condiciones. Era incomprensible ese viaje a ninguna parte en el que casi no se les ve hasta que estas muy próximo a ellos. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Hacía bastante frío, mucho más que de donde veníamos, donde el calor se llegaba a pegar en la piel. La variación de paisaje y temperatura era bastante notable, y sobre todo en esas alturas cubiertas de bosques húmedos y frescos en que los quetzales contonean sus exóticos plumajes. Qué rabia me dio no poder ir a verlos. Sin duda es otra de esas cuentas pendientes que quedan. Más motivos para volver… </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Nunca se me olvidará esa carretera del Cerro de la Muerte, catalogada por Lonely Planet como “una de las más peligrosas de Costa Rica”. En la prestigiosa guía incluso comenta la no recomendación a conducir por ella de noche y advirtiendo de los ocasionales desprendimientos que dejan taponada la vía durante horas. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>La niebla cerrada, la lluvia constante, vehículos invadiendo peligrosamente el carril contrario para poder adelantar son ingredientes suficientes para mantenerse alerta y no perder la concentración ni un segundo. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Pero con paciencia todo se supera, y el Cerro de la Muerte también. La bajada no fácil tampoco por la escasa visibilidad, que se fue recuperando a medida que nos internábamos en el Valle Central, totalmente iluminado por las luces de la capital (San José) y de otras ciudades anejas. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Teníamos pensado cenar algo en San José en cualquier Restaurante de Comida Rápida. Elegimos un KFC (Kentucky Fried Chicken) sobre todo por era de los primeros y porque nos estábamos “meando” literalmente. Sé que suena un poco bruto decirlo así pero es que no nos habíamos detenido desde el almuerzo. Siempre decíamos que teníamos que parar pero lo fuimos posponiendo hasta que entramos a la montaña, donde ya la cosa era más complicada, sin luz y con mucha lluvia de la que, por cierto, no había noticias en la capital costarricense. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Ya “descargados” y “comidos” tuvimos que cruzar San José, tarea menos sencillo de lo previsible, debido al despiste y al desconocimiento de la ciudad por parte del conductor (Inti, saluda). Llevando tantos meses viviendo en Costa Rica, a unos pasos de la enorme ciudad, es raro que no supiera cómo llegar a Alajuela. Pero con ayuda de un mapa y preguntando a la gente de la calle logramos abandonar la metrópoli para llegar por fin a Alajuela. Antes de que se me olvide, tengo que describir lo poco que vi de San José como una ciudad bastante poco agraciada, sin apenas edificios altos y en la cual es bastante complicado orientarse. Tampoco dispone de demasiados atractivos como para dedicarle mucho tiempo. Más vale ir al grano y tirar hacia los muchos atractivos naturales que hay en el país. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Aproximadamente doce horas después de haber salido del </FONT><A href="http://www.lunalodge.com/"><FONT face="Times New Roman" size=3>Luna Lodge</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> de Corcovado arribamos a nuestro “hogar en Costa Rica”, es decir, </FONT><A href="http://www.villapacande.com/es/"><FONT face="Times New Roman" size=3>Villa Pacandé</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>, en la cual los tíos de Inti se estaban recogiendo para irse a dormir, a pesar de no ser tampoco muy tarde. Les contamos a grandes rasgos lo que habíamos hecho desde el comienzo del viaje, pero ya les emplazamos al día siguiente para hablar de ello más detenidamente incluso con fotos descargadas en el portátil de Inti. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>La noche no dio para más. Ducha y cama. No necesitaba más para decir adiós a un día demasiado latoso que consistió en hacer los 400 kilómetros más largos que recuerdo. El plan para el día siguiente era mucho más relajado. Aparte de cosas prácticas como dejar el coche sin cristal en la Compañía de Alquiler, teníamos previsto visitar por la mañana el Volcán Poás, apenas a 30 kilómetros de la Villa. Un buen aperitivo para lo que quedaba por llegar en nuestra tercera fase del viaje, la ruta del Caribe. Así es normal que no tuviera ganas de volver a casa, ¿verdad?</FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>José Miguel Redondo (Sele)<BR><A href="http://elrincondesele.spaces.live.com/" target=_self><EM>El Rincón de Sele</EM></A></FONT></P></p>
]]>
</content:encoded>
</item>
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<title>Naturaleza salvaje en Corcovado</title>
<link>http://www.travbuddy.com/travel-blogs/6454/El-da-que-cruc-el-charco-por-primera-vez-Alajuela-1</link>
<pubDate>Fri, 03 Jul 2009 07:09:20 PST</pubDate>
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Para los amantes de la Naturaleza más pura, más inaccesible, más variada. Para los aventureros que quieren adentrarse en un lugar salvaje para r&amp;hellip;</description>
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<![CDATA[
<p><a href="http://www.travbuddy.com/Carate-travel-guide-916524">Carate, Costa Rica></a>, May 09, 2007</p>
<p>
<FONT face="Times New Roman" size=3>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Para los amantes de la Naturaleza más pura, más inaccesible, más variada. Para los aventureros que quieren adentrarse en un lugar salvaje para recorrer un bosque donde la fauna y la flora brillan más que en ningún otro sitio. Para los que se consideran viajeros y no meros turistas. Para quienes quieran aprender en primera persona lo que es la vida animal, que no es precisamente la que nos muestran en los zoológicos. Para aquellos que deseen alejarse del mundanal ruido y sentir la pureza del aire que respiran. Para los que necesiten darse cuenta de que hace falta un compromiso a nivel mundial que evite la contaminación y la destrucción de los recursos naturales. Para los que busquen observar cómo era todo hace millones de años. Para todo aquel que quiera sentirse vivo… Corcovado es su destino. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Por esas razones y por muchas más llevaba tanto tiempo deseando acceder a los adentros del inmenso Parque Nacional. Son algo más de 42000 hectáreas con las que cuenta el que es considerado como “<I style="mso-bidi-font-style: normal">último gran reducto de bosque tropical húmedo de la vertiente pacífica de América Central</I>” (Guía de Costa Rica de Lonely Planet). <SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</SPAN>Posiblemente el PN Corcovado sea la reserva natural más importante del país, y posiblemente de toda Centroamérica. Una publicación del prestigio de <I style="mso-bidi-font-style: normal">National Geographic</I> se aventuró a catalogarlo con una frase que resume a la perfección el significado de este rincón privilegiado de la Península de Osa: “<I style="mso-bidi-font-style: normal">el lugar más intenso del mundo, biológicamente hablando</I>”. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-spacerun: yes"></SPAN>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Los datos que adelantaba en el capítulo anterior son realmente reveladores: 8 tipos distintos de hábitat (bosque de montaña, bosque de pradera, manglar, bosque de pantano, etc…), 500 especies de árboles, cerca de 400 de aves, 140 de mamíferos, más de 100 de anfibios y reptiles y un sinfín de cifras difícilmente comparables en la inmensa mayoría de regiones del Planeta. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Se sabe que Corcovado cuenta con las poblaciones más amplias de mamíferos que tienen el dudoso honor de estar en peligro de extinción, o como mínimo gravemente amenazados. Es por ello que se le considera la casa del jaguar, del puma, del ocelote, del tapir, del oso hormiguero gigante o del pecarí. Y en lo que a aves se refiere, posiblemente conserve una de las mayores colonias de Lapas rojas (Guacamayos escarlata) de toda América Central. Incluso se ha detectado la revitalización de la enorme Águila Arpía, de la cual hablamos también en el capítulo anterior. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Normal que tanto Inti, que ya había estado un par de veces allí, como yo, aún con poca experiencia en lugares así, estuviésemos ansiosos de comenzar una marcha de varias horas por el Parque. Lástima que no diéramos el paso de arriesgarnos a completar alguno de sus largos senderos. Corcovado es ideal para aquellos que quieran realizar recorridos de más de un día de duración. La ruta más usual es la que llega hasta el Río Sirena, posiblemente uno de los corazones del Parque. Pero nosotros no nos decidimos y finalmente hicimos ida y vuelta en el mismo día accediendo por la Puerta “La Leona”. Nos propusimos aguantar hasta que hubiera luz y ánimo suficiente para caminar. Posiblemente suficiente para contemplar la majestuosidad de esta selva tropical única. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Para mí la noche había sido algo movida porque me costó bastante conciliar el sueño. Estando al aire libre (al menos parcialmente) estuve bastante atento a los sonidos que se escuchaban tanto en la cabaña como en los alrededores. Por momentos me pareció percibir a algunos “invitados” que desconozco lo que eran en realidad. Pero me sentí relativamente seguro con el dosel bien ajustado a la cama que evitaba la entrada de insectos no deseados. Reconozco que en una de las ocasiones en que me levanté al baño temí encontrarme algo que no me hiciera ninguna gracia pero afortunadamente tan solo vi en el servicio un bichillo que parecía ser un saltamontes. Una minucia inofensiva si me ponía a pensar todo lo que podía haber ahí afuera. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">En cuanto aparecieron las primeras luces del alba pude distinguir en la lejanía los aullidos de los monos congo, que se habían puesto de acuerdo para hacerse notar todos al mismo tiempo. Fácilmente podían encontrarse a más de un kilómetro de nuestra cabaña del <A href="http://www.lunalodge.com/">Luna Lodge</A>, pero su ya de por sí destacable capacidad de emitir sonidos potentes, uniéndolo al eco que había en el monte, me permitió escuchar a la perfección las actividades comunicativas de los que son los primates más grandes del continente americano. Que manera más formidable de despertarse, ¿verdad?</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Tomamos un opíparo desayuno en el Restaurante del Hotel y justo después preparamos convenientemente la mochila para todo el día. Sin contar las cámaras de fotos, que ya parecían estar unidas biológicamente a nosotros, llevamos cuatro litros de agua, comida tipo pic-nic que nos dio la gente de Luna Lodge, poncho-chubasquero, Relec, unos pequeños prismáticos y papel higiénico… </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">El agua más vale que sobre que falte porque hay que evitar las peligrosas deshidrataciones. Por tanto, aunque pesen, se debe hacer el esfuerzo. Y con la comida lo mismo. Sólo hay que pensar en que si uno se pierde ahí dentro, lo puede pasar mal si no va preparado. El poncho-chubasquero es importante si no se quiere acabar empapado por una de las muchas tormentas que llegan sin avisar o si simplemente se desea mantener con vida cualquiera de los aparatos electrónicos que porte (sea móvil, cámara o ambos).<BR>Tanto el Relec como cualquier anti-insectos son una opción básica para protegerse de las molestas picaduras tan cotidianas en un entorno tropical. La protección es la mejor prevención. <BR>Los prismáticos pueden ser de utilidad si se quiere observar lo más nítidamente posible a los animales. No a todos les gusta precisamente pasar tan cerca para que se les pueda ver. <BR>Respecto al otro elemento, el papel higiénico…nunca se sabe cuándo se va a necesitar, por tanto no está de más guardárselo en la mochila. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">A la entrada al Parque Nacional por <I style="mso-bidi-font-style: normal">La Leona</I> no se puede llegar en coche. Se debe hacer caminando un trayecto que no llega a los 3 kilómetros por Playa Madrigal (contigua a la de Carate). Lo más recomendable, si se dispone de vehículo, es llevárselo hasta el mismo Carate y dejarlo aparcado en La Pulpería próxima al original Aeródromo. Eso fue exactamente lo que hicimos nosotros, a pesar de que nuestro Terios tenía un plasticucho por luna trasera. Pero ya de perdidos al río… </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Ahora que estoy escribiendo me ha venido a la mente un recordatorio bastante importante. ¡Hay que llevar dinero! Me explico, como en todos los Parques Nacionales, hay que abonar el precio de la entrada (en el caso de Corcovado son 8$). Y no es extraño el caso de gente que se da la paliza hasta La Leona y se ha tenido que volver porque pensaba que se entraba gratis y que no iba a necesitar pasta en lo más profundo de la selva. Casi nos sucede a nosotros, aunque encontré casualmente unos euros salvadores en un recóndito bolsillo de mi mochila. Si no es por eso se nos chafa la mañana con total seguridad. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Una vez dejamos el coche en la ya mencionada Pulpería hicimos animados los 100 metros que separan a ésta de Playa Madrigal, que como he dicho antes, es la continuación de Playa Carate. Nos quedaba un largo trecho que recorrer, y más cuando mirábamos el horizonte brumoso donde el viento jugaba con la arena para mostrar borrosos los verdísimos montes tapizados por entero de verde. Nada más comenzar nos encontramos con un pequeño riachuelo que se unía con las aguas del Océano. No es que fuera muy grande, pero sí lo suficiente para mojarnos los pies. Así que nos acercamos a la orilla donde parecía más estrecho y nos dispusimos a cruzar. Inti primero y yo después. Lástima que en el momento en que tocaba mi turno una ola golpeó más fuerte de lo normal y el escaso caudal del riachuelillo se multiplicó en un segundo. Lo justo para empapar por completo mis botas de montaña. Ir con los pies calados no es lo mejor precisamente para llevar a cabo una marcha. Es por eso que me agarré un buen cabreo y me acordé verbalmente de mi mala pata. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Después del despropósito llegó el momento de hacer los casi 3 kilómetros de caminata que había que hacer para llegar “La Leona”. Andar por la playa con calzado es bastante más agotador que si se hace sobre suelo firme. Acabas con los gemelos duros como el acero. Y si a eso le sumamos el peso de la mochila, que nos íbamos turnando a cada rato, la cosa es peor. Pero como en otras ocasiones, el esfuerzo se compensa con las preciosas vistas y la sensación de estar lejos de todo y de todos, en uno de los lugares más ricos en lo que a biodiversidad se refiere. Daban muestra de ello los ruidosos guacamayos que surcaban el cielo con su rojo plumaje o los astutos gavilanes que seguían minuciosamente nuestro paso con su mirada rapaz. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Los troncos de las palmeras se encontraban curvados de tal manera que parecían estar buscando bañar sus copas en las cálidas aguas del mar. Otros, en cambio, estaban tirados en la arena, posiblemente después de haber sido transportados por la corriente. Algo parecido sucedía con los cocos, que estaban azarosamente repartidos a lo largo de toda la playa. No es difícil golpearlos con los pies como si fueran balones de fútbol. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Pero detrás de las palmeras es donde se encuentra lo inaccesible, lo verdaderamente salvaje. Una extensión gigantesca de terreno frondoso en el que el hombre no ha llegado a reinar con sus estrambóticas e inútiles construcciones. Un lugar destinado a la vida de miles de animales que son ajenos a la peligrosidad que les rodea. Y no me refiero tan sólo a la propia vida en la selva en la que están expuestos a formar parte de la cadena alimenticia tanto por arriba como por abajo. Son los cazadores furtivos quienes se saltan a la torera un ciclo en el que no deberían formar parte. Lamentablemente, a pesar de estar cada vez más controlado, se dan casos de partidas de caza en la que nada está a salvo de la mediocridad de gente pobre de espíritu. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">El calor húmedo se hizo notar en mi espalda cubierta por esa mochila amarilla que a tantos sitios me ha acompañado y que se encontraba realmente llena. Los 45 minutos que duró la marcha por la playa desierta fueron más intensos de lo que cabía imaginar. No sólo miraba a través del bosque por si veía algún animal desorientado, sino también para localizar la dichosa Puerta de Entrada al Parque Nacional. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Pero todo llega en esta vida, y el acceso conocido como “La Leona” también terminó llegando. Un <A href="http://byfiles.storage.live.com/y1pT7tmM7yoBKYAe3EG1WRw57c-meCjEBfTDcl-4dctAHIbNgrn-0eKXlfLIuD74yTH5vc72iU2hJo">cartel indicativo</A> y una pequeña oficina de madera nos mostraron el principio del camino que cruza la totalidad del Parque de este a oeste, del sector en que nos encontrábamos hasta la entrada de “San Pedrillo”, más popular para los que vienen de Drake. Pero antes, como es normal, había que pasar por caja. 8 dólares por barba (les dimos un mejunje de moneda americana, costarricense y europea) y los sabios consejos de quienes han hecho tantas horas en el Parque que conocen muchos de sus secretos y de sus peligros. Entre sus recomendaciones hay una que se antoja como principal para todos los visitantes, por muy experimentados que estén. No hay que salirse de los senderos señalizados porque si se hace es realmente fácil perderse. Y en un entorno tan maravilloso siempre pero tan hostil en muchas ocasiones la responsabilidad debe extremarse lo máximo posible si no se quieren pagar las consecuencias. Una selva no es un parque de atracciones. Yo al menos no me lo tomaría como tal teniendo en cuenta que hay desperdigadas miles de serpientes venenosas, arañas de impresión, cocodrilos (En Corcovado hay una enorme laguna que está llena de estos voraces reptiles) y algunos depredadores como el puma, el jaguar o el ocelote a los que como mínimo hay que tener respeto. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Firmamos en la lista de visitantes y comprobamos que había una media de turistas por día realmente baja para lo grande que es el Parque Nacional. Antes que nosotros habían pasado tres y en esa semana raro había sido el día que se habían superado los veinte accesos. ¿Ahora entendéis mis críticas al PN Manuel Antonio y a su entorno? La sensación y el cosquilleo que recorría mi cuerpo al pensar que íbamos a estar prácticamente solos a lo largo de kilómetros de selva<SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </SPAN>no es la misma que cuando se tiene que compartir con cientos de turistas armando ruido. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Mientras hablábamos con los vigilantes de las particularidades de Corcovado y del itinerario que teníamos pensado realizar no pudimos dejar de observar la colección de calaveras y restos óseos de animales que tienen expuestos en una agrietada mesa de madera. Curiosa la vértebra de tiburón, los pequeños cráneos de los monos cariblanca o las calaveras de los pecaríes, algo así como los jabalíes pero sin los colmillos hacia fuera. A estos les tenía un poco de miedo porque había leído en las guías que son un tanto malhumorados y que si se sienten amenazados con la presencia humana son capaces de atacarles en forma de embestidas y mordiscos. Otro factor a tener en cuenta para no tomarse a broma la visita a los adentros del Bosque Tropical. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Los vigilantes nos comentaron que en las últimas semanas se estaban dando algunos casos de avistamiento de un puma que merodeaba en las cercanías de la costa, y por tanto del trail oficial que siguen los visitantes. Al igual que no era descartable cruzarse con un tapir que se estaba dejando ver junto a su cría. Yo lo deseaba realmente, a pesar de que estaba completamente seguro de que me iba a acongojar bastante. Sería un privilegio cruzarse con especies como éstas. Inti no tenía miedo porque es de la opinión de que si no les das motivos para enfadarse, no te harán nada. Puede ser fácil decirlo, pero podríais responderme a una cuestión que pregunté a mucha gente durante el viaje. <I style="mso-bidi-font-style: normal">Si os encontráis de frente con un puma o con un jaguar, ¿qué es lo que se debe hacer?</I> Las respuestas fueron diversas aunque posiblemente la que contó con más adeptos fue la de “no correr”. Posiblemente sea la más certera porque es la mayor muestra de debilidad y de miedo que se puede tener. Y más vale que no huelan el miedo. Puede no ser demasiado gratificante. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Con un mapa y con una bendición comenzamos a caminar por el estrecho trail o sendero que se en ocasiones intercala playa y selva. Con el cielo prácticamente cerrado por los enormes árboles, algunos de ellos supervivientes del bosque primario, nos sumergimos lentamente y en silencio por el fascinante entorno natural. Me sentí como si estuviera en la película de Parque Jurásico (que por cierto se rodó en parte en Costa Rica), expectante y atento a que apareciera no un dinosaurio sino algún mamífero o reptil que no hubiera visto antes. Y este momento, afortunadamente no tardó en llegar. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Percibí un ruido en un árbol cercano y cuando dirigí mi mirada hacia su poblada copa caí en la cuenta de que allí estaba subido de forma bastante visible una especie de primate bastante distinta a la de los aulladores. Era indiscutiblemente un mono cariblanca (<I style="mso-bidi-font-style: normal"><A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=149379">Cebus capucinus</A></I>), también conocido como “Capuchino” por el color de su pelaje alrededor de la cara símil al de la capucha del hábito de esta conocida orden monacal.<SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </SPAN>Estos monos, de expresividad asombrosa, son según los investigadores los más inteligentes de las 4 especies que se extienden a lo largo y ancho de América Central y del Sur. <BR>En principio sentado en una rama me miró fijamente hasta que saqué la cámara y comenzó a moverse. Al no estarse quieto, las fotos estaban quedando totalmente borrosas. Y la poquísima luz solar que allí había tampoco ayudó. Tuve que esperar a que se detuviera en algún momento para poder retratar al que sería mi primer Cariblanca. Afortunadamente lo hizo, y no fue el único, ya que desde ese día, se mostraron en bastantes ocasiones.<BR>Tienen una altura que no supera el medio metro, aunque su cola es mucho más larga que su cuerpo. Los capuchinos son realmente bonitos. Parecen personitas o niñitos pequeños con una mirada tremendamente expresiva. He escuchado historietas de los cariblancas que muestran lo inteligentes y gamberros que son. Más de un bolso ha desaparecido debido a la pericia y el sigilo de estos monitos que utilizan su agilidad y su cola prensil para desplazarse velozmente por los troncos y ramas. Y es que no es extraño que en ocasiones bajen al suelo, al contrario que los Aulladores o los Monos Araña, que siempre están subidos a los árboles. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Lo que sí me extrañó fue verle solo porque lo más normal es que estén acompañados de varios miembros del grupo. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Continuamos la marcha dejando pasar enormes ceibas, que parecen esos árboles de cuento en cuyo interior viven gnomos y duendecillos. Son algunos de los resquicios del bosque primario a esa altura del camino. Por sus colosales raíces los conoceréis…<BR>En silencio, despacio, con paso firme y ojo avizor fuimos moviéndonos durante todo el tiempo para no perder detalle y que no se nos escapara nada. La selva es el gran escaparate de los camuflajes, es decir, hay mucho pero nos llegamos a percatar de muy poco. Por ello hay que prestar una atención minuciosa y no hacer demasiado ruido. Esa es la única manera de aumentar las posibilidades de ver algo. Está claro que si vas caminando deprisa y armando jaleo como hacen muchos turistas, se hace harto complicado que un animal se acerque a la zona en que estás. Luego no es de extrañar que haya gente que diga que apenas ha visto cosas en Costa Rica. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Pero aún teniendo extremo cuidado, hay que contar con otro factor importante, la suerte. Ya hemos comentado en más ocasiones que la Naturaleza te muestra y te oculta a su antojo. Y no hay que desesperar si un día no se consigue ver nada. Seguro que otro, en el momento en que no te esperes, aparece algo. Hay que pensar que se está penetrando en la casa del puma, del jaguar, del mono y de cientos y cientos de especies de todas las formas y colores. El éxito, por tanto, no se basa tan sólo en verlas o no verlas. <BR>Lo importante es no cesar en el empeño de descubrir y aprender las peculiaridades del Mundo animal y vegetal. Yo, gracias a la lectura y a las palabras de mi amigo Inti, adquirí una serie de conocimientos que otrora eran inimaginables para mí, más versado en disciplinas históricas, artísticas y culturales. Vamos, que yo siempre he sido más de Monumentos, Historias y Leyendas, <SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</SPAN>y es por ello que me he defendido mejor en ciudades y villas que en el campo. Afortunadamente poco a poco he logrado instruirme en temas naturales y así comprender al menos una mínima parte de lo que se cuece en lo que a Naturaleza se refiere. Descubrí especies que jamás había oído nombrar y singularidades de éstas realmente asombrosas. Y como he dicho antes, fue muy importante la colaboración de mi compañero de viaje y de otras personas que conocí como Albert, además de esos libros y revistas a los que nunca está de más echar un vistazo. Desde siempre la lectura ha sido la mejor fuente para el aprendizaje. Y antes de viajar a un lugar determinado, qué mejor que ésta para empaparse de todo lo que vas a disfrutar. De esa forma es como se optimiza el tiempo que se esté en un país o región determinada. Sea en Jordania, sea en Costa Rica o sea en Burkina Faso. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">El crujir de ramas no hizo inmutarse al pizote que rebuscaba comida escarbando en la tierra. Pizote es el nombre con el que en Costa Rica y en otros países de América latina se le conoce al Coatí de nariz blanca (<A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=149386">Nausa narica</A>), un animal con cierto parecido al mapache aunque de mayor tamaño (patas y cola más largas), color marrón y un hocico lo suficientemente flexible para poder alimentarse de las arañas y demás insectos que viven en el suelo. Habíamos visto fugazmente a otro coatí <A href="http://www.travbuddy.com/travel-blogs/6454/Tarntulas-a-la-luz-de-la-Luna-Monteverde-8">aquel día</A> que pasamos en las Cataratas Viento Fresco pero apenas pudimos percibirnos de su silueta donde destacaba una cola larguísima. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Pero, por el contrario, en esta ocasión nos mantuvimos observando al animal muy tranquilamente, dándonos tiempo suficiente para tomar fotografías mientras olisqueaba “el alimento” que obtenía del agujero que hacía con sus patas. Apenas se inmutó de nuestra presencia porque no hicimos ruido alguno. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Más adelante tuvimos que caminar por una zona en la que nos teníamos incluso que agachar para evitar las delgadas pero firmes ramas de los arbustos y árboles de alrededor. La oscuridad era bastante elevada y era muy escasa la luz que lograba sobrepasar las trabas vegetales que allí son mayoría. Fue justo ahí cuando escuché unos pasos rompiendo las secas hojas. Eran bastante cercanos y provenían de un lugar más cercano del que me podía imaginar. A nuestra derecha, a unos cuatro o cinco metros observamos las oscuras siluetas de unos animales que también parecían estar buscando alimento. Debido a la penumbra que había, no conseguimos distinguir a ciencia cierta de o que se trataba. Hasta que emitieron un sonido que nos resultó muy común, el del cerdo. Nos dimos cuenta, por tanto de que nuestros amigos fisgones eran varios ejemplares de pecarí, más concretamente de “Pecarí de Collar” (<I>Dicotyles tajacu)</I><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"> que reciben ese nombre por la mancha blanca que rodea su cuello. Estos cerdos salvajes (los ticos los llaman Chanchos de monte), que conforman el alimento más común de los felinos, pueden ser muy agresivos porque son muy susceptibles. Se sienten amenazados a la mínima, y más aún si van con crías. Su reacción es similar a la del jabalí. Recurren a la fuerza para arremeter contra sus enemigos, pero además utilizan su afilada mandíbula para morder si es preciso. Es por ello que aceleramos el paso lo justo para que no nos vieran correr. Simplemente pasamos de largo con mayor celeridad para evitar posibles inconvenientes. Se ha dado más de un caso en que algún turista se ha llevado unos buenos pescozones. Inti contaba la curiosa historia de un señor alemán que viéndose acosado por éstos en Corcovado se desvió del camino y tuvo que subirse a un árbol para protegerse de sus ataques. Como los pecaríes no se iban, se quedó dormido en una enorme rama. Cuando después de varias horas se marcharon descendió y anduvo medio perdido por la selva. Pero su mayor peligro no fueron los animales salvajes o la falta de avituallamiento (de lo que iba bien surtido). La mala fortuna le hizo toparse con unos “bandidos panameños” que le saquearon y le dejaron casi hasta sin ropa. El pobre alemán, dado que estaba más perdido que Marco en el día de la madre, caminó durante horas sin rumbo entre la espesura de la selva. Menos mal que encontró un pequeño riachuelo, del que supuso que desembocaría en el mar. Acertó y terminó llegando a una playa, donde se orientó bien para volver a su hotel. Tuvo la suerte de contarlo. Otros no. <o:p></o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic">Así que con historias como esas, ¿a quién le iba apetecer toparse con una manada de pecaríes? Normal que saliéramos de allí lo antes posible. <o:p></o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><o:p>&nbsp;</o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic">Desde ese momento fui más atento si cabe y cualquier mínimo movimiento no pasó desapercibido para mí. Y más cuando uno se acuerda de pecaríes, serpientes, tarántulas y otros muchos animalitos que como mínimo pueden dar un gran susto al que se los encuentra. Y por donde íbamos, todo podía pasar… <o:p></o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><o:p>&nbsp;</o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic">Avanzamos en nuestro recorrido durante un rato bastante tranquilos sin avistar más que los exóticos guacamayos que no faltan a su cita siempre a dúo. Haciéndonos una foto en una ceiba que parece formar una puerta con sus ramas, nos dimos cuenta de que una pareja de novios, venía detrás caminando rápidamente y hablando con un tono de voz un tanto elevado que no era lo más adecuado para ir observando la Naturaleza. No se percataban en absoluto de que haciendo ese ruido no iban a poder ver demasiadas cosas ese día. Incluso pasaron a pocos metros del que posiblemente fuera <A href="http://s3.amazonaws.com/travbuddy/6074_11801883938840.jpg">el basilisco más espectacular</A> de los que tuve la ocasión de ver a lo largo de todo el viaje. Este reptil con apariencia de dinosaurio contaba con dos crestas diferentes en el lomo realmente grandes. Y la longitud de la cola le hacía medir con seguridad más de un metro de largo. Impertérrito y subido a un ancho tronco, se mostraba orgulloso ante todos aquellos que quisieran mirarle. La parejita de turistas no congratuló con su atención a este lagarto de gran tamaño que parecía esperar el movimiento de alguna presa que llevarse a la boca. <o:p></o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><o:p>&nbsp;</o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic">Nos adelantamos a ellos para que no nos espantaran a los animales que pudieran estar merodeando por el sendero a esas horas. Tanto el chico como la chica iban con unos pantalones cortísimos que no son ni mucho menos los más idóneos para caminar por la selva donde estás expuesto a muchos agentes externos en forma de vegetación que pique, insectos malhumorados o incluso alguna serpiente peleona, que las hay, y muchas, aunque a priori no sea sencillo verlas. <o:p></o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic">Ambos tenían las piernas bastante rojas, posiblemente porque sus lechosas pieles no están acostumbradas a los escozores de un Sol que no hace falta que esté en su punto más álgido para hacerse notar. <o:p></o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><o:p>&nbsp;</o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic">Como decía antes, los chavales iban tan enfrascados en sus conversaciones y en sus ruidos varios que no se daban cuenta de muchas cosas. Tuvimos que ser nosotros los que les alertáramos de que un precioso <A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=149390">cariblanca</A> nos observaba a la vez que degustaba con gran pasión un apetitoso mango. Entre que había más luz y que el animal colaboró más de la cuenta, pudimos fotografiarle como no habíamos tenido posibilidad de hacerlo con el anterior que habíamos. Salió muy bien retratado el primate, aunque su fotogenia era ideal para que eso ocurriera. La pareja se quedó haciendo lo propio y mientras tanto Inti y yo aprovechamos para acelerar y dejarles atrás. Aunque no duró demasiado porque hubo un momento en que las cuatro personas que allí estábamos nos tuvimos que juntar casi por obligación. Y es que el camino se desvió hacia la playa al encontrarse totalmente cortado por un ancho y profundo <A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=149389">río</A>. Pero aún así, dejaba sus aguas en el embravecido mar, por lo que había que cruzarlo sí o sí. <o:p></o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><o:p>&nbsp;</o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic">Las escasas opciones, habiéndose descartado en absoluto la de dar la vuelta, eran si hacerlo con las botas puestas, las cuales se empaparían seguro, o descalzándose para evitar que esto sucediera. Quizá lo más lógico, y como así sucedió finalmente, era llevar a cabo la segunda. Lo malo de la misma estaba en las muchas piedras que había hacían daño en las plantas de los pies y provocaban en no pocas ocasiones que nos escurriéramos haciendo peligrar los enseres que llevábamos encima. Hubo varios momentos en que me vi muy a punto de hacer el ridículo, pero “no llegó la sangre al río”… <o:p></o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><o:p>&nbsp;</o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic">Una vez cruzamos y nos calzamos de nuevo sentados en las rocas nos levantamos para admirar el lugar en que nos encontrábamos. Los cientos, que digo, miles de cangrejos ermitaños se escondieron atemorizados al sentir nuestra presencia próxima a ellos. No había absolutamente nadie más allí y eso me hizo sentir el ser más pequeño e insignificante del mundo en medio de un lugar absolutamente salvaje. Era una ocasión para disfrutar y dejarse llevar por unos momentos casi imposibles de volverse a vivir. Menos mal que quedaba aún mucho viaje y esos minutos o segundos mágicos se repetirían con diferentes formas, colores y sensaciones. <o:p></o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><o:p>&nbsp;</o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic">Había que penetrar de nuevo en la selva pero no había señalización alguna del trail que debíamos tomar, por lo que continuamos por la playa. Bastaron unos metros para darnos cuenta de que íbamos equivocados así que retrocedimos y encontramos un pequeño pasaje entre la frondosidad que nos introdujo una vez más en un camino similar al de la primera parte de la ruta. Allí nos esperaba la tercera clase de monos visibles en Corcovado. Me estoy refiriendo a los ágiles, escurridizos y saltarines “Monos Araña” (<I><A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=149410">Ateles geoffroyi</A>)</I>, los cuales se encontraban en las ramas más inaccesibles utilizando sus larguísimas extremidades para desplazarse de un lugar a otro. Y es que son estas sus mayores y mejores distintivos. De ahí viene el apelativo de “arañas” que les permiten ser los Spiderman más veloces y hábiles a este lado de Centroamérica. De un color más oscuro que no llega al de los aulladores, estos primates del Nuevo Mundo son fácilmente reconocibles y visibles porque su aspecto es bastante distinto al de las otras especies. Más altos y delgados, con brazos, piernas y cola de mayor longitud, son bastante menos sociables que los cariblancas o los titíes pero quizás más agradecidos que los aulladores, que no les gusta demasiado ser vistos. <o:p></o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic">En ese momento había tres ejemplares, que parecían ser los miembros de una misma familia. <A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=149410">El padre</A> haciendo su papel de saltimbanqui y la conmovedora imagen de una <A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=149413">madre con su cría</A> enganchada en la espalada, que en ningún momento dejó de mirarnos con sus ojos tiernos e inocentes. Esta madre se hacía con celeridad con pequeños frutales que apenas tardaban un segundo en ser comidos. Apenas se inmutó con los chasquidos eléctricos de las cámaras de fotos que hacían lo propio para inmortalizar el momento. En este viaje los protagonistas que se buscaban en las fotografías eran nada más y nada menos que los muchos animales que nutren los verdes parajes de esas tierras centroamericanas. No hay tanta efectividad como en un Safari por Kenia o Tanzania pero posiblemente haya más emoción… <o:p></o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic">Caminamos durante mucho más tiempo por el interior de Corcovado, alternando playa y bosque. Me sorprendió ver la cantidad de grandes <A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=149411">arañas</A> que permanecían estáticas en sus inmensas y seguras telas de araña. Curiosamente las hembras, que son las que manejan el cotarro, son varias veces más grandes que los machos, que tan sólo copulan para fecundarlas. De diversas formas y colores, amenazan a las presas que caen en sus redes, las cuales no tienen posibilidad alguna de salvarse. Son quizá la parte más débil de la cadena alimenticia de la que ninguno estamos a salvo. La historia del pez grande comiéndose al chico es aplicable a todas y cada una de las especies animales. Y bastante reseñable y lamentable en el ser humano tanto en sentido literal como figurado.<I><o:p></o:p></I></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><o:p>&nbsp;</o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic">En un árbol hueco observamos cómo dormían algunos murciélagos, los cuales son vitales en el Medio Ambiente por ser una de las especies que más favorecen la polinización. No están tan bien considerados como las aves por su tétrico aspecto (que a mí personalmente me fascina) pero son un eslabón en la Naturaleza como mínimo igual de importante que ellas. En Costa Rica los hay de bastantes tipos y de muchos tamaños. No tuve suerte de ver esos tan inmensos de los que me habían hablado, fáciles de asustar a cualquiera. Los que teníamos delante dormitando en el interior del árbol eran de tamaño más modesto. <o:p></o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><o:p>&nbsp;</o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic">La pareja de extranjeros se detuvieron y dieron media vuelta porque no querían llegar demasiado tarde a su hotel. La verdad es que ese es un factor muy a tener en cuenta porque la nocturnidad en época de lluvias no es lo más recomendable precisamente. Nosotros calculamos las horas a dedicar antes de que eso ocurriera y teníamos tiempo de sobra para seguir caminando e incluso detenernos tranquilamente las veces que hiciera falta. Quizás podíamos seguir un par de kilómetros más antes de parar a comer el picnic, descansar un poco y volver por donde habíamos venido. Y eso hicimos. El premio a nuestro esfuerzo fue no encontrar persona alguna durante todo ese tiempo y compartir la pureza del aire con un par de <A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=149436">Guacamayos rojos</A> a los que tuvimos a una distancia realmente corta. <o:p></o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><o:p>&nbsp;</o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic">Quizá eché de menos no encontrarme ninguna serpiente. Pensé que íbamos a ver más a lo largo del viaje, y apenas hubo suerte en ese aspecto. Aunque no me imagino la cara de “acojonado” que hubiera puesto al tener una Terciopelo o una enorme Matabuey mirándome a los ojos. Quería verlas pero en el fondo sentía miedo. Esa dualidad la mantuve a lo largo de los días, aunque poco a poco fui superando temores y me hice más al entorno, al que hay que admirar a la vez que respetar. No está bien ni ser un valiente irresponsable al igual que un timorato insoportable. Ambos caracteres no cuajan bien a la hora de disfrutar de lugares como este. <o:p></o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><o:p>&nbsp;</o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic">A las nubes les dio por ponerse a jugar y se concentraron peligrosamente, no para algo demasiado inminente pero sí para provocar una irremediable tormenta esa tarde. Aún así nos sentamos en el tronco de una palmera a comer, en compañía de una pequeña iguana de un verde imposible de camuflar. Al frente las olas grises del inquieto Pacífico que baña la Península de Osa. Y detrás un sinfín de hectáreas cubiertas de robustos árboles, de esplendorosa vegetación, de animales convertidos en supervivientes. Pocas veces, por no decir nunca, había comido en un lugar así. Tan lejano, tan inmerso en la naturaleza… <o:p></o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><o:p>&nbsp;</o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic">A las <A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=149438">huellas</A> que daban muestra de nuestro paso por allí se las comenzó a llevar la húmeda brisa que originaba una bruma cada vez mayor. El estruendoso silencio hacía retumbar nuestros bocados al sándwich y a las frutas que componían nuestro almuerzo.<BR>No era necesario hablar. Tan sólo ver, oír y callar. Dejarse envolver por la más que suculenta atmósfera de la cual nosotros éramos tan sólo dos míseros puntos más. <o:p></o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><o:p>&nbsp;</o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic">Tomamos unas fotos del lugar para recordarlo por siempre y tornamos nuestros pasos por donde habíamos venido. Era momento de marcharse y no entretenerse demasiado porque aún necesitábamos de varias horas para volver al <A href="http://www.lunalodge.com/">Luna Lodge</A>. <o:p></o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><o:p>&nbsp;</o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic">Ni que estuviera hecho aposta, un <A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=149439">simpático cangrejo</A> coronó una señal de madera que indicaba que había que ir por allí para llegar al Puesto por el que habíamos entrado por la mañana. Al Sendero “La Leona” le restaba algo más de tres kilómetros y medio para salir triunfadores de Corcovado. Si después tenemos en cuenta que no se sigue precisamente una línea recta sin obstáculos, y que quedaba la agotadora Playa Madrigal que hunde los pies al máximo, la misión no era ni mucho menos sencilla. Aunque sí agradecida porque durante el trayecto de vuelta volvieron a saciar nuestras ganas de “vida salvaje” los monos cariblanca y araña, que mostraban su inquietud desde unos árboles que proyectaban una sombra cada vez más oscura, al igual que el cielo, del que estábamos a expensas. <SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</SPAN><o:p></o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><o:p>&nbsp;</o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic">En medio de la caminata nos pareció escuchar algo detrás de unos arbustos. Parecían pasos de más de un animal. Me recordó al de los cerdos salvajes a los que tuvimos pocos metros en la mañana. Pero ni mucho menos eran los temidos pecaríes. Una larga familia de pizotes (coatíes) rebuscaba comida tanto en árboles como en el suelo. La escena fue enternecedora porque las crías eran preciosas. Tan inocentes y simpáticas. No sé cuántos miembros eran, pero es posible que llegaran a la decena. Los ojos les brillaban absolutamente, como varios pares de estrellas en una noche despejada. Unos apenas se inmutaban de nuestra presencia, en cambio “los mayores” de vez en cuando nos obsequiaban con una mirada de desconfianza. Ocurre en muchas especies animales, en que el instinto de protección se multiplica considerablemente cuando hay crías de por medio. Por ello no hay que molestarles demasiado ni hacer mucho ruido. Simplemente disfrutar del panorama y hacer fotografías. Después de eso, si siguen ahí, rodearles sin preocupación y seguir por el camino. Cuando nosotros pasamos los “papás” erizaron el vello e incluso hicieron un ruido extraño, un tanto amenazante, como diciendo “vamos, largaros de aquí y dejadnos tranquilos”. <o:p></o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><o:p>&nbsp;</o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic">Pero esta familia de pizotes no fue la única…fueron dos más las que cortaron nuestro paso a lo largo de la marcha. Una de ellas estuvo la mayor parte del tiempo apretujada en un árbol del que no dejaron de <A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=149447">asomarse muchas caritas</A> de los pequeñines que apenas superarían el mes de vida. Ya después en el suelo comenzaron a jugar dando saltitos de un lugar a otro mientras que los grandullones apenas levantaban la cabeza del suelo del que obtenían alimento. Había momentos en que me recordaban a <A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=149442">ositos de peluche</A>. Muy guapos los animalitos. <o:p></o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><o:p>&nbsp;</o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic">Curiosamente a lo largo de muchos minutos nos fue siguiendo un <A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=149454">ave un color amarillento</A> que se fue posando de rama en rama como si nos acompañara o espiara. No adivinamos en absoluto de qué especie se trataba, y eso que lo veíamos cercano, favorecidos por el uso de unos pequeños prismáticos que me había llevado a la excursión por Corcovado. <o:p></o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><o:p>&nbsp;</o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic">Nuestro original compañero de viaje estuvo a nuestra vera prácticamente hasta que volvimos a cruzar por el río de la ida, un poco más crecido que a la mañana. Era impresionante cómo se notaba la poca presencia de sol en el camino que se hacía más oscuro por momentos. Los techos improvisados que forman los árboles tapaban la escasa luz que se dejaba intuir a través de los grises nubarrones. <o:p></o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><o:p>&nbsp;</o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic">Pero era suficiente para poder ver esa improvisada ciudad cuyos edificios estaban representados por las rugosas ceibas y los imponentes guanacastes. Sólo faltaban las puertecitas de los gnomos para darle un toque 100% mágico al lugar. Ese existente en la imaginación de una feliz infancia en todo cobra vida. Y la vida es precisamente lo que más se respira en Corcovado, un universo paralelo de color verde y de armonía natural. <o:p></o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><o:p>&nbsp;</o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic">A primerísimo hora de la tarde logramos llegar a la caseta de los vigilantes del Parque. Y con ellos charlamos de nuestra corta experiencia allí. No traíamos las noticias deseadas del avistamiento de pumas, tapires u otras especies difíciles de observar. Pero sí nuestra más sincera alegría de haber dado nuestros pasos en una tierra privilegiada y única en el mundo. Se sorprendieron de que hubiéramos tenido tan cercanos a los pecaríes, algo gamberros según ellos. <o:p></o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><o:p>&nbsp;</o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic">Y mientras Inti se retrataba con una vértebra de delfín o toqueteábamos los cráneos de mono, tuvimos una interesantísima conversación con los responsables del Sector La Leona. Expusieron sus impresiones como si a periodistas lo hicieran. A pesar de saber que yo llevaba <A href="http://www.elrincondesele.com/" target=_self>una Página Web viajera</A> relativamente pequeña, querían que hiciera llegar a la gente la necesidad de proteger un lugar que representa lo que la Tierra fue hasta que al ser humano le dio por hacer el cafre. Estaban contentos porque poco a poco la concienciación general estaba siendo mayor, pero aún hablaban con tirantez de un Gobierno, el cual, según ellos, no se preocupaba demasiado de conservar los espacios naturales de su país. El trabajo más importante lo estaban llevando a cabo organizaciones no lucrativas, los activos ecologistas o personajes muy concretos que estaban invirtiendo dinero en la tan necesaria protección. Gente como Lana Wedmor, de Luna Lodge, a la cual conocían, estaba haciendo mucho por la Península de Osa. De ella nos hablaron con respeto a la vez que envidia, y no sólo por ser poseedora de un hotel de tan magna categoría, sino también por ser una de las poquísimas personas que han podido avistar un Águila Arpía, especie que se daba por extinta en el país centroamericano hasta que ella se topó con el majestuoso rapaz. <o:p></o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Nos contaron cómo los cazadores furtivos entraban sin escrúpulos en el Parque con sus perros y sus dañinas escopetas para hacerse con diversas piezas ya fueran simples chanchos de monte o animales en mayor peligro de extinción. Es posible escuchar ladridos algunas noches. Ante una posible detención policial de dichos indeseables las penas carcelarias son mínimas y las económicas son realmente nimias. Y con un código penal tan blando, es fácil saltarse a la torera todas las Leyes de conservación de la Naturaleza. Lo mismo sucede con los que incluso llegan a quemar bosque para provocar la salida de los animales y así ser cazados con un cobarde disparo. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Si ni esto, ni la construcción irresponsable, ni la contaminación son capaces de regularse firmemente para ser evitadas, es muy complicado que quienes nos sucedan en este mundo lleguen a disfrutar de un caramelo que se agota por momentos. Hay que hacer todo lo posible para que esto no suceda, tanto Costa Rica como en cada uno de los rincones de la naturaleza más primigenia. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">La admiración que esta gente tiene a Osa es realmente extraordinaria. Para muchos es algo más que un Parque Natural. Es como si fuera el jardín de un hogar que está a punto de ser derribado. Corcovado representa más que muchos, la última esperanza… </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Tras despedirnos de la gente del Sector La Leona marchamos caminando por el último tramo a pie del día. Físicamente estaba fenomenal y después de semana y media me había acostumbrado a las largas caminatas. Ni agujetas ni nada. Como mucho las sempiternas rozaduras que cuando se van de un lado aparecen en otro. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><BR>Inti y yo, aún más concienciados tras la charla conservacionista que acabábamos de tener, fuimos recogiendo a lo largo y ancho de Playa Madrigal todas aquellas latas, botellas, plásticos y basura en general que otras personas sin escrúpulos habían dejado caer en la fina arena. Los vigilantes de La Leona nos habían proporcionado dos grandes bolsas negras (a petición de Inti, todo hay que decirlo), y a las mismas arrojamos esos desperdicios no biodegradables que no hacían más que contaminar y ensombrecer un lugar cercano al Paraíso. Las dos bolsas con un tamaño similar a un saco quedaron tan llenas que ni siquiera pudimos cerrarlas antes de tirarlas al contenedor cercano a la pulpería donde habíamos dejado el coche por la mañana. Por cierto, es el único del que disponen en Carate. Además la mujer que regenta la Pulpería nos comentó que allí “pagan” porque se lleven la basura. Otro factor que va en contra de cualquier principio lógico. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">La recogida de basura nos llevó prácticamente una hora y posiblemente nos cansó más que todo el recorrido anterior por el Parque Nacional, ida y vuelta incluidas. Estábamos ya deseosos de llegar al Hotel. Cuando lo hicimos nos recibieron con todos los honores, y como en el día anterior, una bandeja con sendos vasos de agua con hielo saciaron nuestra sed y necesidad de beber algo fresco. El trato a la clientela es tan excepcional que en ocasiones resulta sencillo ruborizarse, y más en mi caso, que soy un tanto campechano yendo siempre “de tú a tú” con todo el mundo. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Subimos a nuestra cabañita y me senté en la cama derrotado. Fue sentir el colchón y tener ganas de quedarme allí mismo durmiendo. Pero había que desprenderse de la ropa sudada y pegarse una ducha de campeonato. Los calcetines casi me los tuve que quitar con espátula. Mis pies se encontraban en un penoso estado al haber permanecido empapados durante horas. La “mala pata” que tuve en el riachuelo de Playa Madrigal donde mis botas quedaron cubiertas de agua, había pasado factura. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">La ducha me dejó tan relajado que permanecí medio dormido en la cama durante un rato. Justo ahí arrancó una tormenta tan grande que parecía que el tejadillo se iba a venir abajo. Menos mal que el temporal tropical no nos cogió en plena excursión. Dos horas muy pero que muy fuertes de lluvia intensa sirvieron para regar el verde tapiz de la región de Osa.</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Nos dio una tregua para bajar a cenar y tener en primer lugar una breve conversación con la madre de Lana, que comentó fugazmente que viajaría a España con su familia allá por otoño. Le animé fervientemente a que lo hiciera porque estaba seguro de que les iba a gustar mucho. También comentó su idea de aprender español al menos igual que bien que su hija, la cual domina la lengua castellana casi a la perfección. Costa Rica había pasado a ser su casa, y para ella era el lugar ideal para pasar los años que hicieran falta. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Finalizando la cena (excelente como siempre), nos vino a ver uno de los encargados de Luna Lodge, el cual es prácticamente la mano derecha tanto de Lana como de su madre. Le comentamos nuestra idea de marcharnos de Osa a la mañana siguiente para llevar a cabo el largo trayecto de vuelta a Alajuela, el cual nos tomaríamos con total tranquilidad. A él le pareció correcto y nos recomendó, si queríamos hacer alguna parada en el camino, ir a un Mirador de Quetzales situado en pleno Cerro de la Muerte, un lugar con bastante altitud en medio de la Cordillera de Talamanca, la cual había que atravesar para llegar a nuestro destino. Yo tenía muchísimas ganas de poder ver este Ave legendaria, y podía ser una gran oportunidad que le valga. Y si nos cogía de paso en la Interamericana, pues mejor que mejor. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Después de ese excelente consejo intercambiamos un diálogo interesantísimo de Historia, disciplina que admiro totalmente. Siempre fue mi “profesión frustrada”. La escasez de salidas profesionales de la carrera universitaria me hizo desfallecer y decantarme por otra cosa en la que toqué la materia a grandes rasgos. Es por ello que forma parte de mis hobbies, y que siempre trato de reflejarla tanto en mis viajes como en mis escritos. Siempre presente… </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Me daba pena pasar mi última noche en Corcovado, pensé ya echado en la cama a punto de dormir. Fue un error no haber llegado hasta el río Sirena y no haber hecho un recorrido aún más prolongado. Pero si miramos es lado bueno, es otra excusa para volver algún día a Costa Rica. Escribiendo en estos momentos desde la mesa del ordenador me doy cuenta de que este país me ha abierto aún más el apetito “aventurero”. Tuve la miel en los labios pero aún queda una colmena entera por descubrir. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA">La lluvia repicaba en la madera e impedía escuchar convenientemente a los millones de ranitas e insectos que pululan diariamente por allí. El goteo incesante y duro fue con un reloj en mi cabeza haciendo toc, toc, toc… Cuando me quise dar cuenta era de día y del traqueteo del agua se había pasado a los aullidos del mono dando la bienvenida a otro nuevo amanecer. Así da gusto. </SPAN></FONT></P></p>
]]>
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</item>
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<title>Península de Osa: Viaje al Paraíso</title>
<link>http://www.travbuddy.com/travel-blogs/6454/El-da-que-cruc-el-charco-por-primera-vez-Alajuela-1</link>
<pubDate>Fri, 03 Jul 2009 07:03:47 PST</pubDate>
<description>El 2% de la Diversidad Biológica de todo el Planeta, 5000 especies de plantas, 700 de árboles, 375 de aves (18 endémicas), 124 de mamíferos, 117 &amp;hellip;</description>
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<![CDATA[
<p><a href="http://www.travbuddy.com/Carate-travel-guide-916524">Carate, Costa Rica></a>, May 08, 2007</p>
<p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>El 2% de la Diversidad Biológica de todo el Planeta, 5000 especies de plantas, 700 de árboles, 375 de aves (18 endémicas), 124 de mamíferos, 117 de reptiles y anfibios, 8000<SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </SPAN>de insectos, 28 de ballenas y delfines…son algunos de los datos objetivos que pueden salir a la luz cuando se habla de la Península de Osa, situada al suroeste de Costa Rica y considerada por muchos como la “última frontera salvaje” del país centroamericano. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Un lugar con un punto de inaccesibilidad suficientemente atractivo para llamar la atención de los más aventureros y de los amantes de la Naturaleza más pura, más original. Su “gran estrella”, el Parque Nacional<SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </SPAN>Corcovado, posee hasta 13 ecosistemas diferentes y especies que sólo habitan en ese territorio tropical. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>La Península de Osa es a Costa Rica lo que el Amazonas a Brasil. Una joya que sirve de pulmón a un planeta castigado por la deforestación, la desertización, la contaminación de la atmósfera y de las aguas, y de un acuciante cambio climático que afecta a todo y a todos. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Es por todas esas razones, y otras muchas más, que antepusimos Corcovado, y por extensión Osa, a cualquier otro lugar de Costa Rica. Este debía ser un puntal básico del viaje y no cabe duda de que terminó siéndolo. La magia de la naturaleza brilla allí más que en cualquier parte. Y eso se respira a cada paso… </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Por eso no nos importó ni a Inti ni a mí levantarnos a unas horas tempranísimas en las que el único resquicio de luz venía de los millones de luciérnagas que se revoloteaban resplandecientes en el fulgor de la vegetación. En ese momento de la madrugada el vacío de gente y coches se veía compensado por esos sonidos propios de especies casi invisibles al ojo humano que retumbaban constantemente a nuestro alrededor.</FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Pocos minutos pasaban de las cinco de la mañana cuando nos subimos al coche, del que esperábamos que no nos diera más problemas. Comenzó un trayecto largo pero emocionante a esas tierras que tanto le cambiaron la vida a Inti. Con nuestra “arrancada” se puso fin a esos dos días muertos en Quepos, donde no nos salió nada bien. Dos días perdidos en los que personalmente conocí a buena gente como Pedro o Serafín, pero que supusieron un parón a una vorágine espectacular. Acostumbrados a una semana frenética, esas 48 horas “atrapados” involuntariamente, minaron un tanto nuestra moral. Pero esta se reestableció de inmediato porque quedaban aún por pasar cosas muy grandes. Corcovado, Tortuguero, Cahuíta y Bocas del Toro, entre otros…casi nada al aparato. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Como nuestra intención era visitar Corcovado accediendo desde su entrada situada más al sur (Puerta La Leona) debíamos realizar un recorrido dividido principalmente en cuatro fases:<BR><BR>Quepos-Dominical, Dominical-Chacarita, Chacarita-Puerto Jiménez y Puerto Jiménez-Carate. La primera y la última son las etapas más complicadas debido al penoso estado de la vía. Y se recomienda plenamente llevarlas a cabo en un todoterreno. Los vehículos normales y corrientes pueden no superarlas. Y si lo hacen, posiblemente a un precio demasiado elevado. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>El ejemplo más claro lo constituyen los 44 kilómetros que separan Quepos de Dominical, en cuya carretera de grava y profundos charcos el Terios se fue tambaleando de forma constante. Este recorrido, dependiendo de si está afectado por las lluvias, se puede tardar en hacer algo menos de dos horas. Si los dos teníamos bastante sueño, la posibilidad de quedarnos dormidos era improbable porque no hubo momento en que no estuviéramos saltando en nuestros asientos o esquivando baches que son trampas dañinas para cualquier vehículo que pase. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>La luz del alba se fue asomando paulatinamente dando color a extensos palmerales que se prolongan a lo largo y ancho del camino. De fondo las robustas montañas coloreadas de verde inmaculado, atraían nubes densas y esponjosas regalando a nuestros ojos un panorama exótico y de ensueño. <BR>Las </FONT><A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=149348"><FONT face="Times New Roman" size=3>garzas</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>, apoyadas sobre los troncos quebrados, observaban inmóviles un amanecer que dibujaba paisajes infinitos, en los cuales la vida no se detiene jamás. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Los campesinos, cargando pacientemente sus aperos de labranza, nos miraban a ambos lados de la convulsa carretera. Para ellos comenzaba un día duro en el campo, regado de sudor, de esperanza, de melancolía. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>De Quepos a Dominical no hay demasiados atractivos, exceptuando el tramo final en que se encuentra la Playa Matapalo o la </FONT><A href="http://www.haciendabaru.com/espanol/"><FONT face="Times New Roman" size=3>Hacienda Barú</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>, una reserva natural bastante interesante que acoge distintos entornos como el típicamente costero, el manglar o el bosque húmedo entre otros. Este lugar es un Refugio Nacional de Vida Silvestre propiedad de dos conservacionistas extranjeros que lo habitan y protegen. Se organizan numerosas excursiones y actividades, por lo que si se va con tiempo no está de más darse una vuelta por allí. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Y un par de kilómetros después de Barú, por fin sobrepasamos Dominical, una de las mejores playas de la Costa Pacífico, que atrae a los surfistas más atrevidos. Pero para nosotros lo importante no era eso. Nuestra alegría se basaba en que finalizaba la cansina y deteriorada carretera que venía de Quepos. Desde allí a Palmar Norte fue sin duda mucho más tranquila, aunque ni punto de comparación cuando logramos acceder durante varios kilómetros por la Interamericana hasta Chacarita, donde uno se desvía para internarse a la Península de Osa. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>En esta población que sirve de puerta al Parque Nacional Piedras Blancas fue donde decidimos pararnos a desayunar. Yo me comí un bocadillo del que ni me molesté en indagar demasiado en su interior, por muy sospechoso que me pareciera. De beber, una coca cola de la cual esperaba absorber suficiente cafeína para espabilarme de la modorra que no se había marchado aún. Y de fondo, una canción de nuestro compatriota David Bisbal, del que los costarricenses esperaban con fervor su primer concierto en San José. Todo un boom mediático que se dejaba ver a todas horas en radio, prensa y televisión.<BR><BR>Ya más “despiertos” proseguimos con nuestro camino, desviándonos de la Interamericana para coger la carretera a Puerto Jiménez que durante muchos kilómetros va rodeando Golfo Dulce, considerado como uno de los cuatro fiordos tropicales del mundo, el cual posee una diversidad de vida marina muy destacable. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>El sensacional paisaje del Golfo provocó que nos detuviéramos en más de una ocasión para tomar fotos de sus aguas, tranquilas a la vez que cristalinas. Una frondosa arboleda en la que conviven múltiples especies animales se precipita hasta la orilla en la que los hoteles o construcciones privadas son todavía escasos. Razones que explican la pureza de sus aguas. Cruzo los dedos para que la cosa continúe igual, aunque mis dudas respecto a lo contrario me hacen ser un tanto pesimista. En las aguas de Golfo Dulce se adentran las ballenas jorobadas, los tiernos delfines, las veloces mantas y muchos más representantes de la fauna marina presente en el Pacífico. Durante la estación seca es muy posible poder observar a los cetáceos, por lo que con tiempo una buena excursión no deja de ser interesante. Quizás el lugar donde más oferta haya para realizar este tipo de actividades sea Puerto Jiménez, la población con más habitantes en la Península de Osa, por la que pasan todos los viajeros que necesitan ir a Carate (a 3 km de La Leona), donde se distribuye una serie de alojamientos próximos a Corcovado. <BR><BR>En Puerto Jiménez, vive Bolívar, la persona que fue guía de Inti la primera vez que estuvo en Costa Rica, y a quien había visto tan sólo una vez desde entonces. Ambos, después de conocerse, prometieron montar juntos algún día un negocio en Osa. Y a esas alturas en que nos encontrábamos estaban reconduciendo sus sueños para hacerse con un terreno y construir un pequeño hotel con sus propias manos. La intención era crear algo humilde, huyendo de la pomposidad de los hoteles de lujo, para gente con ganas de conocer la riqueza natural del tesoro que conforma la pequeña Península. Bolívar conoce Corcovado y alrededores como la palma de su mano. E Inti cuenta con el afán, ilusión y la visión necesaria para lograr rentabilizar un sueño que está por encima del dinero. Ambos buscan lo que muchos quisiéramos. Ser jefes de sí mismos haciendo algo que les gusta. Parece sencillo escribirlo pero todos sabéis que es muy complicado tirarse a la piscina en busca de objetivos que realmente valen la pena. Él ya dio el paso de marcharse a vivir a Costa Rica. Por mi parte pienso que no he hecho aún lo suficiente para alcanzar mis propios sueños. No sé si por comodidad, por miedo o por no tener aún las ideas claras. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Una vez llegamos a Puerto Jiménez detuvimos el coche para que Inti llamara desde una cabina a su ídolo Bolívar del que había oído hablar tantas veces que parecía de la familia. Estaba en su casa pasando su día libre y nos encontraríamos con él un cuarto de hora más tarde en el Restaurante Carolina, posiblemente el lugar más concurrido de la ciudad. Yo me pedí un batido de alguna fruta tropical para no variar, y es que no me cansaba en absoluto de esos jugos tan deliciosos que tanto echaría de menos en mi vuelta a la rutina. Porque yo en menos de dos semanas volvería de nuevo a mi triste silla de oficina y esa aventura por rincones remotos rodeados de Naturaleza estaría tan sólo en mi mente y en los centenares de fotografías guardadas en mi ordenador. Inti tenía más suerte porque le quedaba Costa Rica para rato. Suele decir muy orgulloso que pasará los próximos setenta años de su vida allí. Espero que así sea, aunque lo de ser centenario a esas alturas lo veo complicado. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Bolívar apareció sonriente y los dos amigos se fundieron en un gran abrazo. Se sentaron a la mesa y allí estuvimos comentando largo rato las historietas vividas años antes en Corcovado cuando se encontraron nada más y nada menos con un Tapir, un mamífero de más de 300 kilos bastante primitivo que tiene una pequeña trompa y que pertenece a la Orden de los Perisodáctilos, la misma que engloba a los caballos y a los rinocerontes. Lo vieron a lo lejos, y se tumbaron en el suelo para que no se percatara de su presencia. A pesar de su tamaño es muy difícil toparse con ellos, ya que son un tanto escurridizos.<SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </SPAN><BR>En esa ocasión Bolívar, Inti y varios amigos suyos hicieron el mismo recorrido que teníamos planificado realizar al día siguiente. Es decir, entrando desde La Leona y adentrándose por Corcovado en un camino que zigzaguea entre playa y bosque. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Teníamos esperanzas de que Bolívar fuera nuestro guía a lo largo del periplo por el precioso Parque Nacional. Quién mejor que él para hacerlo. Pero no tuvimos esa suerte porque debía <SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</SPAN>trabajar al día siguiente e iba a estar ocupado hasta prácticamente el anochecer. Así que seríamos nosotros dos solos los que penetráramos en la maraña de la selva húmeda donde habitan más plantas y animales que en ningún otro sitio de Costa Rica. Nos dio las recomendaciones básicas para toda marcha por un bosque similar, consistente en no separarse de los senderos y tener mucho cuidado con saber dónde se pisa y agarra uno. Nunca se sabe cuándo puede aparecer una Serpiente Terciopelo, posiblemente una de las más venenosas del país y con un alto nivel de presencia en Corcovado. <BR><BR>Después se trató el tema del “futuro negocio” en el que los dos se tenían que poner las pilas. En ese momento apenas tenían unas pocas ideas claras en la cabeza que debían ir dando forma. Aunque faltaba lo principal, que desgraciadamente no es la ilusión, sino “la plata” que financie la compra del terreno y los gastos normales que acarrea levantar un lodge o un hotel. Tenían trabajo para rato y debían ponerse pronto a ello si es que no querían que los costes se inflaran demasiado. Costa Rica está a la venta, en todas partes hay carteles de “Real Estate” pero eso algún día se tendrá que acabar. Según la gente que conoce ese mundillo, hablaba de que estaría casi todo vendido en menos de dos años. Se verá si el tiempo les dará la razón. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Bolívar nos llevó a su casa donde quiso que conociéramos a su mujer y a sus hijas, quienes me preguntaron por algunos de esos viajes por tierras lejanas. Para mí es un placer relatar historias e hitos que conforman mi corta experiencia. Y mejor es aún cuando los que te escuchan disfrutan de tu compañía. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Una característica muy loable de los ticos es hacer que sientas su casa como “tu casa”. Les encanta compartir una buena conversación, y si es con café, mejor que mejor. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Nos despedimos de Bolívar y familia para continuar con la última fase de nuestro trayecto, quizás la más movidita. El camino de Puerto Jiménez a Carate es posiblemente uno de los más sufridos para llevarlo a cabo. Prácticamente son dos horas de vaivén. Si alguien se anima a hacerlo debería preguntar por el estado de la vía, ya que si uno se adentra en plena época de lluvias, puede correr el riesgo de no poder circular. Hay que atravesar un par de ríos, los cuales puede alcanzar un caudal imposible para que un vehículo pase. Siempre queda la opción de tomar una avioneta desde Puerto Jiménez, aunque desconozco cuáles son las compañías que hacen este recorrido. Posiblemente <I style="mso-bidi-font-style: normal">Nature Air</I> sea una de ellas. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Antes de partir nos pasamos por el supermercado para hacernos con varias botellas de agua. No viene nada mal hacer esta compra antes porque en los hoteles los precios se inflan de tal manera que hay que hacer un presupuesto aparte con las bebidas. Si la gente está dispuesta a realizar marchas de más de un día al Parque, ir surtido del agua suficiente se hace realmente imprescindible. No son pocos los casos de deshidratación por parte de turistas un tanto confiados. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>La “carretera” de Puerto Jiménez a Carate mide 45 kilómetros aproximados, aunque se hacen igual de largos que si fueran 200. De vez en cuando es posible cruzarse con algún osado camión que hace reparto de víveres a los pocos hoteles y lodges de la zona que están prácticamente incomunicados. Aislamiento que explica el elevado coste del alojamiento para un turista cualquiera. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Cada kilómetro que íbamos superando parecía un triunfo porque con tanto barro y tanto agujero era un milagro que el coche no se quedara estancado. A pesar de las repetitivas vibraciones, el camino no se me hizo ni mucho menos cansado, porque era impresionante comprobar cómo íbamos internándonos hacia un lugar especial, más salvaje, más inaccesible, más exótico. Se advertía gracias a <SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</SPAN>las escasísimas casas particulares o pequeños hoteles que aparecían salteados a un lado u otro de la vía. Aunque lo que más me hacía notar que nos encontrábamos en un lugar diferente, rodeado de naturaleza pura, tenía que ver con una especie animal que de toda Costa Rica prácticamente un 95% se encuentra en la Península de Osa. Exactamente con un ave que simboliza el continente americano unido a un factor eminentemente tropical: El Guacamayo Escarlata, más conocido en Costa Rica como “Lapa Roja”. Y es que fueron muchos los que vimos durante nuestra presencia en Osa. No tuvimos que avanzar demasiado en el trayecto Puerto Jiménez-Carate para poder observar este gran ave pintado de rojo, azul e incluso amarillo. Esta especie perteneciente al grupo de los psitácidos (que engloba loros, pericos, etc…) debido a su utilización para fines comerciales y circenses, ha visto disminuido gravemente su número hasta entrar a la fatídica lista de los “Animales en peligro de extinción”. En Costa Rica ha quedado relegado tan sólo a la Península de Osa y al delta del Río Tárcoles, del que ya hablamos en otra ocasión respecto a su población de cocodrilos. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Es realmente emocionante observar cómo su vuelo dibuja un contorno rojo en pleno cielo. A los guacamayos les gusta mostrarse, pero sobre todo se hacen escuchar mediante su graznido característico que rasga el viento y el silencio. Nosotros nos detuvimos en más de una ocasión para tomarles fotografías. Es bastante usual encontrárselos en </FONT><A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=149353"><FONT face="Times New Roman" size=3>parejas</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>, entre las cuales guardan una fidelidad “eterna” como ocurre en otras aves tropicales (Tucanes, por ejemplo).<BR>Se alimentan principalmente de frutas y semillas, por lo que si no están volando, lo más probable será verlos en los árboles más altos. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Repito, en Osa hay una colonia importantísima y a todo el viajero que allí se dirija le garantizo que los podrá observar en no pocas ocasiones. Motivo suficiente para conocer este lugar, que conserva especies desaparecidas en otras muchas regiones en las que antes habitaban. El del Guacamayo no es el único caso, no cabe duda. Los numerosos ecosistemas allí presentes y el “aislamiento” que siempre ha tenido (y que espero que dure eternamente) explican ese interesante porcentaje de Biodiversidad que mencionaba al principio del presente capítulo. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Nuestro afán fotógrafo nos hizo detenernos más de la cuenta, y por ello retrasar nuestra llegada al alojamiento que teníamos concertado: </FONT><A href="http://www.lunalodge.com/"><FONT face="Times New Roman" size=3>Luna Lodge</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>, posiblemente el mejor hotel existente en los aledaños a Corcovado (yendo por Drake o por Puerto Jiménez). Al menos eso me aseguraba Inti totalmente convencido. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>El camino se fue haciendo más abrupto, con más subidas y bajadas, e incluso teniendo que superar charcos que mojaban incluso las puertas. Dos riachuelos que vierten sus cristalinas aguas al Pacífico son posiblemente los obstáculos más molestos que se encuentra todo aquel que quiera llegar a Carate, sobre todo estando inmersos en plena época lluviosa. En uno de ellos, hace muchos años Bolívar tuvo que rescatar a un compañero suyo después de que la corriente le arrastrara tanto a él como a su caballo. Así que si esto sucedió, imaginad qué difícil debe ser completar el recorrido. Nosotros afortunadamente no los encontramos demasiado caudalosos y el Terios, que es posiblemente el Todoterreno más flojo y de menos nivel de los que se pueden alquilar, los superó sin ningún problema. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><BR><FONT face="Times New Roman" size=3>Ya con gran parte del recorrido hecho me sentí partícipe de una de esas películas de aventuras en los que los protagonistas acceden a las poblaciones más remotas tras atravesar kilómetros y kilómetros de jungla. Además de las pintorescas lapas rojas, también nos cruzamos con algunos azores que nos observaban concienzudamente desde sus ramas. El paraíso tropical se fue enriqueciendo a cada metro…hasta que llegamos a Playa Carate, muy próxima a nuestro objetivo. Este lugar es sin duda uno de los más especiales para Inti. La primera vez que estuvo en Costa Rica fue testigo de cómo el mágico atardecer teñía las aguas del mar y las palmeras que decoran primorosamente un paisaje que ha sobrevivido al hombre. Posiblemente esos minutos fueron el detonante que activaría su deseo y convencimiento de que Costa Rica sería algún día su casa. El tiempo parece haberle dado la razón. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Dejamos el coche a un lado de la vía y caminamos unos metros entre palmerales para tocar la arena de la mítica </FONT><A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=149363"><FONT face="Times New Roman" size=3>Playa Carate</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>. Puedo afirmar con total seguridad que no había nadie más a muchos kilómetros. Nuestra única compañía la conformaban las bravas olas del Pacífico y los guacamayos que pasaban a gran altura por encima de nuestras cabezas. Hacía calor, y el viento provocaba el contoneo de las palmeras que parecían títeres de un ser invisible. ¡Qué sensación de lejanía! Más de 8000 kilómetros separado de mi casa… Yo en una playa desierta aún más espectacular que la de Buena Vista o incluso la de Carrillo(ambas en el Pacífico Norte). Un lugar diferente, especial… Y a las puertas del inmenso y solitario Parque Nacional Corcovado. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><BR><FONT face="Times New Roman" size=3>Volvimos al coche para realizar el último y corto tramo de tres o cuatro kilómetros que nos separaba del </FONT><A href="http://www.lunalodge.com/"><FONT face="Times New Roman" size=3>Luna Lodge</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>. En apenas un par de minutos arribamos al pequeñísimo pueblo de Carate, en el que un ridículo aeródromo nos indicó que ya estábamos muy próximos a nuestro objetivo. Una pista al ras de la playa y una tienda de campaña eran las “magníficas” instalaciones de un Mini-Aeropuerto donde llegan aviones procedentes de Puerto Jiménez, que trasladan a turistas sin ganas de sufrir los angustiosos baches de la carretera embarrada. Tengo que reconocer que no me creí en absoluto que en verdad sí que era un aeropuerto. Pero estaba equivocado. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Nos separamos del litoral desde donde al día siguiente deberíamos caminar para acceder a Corcovado por “La Leona” y nos internamos por una vía un tanto abrupta que serpenteaba por la montaña, donde algunas señales de nuestro hotel nos daban ánimos indicando que ya quedaba menos para llegar. Dejamos atrás una pequeña pulpería según la cual Lonely Planet dice que se ofrecen habitaciones y posibilidad de alojamiento a precios realmente asequibles y baratos respecto a los hoteles existentes en la zona (El propio Luna<SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </SPAN>Lodge, Terrapin Lodge, Lookout Inn, etc…). Ideal para mochileros y viajeros de bajo presupuesto que quieran hacer una marcha por Corcovado. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Seguimos avanzando por el frondoso paraje y atravesamos un río donde trabajan desde antiguo los “oreros”, es decir, buscadores de oro. Al parecer la zona es muy rica en pepitas, y esta gente continuadora de una tradición muy americana del Siglo XIX (Recordemos las famosa “Fiebre del Oro”), sale pacientemente con sus bateas para conseguir la máxima cantidad posible del metal más preciado. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Ascendimos por la colina para cumplimentar el último kilómetro. La vía se estrecha al máximo aunque ya queda visible el hotel. No queda nada…un minuto. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Y en el lugar más oculto y más inmerso en la Naturaleza en que jamás había estado, se erigían las instalaciones hechas de madera del inigualable </FONT><A href="http://www.lunalodge.com/"><FONT face="Times New Roman" size=3>Luna Lodge</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>, un sueño hecho realidad. Aparcamos nuestro coche, descendimos y rápidamente salieron a recibirnos. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Apareció un chico que venía del Bar/Restaurante con dos grandes vasos de agua con hielo que agradecieron sinceramente nuestras secas gargantas. A partir de ese momento éramos los huéspedes del que, como he dicho antes, es posiblemente el mejor hotel de Corcovado. De lo que no me queda ninguna duda es que me encontraba en uno de los alojamientos más fascinantes de mi vida. Y no lo digo por los lujos o por las cabañas allí construidas sino por el entorno natural en el que está inmerso. En medio de una montaña totalmente arbolada y con vistas de fondo a las aguas del Océano Pacífico donde de vez en cuando es posible que asome una ballena. Un telón simplemente inimitable. Tanto, que ha sido premiado por numerosas revistas de turismo e incluso naturaleza. Excelente reportaje el de National Geographic donde ensalza al Luna Lodge como el mejor ejemplo de integración hotelera en un entorno natural. Y es que sirve totalmente como paradigma de esos conceptos que comentamos en otros capítulos: El Turismo ecológico y el Desarrollo sostenible. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Esos días no iba a estar Lana Wedmore, la propietaria de Luna Lodge que supo reflejar sus sueños en las realidades más palpables. Esta estadounidense se había cansado de su trabajo en oficinas y en uno de sus viajes a Costa Rica se dio cuenta de que allí estaba su vida. Quedó tan fascinada de la Naturaleza de la Península de Osa que tuvo claro que su destino acababa de pasar delante suyo. Y no lo desaprovechó en absoluto. Hoy en día tiene uno de los hoteles de mayor prestigio habiéndose logrado integrar a la perfección en el paisaje. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Las instalaciones no desentonan en absoluto con el lugar en que están erigidas. A grandes rasgos, Luna Lodge está compuesto de aproximadamente </FONT><A href="http://www.lunalodge.com/images/web_Luna_Bungalow.jpg"><FONT face="Times New Roman" size=3>11 bungalows de madera y tejado de paja</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>, del </FONT><A href="http://www.lunalodge.com/images/web_Luna_Dining.jpg"><FONT face="Times New Roman" size=3>bar/restaurante</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> y de una enorme </FONT><A href="http://www.lunalodge.com/images/web_Luna_Wellnesscenter2.jpg"><FONT face="Times New Roman" size=3>plataforma</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> en lo alto donde se dan clases de yoga. Obviamente los jardines y arboledas que bañan todo esto son los que camuflan estas construcciones en medio de la verdísima montaña. También tiene una pequeña piscina, un huerto de donde sacan todos los vegetales utilizados en su menú de comidas y cenas e incluso una enorme tienda de campaña que también sirve de “habitación”. No tan glamouroso como las cabañas, pero siempre a un precio más asequible. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Nuestro bungalow era el número tres, y para llegar a él caminamos por el estrecho </FONT><A href="http://www.lunalodge.com/images/lg-gardenpaths2.jpg"><FONT face="Times New Roman" size=3>sendero empedrado</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>. Con nuestras mochilas al hombro y un tanto descuidados por los días que llevábamos de viaje, deseábamos dejar las cosas en nuestra habitación. En cuanto tuvimos nuestra </FONT><A href="http://www.lunalodge.com/images/web_Luna_Bungalow.jpg"><FONT face="Times New Roman" size=3>cabañita</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> de frente, me quedé realmente impresionado. Era una mezcla de refugio indígena y de bungalow de lujo de esos que salen en las películas. Y por dentro, </FONT><A href="http://s3.amazonaws.com/travbuddy/6074_11801864705653_bigthumb.jpg"><FONT face="Times New Roman" size=3>dos enormes camas</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> con dosel (para evitar estragos de los insectos) y un </FONT><A href="http://www.lunalodge.com/images/web_Luna_Bath.jpg"><FONT face="Times New Roman" size=3>baño gigantesco</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>. Aunque lo que más me gustó fue la terracita en las que </FONT><A href="http://www.lunalodge.com/images/lg-bung-chairs.jpg"><FONT face="Times New Roman" size=3>dos mecedoras</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> dirigían sus movimientos hacia el paisaje verdísimo de Corcovado. Aunque para entender de verdad la espectacularidad de lo que estoy describiendo, hay que estar allí. O al menos ver las fotografías. Por mucho que lo intente me es imposible hacer una descripción somera y detallada de este lugar. Son mucho mejores las imágenes… </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Lo único que no me entusiasmaba de nuestro bungalow era que no estaba totalmente cerrado por arriba. El tejadillo dejaba varios centímetros al aire libre en todos sus bordes, por lo que no quedábamos cubiertos al 100%. Esa es la razón por la que en las camas hay un dosel que si se coloca bien no entra ni el insecto más minúsculo. Yo con lo poco que me gustan los bichos, me cerraría de noche concienzudamente. Que en Corcovado hay insectos que muchos no nos imaginaríamos ni que existen. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Antes de comer nos dimos una buena ducha que nos mantuviera frescos, ya que hacía un calor algo pegajoso. Las nubes cubrían el cielo enteramente y se presagiaba la cotidiana tormenta tropical. La niebla no terminó de abandonar la espesa vegetación del monte que se veía desde cualquier rincón del Luna Lodge. La misma en la que podría estar cazando el veloz jaguar o el astuto puma. Corcovado como ya he mencionado en más de una ocasión da cobijo a más animales que en ningún otro sitio de Costa Rica, y posiblemente de América Central. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Bajamos al restaurante a comer. En el camino </FONT><A href="http://s3.amazonaws.com/travbuddy/6074_11801864779700_bigthumb.jpg"><FONT face="Times New Roman" size=3>un Basilisco</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> permanecía petrificado encima de una rama mirando hacia el lejano horizonte. Las crestas de cabeza y cuerpo sobresalían más que en cualquier otro que hubiera visto antes. Afortunadamente su quietud me permitió retratarle tranquilamente y con la cercanía suficiente para conseguir </FONT><A href="http://s3.amazonaws.com/travbuddy/6074_11801864779700_bigthumb.jpg"><FONT face="Times New Roman" size=3>una buena imagen</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>. Aunque nunca viene mal un buen zoom. Para todos aquellos que busquen hacer un “safari” fotográfico, les recomiendo que lleven cámaras con más aumentos de los que las digitales llevan por defecto (x3). De esa forma, con paciencia y buen tino, obtendréis fotos de revista. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>En el restaurante del hotel la atención es realmente perfecta. Los camareros tratan a la clientela con una educación simplemente exquisita. A mí me daban incluso algo de vergüenza ser fruto de esos modales victorianos que suelen recibir las personalidades más distinguidas. Yo soy más campechano y no estoy hecho para protocolos. Creo que pertenecen a esferas más elevadas (económicamente hablando) y por ello a mí me va el trato más cercano, más de amigos. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>La comida estuvo a la altura de la elegancia y amabilidad propia del Hotel. Hecha con los productos obtenidos del huerto, el “almuerzo ecológico” fue un placer para nuestros paladares que durante los últimos días no habían recibido más que <I style="mso-bidi-font-style: normal">fast food</I>. La cantidad no era excesiva pero sí lo suficiente para saciar un hambre que arrastrábamos desde el tempranero desayuno en un bar de mala muerte de Chacarita. Pero lo mejor de la comida no fue el delicioso alimento precisamente. Lo extraordinario venía de esas vistas asombrosas que se alcanzan desde las mesas de madera matemáticamente dispuestas. Desde el corazón del monte en que nos encontrábamos se erigía una panorámica excepcional y maravillosa que mostraba un precioso valle desembocando en el azulado Océano. En el propio restaurante disponen de un catalejo realmente potente desde el que se puede observar de forma minuciosa todo lo que hay alrededor. Incluso se advierte el oleaje de un mar más lejano de lo que parece. </FONT><FONT face="Times New Roman" size=3>Es ideal para hacer seguimiento de aves y otros animales como monos o perezosos que allí son abundantísimos. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Charlamos unos minutos con la madre de Lana, que ayuda a su hija en la gestión del hotel. Estaba realmente orgullosa de su hija y de lo que había logrado levantar en un país al que ya consideraba su propia casa. Durante los dos días que estuvimos en Corcovado, Lana se encontraba en San José, donde tenía prevista una entrevista con el Ministro de Medio Ambiente. Y es que no se conforma con hacer prosperar un negocio de por sí rentable sino que es una de las luchadoras más sobresalientes por la conservación de la Península de Osa. Encabeza y promueve interesantísimos proyectos que buscan preservar el privilegiado hábitat existente en esta tierra del suroeste costarricense. Entre ellos destaca el “Proyecto de Monitorización de el Águila Arpía”, una especie que se daba por extinta en Osa, pero de la que se han avistado últimamente nuevos ejemplares (Lana fue una afortunada que la tuvo a poca distancia en el propio Luna Lodge). Esta es una de las aves depredadoras más grandes de América. Su envergadura puede superar los dos metros y su presas favoritas son los perezosos y los monos, por lo que como veis, no se conforman con animales pequeños. El abundante plumaje de su cabeza además de su gran tamaño son características que la hacen </FONT><A href="http://www.anam.gob.pa/Biodiversidad/Documentos/Fotos/Arpía%20Águila.jpg"><FONT face="Times New Roman" size=3>inconfundible</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> incluso para los menos entendidos. Pero la posibilidad de encontrarse en Costa Rica con tan sólo un ejemplar es aún más remota que la de hacer lo propio con un jaguar. Se desconoce su número, pero según lo que nos contó uno de los responsables del Parque Nacional Corcovado (capítulo siguiente), es probable que haya cinco o seis. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Pero éste no es el único proyecto en que colabora Lana Wedmore. Son muchos los trabajos y colaboraciones que está llevando a cabo para devolver al menos una minúscula parte de lo que el ser humano ha arrebatado a un Paraíso como la Península de Osa. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Y si hablamos de Luna Lodge como negocio, su labor es intachable. Las revistas y guías más prestigiosas consideran éste como uno de los Hoteles de mayor encanto que se pueden encontrar en el mundo. National Geographic, Travel &amp; Leisure Magazine, Condé Nast Traveller, Fodor´s, Lonely Planet y un largo etcétera de publicaciones coinciden en alabar las maravillas de este lugar. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Inti y yo pasamos la tarde muy tranquilamente, dedicándonos a descansar, pasear y contemplar embobados uno de los paisajes más sorprendentes y prodigiosos que aún quedan intactos en este Mundo cada vez más ajado. Que si en la altísima plataforma de yoga del hotel, que si en las mecedoras de la terraza, que si en una de las cómodas hamacas… Estuviéramos donde estuviéramos era imposible no dejarse llevar por el asombro más absoluto, la emoción más sincera. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><BR><FONT face="Times New Roman" size=3>Halcones, gavilanes, guacamayos y una familia de </FONT><A href="http://s3.amazonaws.com/travbuddy/6074_11801864865061_bigthumb.jpg"><FONT face="Times New Roman" size=3>simpáticos tucanes</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> eran parte del decorado viviente que sobrevolaba un cielo plomizo que arrancó de raíz el silencio con una tormenta de algo más de dos horas. Las justas para hacer desaparecer la luz de un día que se acababa temprano como de costumbre. A las seis y media ya era totalmente de noche, y a las siete nos esperaban para cenar. Hábitos un tanto anglosajones a los que debía acostumbrarme. Inti, con varios meses en Costa Rica a sus espaldas, lo había conseguido. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Cuando cesó la lluvia las ranitas, los insectos y las aves nocturnas se hicieron sentir como suelen. La selva es totalmente suya y es esa la hora en la que numerosos animales llevan a cabo su supervivencia alimentándose, copulando o simplemente huyendo para no convertirse en las suculentas cenas de sus enemigos. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Destacaban los enormes murciélagos, los cuales son víctimas de la superchería popular occidental que los cataloga como animales oscuros y malignos propios de cuentos fantasmagóricos. A mí sinceramente me encantan, siempre me parecieron preciosos. Y no lo digo por ese “macabrismo” del que siempre se me ha tachado. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Además, conviene saber que los murciélagos son responsables de un altísimo porcentaje de polinización, en ocasiones superior al de las aves. Es por ello que su importancia se hace vital en el crecimiento del medio ambiente que habitan. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Cenamos con los dos únicos clientes que estaban alojados en el hotel. Una pareja de norteamericanos que venían de la ciudad californiana de Pasadena habían escogido Corcovado y el Luna Lodge para pasar unos días. La chica había leído las buenísimas referencias que National Geographic otorga al hotel, y logró convencer a su novio para tomarse unas merecidas vacaciones. Buena elección, digo yo. Pero apenas quedaban unas horas a su sueño porque la realidad les esperaba al día siguiente tras tomar un par de aviones que les devolvieran a casa. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Compartimos una cena realmente deliciosa que incluso llegó a superar las bondades del almuerzo. Recuerdo que el plato principal fue berenjena rellena y que no dejé absolutamente nada en el plato. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Nos dimos un buen susto cuando un murciélago de buen tamaño pasó a pocos centímetros por encima de nuestras cabezas. Y que queríamos, estábamos en la selva. Otra curiosidad fue un insecto posado en la pared cuyo cuerpo era radicalmente exacto al de una hoja. Si no le ves moverse es imposible darse cuenta de lo que es en realidad. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Nuestro plan para la jornada siguiente era hacer una marcha de varios kilómetros por el interior del Parque Nacional Corcovado. Iba a ser bastante duro y cansado por lo que decidimos retirarnos pronto a la cabaña para dormir lo suficiente para estar al 100% de fuerzas. En nuestro trayecto a la cabaña nos encontramos con un gran número de sapos, aunque fue una tarántula pequeña a un metro escaso de la puerta la que me puso un poco nervioso. Ya dentro, tomé medidas de precaución para evitar "posibles sorpresas". Lo primero que hice fue rociarme bien de Relec, tanto a mí como a mi alrededor.&nbsp;</FONT><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>El dosel anti-insectos lo cerré de tal manera que hice que fuera imposible que nada se colara mientras durmiera. El temor a las peludas arañas me hizo estar bastante tiempo con tensión. Pero poco a poco me fui relajando y dejándome llevar por el Dios Morfeo. Lo que no tenía seguro es de si cuando me despertara me tenía que levantar a trabajar o seguiría tan felizmente en Costa Rica. Y es que me encontraba más cerca del sueño que de la realidad. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>José Miguel Redondo <BR><A href="http://www.elrincondesele.com/" target=_self>El Rincón de Sele</A></FONT></P></p>
]]>
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</item>
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<title>Atrapados en Quepos (Parte 2)</title>
<link>http://www.travbuddy.com/travel-blogs/6454/El-da-que-cruc-el-charco-por-primera-vez-Alajuela-1</link>
<pubDate>Fri, 03 Jul 2009 07:02:34 PST</pubDate>
<description>Posiblemente fue este el día más aburrido, desesperante e indignante de las tres semanas que duró el viaje a Costa Rica y Bocas del Toro. Por no h&amp;hellip;</description>
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<![CDATA[
<p><a href="http://www.travbuddy.com/Quepos-travel-guide-917389">Quepos, Costa Rica></a>, May 07, 2007</p>
<p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Posiblemente fue este el día más aburrido, desesperante e indignante de las tres semanas que duró el viaje a Costa Rica y Bocas del Toro. Por no haber, no hubo ni una sola fotografía… </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>La cosa no había quedado tan mal la noche anterior cuando Pedro nos comentó que iba a intentar conseguirnos una interesante excursión en barca por la costa para hacer snorkelling y ver a los delfines dar esos brincos y piruetas que los caracterizan. A pesar de haber renunciado a la visita del PN Manuel Antonio debido a que cierra los lunes, la opción que nos había quedado resultaba tentadora. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Aunque lo primero era lo primero. Y con eso estamos hablando de que tal y como nos habían indicado en la compañía de alquiler de vehículos, debíamos esperar una llamada telefónica diciendo que venía hacia Quepos alguien con cristal trasero para poder instalarlo y dejar el coche como antes del golpe. Pero esa llamada no parecía llegar nunca… </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Había que calcular que debían conseguir primero una luna de Terios, comprarla y traerla. Y eso lleva varias horas, porque sólo en el trayecto entre San José y Quepos hay al menos tres, aunque dependiendo del tráfico pueden ser más. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Habíamos dormido como lirones hasta bien tarde porque sabíamos que la espera no iba a ser corta. Pero después de mucho aguantar en el apartamento nos bajamos para encontrarnos con Pedro y saber si había hablado con su amigo. La respuesta fue que sí pero que no podía darnos buenas noticias. La Agencia no tenía pensado salir ese día porque no tenía suficiente cantidad de clientes y no le compensaba salir al mar. Según ellos los lunes son días prácticamente inútiles. Al no estar el Parque abierto, la gente se queda atolondrada en los hoteles o como mucho se baja a la playa cuando se despierta con la resaca del día anterior. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>En ese momento sí que me dio un bajón de moral porque me di cuenta que iba a ser otro día perdido. Y quien sabía si el único… Porque nadie de la compañía llamaba, y el tiempo seguía pasando. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Inti y yo nos bajamos a Quepos ciudad a tomar un buen desayuno. El mío más recargado no podía estar. Aún me está repitiendo la Crêpe con crema que me pedí en aquel restaurante que parecía haber salido de gringolandia y donde nos cobraron a precio de oro para lo que estábamos acostumbrados. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Sopesé la idea de marcharnos a Corcovado con o sin luna del coche, y dejar solucionado el tema a la vuelta. Porque el vehículo de alquiler lo íbamos a aguantar hasta el día 10 u 11 cuando volviéramos a Alajuela para comenzar una nueva etapa en el viaje centrada en la zona Caribe. Para esa última semana sí que podíamos usar la furgoneta de Inti ya que las carreteras iban a ser aptas y no tan llenas de baches como las que habíamos tenido y como las que nos quedaban por tener… <BR><BR>A Inti no le hacía gracia, pero se fue dando cuenta de que si en el mismo día no teníamos puesto el cristal, íbamos a tener que quedarnos en Quepos hasta nueva orden. Y no podíamos permitirnos más días muertos porque nuestros planes del viaje se podrían ver seriamente afectados. Así que accedió y me prometió que nos iríamos a Corcovado si nos decían que el cristal trasero no tenía visos de llegar. <BR><BR>Antes de volver a las gestiones pertinentes, me pasé por una zapatería para hacerme con unas chanclas cerradas idóneas para caminar por playa y montaña. Las que son “de dedo” tan típicas son contraproducentes a la hora de hacer una marcha. Lo único que pueden aportar son rozaduras. En Costa Rica, para hacer largas caminatas y meterse al agua si es preciso, lo mejor es disponer de zapatillas de goma que cubran el pie y tengan una suela preparada para terrenos agrestes. No me fue difícil encontrarlas y tampoco me costaron demasiados dólares. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Tras la compra nos fuimos a </FONT><A href="http://www.elparaisoschool.com/"><FONT face="Times New Roman" size=3>El Paraíso School</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> a hacer unas llamadas y comprobar qué es lo que iba a suceder con el dichoso tema del “vidrio” tal y como se referían tanto Pedro como otros ticos para hablar de la luna rota. Inti llamó al teléfono 24 horas de la Compañía de alquiler de vehículos (Expedition Car Rental) pero no hubo suerte. Nadie contestó a pesar de hacer una llamada tras otra. Supuestamente es un servicio <I style="mso-bidi-font-style: normal">full time</I> que te da la casa por si ocurre algún problema, pero tal y como pasó no sólo en ese día, cuesta muchísimo comunicarse con ellos.</FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Finalmente y tras muchos intentos y quejidos desesperados logramos hablar con la responsable de la cual llevábamos esperando toda la mañana que se pusiera en contacto con nosotros. Tranquilamente nos explicó que no había repuestos de lunas traseras y que cuando la encontrara procedería a hacérnosla llegar. Inti, que tiene más paciencia y que le cuesta “saltar a la yugular” más que a mí, no le recriminó nada en absoluto. Yo estaba al otro lado mordiéndome las uñas diciéndole<SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </SPAN>con gestos “¡<I style="mso-bidi-font-style: normal">Vámonos ya mismo a Corcovado!</I>”. Él le comentó a la mujer que con objeto de no quedarnos más tiempo parados, saldríamos sin el cristal a nuestro próximo destino, aunque sí con un plástico que evitara la entrada de agua. A ella le pareció bien y además recalcó que ya a la vuelta se ocuparían de instalar un cristal nuevo y que “pasarían la factura”. Por mucho que se le preguntó por el coste probable de la compra e instalación, ella no quiso dar cifra alguna. Finalizaron la conversación emplazándose para nuestra vuelta a Alajuela. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><BR><FONT face="Times New Roman" size=3>Ambos coincidimos en recoger nuestras cosas y largarnos en el momento a la Península de Osa (donde se encuentra el PN Corcovado) donde llegaríamos por la noche. Inti, le preguntó a Serafín, que se encontraba sentado cómodamente viendo la televisión, si podía darse una vuelta con él en el coche para que le dijera qué opinaba de ese ruidito que se escuchaba en ocasiones. Éste accedió y ambos se marcharon para así después poder continuar nuestro camino tranquilos, sin más imprevistos. Mientras tanto yo me quedé en la oficina de la escuela conectado a internet para estar atento a las noticias que venían de España. En realidad no eran nada interesantes. Lo más “importante” (que como veis, lo recalco entre comillas) fue la detención <I style="mso-bidi-font-style: normal">express</I> de Isabel Pantoja por su implicación en el Caso Malaya (Proceso abierto contra la corrupción en Marbella). Vamos, una pantomima que sirvió para dedicar horas en televisión, prensa y radio, y así ensalzar a los cuatro vientos las vergüenzas del <I style="mso-bidi-font-style: normal">folcklore pandaretero</I> y cutre que tenemos en España. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>En apenas diez minutos volvieron tanto Inti como Serafín, que con su “español casi ininteligible” dijo que no nos podemos ir en ese coche porque los frenos estaban gastados. Inti me miró con cara de asombro, pero no con la misma que estaba poniendo yo en ese momento. Parecía que todos se habían puesto de acuerdo para que no nos pudiéramos marchar de Quepos. Serafín, nos mostró su faceta de mecánico y tras un rato trabajando sacó y nos mostró los discos del freno derecho e izquierdo, cuyas fibras se habían consumido al máximo. Según éste, era bastante probable que en cualquier momento el coche hubiera dejado de frenar pudiéndonos estampar en cualquier curva… </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Lamentablemente la compañía de alquiler de vehículos con sede en Alajuela, “<I style="mso-bidi-font-style: normal">Expedition&nbsp;Car Rental</I>” nos había entregado un coche que podía habernos ocasionado un gran problema a ambos. Y lo menos importante era estar parados en arreglos. La cuestión estaba en que podíamos haber sufrido un accidente por culpa de su mala previsión y de no haber revisado el 4x4 en mucho tiempo. Porque unos frenos no se gastan de un día para el otro. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Inti llamó a la chica de la compañía, pero tal y como había sucedido antes, no cogió el teléfono ni a la primera, ni a la segunda, ni a la sexta… Desesperaba ver el desentendimiento y la poca profesionalidad de esa gente que no alquila ni mucho menos barato. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">Cuando por fin consiguió hablar con ella le explicó la nueva situación. Para mi gusto fue demasiado blando porque es motivo suficiente para enfadarse y transmitírselo. Alquilarnos un automóvil en esas condiciones es razón suficiente para formular nuestra más enérgica queja. La mujer tan sólo se limitó a contarnos la misma cantinela que con el cristal. Que trataría de enviar el repuesto y que donde estábamos nos lo montaran en algún taller.<BR><SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</SPAN></FONT></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">Le daba exactamente igual que estuviésemos parados. No me quiero imaginar qué es lo que hubiera pasado si esto mismo nos sucede en uno de esos caminos que se adentran en la selva. Lo tengo claro, no nos sacan de allí ni locos.<SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </SPAN></FONT></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Tanto Serafín como yo decíamos en voz alta que debían venir cuanto antes a Quepos y traernos un coche totalmente nuevo. Inti le repitió nuestras palabras pero mucho más sosegado. La respuesta fue que no tenían ni un solo vehículo disponible (a pesar de ser temporada baja), cosa que no nos creímos ninguno. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Más claro que el agua. Nos dejaban tirados… </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Inti colgó el teléfono y nos miró a ambos. Yo representaba un gesto de indignación y cabreo digno de foto. Serafín, un hombre muy pura vida, comenzó <SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</SPAN>a llamar a los talleres de Quepos para ver si tenían repuestos para nuestro Terios, pero a esas horas nadie cogía el teléfono porque era la hora del almuerzo. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Por la tarde se completó una búsqueda minuciosa del material por toda la ciudad. No quedó lugar en que dejáramos de preguntar. Primeramente con Inti en casas del alquiler y después conmigo a talleres, amigos y conocidos de la ciudad, Serafín se portó fenomenal para lograr solucionar el problema y podernos ir de allí, al menos por la mañana temprano porque ya era demasiado tarde ese día para hacer un viaje tan largo. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">No había nada…como mucho en San José, nos decían una y otra vez. En un país donde los vehículos más vistos con turistas son los Daihatsu Terios, es sorprendente que haya tal poca cantidad de repuestos. Y es que fueron tantos los sitios en<SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </SPAN>que preguntamos. A cada doloroso NO, le seguía un resoplido por mi parte y un “joputa” por parte del bueno de Serafín, que tanto estaba poniendo de su parte para ayudarnos. <SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</SPAN></FONT></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>El calor era extremo a esas horas y por ello me hice con bastante agua para aguantar el trago de la mejor manera. Ya me veía pasando un tercer día “secuestrado en Quepos” y sin poder hacer nada. Hicimos mil visitas, mil llamadas…pero no hubo forma de encontrar lo que buscábamos. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Cuando las esperanzas eran mínimas Pedro se puso en contacto con un amigo suyo “que podía tenerlo” por lo que volvimos de nuevo a la ciudad a probar suerte. Serafín se bajó del coche y a los cinco minutos apareció con lo que necesitábamos. Era de 2ª mano pero suficiente para dejar el coche a punto. Costaron unos 28 dólares, pero pedí la consiguiente factura para pasársela a la compañía de alquiler a nuestro regreso. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Durante la tarde-noche tuvimos a Serafín trabajando en el coche para colocar las piezas en el lugar que correspondía. Nunca le podré agradecer lo suficiente lo bien que se portó con nosotros. Nos trató como amigos casi sin conocernos y dedicó mucho de su tiempo para nuestro bien. Como persona es un diez. Digno de conocer. Y por qué no decirlo, es un tipo bastante divertido. Su rutinario y repetitivo “joputa” fue imitado el resto del viaje por Inti y por mí. Junto al mítico Albert Rojas (nuestro amigo de Monteverde) se había convertido en el “Personaje Revelación”. Sin duda alguna todo siguió adelante gracias a él. Y por supuesto, también es justo mencionar la labor de Pedro, que también se movió lo suyo para ayudarnos, nos cedió un apartamento durante dos días, nos prestó su teléfono, internet… Simplemente un diez para esa gente que no sé si volveré a ver en la vida pero que hicieron tanto por nosotros que difícilmente les olvidaré. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Una vez quedó el coche arreglado volvimos al apartamento para cenar de nuevo unas pizzas. No queríamos complicaciones ni tener que ir a buscar Restaurante. Teníamos pensado irnos a dormir pronto para salir lo más temprano posible hacia Corcovado y así aprovechar algo el día. Anochece tan pronto que compensa hacerlo. <BR><BR>Antes de acostarnos hicimos una última visita a Pedro, que se interesó por lo que restaba de nuestro recorrido. Yo que sabía que había estado muchas veces en Bocas del Toro, porque su escuela tiene también allí un centro, le pedí ayuda en torno al alojamiento y los tours que podíamos hacer. Me dijo que en dicho centro, preguntáramos por Eddie, también colombiano, y que él nos ayudaría con el tema del hospedaje y de las excursiones por las islas. Pedro es un enamorado del Archipiélago panameño de Bocas del Toro, donde según él, el agua es más cristalina, más pura y más calmada. <I style="mso-bidi-font-style: normal">“El mar allí es como una piscina. Ideal para bucear y ver toda clase de peces” </I>fue una de las frases que dedicó a su Paraíso particular. “<I style="mso-bidi-font-style: normal">Selva, playas de arena blanca, reservas indígenas…Es un lugar ideal. Ya lo verán.</I>” - dijo entusiasmado. Acertó plenamente. Esas eran algunas de las razones por las que había decidido incluir Bocas del Toro en el itinerario del que sería mi gran viaje del año 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;</FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Nos despedimos de él ofreciéndole nuestra más sincera gratitud y volvimos a las habitaciones para dejar las mochilas listas para marcharnos. Puse el despertador del teléfono móvil a eso de las cinco menos cuarto de la mañana. Una hora casi insultante pero necesaria para recuperar ese tiempo que nos había dicho adiós en Quepos. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Por fin “libres” y con el coche supuestamente nuevo, podríamos llevar a cabo una visita a uno de los lugares más auténticos y exuberantes de Costa Rica. La Península de Osa representa un pedacito de Naturaleza Virgen de los que ya quedan pocos en todo el mundo. Capaz de cambiar la vida a cualquiera…</FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>José Miguel Redondo<BR></FONT><A href="http://www.elrincondesele.com/" target=_self>El Rincón de Sele</A></P></p>
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</content:encoded>
</item>
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<title>Atrapados en Quepos (Parte 1)</title>
<link>http://www.travbuddy.com/travel-blogs/6454/El-da-que-cruc-el-charco-por-primera-vez-Alajuela-1</link>
<pubDate>Fri, 03 Jul 2009 07:01:36 PST</pubDate>
<description>Me levanté a desayunar y me encontré con Marcelo, que me miró apesadumbrado. La razón era clara, había visto el destrozo del cristal de nuestro &amp;hellip;</description>
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<![CDATA[
<p><a href="http://www.travbuddy.com/Quepos-travel-guide-917389">Quepos, Costa Rica></a>, May 06, 2007</p>
<p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Me levanté a desayunar y me encontré con Marcelo, que me miró apesadumbrado. La razón era clara, había visto el destrozo del cristal de nuestro coche y no sabía qué había sucedido pero sí cómo nos podíamos sentir en ese momento. Le expliqué los hechos y maldije una vez más la mala suerte que habíamos tenido. “<I style="mso-bidi-font-style: normal">La noche de los cristales rotos nos va a salir muy cara</I>”&nbsp;- le dije pensando más en las posibles pérdidas de tiempo que en el dinero.</FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Inti se sentó minutos después y relató de nuevo el inesperado golpetazo. Tanto Jose como Marcelo nos dieron muchos ánimos y quitaron hierro al asunto, dando por hecho que el problema tenía una solución fácil. Yo en realidad no era demasiado pesimista al respecto, pero ese estado fue una variable que se fue moviendo a lo largo del día. Digamos que Inti y yo nos intercambiamos sucesivamente los papeles de agoreros y de optimistas según viniera el viento. Y vino bien, no os creáis, porque cuando uno estaba de bajón el otro hacía lo posible por animarle lo máximo posible. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">En principio Inti no quería en absoluto circular sin luna trasera en el coche. Como mucho, estaba dispuesto a llegar a nuestro próximo destino: Quepos. Allí teníamos pensado pasar la tarde, descansar y marcharnos temprano a Corcovado la jornada siguiente. Porque nuestro objetivo no era Manuel Antonio (El Parque Nacional situado muy cercano a la propia Quepos) porque es posiblemente uno de los lugares más masificados y turistizados del país. Nosotros queríamos todo menos eso. <o:p></o:p></FONT></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Por lo tanto, lo ideal era llevar el coche a un taller para que nos instalaran un cristal trasero a nuestro Terios, marca muy difundida en Costa Rica porque es uno de los 4x4 más populares para alquilar debido a su bajo precio. No parecía tan difícil, ¿no? Pues no sabéis cuánto fue al final… </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Incluso Inti decidió llamar a su amigo Pedro, propietario de una Escuela de Español en Quepos, para que fuera sondeando talleres que dispusieran de la maldita luna y nos la pudieran poner lo antes posible. Así que el plan no parecía del todo malo. Como era temprano, iríamos tranquilamente a dicha ciudad y si teníamos suerte todo podía quedar solucionado para marcharnos a Corcovado a la mañana siguiente. Repito que no había un interés desmedido en visitar el Parque Nacional Manuel Antonio, aunque no se podía descartar en absoluto. Lo importante era podernos largar con todo hecho como si no hubiera ocurrido nada. Y al mínimo coste posible. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>No pospusimos, por tanto, nuestra marcha de ese lugar llamado </FONT><A href="http://www.monteverderusticlodge.com/"><FONT face="Times New Roman" size=3>Rustic Lodge</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>, del que puedo decir con orgullo que se convirtió en mi “casa de Monteverde”. Lleva dos años a buen nivel pero le auguro un futuro muy próspero. Si Jose y Marcelo siguen trabajando con el mismo cariño, el mismo empeño y la misma dedicación, ese hotel se va a convertir en un referente de primer nivel en lo que alojamientos en Monteverde &amp; Santa Elena se refiere. Personalmente tan sólo puedo agradecer su buen trato y desearles la mejor suerte del mundo. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Nos despedimos del Bosque Nuboso y comenzamos un descenso marcado por las curvas y los baches que son norma en la carretera que lleva a la Interamericana. Aún siguieron cayéndose algunos cristales que no habíamos conseguido arrancar de la puerta trasera. Menos mal que el paisaje montañoso cubierto de vastas praderas es suficientemente atractivo para olvidarse de los problemas y disfrutar de una bella panorámica de la que no siempre se goza en la vida diaria. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>El trayecto entre Monteverde y Quepos, haciéndolo sin prisa y deteniéndose las veces que haga falta, puede llevar unas cuatro horas fácilmente. Nosotros calculamos ese tiempo aunque para que no se nos hiciera demasiado pesado, le íbamos a dedicar un rato a un lugar que Inti conocía y del que estaba seguro que me iba a ser de mi agrado.Yo no sabía ni me esperaba absolutamente nada, claro. Pensaba que como mucho pararíamos para tomar un tentempié a mitad de camino. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Accedimos a la Interamericana hasta llegar prácticamente a la ciudad de Puntarenas, que da nombre a la enorme provincia que engloba prácticamente la totalidad de la Costa Pacífico costarricense e incluso se sumerge en el propio Monteverde. Desde dicha metrópoli tuvimos que desviarnos para ir por una excelente carretera que dejaba el litoral a nuestra derecha. Son muchos los carteles que dirigen a Quepos , y es que es posiblemente uno de los destinos más transitados por los turistas. El cercano Parque Nacional Manuel Antonio, pequeño pero muy atractivo, y las muchas playas aptas para el Surf y el buceo, son algunas de las razones que han hecho popular a este lugar. Pero lamentablemente no ha sabido huir de la especulación inmobiliaria y de la masificación y no queda demasiado de lo que en su día debió ser un verdadero paraíso. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>A unos doce kilómetros de Jacó, otro de esos destinos playeros por excelencia, Inti detuvo el coche un par de metros después de cruzar un puente. Me pidió que me bajara y que me asomara al mismo para ver algo que me iba a gustar con total seguridad. Caí en una conversación que habíamos tenido días antes y cuando miré el cartel “Río Tárcoles” supe qué es lo que me iba a encontrar. El Puente sobre el Tárcoles es posiblemente uno de los más populares de Costa Rica, y no precisamente por su estética o tamaño. Su fama radica en el atractivo presente en este caudaloso río que recoge las aguas del Valle Central y desemboca en el Pacífico. Y este atractivo no es otra cosa que la gran cantidad de cocodrilos que merodean por allí (Se habla de 30<SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </SPAN>por kilómetro cuadrado). <I style="mso-bidi-font-style: normal">Genial</I> ��" exclamé. Inti decidió no bajarse conmigo porque al ser un lugar conocido en el que la gente detiene sus vehículos para observar a los enormes reptiles, los ladrones y mandantes aprovechan para robar las pertenencias de los incautos turistas. Así que, por precaución, lo mejor era tener siempre el coche vigilado. Que no estábamos para más desaguisados. <SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</SPAN><BR><BR>Cogí mi cámara de fotos y anduve hasta el mismo centro del puente. El agua no era ni mucho menos clara. Al contrario, tenía el color marrón propio de una charca o un lodazal. No necesité agudizar demasiado los sentidos para poder distinguir al </FONT><A href="http://s3.amazonaws.com/travbuddy/6074_1180177953328.jpg"><FONT face="Times New Roman" size=3>primer cocodrilo</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> nadando a contracorriente. Este ejemplar de “Cocodrilo americano” (<I style="mso-bidi-font-style: normal">Crocodilos acutus</I>) respondía perfectamente a los rasgos típicos de la especie. Color verde claro, cabeza larga y estrecha y escamas bastante visibles. Pero no tuve más que seguirle y mirar desde el otro lado del puente para encontrarme a siete u ocho tomando el sol en un saliente de barro en el mismo centro del río. Desde crías pequeñas hasta adultos de prácticamente 6 metros de longitud que muestran sus colmillos incluso con la boca cerrada. Cualquiera se atreve a bajar al lodazal con ellos. Con qué poco son capaces de acabar contigo… <BR style="mso-special-character: line-break"><BR style="mso-special-character: line-break"></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Tomé bastantes fotografías tanto familiares como individualizadas de estos animales que a primera vista parecen tranquilos, pero que poseen una fuerza inmensa y una voracidad incontrolada realmente peligrosas. Yo no era el único viajero allí presente, y es que tal y como acabo de comentar, es un lugar de paso y parada bastante popular. Incluso la presencia de los reptiles en el puente reporta a la zona amplios dividendos por lo que he podido leer en un informe de la Universidad Nacional de Costa Rica elaborado por el Investigador Gerardo Abadía con el título “</FONT><A href="http://www.una.ac.cr/ambi/Ambien-Tico/107/abadia.htm"><FONT face="Times New Roman" size=3>Cocodrilos: Rentabilidad o Desaparición</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>”. Centrándose en la enorme población de esta especie que hay en el Río Tárcoles nos habla de los jugosos beneficios económicos que reportan tanto por el turismo como por la venta de su piel para elaborar bolsos e incluso zapatos de marcas archiconocidas. Lamentablemente, debido a la caza ilegal y a la desaparición de su hábitat, se están viendo diezmados cada vez más. Como veis esto es usual en todos los animales de los que he ido hablando por el momento y de otros muchos (centenares) que ni he mencionado. Una vez más la acción del hombre ha servido para provocar la desaparición de un gran número de especies. Ojalá esta desastrosa tendencia se detenga algún día. Pero, ¿no será ya demasiado tarde?</FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>El río Tárcoles, sobre todo próximo a su desembocadura, es un destino turístico bastante interesante. Por lo que he podido averiguar, organizan excursiones en barcas que navegan entre manglares y cocodrilos. Junto a Corcovado, esta zona tiene el privilegio de ver volar todavía al Guacamayo Escarlata, más conocido en Costa Rica como “Lapa Roja”. Un ave pintoresca que ha visto disminuida su población a pasos agigantados cuando hasta hace bien poco era visible en prácticamente todo el país. Yo en esta ocasión no tuve esa suerte. Habría que esperar a ver lo que sucedería en el Parque Nacional Corcovado, si es que “el coche” no lo impedía antes. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>De nuevo en el coche, continuamos nuestro camino hacia Quepos por un paisaje caracterizado por incalculables hectáreas cubiertas de palmerales. A ambos lados de la carretera puede haber millones de esbeltas palmeras que dibujan un horizonte tropical. En varias ocasiones tuvimos que cruzar como pudimos una serie de puentes de hierro que parecen de todo menos “seguros”. Es un milagro que no se caigan después de ver la cantidad de camiones y turismos que lo cruzan diariamente. Los segundos dedicados a pasar sobre ellos son algo tensos, sobre todo si miras abajo. Incluso se tambalean dando visos de su fragilidad. Sólo imaginar los cocodrilos relamiéndose le pone a uno nervioso. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Minutos antes de mediodía arribamos a la ciudad de Quepos, desposeída de todo encanto y cuyo único interés estriba en la gran cantidad de ofertas destinadas para los turistas que quieren pasar unos días en las playas aledañas o visitar el Parque Nacional Manuel Antonio, a siete kilómetros de allí. El alojamiento y los restaurantes son menos costosos en Quepos, y es por ello, que reúne la atracción de turistas. Como ciudad no vale nada, caótica, llena de coches y sin ningún edificio que valga la pena admirar. Prácticamente está compuesto de casas bajas, como la mayoría de las urbes costarricenses. Pero tiene aeropuerto, tiendas, bares de comida rápida, terminal de autobuses, compañías de alquiler de vehículos, hostales, y otros condicionantes hechos por y para el turismo. Suficientes razones del crecimiento de esta ciudad que recibe su nombre de la tribu indígena de los quepoas.<SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </SPAN>Hoy en día, artículos de revista y guías de viaje la denominan con “La Puerta a Manuel Antonio”.<BR style="mso-special-character: line-break"><BR style="mso-special-character: line-break"></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Nosotros nos dirigíamos a la </FONT><A href="http://www.elparaisoschool.com/"><FONT face="Times New Roman" size=3>Escuela de español “El Paraíso”</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> , por lo que cogimos la carretera que va a Manuel Antonio. A menos de un kilómetro de la propia ciudad de Quepos, en plena cuesta y a la derecha dejamos nuestro vehículo porque habíamos llegado por fin al centro de estudios. Este lugar inmerso prácticamente en zona boscosa tiene habitaciones y kioskos al aire libre habilitados para que los alumnos reciban clases de español. Al estar en temporada baja de estudiantes, Pedro, el responsable de la escuela en Quepos (ya que también hay otro centro en Bocas del Toro, Panamá), nos había ofrecido hospedaje en uno de los cuartos para que pasáramos la noche o el tiempo que hiciera falta antes de marcharnos a Corcovado. Su amistad tanto con Inti como con sus tíos nos venía de perlas para “montar el campamento” allí sin dejarnos un solo euro. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Nos bajamos del coche y encontramos la escuela totalmente vacía, exceptuando un vigilante de seguridad que preguntó por nuestra presencia allí. Le explicamos que veníamos de parte del Director de la Escuela, pero que nos habíamos adelantado un día antes previsto. Nos miró con cara de extrañeza y desconfianza. No se creía ni papa nada de lo que le habíamos contado. Le insistimos pero no había forma alguna de convencerle de la realidad. Pedimos llamar por teléfono a Pedro y hablar con él pero nos soltó que la oficina estaba cerrada y no podíamos por tanto utilizar el aparato. Tuve que ser yo el que abriera la ventana y acercara el teléfono para que Inti pudiera llamar. No le hizo ninguna gracia pero cuando se logró contactar con él, bajó la cabeza y se dio cuenta que había desconfiado más de la cuenta. También hay que decir en su defensa que tenía razones suficientes para ello, ya que en ese momento es él la persona responsable en que allí no suceda nada. Y al parecer, a un compañero suyo, con la excusa de “conozco al jefe”, le maniataron y terminaron desvalijando otro centro. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Pedro iba a estar ocupado hasta la tarde por lo que le pidió al vigilante que pudiéramos dejar las cosas en una habitación y pasáramos el rato allí hasta que él o su ayudante Serafín llegara. Así que sacamos algunas cosas del coche (lo justo) para estar “protegidos” de los ladrones, que tenían a su disposición un Terios sin cristal trasero, y descansamos un rato en el cuartito con cocina, baño, televisión y ventilador que tan amablemente habían dispuesto para nosotros. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Inti estuvo largo rato hablando con talleres, con la compañía que nos alquiló el coche, y las cosas no pintaron demasiado bien. Al parecer no había repuesto de lunas traseras en Quepos. Como mucho podía haberlas en San José. Una de las encargadas de Expedition&nbsp;Car Rental&nbsp;dijo que por la mañana temprano nos haría llegar el cristal con una persona que nos lo instalara. No habló de precios y se comprometió a hacernos llegar todos los movimientos que se fueran dando. Le habíamos contando nuestros objetivos y no podíamos detener el viaje <I style="mso-bidi-font-style: normal">sine die</I> por ese tema. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Yo particularmente no confiaba en absoluto en que las cosas fueran tan fáciles, y ya como mínimo, debíamos estar un par de días en Quepos. El que restaba y otro más. Mi corazonada era tremendamente negativa y eso influyó en parte en mi carácter. Soy una persona que le gusta tener todo atado y cumplir a rajatabla los planes establecidos, que para algo se llevan a cabo. También es cierto que íbamos bien de tiempo y que no iba a pasar absolutamente nada si esperábamos un día más antes de ir a Corcovado. Tendríamos tiempo visitar el Parque Nacional Manuel Antonio, que aunque a Inti no le gustaba nada, podía ser una buena opción para pasar el día, ya que se podía compaginar naturaleza y playa perfectamente. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Pero yo estaba seguro de que no íbamos a tener la luna puesta al día siguiente. Y entonces ya no serían dos días en Quepos, serían más. Y eso sí que no era en absoluto positivo porque perjudicaría tremendamente nuestro viaje. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>A pesar de mi desconfianza en tener una solución en tan poco tiempo, no podíamos hacer más que esperar acontecimientos. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Afortunadamente echaban en directo el partido Real Madrid-Sevilla, y como madridista que soy, tuve dos horas de total evasión. Era un encuentro de máximo nivel donde ambos equipos se jugaban el título de liga, competición a la que restaban 6 jornadas. Yo que soy socio del Madrid había dejado mi abono a mi amigo Julián, que de seguro lo pasó en grande en el Bernabéu. Pero estas cosas tiene la globalización y las comunicaciones, que a 8000 kilómetros del Paseo de la Castellana (Madrid) estaba viendo yo también el partido en directo a la par que almorzábamos pollo frito que habíamos encargado a un restaurante de comidas a domicilio. Como en todos los encuentros del conjunto dirigido por Fabio Capello, hubo sufrimiento hasta el final. Comenzamos perdiendo pero la genialidad de Guti y el oportunismo del holandés Ruud Van Nistelrooy nos dieron una victoria, que acabaría siendo vital para lograr ser campeones de liga cuatro años después.<SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </SPAN>Y a mí me sirvió para darme un granito de optimismo que me durara unas horas, aunque no las suficientes. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Después del partido y de tomarnos un descansito llegó Serafín, el ayudante de Pedro en el Centro de Enseñanza. Prácticamente en edad de jubilación (si es que no lo estaba ya) era “el hombre para todo” en la Escuela. Y lo demostró en el tiempo que compartimos con él, ya que nos ayudó enormemente. Tanto que sin su auxilio, las cosas hubieran cambiado para mal. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Cuando le comentamos a Serafín el desaguisado, dejó claro que él se marcharía a donde hiciera falta sin la luna del coche. Pero que si a Inti no le daba confianza irse sin más y arriesgarse a que ocurriera algo peor,&nbsp;lo entendía perfectamente. Entonces sacó cinta aislante además de unos plásticos y formó una ventana improvisada que daba el pego, y lo más importante, protegía al vehículo de la lluvia (que en esa época era diaria). Nuestro McGiver particular, al escuchar nuestros planes para el día siguiente para cuando“nos instalaran la luna” (supuestamente) nos echó a ambos una jarra de agua fría (en sentido figurado, aunque con el calor que hacía no hubiera venido mal aplicar la literalidad a la frase). La razón: <B style="mso-bidi-font-weight: normal">El Parque Nacional Manuel Antonio cierra los lunes</B>. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><BR><FONT face="Times New Roman" size=3>Se nos cayó el alma a los pies porque cuando nos dio la noticia eran las tres. Y <B style="mso-bidi-font-weight: normal">el Parque lo cierran al público a las cuatro</B>. En resumen, íbamos a estar dos días allí y no íbamos a poder ver Manuel Antonio. Pero como no queríamos rendirnos, decidimos coger el coche e ir a hablar con los vigilantes por si nos podían hacer un favor y dejarnos entrar un rato. Durante el trayecto&nbsp;escuchamos ruidos extraños en el coche pero tampoco le dimos demasiada importancia. Quedamos en que cuando pudiera Serafín, le echara un vistazo porque es un experto en coches (y en todo lo que tenga motor...). </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Los cinco minutos escasos que separan la Escuela del Parque me sirvieron de mucho para comprender que la zona se había convertido en algo así como Marbella. Hoteles de lujo en primera línea de playa, discotecas, clubes de alterne, multitud de gringos en plan surferos… La construcción había ido restando hectáreas a un lugar que en un día no muy lejano debió ser absolutamente paradisíaco. Con razón el PN. Manuel Antonio era el segundo de menores dimensiones de toda Costa Rica.&nbsp;Pero posiblemente uno de los más visitados. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Ese no era el país que había visto hasta el momento, ni mucho menos. Ahí si que el marketing y el negocio del ladrillo han dado un buen mordisco a la Naturaleza tanto en la selva como en la costa. Lamentablemente el desarrollo sostenible y el ecoturismo del que habíamos hablado en otra ocasión no ha tenido trascendencia en la región. Quepos y Manuel Antonio habían perdido prácticamente esa personalidad que un día les caracterizó. Antes era inaccesible y con un paisaje sin igual. Ahora no queda ni la décima parte de todo eso… </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Al parecer en esa carretera que va de Quepos a Manuel Antonio se forman unos atascos diarios realmente impresionantes. Es mucha gente la que quiere ir tanto al Parque como a las playas públicas, y eso se nota. Pero a esas horas a las que íbamos nosotros, no sufrimos los efectos del tráfico. A 500 metros de la entrada al PN Manuel Antonio tuvimos que dejar que estacionara el vehículo un aparcacoches mientras nosotros marchamos raudos y veloces hacia nuestro objetivo. Había mucha gente en tanto en la playa como en el Paseo comprando regalos en forma de souvenirs a precios elevados. Eso es tienen los sitios turísticos por excelencia, que sangran al turista lo que no está en los escritos. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Mi primera imagen de Manuel Antonio fue la de su primera Playa (Espadilla), comunicada de forma visible a la segunda (Espadilla Sur). La arena es mucho más clara que las que habíamos visto en el Pacífico Norte aunque el mar es igual de bravo. La panorámica sin gente es impresionante, aunque estoy seguro que no debe ser igual con cientos de turistas yendo de un lado para el otro. <BR style="mso-special-character: line-break"><BR style="mso-special-character: line-break"></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>El PN Manuel Antonio es una conjunción sublime a la vez que reducida de selva tropical, playas de ensueño, salientes rocosos, islitas minúsculas e incluso manglares. En su interior conviven numerosas especies vegetales (guácimo colorado, ceiba, manzanillo, etc.) y animales (coatíes, monos, agutíes, perezosos de 3 dedos, armadillos, mapaches, pelícanos, etc.). </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Los monos son realmente los protagonistas puesto que se dejan querer por los turistas por un interés meramente alimenticio, ya que, a pesar de estar prohibido, dan de comer a los animales. En el Parque se encuentran 3 de las cuatro clases de monos existentes en Costa Rica. El mono aullador, que como sabéis es más audible que visible, el mono cariblanca (el más numeroso) y el mono tití, en peligro de extinción. Manuel Antonio es de los pocos lugares del país en que se pueden encontrar estos últimos, que han visto diezmada su población por la disminución de su hábitat y por su utilización en ferias y espectáculos. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Se tiende a que terminen desapareciendo del Parque en no demasiados años. Al estar rodeado de lugares poblados, los animales no pueden salir prácticamente de allí. Esto es muy negativo en lo que a reproducción se refiere por el mero hecho de que cada vez hay menos variedad genética. Es decir, al no poder cometer grandes desplazamientos, se tienen hijos entre grupos muy reducidos, lo que provoca que sean prácticamente todos “de la misma sangre”. Y eso conlleva un progresivo deterioro de la especie. Si le unimos al aumento de las enfermedades debido a la comida que los turistas les proporcionan, la cosa pinta aún peor. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>En los últimos años se están tomando medidas para evitar que el ecosistema del Parque sufra demasiado, y por ello se está acotando el número de visitantes (aunque siguen siendo demasiados) y se ha emitido una Ley que prohíbe la entrada al mismo cada lunes. Así que hay que tener en cuenta este dato para no llevarse sorpresas como nos ocurrió a nosotros. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>A Inti, aunque le parecía bonito el Parque, no le satisfacía en exceso por la gran cantidad de turistas que allí uno se puede encontrar. La gracia de caminar por la selva está en ir prácticamente solos, en silencio,<SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</SPAN>tener la posibilidad de encontrarse animales haciendo su vida cotidiana e incluso poderlos fotografiar si es menester. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Pero desgraciadamente en Manuel Antonio esto es bastante difícil debido a que lo visitan cientos de personas diariamente. Se puede dar la posibilidad de que haya 20 ó 30 personas fotografiando al mismo mono… </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Eso me recuerda mucho al Zoo… y no es la idea preconcebida que tengo de “ver Naturaleza”. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">Los de la Puerta de entrada apenas nos dejaron dar unos pasos en la playa para tomar unas fotografías ya que los trabajadores del Parque ya estaban largando a los turistas. Les rogamos que nos permitieran entrar un rato pero no hubo manera de convencerles. <I style="mso-bidi-font-style: normal">¡Qué mala suerte!</I> me dije a mí mismo una y otra vez. Me daba una rabia tremenda no poder recorrer Manuel Antonio, sobre todo, quedándome a las puertas de hacerlo. Estar dos días allí y no poder visitar ni tan siquiera el Parque es tener muy mala pata.<SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </SPAN></FONT></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Estuve un tanto cabreado y decepcionado porque si hubiéramos sabido antes que cerraba los lunes, se podría haber ido directamente al Parque y no nos hubiéramos quedado en la Escuela perdiendo el tiempo.</FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Ni el precioso atardecer que observamos sentados en la arena me animó lo suficiente. Es normal que en un viaje haya momentos de bajón por tonterías. En nuestro caso, Inti y yo éramos dos vasos comunicantes. Me explico, cuando uno no estaba muy alegre, el otro le sacaba su lado más optimista. Si por la mañana era yo el que daba ánimos y esperanzas a Inti, por la tarde era él quien confiaba que las cosas iban a salir bien. Aún así nos acordamos de “la noche de los cristales rotos” durante mucho tiempo… </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>No estábamos tampoco muy alegres para hacer demasiado así que volvimos a la Escuela donde nos esperaba Pedro, al que por fin tuve el honor de conocer y de agradecerle que nos hubiera cedido una habitación. Pedro salió de su Colombia natal hace ya muchos años y después de trabajar mucho y valorar su futuro, decidió poner en marcha en Costa Rica “</FONT><A href="http://www.elparaisoschool.com/"><FONT face="Times New Roman" size=3>La Escuela El Paraíso</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>”. Compró un excelente terreno en Quepos y dedicó un enorme esfuerzo en montar el centro. Actualmente es un lugar de referencia en el país en lo que a aprendizaje de español se refiere, y han abierto otra escuela en la ciudad panameña de Bocas del Toro. En el momento de nuestra visita estaba a la espera de que el Instituto Cervantes le permitiera que sus alumnos realizaran el examen DELE, que para que nos entendamos, otorga el título “más oficial” en lo que a lengua española se refiere.</FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Pues si no había hecho ya demasiado por nosotros, decidió que nos mudáramos a un apartamento mucho más amplio. Recogimos las cosas y fuimos con él. Nos quedamos de piedra cuando vimos la “pedazo de choza” en la que nos iba a permitir pasar el tiempo que hiciera falta. Enorme, con un gigantesco salón con televisión por cable y aire acondicionado. Y no había una sola habitación. Eran dos de las que disponíamos. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Allí pasamos las horas viendo en la tele todo tipo de programas porque desde el momento en que nos metimos en el apartamento, comenzó a caer una tormenta que parecía traer el Diluvio Universal. Antes de cenar hicimos una pausa para charlar con Pedro, al que le pedimos que nos sugiriera algo para el día siguiente mientras esperábamos a que nos pusieran en el coche un cristal nuevo y reluciente. Nuestras serias caras se tornaron en sonrientes cuando prometió llamar a un amigo suyo que podría llevarnos a hacer snorkelling y a ver delfines desde su lancha. Esa persona llevaba una agencia de buceo que tiene mucha demanda por parte de los turistas. <BR><BR>Pedro nos alegró bastante el final de la jornada porque podíamos tener un día "movidito" y no muerto como temíamos. Si ya nos solucionaban nuestro problema, podía salir todo perfecto... </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Pedimos unas pizzas y estuvimos hasta las tantas viendo películas, videos musicales e incluso algún documental. Después del trasiego de los últimos días no nos vino nada mal "perrear" durante unas horas. Nos tumbamos en el suelo con las almohadas y nos quedamos medio dormidos. Yo pasé de ahí directo a la cama donde no tardé en alcanzar el séptimo sueño sin sentir los muchos ruidos procedentes de ranitas "dink" (así es como suena su croar)... </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Estábamos "atrapados" en Manuel Antonio, pero por unas horas nuestras sensaciones negativas habían cambiado. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>José Miguel Redondo (Sele)</FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3><EM><A href="http://www.elrincondesele.com/" target=_self>El Rincón de Sele</A></EM></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P></p>
]]>
</content:encoded>
</item>
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<title>Tarantulas a la luz de la Luna</title>
<link>http://www.travbuddy.com/travel-blogs/6454/El-da-que-cruc-el-charco-por-primera-vez-Alajuela-1</link>
<pubDate>Fri, 03 Jul 2009 07:00:18 PST</pubDate>
<description>Este juego de palabras con el que he titulado este capítulo resume parte de lo que protagonizó nuestro segundo día en Monteverde. Quizá no fue ta&amp;hellip;</description>
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<![CDATA[
<p><a href="http://www.travbuddy.com/Monteverde-travel-guide-1309783">Monteverde, Costa Rica></a>, May 05, 2007</p>
<p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Este juego de palabras con el que he titulado este capítulo resume parte de lo que protagonizó nuestro segundo día en Monteverde. Quizá no fue tan frenético como </FONT><A href="http://www.travbuddy.com/travel-blogs/6454/Monteverde-Aventura-en-altura-Monteverde-7"><FONT face="Times New Roman" color=#800080 size=3>el anterior</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>, pero sí lo suficientemente para recordarlo durante mucho tiempo. Podía haber utilizado otros términos como Cataratas, Perezosos, Caballos…porque también son de vital importancia en el relato, pero estoy seguro de que comprenderéis su sentido al finalizar la lectura de lo que sucedió aquel cinco de mayo de 2007. <BR><BR>La noche había sido movidita, sobre todo por mi parte. Después las muchas arañas e insectos de la Exposición “Joyas del Bosque Nuboso” que tuvimos la ocasión de ver con Albert en </FONT><A href="http://www.selvatura.com/espanol/index.html"><FONT face="Times New Roman" color=#800080 size=3>Selvatura Park</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>, me obsesioné un poco con la posibilidad de que nos entrara algún bicho en la habitación. Me acordé de esos dos escorpiones en la cama de nuestro amigo Walter del </FONT><A href="http://www.rinconcitolodge.com/"><FONT face="Times New Roman" size=3>Rinconcito Lodge</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> y de las arañitas que vimos con él, y me entró algo de miedo, lo reconozco. Son cosas que me dieron por pensar en la noche cuando me costó conciliar el sueño. Pero el temor arácnido pasó a ser más que un hecho cuando comencé a escuchar sonidos que parecían los de un bicho paseándose por la habitación. Se oía perfecta y claramente algo en el suelo que se movía con velocidad, golpeando con sus patas o con lo que fuera el suelo en el que se apoyaban nuestras camas. En principio parecía venir de la puerta, por lo que estaba lo suficientemente alejado de donde estaba yo. Pero al cabo de un rato el sonidito se fue haciendo más audible porque “la cosa” fue acercándose al lugar donde yo estaba durmiendo. Volvieron a venirme a la mente esas imágenes de arañas peludas, de mantis religiosas o de escorpiones con el aguijón listo para atacar. Como tampoco quería encender la luz para no despertar a Inti, que encontraba en el séptimo sueño, agarré mi teléfono móvil y lo encendí para iluminar el suelo desde mi cama. En ese mismo momento el ruido del bicho fue a más. Parecía nervioso con la luz porque se movía más rápidamente. No conseguí ver nada claro. No tenía ni la más remota idea de lo que se trataba. En ese momento se me cayó el edredón al suelo y no pasaron ni tres segundos que noté algo en mi brazo que me hizo dar un respingo, soltar un grito e incluso tirar el móvil inconscientemente hacia la cabeza de Inti, que se llevó un buen susto. <BR><BR>Encendí la luz y no logré ver absolutamente nada, pero lo había sentido totalmente y estaba seguro de que “algo” se me había subido encima. Le conté a mi amigo lo que había pasado y ya directamente le puse nombre “al bicho”. <I style="mso-bidi-font-style: normal">Tiene que ser una araña. Llevo un buen rato escuchándola caminar por la habitación</I>,<SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </SPAN>le dije. Él, en vez de descojonarse de risa como pensaba, se lo tomó en serio y nos pusimos a revisar palmo a palmo la habitación en busca del huésped. No hubo resquicio que se escapara a nuestra escrupulosa inspección. Inti, que aunque pensaba que podía ser un bicho inofensivo, no quería dejar nada al azar porque no es extraño que algo más peligroso se cuele en una habitación. Estábamos en Costa Rica, el paraíso de los insectos de todos los colores y tamaños… </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">Pero de repente llegó la sentencia de lo que en realidad había sucedido. Miré a la pared y no había una araña, ni una mantis, ni tan siquiera un escorpión… Era una polilla enorme que había ocasionado el ruido con el movimiento de sus alas en el suelo. Con razón me había asustado, aunque reconozco que me dio algo de vergüenza haberme sobresaltado tanto por algo tan inofensivo como una simple polilla. Era enormemente fea así que Inti la cogió cuidadosamente y antes de soltarla a la calle me dijo “<I style="mso-bidi-font-style: normal">Mírala, tiene unos Ocelos preciosos</I>”.<SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </SPAN>Los Ocelos son más o menos las manchas de las alas, normalmente circulares. En ese momento no pude decirle otra cosa distinta a “<I style="mso-bidi-font-style: normal">Tío, estás loco. ¿Qué coño son los ocelos?</I>”<SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </SPAN></FONT></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Me metí en la cama y a pesar del sobresalto y el desvele, dormí profundamente hasta la mañana en que Marcelo nos preparó un desayuno riquísimo. Teníamos planificado el día a grandes rasgos y debíamos estar listos pronto porque las Cataratas Viento Fresco (</FONT><A href="http://www.vientofresco.net/"><FONT face="Times New Roman" size=3>Viento Fresco Waterfalls</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>) estaban algo lejos de donde nosotros nos encontrábamos. <BR><BR>Inti se cachondeó de mi susto nocturno contándoselo a todo el que se le cruzaba por delante. Y yo reconozco que era el primero que me reía. Me veía encima de la cama gritando como un loco y lanzando el móvil a varios metros… Vaya show. <BR><BR>El perezoso que vimos el día anterior en un árbol próximo al Hotel apenas había variado un ápice su postura. Seguía hecho una bola aunque quizá se podía distinguir mejor las distintas partes de su cuerpo. Todo esto era posible observarlo con prismáticos o con el zoom de la cámara de fotos porque se encontraba a tanta altura que sería fácil pasar desapercibido. Yo le había pedido tanto a Marcelo como a su hermano Jose que si le veían moverse o descender del árbol me avisaran. Estaba deseando retratar un Perezoso porque es un animal que me encanta. Era una de mis cuentas pendientes y deseaba tener uno bien cerca. Pero tal como veía la película, era algo complicado debido a su mínima actividad cotidiana y a la costumbre que tienen a quedarse agazapado en lo más alto de los árboles (preferentemente en los Guarumos). Según los dueños del </FONT><A href="http://www.monteverderusticlodge.com/"><FONT face="Times New Roman" color=#800080 size=3>Rustic Lodge</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>, teníamos muchas posibilidades de éxito al respecto en el lugar al que nos dirigíamos. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Para llegar a las Cataratas Viento Fresco hay que descender por la carretera a Tilarán como si fuéramos de nuevo hacia el Volcán Arenal. Es más, es el camino utilizado por las agencias para transportar a los turistas desde allí hasta Monteverde. Pero no es necesario llegar a la misma Tilarán, porque el desvío a Viento Fresco se encuentra a unos once kilómetros antes de llegar a esta localidad. Allí nos esperarían los responsables y guías del lugar, quienes nos llevarían a ver los espléndidos Saltos de agua que van sorprendiendo al visitante en un recorrido tanto a pie como a caballo. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Así que cogimos la mochila y las cámaras además de un par de botellas de agua e iniciamos un viaje de una hora en el que fue desapareciendo paulatinamente el colorido y la frondosidad del bosque nuboso y el paisaje pasó a ser más típico de montaña, aunque con numerosos pastizales y fincas con numerosas cabezas de ganado, principalmente cebús. La carretera estaba en un estado penoso, llena de baches y charcos en los que un vehículo normal perecería sin remedio alguno. Afortunadamente sirve de medida disuasoria para evitar que los autobuses repletos de turistas devasten el paraíso natural presente en Monteverde. La población de esta zona ha luchado siempre por evitar la construcción de una carretera asfaltada y así preservar los bosques de oleadas de gente. Cuanta más haya, más infraestructuras son necesarias. Y esto va indisolublemente unido a los ruidos, la contaminación y el consiguiente empobrecimiento del medio ambiente. Así que si uno lo piensa es mejor que las carreteras sigan siendo malas. El que quiera llegar lo hará, pero se evitarán masificaciones dañinas como ha sucedido en otros lugares como Manuel Antonio. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Llegamos a la entrada de Viento Fresco algo más tarde de las diez de la mañana. Muy atentos nos recibieron las personas que allí estaban y en pocos minutos ya habíamos elegido nuestros respectivos caballos porque la idea era hacer el recorrido parte a pie y parte al trote. El extensísimo terreno es propiedad de varios hermanos, aunque nosotros conocimos tan sólo a Orlando y Olman. Este último fue la persona que nos guiaría a través de los senderos para mostrarnos las esbeltas cascadas y quien sabe si algún animal que estuviera merodeando por allí. Yo le insistí en el gran interés que tenía de toparme de cerca con un perezoso. Olman tomó nota y prácticamente me aseguró fortuna al respecto. Conoce el terreno como la palma de su mano y sabe por dónde andan unos y otros. <I style="mso-bidi-font-style: normal">Te tomo la palabra</I> ��" le dije sonriente mientras me subía al </FONT><A href="http://s3.amazonaws.com/travbuddy/6074_11800425996980_thumb.jpg"><FONT face="Times New Roman" size=3>precioso caballo</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> que había podido escoger. De nuevo Inti y yo en plan Jinetes como </FONT><A href="http://www.travbuddy.com/travel-blogs/6454/Jinetes-en-El-Rincn-de-la-Vieja-Guanacaste-4"><FONT face="Times New Roman" color=#800080 size=3>aquel día del Rincón de la Vieja</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> en que nos salieron agujetas hasta en las propias agujetas. Aquí al menos éramos conscientes de que el recorrido iba a ser mucho más corto, y además alternaríamos los caballos con caminatas a pie. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Son cinco las grandes cascadas con las que cuenta el lugar. Nosotros estaríamos en cuatro, aunque la quinta es visible desde la última ya que tan sólo está a 75 metros. Sus nombres son los siguientes: Serena, Escondida, Arco Iris, Tobogán y La Roca. Todas diferentes, más o menos espectaculares pero muy bellas y sobre todo aptas para darse un chapuzón. Aviso para navegantes: Hay que llevarse bañador. <BR><BR>Iniciamos el recorrido y no hizo falta mucho tiempo para toparnos con un coatí de nariz blanca (nombre científico <I style="mso-bidi-font-style: normal">Nasua narica</I>, conocido allí como pizote) que rápidamente se subió a un árbol en cuanto sintió nuestra presencia (y la de los dos perros que nos acompañaban). Yo apenas le pude ver bien. Tan sólo pude observar lo veloz que fue al encaramarse en lo más alto de un árbol. Este animal perteneciente a la familia de los mapaches tiene amplia presencia en países de Centro América y de América del Sur. Habita sobre todo en bosques y zonas de matorrales, aunque no es descartable encontrárselos en lugares mucho más secos. Es similar a los mapaches aunque les diferencia su color (principalmente marrones) y su hocico alargado y flexible que le permite alimentarse de los insectos que se esconden el suelo de los bosques. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>A Inti le sorprendió que fuera el primero que viera porque según él, Costa Rica está lleno de pizotes (el contagio del acento con la gente local le hacía decir “<I style="mso-bidi-font-style: normal">pisotes</I>” comiéndose la zeta por arte de magia). Yo esperaba que tuviera razón porque pasó tan rápido que no dio tiempo ni a hacerle una simple fotografía. <BR><BR>Unos metros más adelante Olman nos pidió que bajáramos de los caballos y que continuáramos a pie. Para llegar a la primera cascada, de nombre “Serena” debíamos bajar una pendiente agachando la cabeza para no darnos con las ramas de los árboles. Éste iba mirando muy detenidamente los árboles en los que suele haber perezosos. Le costó un rato pero llegamos a ver a un par de ejemplares en una posición idéntica al del </FONT><A href="http://www.monteverderusticlodge.com/"><FONT face="Times New Roman" color=#800080 size=3>Rustic Lodge</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>, es decir, muy poco diferenciables ante la cámara. En otras palabras, meras “bolas de pelo” que si a uno le dicen que son nidos de cigüeña se lo cree. <BR><BR>Pero él estaba seguro de que íbamos a tener lo que buscábamos. Incluso los perros parecían haberse puesto de acuerdo porque rastreaban cada palmo por el que pasaban. Les atraen mucho otros animales y en cuanto se cruzan con alguno van corriendo detrás suyo. Y con los de los árboles, se quedan petrificados mirándoles. La verdad es que son expertos en detectar todo bicho viviente en el campo, y eso es de mucha utilidad para los guías y visitantes de </FONT><A href="http://www.vientofresco.net/"><FONT face="Times New Roman" size=3>Viento Fresco</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>. <BR><BR style="mso-special-character: line-break"><BR style="mso-special-character: line-break"></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Yo fui agarrándome de rama en rama para evitar caídas en una pendiente cada vez más pronunciada. Nuestro guía y sus perros los primeros, Inti en medio y yo atrás sin disminuir un ápice mi atención encaminada a que no se nos escapara ningún animal. <BR><BR style="mso-special-character: line-break"><BR style="mso-special-character: line-break"></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Olman se detuvo ante un árbol de escasa altura y con una sonrisa triunfal nos indicó que acabábamos de encontrar lo que tanto estábamos buscando. Había un perezoso de dos dedos (<EM>Choloepus hoffmani)</EM> comiendo hojas con la tranquilidad pasmosa que le caracteriza. Nuestro astuto guía pidió que nos quedáramos quietos porque iba a conseguir que nuestro pequeño holgazán se cambiara de árbol. No hicieron falta más que dos o tres palmaditas en el tronco para que de repente </FONT><A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=211481"><FONT face="Times New Roman" size=3>su brazo peludo se estirara</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> para enganchar con sus curvadas y afiladas garras la rama de su nuevo objetivo. El corazón me latió a mil por hora al igual que el botón de mi cámara de fotos que no quería perder una sola imagen. Apenas metro y medio nos separaba del simpático animal, que ya había logrado pausada pero firmemente </FONT><A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=148189"><FONT face="Times New Roman" size=3>quedarse agarrado con las extremidades delanteras</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> a la rama. Sin duda es un animal que despierta ternura y no defrauda en absoluto cuando se le tiene en frente y no en una foto. Con su rubio pelaje, el hocico oscuro y sus ojos tan expresivos, dan ganas de llevárselo a casa. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><BR><FONT face="Times New Roman" size=3>Sus lentos movimientos culminaron en la </FONT><A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=148202"><FONT face="Times New Roman" size=3>postura típica</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> en que todos les hemos podido ver en imágenes. Colgado boca abajo ayudado por la fuerza de sus patas y por esas inmensas garras que tan bien le vienen para quedarse sujeto el tiempo que haga falta. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><BR><FONT face="Times New Roman" size=3>En el </FONT><A href="http://www.travbuddy.com/travel-blogs/6454/Monteverde-Aventura-en-altura-Monteverde-7"><FONT face="Times New Roman" color=#800080 size=3>capítulo anterior</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> ya comenté la importancia de esta especie por ser implicados directos en “el abono” natural de los bosques, ya que no se limitan a defecar desde las alturas, sino que lo hacen mediante pequeños hoyos en el suelo más próximo en el árbol en que estén. Como su alimento es principalmente vegetal (comen hojas y semillas), sus excrementos ayudan directa e indirectamente a conservar el bosque. Este proceso lo llevan a cabo generalmente una vez a la semana porque tienen una digestión extremadamente lenta. <BR><BR>Durante minutos no le quitamos ojo al precioso animal porque con seguridad sería la vez que mejor y más cerca tendríamos un ejemplar de esta especie a lo largo del viaje. Y como apenas se mueven, son muy fáciles de retratar. Otra cosa es la dificultad que hay para encontrarse uno en tan buena disposición ante la cámara. Y más en los Perezosos de dos dedos, que desarrollan su actividad preferentemente por la noche. Es por esto que según la teoría es más posible vislumbrar en más ocasiones el de tres dedos que éste, pero reconozco que ese no fue mi caso. Y es que no había manera de encontrarlo por mucho que lo estábamos intentando… </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Dejamos al Perezoso y continuamos nuestra caminata para acercarnos a la primera catarata del trayecto. La cascada conocida como “</FONT><A href="http://s3.amazonaws.com/travbuddy/6074_11800433897864_bigthumb.jpg"><FONT face="Times New Roman" size=3>Serena</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>” tiene una caída de 31 metros y en la poza donde echa constantemente el agua es posible darse un buen baño. Dependiendo de la época (seca o lluviosa) puede llegar a formarse una piscina natural de hasta dos metros de profundidad. La exquisita frescura del lugar, además una decoración verde esmeralda, hacen de ésta una de las más bonitas. Aunque para mi gusto las más espectaculares estaban por llegar. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Desde <I style="mso-bidi-font-style: normal">Serena</I> se va siguiendo un sendero algo más seguro porque ya hay donde agarrarse, algo así como un pasamanos un tanto artesanal pero muy útil. Esto favorece la comodidad de esos turistas que por la edad o por problemas físicos podrían pasarlo peor por no tenerlo. <BR><BR>Hay esparcidas, ya sea en medio del camino o en las propias cataratas, mesas y sillas cubiertas con un tejadillo para poder descansar, tomarse un avituallamiento o simplemente protegerse de las repentinas lluvias tropicales. Y generalmente las tienen en sitios donde las vistas son realmente dignas de admiración. Por ejemplo, en el área de descanso que se encuentra entre “Serena” y “Escondida” (la 2ª catarata) se puede distinguir en la lejanía del monte la cascada llamada “Tobogán”. <BR><BR>”Escondida”, a poco más de 100 metros de la primera catarata, explica su nombre por su aparición repentina e inesperada en el camino. Con una caída de agua menor que “Serena” (20 metros) tiene la particularidad de poseer grutas accesibles para aquellos que quieran penetrar en ellas. Nosotros no lo hicimos por lo que desconozco si su profundidad es escasa o por el contrario apta para espeleólogos. Me inclino más en la primera opción. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>El trayecto a la tercera cascada lo hicimos en más tiempo no sólo por su mayor longitud sino por detenernos, entre otras cosas, ante un ave bastante llamativa conocida en Costa Rica como </FONT><A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=148206"><FONT face="Times New Roman" size=3>Pájaro Bobo</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> (<I style="mso-bidi-font-style: normal">Momotus momota</I>). Nombrada como el “Ave Nacional de Nicaragua” se caracteriza por su larga cola, su pico ligeramente curvado hacia abajo, los colores de su plumaje (cabeza azul, garganta verde-azulada, pecho y abdomen entre oliva y ocre) y el rojo de sus ojos. En muchos sitios a este pájaro se le conoce como Mot-Mot por que es este el sonido que emite al piar (mot-mot, mot-mot). </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Pero este precioso pájaro no fue lo único que atrajo nuestra atención en nuestro camino. Esta vez la sorpresa no vino en forma de imagen sino de bramido en la lejanía del bosque. Por primera vez tenía la ocasión de escuchar en acción a los Monos Aulladores, cuya manada se hacía sentir a varios kilómetros de donde nosotros estábamos. El ruido que emiten es un tanto diferente al que personalmente me imaginaba. No me preguntéis qué era lo que yo me pensaba pero todo lo contrario a lo que surgió entre la maraña del bosque. Más que un aullido parece un rugido o ladrido bastante fuerte que se hace audible a mucha distancia. Haced clic </FONT><A href="http://www.worldwildlife.org/wildplaces/amazon/sounds/hmonk.wav"><FONT face="Times New Roman" size=3>aquí</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> y juzgad por vosotros mismos (Archivo wav bajado de internet para que podáis haceros una idea). Los Monos Aulladores también llamados Congo inflan una cápsula huesuda que les sirve de caja de resonancia, provocando semejante potencia. Son los machos además los que tienen este aparato más desarrollado, y es por ello que se hacen oír más que las hembras. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>La tercera cascada (Arco Iris) destaca por sus más de 75 metros de altura desde los cuales se precipita con gran potencia un agua pura y cristalina en el cual es posible darse un buen baño. Ésta posiblemente la que más me gustó, no solo por su inmensidad sino también porque los alrededores están mejor acondicionados para los turistas que deseen pasar la mañana dándose un buen chapuzón y tomando el sol. Hay vestidores, cuartos de baño, sillas y mesas para comer e incluso agua potable. Lo dicho, es la más idónea para quienes quieran tener una catarata para ellos solos. Cuando Inti, Olman y yo pasamos por allí ya había gente. Llevábamos escuchando “cantar” un buen rato, incluso más que a los propios monos congo, que los pobres incluso llegaban a ser más agradables para nuestros pobres oídos. <BR><BR>Según Olman es más fácil y usual bañarse en esa cascada en la época seca porque cuando se da la lluviosa no hay quien se arrime a ésta por la cantidad de agua y sobre todo por la fuerza con la que cae. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><BR><FONT face="Times New Roman" size=3>Casi 300 metros de sendero en cuesta abajo separa “Arco Iris” del “Tobogán”, la cuarta y última catarata en la que íbamos a estar. Mientras descendíamos el camino en parte empedrado pudimos observar muy a lo lejos la manada de aulladores que se habían dejado sentir un rato antes. Varias figuras negras se estaban trasladando de un árbol a otro ayudándose de su cola prensil. Podía haber fácil diez ejemplares de esta especie tan característica. ¿Dónde estarían los cariblanca, los tití o los araña que me faltaban por ver? <BR>Justo antes de finalizar el camino de descenso me fijé, casi de casualidad, en un enorme reptil apoyado inmóvil en un tronco. Era nada más y nada menos que un </FONT><A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=200675"><FONT face="Times New Roman" size=3>Basilisco</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>. Tenía un aspecto similar al de una iguana, pero las dos crestas sobre su dorso le delataron. Medía algo más de un metro de largo, cola incluida. Esta especie de lagartos son famosos por la capacidad de correr sobre el agua e incluso no son pocas las ocasiones en que hemos podido ver imágenes de éstos en los documentales de National Geographic. Este don se debe (según la </FONT><A href="http://es.wikipedia.org/wiki/Basiliscus"><FONT face="Times New Roman" size=3>Wikipedia</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>) a que <I style="mso-bidi-font-style: normal">“sus patas posteriores están provistas de unos lóbulos dérmicos que funcionan como aletas, los cuales aumentan la superficie de apoyo sobre el agua. Estos son enrollados cuando el animal camina por tierra. Si el animal afronta el peligro, comienza a correr muy rápidamente sobre la superficie de un río o un lago, entonces las aletas de sus pies traseros se abren permitiendo aumentar su superficie de apoyo y así correr sobre el agua. Sin embargo, al decrecer su velocidad, el basilisco se hunde y tiene que nadar del modo normal de cualquier otro lagarto.”</I><BR>Esta capacidad de caminar por las aguas recuerda a uno de los milagros de Jesús contados en los Evangelios, y es por ello que a este reptil se le conoce familiarmente como “Lagarto Jesucristo”. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>La cascada Tobogán, que fue la última que visitamos, no es tan rectilínea y armoniosa como la anterior, aunque es la de mayor tamaño (95 metros). Su nombre se explica nada más verla, ya que el agua se desliza como si de un tobogán de parque acuático se tratara. Hasta en tres ocasiones se rompe la línea recta. Y es por ello que la gente que va a bañarse allí se coloca en la última para darse un pequeño masaje.<BR><BR>Ni a Inti ni a mí nos apeteció meternos al agua. Más bien teníamos algo de hambre, la cual saciamos en el camino de vuelta. En “Arco Iris” estuvimos conversando de forma muy amena con un tico que compartió con nosotros una sandía enorme que nos sentó de fábula. Nos contó anécdotas muy graciosas de sus viajes a los Estados Unidos (Costa Rica y los USA tienen una relación muy estrecha). Sus impresiones cuando vio la nieve por primera vez y el frío que hace en ciudades como Chicago, Boston o Nueva York fueron bastante simpáticas. La conclusión, después de hablar con varios ticos, es que no soportan el más mínimo frío. Para más de uno, estar a menos de 20 grados debe ser malo para la salud. Les invito a pasar el mes de enero en Madrid o en Burgos. A ver qué les parece…<SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </SPAN>Pero vaya, la verdad que me da mucha envidia. Yo soy de los que piensa que debería ser verano todo el año. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Cuando dimos fin a la charla caminamos un par de minutos hasta los caballos, que nos habían acercado para dar la vuelta por otro camino, y así poder ver de forma más completa la vastísima propiedad que tenía la familia. Mi caballo no era muy propenso a dar carreras e iba con bastante parsimonia. Todo lo contrario a “Pájaro”, aquel de 20 años que monté en El Rincón de la Vieja. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>A unos diez minutos de finalizar el recorrido escuchamos bastante cerca los aullidos de los Monos Congo. Sin estar tan lejos como en la ocasión anterior, el ruido que emiten realmente impresiona. Parecía venir de un enorme monstruo escondido detrás de los árboles. A más de uno si le pasa yendo solo se acongoja con total seguridad. Olman nos contó una anécdota curiosa que le sucedió con unos españoles. Un día subió a la oficina una familia con un miedo horrible. Querían marcharse y no continuar con la excursión que habían iniciado sin guías. Y es que contaban que se habían encontrado con “algo monstruoso”… Apuesto a que era uno o varios monos aulladores en pleno alboroto. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Atamos los caballos tras una espléndida mañana recorriendo “Viento Fresco Waterfalls” y decidimos comer allí mismo, ya que disponen de </FONT><A href="http://www.vientofresco.net/doc_espanol/restaurante.html"><FONT face="Times New Roman" size=3>Restaurante</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> con unos precios más que asequibles. Ni Inti ni yo nos complicamos demasiado para elegir y terminamos comiendo hamburguesa con patatas fritas. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Tuvimos un amplio debate sobre el panorama futbolístico en España, tema que debió interesar a todos los allí presentes que aportaron sus impresiones. Al final la comida se convirtió en una amplia tertulia deportiva en la que todos ejercimos de “entrenadores y seleccionadores”. Les encanta el fútbol, tanto el que se practica en su país como el de las grandes ligas europeas. No se pierden un partido… </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>La verdad que todo el mundo allí se portó de cine con nosotros. No sólo Olman y su hermano Orlando, que nos atendieron de forma inmejorable, sino toda la gente que allí estaba y con la que habíamos charlado como buenos amigos. <BR><BR>Pospusimos nuestra marcha por una repentina tormenta. Mientras escampaba aproveché para comprar Café de Monteverde, que allí salía mucho más barato que en el propio Monteverde, donde los turistas lo compran que da gusto. Decía en alguno de los relatos de este “diario” que el café de estar región era posiblemente el más famoso de toda Costa Rica. Las condiciones de crecimiento en un bosque nuboso a más de mil metros de altura lo hacen especial. Son realmente idóneas para lograr una calidad y un sabor que se ha convertido en Patrimonio de los costarricenses, siempre orgullosos de los productos de la tierra. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><BR><FONT face="Times New Roman" size=3>Inti y yo, teníamos planeado de antemano visitar una plantación de café, pero no estábamos muy rumbosos y nos apetecía descansar un rato en el Hotel. Así estaríamos en las mejores condiciones para hacer ese tour nocturno que tantas ganas nos estaba despertando a lo largo del viaje. Aunque total, para estar con el corazón en un puño… </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Así que eso hicimos, nos marchamos a “nuestro” </FONT><A href="http://www.rusticlodgemonteverde.com/"><FONT face="Times New Roman" size=3>Rustic Lodge</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> y nos echamos una siestecilla. Tampoco podíamos dormitar demasiado tiempo porque debíamos quedar con Albert a la salida de su trabajo en </FONT><A href="http://www.selvatura.com/espanol/index.html"><FONT face="Times New Roman" color=#800080 size=3>Selvatura Park</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> e irnos en cuanto anocheciera a algún lugar que él conociera donde poder caminar por el bosque en medio de la noche. <BR><BR>Las seis menos cuarto de la tarde era la hora señalada para buscar a nuestro amigo de Selvatura. Cuando llegamos apenas quedaba luz solar y se estaba dando paso a la oscuridad de una noche prematura y larga. A ambos nos daba la impresión de que estábamos abusando un poco de su confianza, pero él nos repetía una y otra vez que le encantaba estar con nosotros y que disfrutaba mostrando a los demás su visión de la Naturaleza. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Nos habló de su colección de fotos de animales que guardaba en un Pen-Drive y que había tomado él mismo a lo largo de los últimos años. Se había centrado principalmente en los anfibios y reptiles a los que tanta pasión profesa. Como no teníamos prisa alguna nos acercamos a un Cibercafé de Santa Elena y nos mostró detenidamente cada una de las imágenes que había logrado captar. Y sólo puedo decir que eran impresionantes. Tenía de serpientes y lagartos de todo tipo, pero sobre todo me enamoraron las de las Ranitas de Ojos rojos (<I style="mso-bidi-font-style: normal">Agalychnis callidryas</I>), de la que tanto se habla en Costa Rica y que deseaba encontrarme. Tras verla inmortalizada en libros, guías y revistas, tenía como uno de mis objetivos lograr traer a Madrid uno o varios retratos de este anfibio tan peculiar a la vez que fotogénico. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><BR><FONT face="Times New Roman" size=3>Aproveché para mostrarle mi página web (<A href="http://www.elrincondesele.com/" target=_self>El Rincón de Sele</A></FONT><FONT face="Times New Roman" size=3>) y de todos los lugares que le mostré rápidamente en fotos se le quedó uno grabado: La Capela dos Ossos del pequeño pueblo portugués de Campo Mayor. Allí, accesible desde una vivienda hay una capilla realizada por completo con huesos y calaveras. Algunas de las </FONT><A href="http://www.travbuddy.com/travel-blogs/5283/Campo-Maior-Portugal-3"><FONT face="Times New Roman" size=3>imágenes</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> que tomé son realmente espeluznantes y le atrajeron tanto su atención que me pidió que si alguna vez cruzaba el charco para venir a España, le llevara a Portugal para ir a ver ese sitio tan macabro. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><BR><FONT face="Times New Roman" size=3>Nos marchamos del ciber y fuimos a llevar a Albert a la casa donde tenía alquilada una habitación. Tenía que coger linternas para los tres, ya que tanto a Inti como a mí se nos había pasado totalmente por alto cuando salimos del hotel para ir a buscarle. Ya en el coche nos guió por la carretera hasta un camino que se internaba hasta una zona en la que había dos o tres cabañas que servían de preludio al bosque. Nuestro amigo conocía una serie de senderos desde los cuales podríamos adentrarnos lo suficiente para atisbar en la medida de lo posible riquísima fauna nocturna existente en esas latitudes. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">&nbsp;<?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p></o:p></FONT></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Nos dijo que no podía prometernos nada pero que estaba seguro de que algo íbamos a poder ver. Como siempre, en toda ronda al bosque o la selva, la suerte juega un factor de suma importancia. Pero estar allí, escuchando cien mil sonidos difícilmente clasificables, en plena oscuridad, era cuanto menos emocionante. Nosotros podíamos aportar tan sólo nuestro silencio y nuestra perfecta atención a todo lo que nos rodeaba. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">&nbsp;<o:p></o:p></FONT></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Encendimos las linternas y caminamos por uno de los trails o estrechos caminos que se entrelazan en la maraña vegetal que allí como en todo Monteverde es muy abundante. Nuestro primer invitado no tardó en aparecer. A un par de metros de nosotros se presentó inmóvil en un principio un mamífero inconfundible y que tampoco había tenido gusto de haberlo visto anteriormente, de no ser por las fotografías e imágenes de libros, revistas o la red. Un clásico del Continente americano: El Armadillo de Nueve Bandas (<I style="mso-bidi-font-style: normal"><SPAN lang=ES-TRAD style="mso-ansi-language: ES-TRAD; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Dasypus novemcinctus)</SPAN></I><SPAN lang=ES-TRAD style="mso-bidi-font-style: italic; mso-ansi-language: ES-TRAD; mso-bidi-font-size: 10.0pt">. En cuanto se percató de nuestra presencia echó a correr y se escondió en unas zarzas que no estaban lo suficientemente cerradas para esconderse. Es más, paralizado por las luces de las linternas, tuvimos el tiempo para ver detalladamente su armadura de placas óseas que le protege de los depredadores. </SPAN>Este animal de patas cortas y potentes garras es de vida absolutamente nocturna. Se alimenta principalmente de larvas e insectos que excava en el suelo de zonas cálidas, ya que no resiste en absoluto las bajas temperaturas. Su caparazón dividido en bandas articuladas (de ahí su nombre) es algo muy preciado para la venta (totalmente prohibida en algunos países). Una de las utilizaciones más populares a lo largo de la historia ha sido la de elaborar con éstos las cajas de resonancia de los Charangos, instrumentos musicales de cuerda muy populares en América del Sur. Afortunadamente se está sustituyendo por la madera, dadas las restricciones existentes que buscan proteger a este animal. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>También se habla de sus propiedades curativas, entre las que destacan el alivio de las molestias de las embarazadas primerizas, la reducción de inflamaciones y dolores de oído e incluso sorprendentemente la reducción de las varices. No sé cuánto hay de verdad y cuánto hay de superchería popular. Lo que sí se conoce es que el armadillo puede llegar a ser portador de las bacterias que causan la lepra y de protozoos transmisores de la Enfermedad de Chagas. Aún así, es mucha la gente, sobre todo indígenas, los que se alimentan de su carne, que según el que la ha probado, es parecida a la del cerdo. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">&nbsp;<o:p></o:p></FONT></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Para mí fue el primero y el último que tuve ocasión de ver, aunque según Albert, es bastante usual encontrárselos durante las horas nocturnas que utilizan para alimentarse. El resto del día lo pasan descansando en esas madrigueras que escarban con sus afiladas garras. Un animal interesante y de extraña morfología, no cabe duda. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">&nbsp;<o:p></o:p></FONT></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>El armadillo se marchó tras abandonar su normal paralización ocasionada por nuestras luces. La noche había empezado bien para nosotros pero no éste sería el único “animal” que se mostrara ante nosotros. Las protagonistas que dan nombre a este capítulo se hicieron esperar, pero no por el empeño de Albert, que conocía a la perfección los lugares en que se escondían. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">&nbsp;<o:p></o:p></FONT></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Un sinfín de insectos mostraron su actividad reproductiva e incluso alimenticia (Bichos palo, por ejemplo). Otros simplemente pasaron por allí como los escorpiones, algunos de los cuales portaban a sus diminutas crías. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">&nbsp;<o:p></o:p></FONT></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Los mamíferos allí presentes (perezosos, osos hormigueros, mapaches, pizotes, zorros, los propios armadillos) parecían querer ocultarse de nosotros porque no fuimos capaces de encontrarnos con ellos a lo largo de nuestro recorrido. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">&nbsp;<o:p></o:p></FONT></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Yo no me separé un momento de Albert o de Inti, que agudizaban al máximo sus sentidos para no perderse nada. En cualquier momento podía aparecer algo que llamara nuestra atención. Con paso firme y fijándonos muy mucho en las ramas que procurábamos superar sin tocar (nunca se sabe dónde puede aparecer una serpiente...) avanzamos por ese bosque de sonidos infinitos que esconde una gran diversidad de fauna y flora. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">&nbsp;<o:p></o:p></FONT></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Albert hizo que nos detuviéramos y nos pidió que apagáramos nuestras linternas. Sólo él la iba a tener encendida para mostrarnos “una pequeña sorpresa”. Lo de pequeña era mentira, claro. <I>Fijaos en ese agujero</I> • dijo señalando con su luz a una cavidad surgida en la tierra. En ese momento que pareció eterno se me erizó el vello a la vez que mi corazón multiplicó sus latidos. Una enorme tarántula negra con las patas de color naranja nos observó con sus enormes ojos reflectantes. Con un cuerpo de unos 10 cm, sin contar las patas, el animal se mantuvo expectante a nuestro movimiento, que fue cero durante los primeros momentos. Después, cansada de la luz (su gran tamaño nos hacía indicar que era hembra) volvió a su agujero, dejando a la vista un trasero semicircular de un gran tamaño. A mí en ese momento de lo único que tenía ganas era de rascarme porque me entraron cientos de picores “psicológicos” de arañas ficticias que parecían subirse por mis piernas. Cosas de la mente y del miedo... </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Apretando los puños sugerí hacer un </FONT><A href="http://www.youtube.com/watch?v=RYJsgHCoA6o"><FONT face="Times New Roman" size=3>video</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> con mi teléfono móvil, que era el único aparato con el que podía capturar esos arácnidos instantes. Albert cogió un palo estrecho de una rama y provocó la veloz salida de la tarántula, que sin miramientos no dudó en desafiar a lo que se le presentaba a apenas unos centímetros. Recuerdo las repetitivas frases de nuestro amigo tico “<I>acércate más, acércate más</I>” para poder grabar a la enorme e imponente araña peluda a la menor distancia posible. Volvía al agujero y salía de nuevo. Esos fueron los desconcertantes movimientos de un animal que tiene el tamaño de mi mano. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">&nbsp;<o:p></o:p></FONT></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>A lo largo de nuestra caminata no hubo ni una ni dos tarántulas. Fueron tres las que decidieron dejarse ver, siempre cercanas a sus agujeros en los que esperan cualquier movimiento para “salir de caza”. Yo había multiplicado mi atención a la enésima potencia, nunca suficiente para evitar toparse con esta clase de insectos o incluso con las astutas serpientes, que observan sigilosas nuestros pasos en su territorio. Albert se extrañó de no encontrar mucho más...pero es que la “suerte” había querido centrarse en el armadillo del principio y en las peludas tarántulas de sincronizados movimientos. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">&nbsp;<o:p></o:p></FONT></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Las dos horas que invertimos ahí dentro las di por satisfactorias por ayudarme a entender un poco más de la imprevisible naturaleza que se me estaba mostrando paulatinamente. También, por qué no decirlo, me estaba sirviendo para soltar toda la adrenalina del mundo provocada por la emoción e incluso esos miedos que debían desaparecer con el tiempo. Me explico, con el caso de las tarántulas tuve bastante temor, pero a su vez estaba deseoso con encontrarme con más, al igual que con otros animales no caracterizados precisamente por ser mansos. Quería aprender y desactivar esos desasosiegos generados de forma inconsciente. A la Naturaleza hay que respetarla y comprenderla. De nada sirve tenerle miedo. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">&nbsp;<o:p></o:p></FONT></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Regresamos al coche algo cansados por lo que más que sentarnos adecuadamente nos dejamos caer sin más. Llevábamos unos días bastante frenéticos a la vez que agotadores. Inti y yo por el viaje que cumplía aproximadamente una tercera parte. Y el pobre Albert por el trabajo en Selvatura y nuestro abuso de confianza para convertirle en guía nocturno. Como dije en el capítulo anterior, los tres congeniamos a la perfección. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">&nbsp;<o:p></o:p></FONT></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Pero las cosas nunca son perfectas...pensé unos segundos después cuando sucedió algo que afectaría de una forma u otra a los días que nos quedaban por vivir en Costa Rica. Inti dio marcha atrás el vehículo y....crash!!! Una gruesa rama de la que no se había percatado golpeó uno de los ángulos del cristal trasero y lo rompió en pedazos. Los segundos que pasaron tras el crujido del vidrio los recuerdo oscuros, silenciosos y estremecedoramente fastidiosos. Inti no supo cómo reaccionar y lamentó la mala suerte hundiendo su cara apesadumbrada contra el volante. Albert y yo nos miramos sin saber que decir. Bueno sí, pero no es necesario reproducir toda una serie de improperios y maldiciones en contra de la mala fortuna.</FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">&nbsp;<o:p></o:p></FONT></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Los tres salimos a comprobar el desaguisado y supimos cuál había sido esa maldita rama que había agrietado el cristal para dejarlo inútil. El problema no era tan sólo marchar sin luna trasera (que también). El inconveniente radicaba en que el coche era alquilado y con seguro a terceros (ya que el que es a “todo riesgo” relativo hacía subir bastante el presupuesto). Y nos marchábamos a un lugar como Corcovado en el que las poderosas lluvias tropicales podían ocasionarnos más de un problema. En todo caso, el posible desembolso económico era posiblemente un factor suficientemente tremendista para aguarnos la fiesta. Inti estaba derrotado y estuvo callado largo rato sin articular palabra. Se sentía culpable del infortunio y simplemente el susto le había dejado algo tocado. Albert y yo le animamos todo lo que pudimos porque en ese momento las recriminaciones y acusaciones absurdas no servían absolutamente para nada. Es algo que podía habernos sucedido a nosotros y que, por supuesto, en ese caso querríamos todo menos negatividad. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">&nbsp;<o:p></o:p></FONT></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Todos los problemas son relativos, y a excepción de la muerte (que se sepa) tienen solución. Ya pensaríamos algo para el día siguiente... Los lamentos y mea-culpas sólo sirven para ponerse de los nervios y no para elaborar planes optimistas. Una luna rota no merecía tanta decepción y desasosiego. Otra cosa serían las consecuencias, que en ese momento no atisbábamos. Pero ya hablaremos más adelante del lamentable comportamiento de Expedition&nbsp;Car&nbsp;Rental, que aprovecharon la coyuntura para intentar estafarnos. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">&nbsp;<o:p></o:p></FONT></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Al final los tres nos olvidamos de todo por un rato cenando una estupenda pizza y contando historietas la mar de graciosas. Nos dio tiempo a repasar amores, desamores, fracasos, éxitos y objetivos...para tomarnos las cosas con calma y disfrutar de una velada entre amigos, que eso es lo que somos. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">&nbsp;<o:p></o:p></FONT></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">Un poco de optimismo y alegría no nos vino nada mal. Debíamos esperar que lo sucedido no cambiara nuestros planes establecidos de antemano. Las cosas nos estaban yendo lo suficientemente bien para estropearse de raíz por un simple accidente.<SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </SPAN></FONT></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">&nbsp;<o:p></o:p></FONT></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Por cierto, ¿ahora entendéis el juego de palabras del título “Tarántulas a la luz de la luna” ? Es imposible encontrar otro que resuma de mejor manera nuestro último día en Monteverde... </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">&nbsp;<o:p></o:p></FONT></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">José Miguel Redondo (Sele)<BR><EM><A href="http://www.elrincondesele.com/" target=_self>El Rincón de Sele</A></EM></FONT></FONT></P></p>
]]>
</content:encoded>
</item>
<item>
<title>Monteverde: Aventura en altura</title>
<link>http://www.travbuddy.com/travel-blogs/6454/El-da-que-cruc-el-charco-por-primera-vez-Alajuela-1</link>
<pubDate>Fri, 03 Jul 2009 06:56:54 PST</pubDate>
<description>Desayunamos con más ganas de lo normal en Casa del Mar porque el día anterior no habíamos cenado. El último alimento ingerido había sido la enor&amp;hellip;</description>
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<![CDATA[
<p><a href="http://www.travbuddy.com/Monteverde-travel-guide-1309783">Monteverde, Costa Rica></a>, May 04, 2007</p>
<p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Desayunamos con más ganas de lo normal en </FONT><A href="http://www.casadelmarsamara.com/espanol.html"><FONT face="Times New Roman" size=3>Casa del Mar</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> porque el día anterior no habíamos cenado. El último alimento ingerido había sido la enorme pizza suprema en la hora del almuerzo. Es lo que tiene marcharse a una playa solitaria y aislada en busca de tortugas marinas…que se te hace tarde y no queda nada abierto. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Nuestro plan del día consistía en llegar a Monteverde (a poco más de 3 horas desde Sámara) y hacer alguna actividad o excursión en el entorno del enorme Bosque Lluvioso situado en lo alto de la Cordillera de Tilarán. Allí no faltan precisamente cosas que hacer, tanto para los más holgazanes como los para los más aventureros por lo que nuestras opciones eran bastante elevadas. Por muchos es sabido que éste es el lugar de origen del canopy o tirolina, que como ya expliqué, consistía en desplazarse por cables desde lo más alto del bosque (ver capítulo </FONT><A href="http://www.travbuddy.com/travel-blogs/6454/Jinetes-en-El-Rincn-de-la-Vieja-Guanacaste-4"><SPAN style="COLOR: purple"><FONT face="Times New Roman" size=3>“Jinetes en El Rincón de la Vieja”</FONT></SPAN></A><FONT face="Times New Roman" size=3> ). Y nosotros no pensábamos marcharnos de allí sin hacerlo. El canopy es a Monteverde lo que la Torre Eiffel es a París. Ambos están indisolublemente unidos. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Inti y yo no quisimos despedirnos de nuestra “Casa del Mar” sin llevarnos una de sus camisetas de recuerdo, con un diseño algo surfero. Seguro que el bueno de Mateo tuvo algo que ver en este tema. Es uno de los personajes más locos por el Surf que he conocido nunca. Para ellos es una forma de ser, una forma de vivir. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><BR><FONT face="Times New Roman" size=3>Nuestro adiós a Carolina, al propio Mateo e incluso al dueño del Hotel vino acompañado de un más que sincero agradecimiento por su trato amable y cordial. Habían aguantado nuestro problema con las llaves y nos habían prestado en no pocas ocasiones el teléfono de recepción para hacer las gestiones necesarias para recuperarlas. Y sus recomendaciones en torno a Buena Vista y Camaronal fueron realmente positivas tal y como pudisteis comprobar en el </FONT><A href="http://www.travbuddy.com/travel-blogs/6454/Guanacaste-nos-brind-un-da-inolvidable-Samara-6"><SPAN style="COLOR: purple"><FONT face="Times New Roman" size=3>capítulo anterior</FONT></SPAN></A><FONT face="Times New Roman" size=3>. Gracias a ellos las cosas salieron a pedir de boca. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Arrancamos el 4x4 y dejamos atrás la preciosa Sámara para salir de la costa y adentrarnos en la Península de Nicoya con el objetivo de abandonar la misma por el Puente de la Amistad. Por tanto tuvimos que ir hacia Nicoya ciudad, desviarnos a la derecha hasta una aldea llamada Mansión y allí tomar una carretera que va directa a la Interamericana previo paso por el puente mencionado. Todo con la ayuda de un enorme mapa plegable que adquirimos en una gasolinera cercana a Sámara. Aprovecho para recomendar a la gente que vaya a recorrer Costa Rica en coche que tenga el depósito bien lleno antes los desplazamientos porque hay bastantes zonas en las que uno puede no encontrarse una Estación de Servicio en muchos kilómetros. Más vale no fiarse y no terminar en una cuneta pidiendo ayuda. Esto se aplica en mayor grado cuando se vaya a franquear una montaña. Aún Inti recuerda lo mal que lo pasó cuando fue bajando con la reserva al mínimo la Cordillera de Talamanca. Creyó que se quedaba tirado allí mismo. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>De Sámara a Nicoya la carretera es relativamente buena y apta para toda clase de vehículos. Pero el camino de Nicoya a Mansión es realmente lamentable por lo que se recomienda transitarlo con Todoterrenos si es que se quieren mantener con vida las ruedas y amortiguadores del vehículo. <BR><BR>Durante el trayecto pudimos ver un gran número de aldeas minúsculas y aisladas que parecían pertenecer al Fin del Mundo. Mucha gente nos iba observando a nuestro paso con el Terios como si fuéramos extraterrestres. <I style="mso-bidi-font-style: normal">¿Y esta gente que diablos está haciendo por aquí?</I> parecían estar diciéndonos con su gesto. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>El dolor en el pie derecho había aumentado por el mal estado de las heridas y rozaduras. Lo tuve al descubierto durante el viaje, y aproveché a abrir las ventanas a ver si se podían secar por el aire. Me fui fijando desde la ventanilla por si veía una farmacia o similar porque realmente necesitaba gasas, alcohol, agua oxigenada, Betadine o lo que hiciera falta. Sí, un hacha también lo pensé, pero como que era más doloroso. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Salimos del “camino infernal” (los habría más y peores) y tomamos la carretera que llega hasta la Interamericana. Antes de llegar a ésta quisimos detenernos un rato en el Puente de la Amistad, en funcionamiento desde 2003, y que cruza durante 780 metros el Río Tempisque. Construido con la ayuda económica de Taiwan, aún está en el centro de la polémica por la negativa de la numerosa población china que vive en Costa Rica a aceptar “regalos” de lo que ellos no reconocen como Estado. Las vicisitudes entre chinos y taiwaneses vienen ya de largo y llegan incluso a miles de kilómetros de sus fronteras. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Pero para Costa Rica, su realización financiada con fondo extranjero fue algo que supuso una mejora en las infraestructuras de la zona realmente notable. Antes tan sólo se podía cruzar en ferry, y ahora el único motivo de que haya barcos es para poder ofrecer tours a los turistas ansiosos por ver cocodrilos, que al parecer los hay en abundancia. Esa era la razón por la que nosotros nos detuvimos allí, en un enorme parking situado en el margen derecho del puente. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Me bajé del coche y comencé a caminar con una cojera considerable porque cada paso que daba era bastante doloroso por mi sufrido pie tan lleno de rozaduras. Me quedé contemplando el río y reconozco que me pareció ver algunos cocodrilos que en realidad no eran más que maderas y troncos desfilando a través de la corriente. Como en otras ocasiones me engañó el subconsciente. Según Inti es un lugar muy del gusto de estos reptiles, y fue extraño no encontrarnos con ninguno. Aunque me aseguró verlos unos días más tarde en un río por el que pasaríamos al ir hacia Quepos en el que nunca nunca fallan (me estoy refiriendo al Tárcoles). No se equivocaba, pero para contar eso aún falta mucho… </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Volvimos al coche y cruzamos el famoso Puente construido por taiwaneses. Pero unos metros después nos esperaba “una sorpresa” en forma de multa por parte de la policía de circulación. Un individuo mandó detener el coche y nos mostró en un aparato que habíamos sobrepasado la velocidad máxima de 90 kilómetros por hora. Creo recordar que íbamos a 100 pero no pasó desapercibido para el radar puesto por la policía a la salida del puente. Nos dio un papelito para entregar al banco con una cantidad de 10 dólares, aunque antes intentó que se lo pagáramos a él directamente “<I style="mso-bidi-font-style: normal">para ahorrar tener que ir allí</I>”. En otras palabras, buscó un pequeño soborno, pero por ese dinero no nos valía la pena hacerle “ese favor”. <BR><BR>En la mayoría de los países incluido España las multas de velocidad sobrepasan fácilmente los 300 euros, por lo que no nos llevamos ningún berrinche. No digo que compense ir más rápido pero casi. También estamos hablando de una carretera relativamente buena y bien señalizada. Otra cosa es en esas otras llenas de curvas y obstáculos en las que es fácil quedarse tirado. Recordemos que Costa Rica es un país con índices elevadísimos de accidentes de tráfico por lo que toda precaución es poca. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Tomamos la Interamericana para ir hasta Las Juntas, donde debíamos comenzar nuestra escalada a Monteverde por carreteras aún más desastrosas si cabe. Justo en ese momento recibí un SMS de mi hermana Susana donde me adjuntaba una fotografía de mi sobrino recién nacido. Apenas tenía un mes y </FONT><A href="http://filexoom.com/files/2006/12/30/50915/12HORASDEVIDASAMUEL001(27).jpg"><FONT face="Times New Roman" size=3>Samuel</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>, que es como se llama, ya era el centro de atención en mi casa. Y lo echaba de menos al igual que a mi familia, de la que me acordaba muchísimo. Hablaba tanto con mi madre como con mi padre bastante a menudo, a sabiendas del palo “económico” que me iban a dar en la factura del teléfono. Mi hermana me llamó precisamente ese mismo día y pude escuchar la voz de Samuelito, que me dio un alegrón inmenso. Espero ser buen tío y transmitirle mi afición a viajar. Estoy seguro de que me lo llevaré conmigo para descubrir esa porción de mundo que sueño conocer algún día… </FONT></P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Tras los sentimentalismos y ñoñerías propias de un tío primerizo, vuelvo al lugar donde dejé la historia, en plena Interamericana. Apenas recorrimos unos kilómetros de “la cremallera del Continente” porque tuvimos que desviarnos a Las Juntas, donde comenzó el camino del calvario. Sinuosa, tortuosa, llena de curvas, de agujeros y baches… así es como puede definirse a la “carretera” que tomamos para ascender a Monteverde, que como antes<SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </SPAN>he comentado está a una altura considerable en la llamada Cordillera de Tilarán. </FONT></P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Pero la tortuosidad y la sinuosidad, ya conocidas por todos, no son importantes cuando se tiene el privilegio de asistir a unas panorámicas sin igual de un paisaje y muy diferente al de Guanacaste. En unos 60 ó 70 kilómetros habíamos pasado de vegetación puramente tropical, de bajura, a un terreno claramente montañoso, no tan arbolado (eso más arriba, en Monteverde y Santa Elena) y con miles de hectáreas de praderas destinadas al pastoreo. Las nubes se agarraban a los macizos regándolos con su humedad noche y día. Me hubiera creído en Europa a no ser por la pareja de tucanes con que nos topamos a la subida. A uno de ellos “le enganché” en </FONT><A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=147443"><FONT face="Times New Roman" size=3>una foto</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> mirando orgulloso al horizonte y dibujando con su pico una silueta de colores.</FONT></P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman"><FONT size=3>Faltando poco para llegar a nuestro destino nos encontramos con una Pulpería y nos detuvimos con el coche ya que allí podía obtener lo que tanto estaba buscando (algo para curarme el pie). Al término “pulpería” se le da un significado bien distinto al que le podemos dar en España. Si para nosotros es un Restaurante, usualmente gallego, en que sirven pulpo y marisco entre otros alimentos, para Costa Rica y casi todo el Continente americano, es un establecimiento o comercio en el que se venden todo tipo de artículos. Uno allí puede adquirir bebidas, pan, papel higiénico, colonia, tarjetas para llamar por teléfono, tiritas, pilas para el mando a distancia, detergente o una bolsa de patatas fritas. Son pequeños y de mucha tradición. Habitualmente en los pueblos con pocos habitantes son algo más que un centro social y de reunión de los vecinos.<SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </SPAN></FONT></FONT></P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Gasas y alcohol fue lo que compré, aunque también aproveché para hacerme con algunas chucherías (platanitos fritos, ganchitos, kilos…). Respecto al alcohol, debo decir que no era el que venden en farmacias para las heridas. La función del que adquirí iba más encaminada a “limpiar cristales” que a curar heridas. Pero bueno, el alcohol es el alcohol y seguro que no me iba a hacer tanto mal. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Después de nuestro paso por la Pulpería, llegamos por fin a la población de Santa Elena, desde la cual no necesitamos dar demasiadas vueltas para llegar al que sería nuestro Hotel durante los próximos dos días: El </FONT><A href="http://www.monteverderusticlodge.com/es.html"><SPAN style="COLOR: purple"><FONT face="Times New Roman" size=3>Rustic Lodge</FONT></SPAN></A><FONT face="Times New Roman" size=3> (también conocido por “Monteverde Rustic Lodge” o “Rustic Mountain Lodge”). A 5 minutos del centro de Santa Elena, y a menos aún de su campo de fútbol (</FONT><A href="http://www.monteverderusticlodge.com/doc_es/act_ubicacion/mapa.jpg"><FONT face="Times New Roman" size=3>ver mapa</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>) se encuentra este hotel regentado por ticos (cosa extraña hoy en día) y que día a día se está ganando muy buenas críticas y comentarios gracias al buen hacer de éstos. <BR><BR>Parqueamos el carro (forma tica de decir “aparcamos el coche”) a la entrada de este acogedor alojamiento, construido casi entero en madera. Diseño rústico (como su propio nombre indica) a la vez que atrevido y moderno, compagina la calidez de una cabaña con las comodidades propias de un hotel. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Nada más salir del coche nos vino a recibir Jose, uno de sus dueños, el cual nos dio una calurosa bienvenida a “nuestra casa”, porque eso es lo que fue durante los días en que estuvimos. Rápidamente nos hizo sentar en una de las mesas de fuera para servirnos un delicioso café de Monteverde, posiblemente el más famoso de Costa Rica. Yo no soy nada cafetero, pero tengo que decir que me supo muy bueno.<BR>Estuvimos charlando con Jose un rato, al que le explicamos cómo estaba yendo el viaje hasta ese momento y las expectativas y propósitos que teníamos depositados en Monteverde. Se comprometió a buscarnos algo bueno para ese mismo día y para el siguiente. Le dijimos que no queríamos aburrirnos y que estábamos dispuestos a salir ya hacia donde hiciera falta. Se quedó pensativo y tras levantarse y darnos la habitación número 3, se encaminó hacia su oficina para realizar unas llamadas. Mientras Inti y yo nos instalamos en el cuarto, amplio, confortable, con grandes ventanas y un baño elegante además de extremadamente limpio. Más no podía pedir que un lugar como ese, en medio de la montaña, con verde alrededor y colibríes merodeando a menos de un metro de nuestra puerta. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Jose y su hermano Marcelo iniciaron un proyecto de Hotel pequeño y carácter rústico un par de años antes de la visita que os estoy narrando en este relato. Con trabajo, esfuerzo y dedicación, lograron poner en marcha este complejo hecho para viajeros y turistas sin los bolsillos llenos, a tenor de sus </FONT><A href="http://www.monteverderusticlodge.com/doc_es/habitaciones.html"><SPAN style="COLOR: purple"><FONT face="Times New Roman" size=3>precios</FONT></SPAN></A><FONT face="Times New Roman" size=3> más que asequibles. Y no sólo ofrecen 9 habitaciones con baño privado sino también una atención exquisita y personal que les hace únicos. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Mientras nos preparaban alguna excursión adecuada a nuestra necesidad de soltar adrenalina, yo aproveché para curarme definitivamente el pie. Aullé de dolor al aplicarme el alcohol en las heridas. Significativa forma de comprender que las tenía infectadas. Una vez limpias y cubiertas con tiritas y gasas me puse las botas y salí fuera un rato a respirar aire puro. En éstas salió Jose de la oficina y me pidió que dirigiera la mirada a lo alto de uno de los árboles que quedan detrás de las habitaciones. Tardé unos segundos en fijarme exactamente en lo que me estaba señalando pero cuando lo hice caí en la cuenta de que me encontraba ante un Perezoso agazapado y dormitando. Claro que si me dicen que es un matojo, también me lo creo. Estaba totalmente hecho una bola de pelo y era imposible distinguir la cabeza o las extremidades. No podía esperar que cambiara de postura porque estaba inmerso en un profundo sueño, de los muchos que tienen, ya que en ocasiones superan las 20 horas durmiendo. <BR><BR>Esta especie no perteneciente a la Familia de los osos, como mucha gente piensa, es una de las que más curiosidades despiertan tanto a los aficionados a los animales como a los científicos que investigan el Mundo Animal. Estos mamíferos, que se encuentran esparcidos en los bosques húmedos y selvas tropicales de Centroamérica y Sudamérica, tienen unos hábitos no demasiado vertiginosos o estresantes. Se pasan la vida subidos a los árboles comiendo o durmiendo, y tan sólo bajan una vez a la semana aproximadamente a defecar o cambiarse a otro árbol más apetitoso. Miden en torno a los 70 centímetros y apenas pesan cinco o seis kilos debido a la ligereza de sus músculos. Son lentos y apenas consumen energía, pero son tremendamente ágiles para desplazarse por los árboles y así huir de los depredadores. Sus enemigos son los felinos, que aprovechan a verlos en el suelo para atacar, las boas, y las Águilas Arpías, prácticamente extintas. Aunque quizá quien más daño les esté haciendo es el ser humano, limitando su hábitat mediante la tala indiscriminada de sus árboles que hacen de hogar. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman"><FONT size=3>En Costa Rica los hay de dos especiess de Perezosos en función de su número de dedos. Los de tres dedos (<I>Barypus variegatus)</I>, más propios de selvas de bajura próximas al litoral, y los de dos dedos (<I>Choleopus hoffmani) </I><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic">de actividad preferentemente nocturna y con preferencia de ambientes más fríos y, por tanto, a más altura. Ambos tienen un aspecto bastante diferente aunque comparten su misteriosa sonrisa, su estilosa manera de colgarse de las ramas y en su extraña forma de vida. Una curiosidad que manifiesta y justifica su divertido nombre: El coito del Perezoso puede llegar a sobrepasar las 20 horas de duración porque en muchas ocasiones se quedan dormidos en pleno acto. <?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p></o:p></SPAN></FONT></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><FONT face="Times New Roman"><FONT size=3>&nbsp;<o:p></o:p></FONT></FONT></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><FONT face="Times New Roman" size=3>El que tenía en lo alto del árbol del </FONT><A href="http://www.monteverderusticlodge.com/es.html"><SPAN style="COLOR: purple"><FONT face="Times New Roman" size=3>Rustic Lodge</FONT></SPAN></A><FONT face="Times New Roman"><FONT size=3> era claramente un Perezoso de dos dedos. El color de su pelo algo más pajizo (el de 3 tiende a ser gris), el número de garras (es didáctilo), la no presencia de manchas en cara y espalda, además de no tener cola, son algunas de las características que permiten diferenciarlos. <BR><BR>Le tomé fotos aunque no demasiado vistosas, así que tendría que esperar a otra ocasión para verlos despiertos. Con tiempo, paciencia y algo de fortuna, se acaba teniendo la oportunidad de divisar a más de uno convenientemente. <o:p></o:p></FONT></FONT></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><FONT face="Times New Roman"><FONT size=3>&nbsp;<o:p></o:p></FONT></FONT></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><FONT face="Times New Roman" size=3>Con Inti preparado y Jose esperándonos nos dirigimos a la oficina a que nos comentara qué actividad o actividades podíamos llevar a cabo ese día. Y su búsqueda cumplió sobradamente nuestras expectativas porque era lo suficientemente completa. A la una nos esperaban en </FONT><A href="http://www.selvatura.com/espanol"><FONT face="Times New Roman" size=3>Selvatura Park</FONT></A><FONT face="Times New Roman"><FONT size=3> para divertirnos en uno de los mejores canopys del país, para acudir a un inmenso mariposario, para visitar la Colección privada de insectos más grande del mundo, para llevarnos a un Jardín de Colibríes, para ver un centro de Reptiles y Anfibios y para observar desde la altura de unos puentes colgantes lo que es un Bosque Nuboso o Lluvioso como el que hay en las Reservas de Monteverde y Santa Elena. Y si teníamos tiempo y ganas, nos había buscado la posibilidad de realizar un tour nocturno, pero eso decidimos dejarlo para el día siguiente si es que no queríamos perecer de agotamiento. <o:p></o:p></FONT></FONT></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><BR><FONT face="Times New Roman"><FONT size=3><I>¿Qué hora es?- </I>Preguntó Jose. <I>Las doce y media pasadas</I> - le contestamos nosotros. <I>Pues os están esperando porque a la una comenzáis...</I></FONT></FONT></SPAN><FONT size=3><I><FONT face="Times New Roman">" </FONT></I><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><FONT face="Times New Roman">replicó. Me faltó saltar de alegría pero había que guardar las formas. Había sido llegar al Hotel y besar el Santo… Teníamos todo preparado para marcharnos a la voz de ya a hacer todas esas cosas que nos estaban esperando. Y no perdimos más tiempo que el necesario para darle las gracias a Jose por habernos firmado en tan poco tiempo un día tan frenético a la vez que espectacular. <o:p></o:p></FONT></SPAN></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">Estábamos totalmente seguros de que nuestra estancia en Monteverde y Santa Elena serían un éxito rotundo. No sólo por conocer un lugar único que es más que un Santuario de Vida silvestre en el que conviven cientos de especies, sino también por disfrutar de las actividades no aptas para cardiacos que allí se pueden llevar a cabo. <o:p></o:p></FONT></FONT></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">&nbsp;<o:p></o:p></FONT></FONT></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">Monteverde y Santa Elena, prácticamente juntos, son dos Reservas Biológicas con un mismo común, el de albergar en su interior un inmenso Bosque Nuboso o Lluvioso. Ambas son el mejor claro ejemplo de Selva donde la frondosidad prácticamente infinita se une a la constante humedad que le “da la vida”. En el interior, donde un árbol puede estar rodeado de cientos de plantas y los helechos parecen sacados de la época de los dinosaurios, la luz solar apenas penetra por escasos resquicios. Y en el ambiente brotan minúsculas gotas de agua que riegan incesantemente lo que tocan a su paso. Eso sin contar las lluvias torrenciales, que cuando se dan lo hacen con la suficiente fuerza para saciar las necesidades de la abundante vegetación allí presente. Al parecer hay más de 400 tipos de Orquídeas sólo en esta zona, por lo que os podéis hacer una idea. Y respecto a los animales se puede decir que hay un rey absoluto que se deja ver muy poco pero que todo el mundo conoce: El Quetzal, un ave que es símbolo de toda América Latina. Pero no es el único, ya que hay más de 400 especies de pájaros, 100 de mamíferos y 120 de anfibios y reptiles. Casi nada para no dejar de venir a uno de los territorios naturales más sobresalientes de Costa Rica.&nbsp;<BR>&nbsp;<o:p></o:p></FONT></FONT></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><FONT face="Times New Roman" size=3>Últimamente, y sobre todo desde la aparición de los Canopy Tours, se ha convertido en un lugar bastante turístico, pero por el momento se está cumpliendo la premisa de sostenibilidad, concepto muy manido en estos días. El objetivo de lograr vivir del bosque sin acabar con él tiene que ser más que una obligación. Son muchos los operadores, negocios y alojamientos en la zona, pero se está intentando mantener un equilibrio con el Medio Ambiente que sirva de ejemplo. Eso es el Ecoturismo, aprender, consumir y divertirse con la Naturaleza sin que ésta se vea afectada en absoluto, al menos lo mínimo posible para que todo el mundo gane. Pero aún son pocos los lugares que lo cumplen y el Gobierno debe poner toda la carne en el asador para activar un Turismo y Desarrollo sostenible que nos permita convivir con el entorno sin hacerlo añicos. <BR><BR>Nosotros nos dirigíamos en coche a </FONT><A href="http://www.selvatura.com/espanol"><FONT face="Times New Roman" size=3>Selvatura Park</FONT></A><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">, a tan sólo 150 metros de la Reserva de Santa Elena. Es un Parque natural propiedad de una compañía de prestigio que organiza circuitos y actividades (el canopy y los puentes colgantes son sus platos fuertes) en un terreno que tiene una extensión superior a los 1200 acres protegidos nada más y nada menos. Por tanto, está enclavado en pleno bosque lluvioso, y no es extraño escuchar al quetzal, al pájaro campana y a otras aves de altura tan difíciles de contemplar. Y todo en un lugar en el que se pueden hacer suficientes cosas tanto para los más atrevidos como los más cautelosos. Una mezcla de diversión y de aprendizaje<SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </SPAN>en un verdadero Parque Temático donde la Naturaleza del Bosque Nuboso es la protagonista. Pero si hay algo que busque el que va a Monteverde/Santa Elena, y por tanto, a Selvatura, es hacer uno de los mejores circuitos de canopy del país. Porque es, sin duda, la actividad estrella y mejor vendida no sólo allí sino en toda Costa Rica. <o:p></o:p></FONT></FONT></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">&nbsp;<o:p></o:p></FONT></FONT></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><FONT face="Times New Roman" size=3>En cuanto llegamos a sus instalaciones, que como dije, están prácticamente unidas a la Reserva Santa Elena (</FONT><A href="http://s3.amazonaws.com/travbuddy/6074_11831135218308_bigthumb.jpg"><FONT face="Times New Roman" size=3>ver mapa de localización</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>) no tuvimos más tiempo que llegar a la caseta, inscribirnos, ponernos el equipo (casco, cinturones, arneses y guante) y subir a </FONT><A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=147444"><FONT face="Times New Roman" size=3>una furgoneta</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> con un par de familias para llegar a la primera plataforma de canopy. Hablaré del precio, que depende de muchos factores para establecerse. Por ejemplo, no es lo mismo hacer tirolina solamente, que contratarla junto a los Puentes Colgantes. O incluir la comida, o una visita al Mariposario y al Jardín de Colibríes. Tampoco el precio es el mismo si se trata de adultos o niños. Podéis ver las posibles combinaciones y sus respectivos precios pinchando </FONT><A href="http://www.selvatura.com/espanol/rates.html"><SPAN style="COLOR: purple"><FONT face="Times New Roman" size=3>aquí</FONT></SPAN></A><FONT size=3><FONT face="Times New Roman"> . Pero para hacernos una idea general, el canopy para un adulto cuesta unos 40 $ (en el momento en que fuimos nosotros), unido a los Puentes colgantes (pienso que ambas actividades son esenciales allí) cuesta 55 $. Luego la cantidad va a aumentando si se le incluyen las otras opciones tales como el Mariposario, Jardín de colibríes, Colección de insectos, serpentario y almuerzo. En el caso en que una persona quiera hacerlo todo tendrá que adquirir el pack “Selvatura completo” que asciende a la no desdeñable cifra de 107 dólares. Pero eso depende del presupuesto que disponga cada uno y de las ganas que tenga de exprimir su día al 101%. <o:p></o:p></FONT></FONT></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">&nbsp;<o:p></o:p></FONT></FONT></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><FONT face="Times New Roman" size=3>Nosotros nos dejamos llevar y visitamos la totalidad de las instalaciones. Lo primero fue el circuito de canopy al que nos dirigimos con la mencionada furgoneta. Descendimos del vehículo y caminamos por un sendero empedrado inmerso en </FONT><A href="http://s3.amazonaws.com/travbuddy/6074_11800410395996.jpg"><FONT face="Times New Roman" size=3>el interior del bosque nuboso</FONT></A><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">, totalmente virgen. Y aquí hablar de vegetación frondosa y abundante puede llegar a ser incluso banal. Porque es más que eso... ya que para que os hagáis una idea, está en constante sombra porque las hojas, las plantas y los árboles forman una espesura tal que no permite introducirse al Sol más que lo suficiente para dejar un mínimo de luz. Si uno se sale del trail, queda asegurado que va a quedarse totalmente cubierto imposibilitándose toda opción de caminar. Sólo en las Reservas de Monteverde y Santa Elena se supera el millar de especies vegetales. Esa es una de las razones por las que si uno quiere conocer la inmensidad de una Selva de este tipo, debe hacerlo desde puentes o desde los cables que surcan el cielo por encima de los árboles. Ni que decir tiene de la dificultad de observar mamíferos o aves, que se sabe que están, pero que no se los espera a no ser de un milagro en forma de fortuna. <o:p></o:p></FONT></FONT></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">&nbsp;<o:p></o:p></FONT></FONT></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><FONT face="Times New Roman" size=3>Llegamos a la primera plataforma del circuito, donde nos dieron las instrucciones pertinentes en torno a cómo colocarse y pidiéndonos que hiciéramos caso a los monitores que están con nosotros en ese momento o que se encuentran esperándonos al final del cable. Como nosotros ya lo habíamos hecho antes, conocíamos bastante la teoría y un poco la práctica. El funcionamiento del canopy<SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </SPAN>que ya expliqué en el capítulo titulado “</FONT><A href="http://www.travbuddy.com/travel-blogs/6454/Jinetes-en-El-Rincn-de-la-Vieja-Guanacaste-4"><SPAN style="COLOR: purple"><FONT face="Times New Roman" size=3>Jinetes en el Rincón de la Vieja</FONT></SPAN></A><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">” no hay problema de repetirlo de nuevo en éste utilizando las mismas palabras:<o:p></o:p></FONT></FONT></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"><BR><I><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">El funcionamiento es bastante simple: Uno va sujeto con arneses y se traslada por el cable gracias a un sistema de polea. La mano “fuerte” (según se sea zurdo o diestro) se pone hacia atrás. Siempre llevando un guante, se rodea dicho cable con más o menos presión dependiendo de la velocidad que se quiera conseguir. Se frena con ese mismo brazo haciendo fuerza hacia abajo. Las piernas deben ir juntas y contraídas, preferentemente cruzadas. Con la mano que no lleve guante, lo único que se debe hacer es sujetarse a una de las cuerdas de seguridad. La cabeza debe inclinarse en la medida de lo posible hacia la izquierda para así mantener el cuerpo equilibrado.<o:p></o:p></FONT></FONT></I></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><I><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">&nbsp;<o:p></o:p></FONT></FONT></I></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Ese concepto yo creo que lo entiende cualquiera, pero a la hora de trasladarlo a la práctica la cosa se complica porque o frenamos demasiado, o frenamos demasiado poco, como suele ocurrirme a mí. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Como dije antes, el circuito de canopy de </FONT><A href="http://www.selvatura.com/espanol/"><FONT face="Times New Roman" size=3>Selvatura Park</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> es posiblemente el más completo y extenso de Costa Rica. Nada más y nada menos que quince son los cables que surcan el dosel de la selva. Distintas longitudes, distintas alturas (a veces superiores a los 25 metros), distintos retos. Eso es lo que uno puede esperar de una tirolina como la que allí el cliente tiene a su disposición... Para el final del recorrido hay una sorpresa, que es opcional si se quiere llevar a cabo o no. Inti, que ya había estado allí meses antes, la conocía pero no dijo ni palabra hasta que hubiera que decidir si hacerla o no. Pero antes que eso quedan un montón de cables por los que cruzar como si fuéramos un quetzal que se posa velozmente de una rama a otra. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Respecto a la duración hay que decir que depende de la cantidad de gente que haya apuntada al circuito. No es lo mismo ir cinco que ir veinte. Al parecer en temporada alta (estación seca) se hace un poco pesado por las esperas. Menos mal que nosotros estábamos en mayo, que es uno de los meses del año con menos turistas. Seríamos, sin contar a los tres monitores que nos acompañaban, unas siete personas. Así que tardaríamos si todo iba bien una hora u hora y media. Con más gente puede llegar casi a las tres horas de duración. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>El primer cable era casi de prueba, lo bastante sencillo y corto para que su facilidad haga coger confianza a los que lo prueben. Yo, fascinado por el entorno espectacular en el que nos encontrábamos, me animé a ser el primero para comprobar que no había olvidado las lecciones que tomé de Wander y Walter primero, y de los monitores de Selvatura después. Con todo puesto, incluido el pesado casco amarillo que tanto me hacia sudar, me enganché al cable, crucé las piernas contrayéndolas y mirando a la izquierda me dejé llevar por el zumbido del cable al chocar con la polea. Algo Rápido e intenso. No hubo problema afortunadamente porque ni me pasé ni me quedé corto. Pero claro, habría que esperar a lo verdaderamente gordo, con cables cinco veces más largos, con mayor pendiente, altitud y otros factores que cumplen la premisa del “más difícil todavía”. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Unos se nos dieron mejor y otros peor, pero lo seguro fue que en los quince cables por los que nos arrojamos a lo Indiana Jones, soltamos adrenalina por los cuatro costados. Sin duda, la diferencia de practicar canopy en Monteverde a hacerlo en otros lugares, estriba sin duda alguna en el entorno mágico en el que uno se sumerge. La inmensidad y plenitud de un horizonte selvático con esa niebla que todo lo cubre le añade un halo exótico propio de las películas de aventuras. Que no quepa duda que la gente decidida, sin vértigo ni miedo, se lo va a pasar en grande lanzándose en tirolina en un lugar como este. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>En uno de los cables quise portar la cámara conmigo para poder grabar un video de lo que se ve durante el trayecto. Escogimos uno que no fuera demasiado complicado para evitar problemas, y me subí con uno de los monitores para así tener las manos libres y poder traeros esta secuencia de algo más de medio minuto que </FONT><A href="http://www.youtube.com/watch?v=o6psZ0iP6FA"><FONT face="Times New Roman" size=3>ya está colgada en Youtube.</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> Se puede apreciar cómo pasan veloces debajo nuestro las copas de los árboles, pero se hace difícil imaginar la sensación que uno vive en su interior. La única forma de saberlo a ciencia cierta es subiéndose a uno de éstos y dejarse llevar. </FONT></P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Los 10 que estábamos allí, entre clientes y monitores de Selvatura, pasamos una muy buena mañana. Con una de las familias con las que compartimos experiencia nos entendimos muy bien, sobre todo con “la madre”, que hablaba español perfectamente. Angoleña de nacimiento, con nacionalidad portuguesa y residente en Canadá, una mezcla extraña que nos dio un muy buen rato de conversación. Nos pidió consejo para los días que le quedaban de viaje. Quería algo salvaje, poco turistizado, ver animales... Nuestra recomendación (sobre todo la de Inti) fue Corcovado. El Parque Nacional Corcovado, del que ya hablaremos en otros capítulos posteriores, es sin duda la imagen que uno tiene de Selva profunda y misteriosa, con una diversidad animal y vegetal realmente únicos. Fue el lugar que a Inti le conmovió de tal manera que le hizo planificar su vida en torno a Costa Rica. Y por algo sería...</FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Después de una hora y media haciendo metros y más metros surcando el cielo llegó el momento de “la sorpresa”. Inti se reía y bromeaba con los monitores, cosa que los novatos no comprendíamos. Es más, temíamos o un cable infinitamente largo y complicado o algún susto o gracia con afán de asustarnos. Hasta que llegamos a una plataforma y nos dijeron “<I>Bienvenidos al Tarzan Swing</I>”. Todos nos miramos y comprobamos que había una distancia del suelo con no demasiada longitud pero lo suficiente para darse una buena bofetada. Una cuerda colgaba, pero como lo estaban los cables. Y es que no iba de eso en absoluto... </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Esa cuerda hace el efecto de liana tal y como nos explicaron los monitores. Ya le fuimos pillando el sentido a lo de “Tarzan Swing” porque por todos es conocida la forma de recorrer la jungla de este personaje de ficción que dio vida en el cine Johnny Weissmuller además de otros. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">Inti de entrada decía que no quería hacerlo por nada del mundo, cosa que me sorprendió porque éste que tiende a ser bastante atrevido. Era algo opcional y su decisión estaba tomada.<SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </SPAN></FONT></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>El invento funciona de una manera sencilla. La cuestión está en dejarse caer como si se hiciera puenting (a inferior altura), agarrarse a una cuerda y salir despedido tal y como lo hiciera el mismísimo Tarzán de los monos. O como en los juegos de plataformas en que el personaje de ficción utiliza este medio para transportarse de un lugar a otro. </FONT></P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Pero esto no era un videojuego y el simplemente hecho de tirarse, viendo tu cuerpo a unos centímetros del suelo, y después salir volando hacia la verde arboleda, impone bastante. Por mi parte, con el corazón latiendo a mil por hora, dudaba si iba a ser capaz de hacerlo en el último momento, pero al menos lo iba a intentar. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>La primera valiente fue la hija de la familia canadiense, que se sobrepuso a sus temores y nos mostró el camino a los demás. Eso sí, el grito que dio lo escuchó hasta el último quetzal de Monteverde. <I style="mso-bidi-font-style: normal">El siguiente ..."</I> dijo uno de los monitores mirándome a mí. Mis pasos hacia el filo donde debía dar el salto fueron lentos, pausados y temblorosos, como los de un reo enfrentándose al cadalso. El suelo, a unos 6 ó 7 metros, parecía estar en realidad a veinte. Oí, que no escuché por los nervios, las instrucciones que me dieron. Inti, cámara en mano, </FONT><A href="http://es.youtube.com/watch?v=2Dt1b6pASs4"><FONT face="Times New Roman" size=3>grabó en video</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> todo lo que iba sucediendo al mismo tiempo que me insuflaba ánimos. Ambos le dedicamos el “saltito” a los visitantes del <A href="http://www.elrincondesele.com/" target=_self>Rincón de Sele</A></FONT><FONT face="Times New Roman" size=3> (para que luego digan que no me acuerdo de mi gente) al igual que a los lectores del “futuro diario” del que estoy dando cuenta con estas palabras. La banda sonora, muy de fondo, la proporcionaba un Pájaro Campana que realizaba un sonido metálico realmente llamativo. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Doblé las rodillas, junté las piernas, di un minúsculo impulso y cuando me quise dar cuenta me encontré emulando al mismísimo Tarzán. El momento en que peor lo pasé fue el segundo en que parecía que me iba a dar un trompazo contra el suelo. Pero en cuanto salí despedido de nuevo hacia arriba se me fueron todos los miedos y disfruté al máximo de la experiencia única y diferente que estaba viviendo. Poco a poco la fuerza fue disminuyendo para así poder “aterrizar” perfectamente con la ayuda de los dos monitores que me esperaban. Pero decidieron darle otro toque al Tarzán Swing y me voltearon, provocando que fuera dando vueltas tanto en las subidas como bajadas que me quedaban. Ahí lo que llegó fue un mareo considerable, pero no lo suficiente para que a la bajada, aún con el pulso acelerado, me decidiera a repetir de nuevo la mítica atracción de Selvatura. Podéis ver el video del salto pinchando </FONT><A href="http://es.youtube.com/watch?v=2Dt1b6pASs4"><FONT face="Times New Roman" size=3>aquí</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>.</FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Fin del canopy tour, unas fotos de familia, unos cuantos estrechones de mano (ya que lo dar dos besos en la mejilla como se hace en España no está muy de moda) y de vuelta a la oficina nos despojamos del equipo. Un diez para todos, sencillamente impresionante. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Pero Inti y yo teníamos ganas de más por lo que preguntamos por la siguiente actividad/excursión a llevar a cabo. Su propuesta fue la siguiente: Bajar a ver el enorme Mariposario, contemplar la mejor y más grande colección privada de insectos, pasear por el Jardín de colibríes, ir a la Exposición de Reptiles y Anfibios…y para el final el segundo plato fuerte del día: Los Puentes Colgantes. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Fue entonces cuando apareció la persona que iba a ser nuestro guía para todos esos actos. Un chaval de unos veinte años que aparentaba doce y que, sin saberlo, iba a ser uno de los grandes protagonistas del viaje y una de las mejores personas que iba a tener la ocasión de conocer en Costa Rica. Su nombre, Albert Rojas. Con extrema simpatía y amabilidad, nos encomendó el dirigirnos primeramente al Mariposario, una construcción cubierta de algo más de 2700 metros cuadrados de extensión. Una enorme nave acristalada, en forma de invernadero (temperatura constante 28 º), es hoy en día uno de los mejores lugares donde poder estudiar y aprender el ciclo vital de las mariposas, las cuales están totalmente a la vista desde que son huevos, pasan a ser larvas, después orugas y se hacen crisálidas (es decir, se convierten en capullos, conocidos por los ticos como“pupas”) para por fin ser espectaculares, hermosas y coloridas. Lástima que apenas vivan en este estado un par de semanas. Tanto trabajo y tanta complicación para perecer tan pronto… <BR>En el inmenso mariposario se pueden contemplar en todas sus fases unas veinte especies de mariposas, de infinitos colores y matices, que incluso llegan a apoyarse en los hombros o brazos de los visitantes. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Albert nos explicó todo perfecta y minuciosamente no dejándose llevar por un guión establecido. Este chico, convertido en autodidacta y gran conocedor del mundo animal, sabe de Naturaleza más que muchos Licenciados. Desde pequeño ha devorado cientos de libros y ha actuado en el terreno para saber los datos más rebuscados de las especies animales y vegetales que cubren por entero un país tropical como lo es Costa Rica. <BR>A nosotros nos fue dejando con la boca abierta con todo lo que nos contaba, y lo mejor de todo, es que disfrutaba haciéndolo. Es más que un apasionado del tema y no había pregunta malintencionada de Inti (que como sabéis es Veterinario especializado en animales salvajes) que no le diera una respuesta coherente y certera. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Ambos hicieron muchas migas porque durante la tarde compartieron conocimientos y anécdotas de lo más complejas. Yo, algo neófito en estas disciplinas naturales alejadas de mis saberes histórico-artísticos, no podía hace más que asentir y tratar de digerir esa gran cantidad de nombres científicos impronunciables. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Conscientes de que debíamos darnos prisa antes de que se hiciera de noche, continuamos velozmente por el circuito. Siguiente parada: “La colección privada de insectos más grande del mundo”. En Selvatura a este lugar le llaman “Joyas del Bosque Lluvioso”. Y es que este es uno de los pocos lugares del mundo en que se habla de los insectos como si de “joyas” se tratara. Curiosa forma de dirigirse a los escarabajos, arañas, escorpiones, ciempiés y demás especies. Apuesto a que esa denominación no la comparte mucha gente que los considera de todo menos bonitos. Bueno, a excepción de los ínclitos en el tema Albert e Inti, a los que les parecen realmente preciosos. De gustos raros está el mundo lleno… </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Richard Whitten, un Biólogo bastante conocido por quienes se mueven en ese mundillo, lleva coleccionando insectos desde que tiene uso de razón. A unos les daba por los juguetes y a él le dio por guardar y disecar bichillos que se encontraba en el jardín. La afición fue a más, y llegó a hacerse con miles de ejemplares de las especies más variopintas. Su posición económica más que acomodada le permitió viajar lo suficiente como para saciar su extraña devoción. Y tanto… porque actualmente posee una colección registrada en el Libro Guiness de los Records. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><BR><FONT face="Times New Roman" size=3>En el edificio, al que se puede acceder contratándolo con la gente de Selvatura, se pueden ver en las cristaleras innumerables especies de insectos. Impresionan verdaderamente las que muestran </FONT><A href="http://s3.amazonaws.com/travbuddy/6074_11834047944108_bigthumb.jpg"><FONT face="Times New Roman" size=3>arañas</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>, algunas de un tamaño que a cualquiera le dejaría mudo si se las encontrara. Pero no destaca este lugar tan sólo por la cantidad, sino por la calidad y ¡el diseño!. Os preguntaréis cómo es posible que este aspecto más propio de la moda y la decoración destaque tanto en un museo lleno de bichos inmundos y feos para el común de los mortales. Y es que no están colocados azarosamente en vitrinas como en cualquier museo. Al contrario, su disposición está totalmente estudiada para conseguir formas diversas que llegan a considerarse artísticas. Por ejemplo, si vemos los escarabajos o las mariposas, podremos observar cómo conforman una estrella o una espiral. Y esta es la gracia de la colección del Señor Whitten, que intenta lograr una armoniosa mezcla de arte y naturaleza. Aunque lo que respecta a este minucioso trabajo hay que dar las gracias a su señora esposa, que es la que se ocupa de que quede lo más bonito y llamativo posible. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Personalmente, casi más que en los insectos me fijé bastante en los objetos y recuerdos que Richard había traído de sus viajes. Fetiches y máscaras africanas (objetos que colecciono desde los 12 años), estatuillas compradas en Rapa Nui (más conocida como la Isla de Pascua) e incluso dos cabezas reducidas por la tribu de los Jíbaros con las que no pude evitar sacarme </FONT><A href="http://s3.amazonaws.com/travbuddy/6074_11829769107610_bigthumb.jpg"><FONT face="Times New Roman" size=3>una foto</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>. Posiblemente sea un poco macabro y por ello me fascinen este tipo de cosas. Es más, en mi habitación tengo algunas copias hechas con piel y pelo de animal. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Tuvimos la fortuna de saludar al mismísimo </FONT><A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=199456"><FONT face="Times New Roman" size=3>Richard Whitten</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>, que estaba sentado en una silla tomando notas. Albert, que en unos meses se había convertido en su alumno aventajado, le comentó nuestra aventura costarricense y éste nos deseo mucha suerte. Es más, nos regaló varios DVDs con documentales de Naturaleza, obviamente basados en el fascinante mundo de la Entomología (Ciencia que estudia los Insectos). </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><BR><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">De las “Joyas del Bosque Nuboso” pasamos a la “Exhibición de Reptiles y Anfibios”, lugar de menores dimensiones, y en cuyo interior viven las especies de serpientes más venenosas, grandes iguanas y basiliscos e incluso ranitas venenosas como la <I style="mso-bidi-font-style: normal"><A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=146217">Dendrobates Pumilio</A></I> (Blue Jeans) que habíamos tenido la oportunidad de ver días antes a pocos kilómetros del Volcán Arenal. Allí tanto Albert como Inti parecían encontrarse como en su casa, ya que es este tipo de animales los que más llaman su atención. Ambos tienen numerosísimos libros especializados en Ranas o serpientes, por lo que su conocimiento en la materia es bastante sobresaliente. Tener dos expertos en fauna y flora me vino de miedo para aprender mucho en torno a los animales que forman la espléndida Biodiversidad de un país tropical como Costa Rica. Otra cosa era el momento en que profundizaban de tal manera cuando acababa perdido irremediablemente. <BR><BR>En este lugar pude ver de primera mano las tres serpientes más venenosas con las que uno puede toparse en cualquier tour selvático. Las más conocidas y peligrosas son la Terciopelo (<I>Bothrops Asper), </I><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic">la Matabuey (<I>Lachesis Muta</I>) y la Coral<I> </I>(</SPAN><I style="mso-bidi-font-style: normal">Micrurus nigrocintus</I>). <o:p></o:p></FONT></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic; mso-bidi-font-weight: bold"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">A lo largo de todo el viaje fue la “Terciopelo” la serpiente de la que más oí hablar, y es que es posiblemente la que más trastornos y miedos ocasiona a la población de Costa Rica. De las 139 tipos de serpientes, 18 son venenosas, y la terciopelo es posiblemente la que más mordeduras provoque. Dependiendo del tamaño de la herida, de la cantidad insuflada de veneno, además de la zona del cuerpo afectada y del estado físico de la persona que recibe el mordisco, se dan unos efectos u otros. El daño hemorrágico y la necrosis de tejidos pueden ir acompañados incluso de la muerte. <o:p></o:p></FONT></FONT></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic; mso-bidi-font-weight: bold"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic; mso-bidi-font-weight: bold"><FONT face="Times New Roman" size=3>Si uno es mordido por una serpiente venenosa debe seguir las siguientes recomendaciones (obtenidas de un interesantísimo </FONT><A href="http://www.acguanacaste.ac.cr/rothschildia/v4n2/textos/serpien.html"><FONT face="Times New Roman" size=3>documento</FONT></A><FONT size=3><FONT face="Times New Roman"> escrito por Mahmood Sasa, Investigador del Área de Conservación de Guanacaste):<o:p></o:p></FONT></FONT></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic; mso-bidi-font-weight: bold"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><I style="mso-bidi-font-style: normal"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">Pese a que la literatura describe una gran cantidad de posibilidades para los primeros auxilios, en el envenenamiento ofídico, los estudios más recientes y rigurosos, así como la experiencia médica, han demostrado que la mayoría de esas recomendaciones son inútiles, e incluso perjudiciales. Dentro de las recomendaciones para los primeros auxilios están:<BR>-NO efectuar ningún tipo de incisión, pues aumenta riesgo de infección y sangrado.<BR>-NO efectuar succión, ya que favorece infección y no se remueve gran cantidad de veneno.<BR>-NO utilizar torniquetes pues complica más la irrigación a zonas distales, incrementando la isquemia. Tampoco administrar compresas de hielo ni descargas eléctricas de ningún tipo.<BR>-NO administrar sustancias químicas ni extractos de plantas por ninguna vía al paciente mordido.<o:p></o:p></FONT></FONT></I></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><I style="mso-bidi-font-style: normal"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">Los primeros auxilios se deben reducir a inmovilizar lo más posible la extremidad afectada y a trasladar al paciente al hospital o centro médico más cercano para que se le aplique el suero antiofídico. <o:p></o:p></FONT></FONT></I></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><I style="mso-bidi-font-style: normal"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></I></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Espero que ninguno que lea estas premisas se vea en la necesidad de utilizarlas, pero no está de más tenerlas en cuenta. Aunque la proporción de serpientes venenosas es muy inferior a las que no lo son, hay que tener sumo cuidado. En el bosque o selva hay que estar muy atentos y estar pendientes de lo que se pisa y de las ramas que nos quitamos de encima para poder pasar. Toda precaución es poca. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>La siguiente etapa del recorrido fue “menos venenosa” y más bucólica. En esta ocasión los colibríes fueron los protagonistas. Los tres accedimos a un Jardín en plena Reserva Biológica donde más de 100 ejemplares de 14 especies distintas nos dieron un espectáculo aéreo sin igual. El alimento proporcionado por los responsables de Selvatura ha favorecido la creación de un Universo particular donde los colibríes agitan sus alas a gran velocidad. Su minúsculo tamaño, el arqueo de sus picos y la capacidad de mantenerse inmóviles en el vuelo como hacen los insectos, son características que definen a este tipo de aves tan agradables. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Y para el final dejamos una de las partes más interesantes del circuito de Selvatura, que no es otra que la de los Puentes Colgantes. Más de 3 kilómetros de senderos en el interior del bosque nuboso donde hay un total de 8 puentes de distintos tamaños y diferentes alturas. Una de las mejores formas de contemplar la biodiversidad de un ecosistema como el existente en Monteverde/Santa Elena. El puente más corto tiene 50 metros y el más extenso llega a los 170, y la altura puede oscilar entre los 12 y 60 metros. Albert nos habló minuciosamente de la variadísima vegetación allí presente que crece una encima de la otra, siendo posible que en un árbol convivan decenas de especies. Uno de sus propósitos era que pudiéramos observar algún quetzal o un pájaro campana, ambos un tanto escurridizos. Pero no hubo forma. Nos tuvimos que conformar con escucharlos en el eco de un bosque donde las nubes se habían colado por muchos de los vericuetos de su esbelta espesura. Fue una gozada estar allí solos contemplando la inmensidad de un paraje tan frondoso que esconde tanta vida en su interior.<BR><BR>Los puentes, bastante firmes y seguros, a prueba de turistas, son los lugares idóneos para pasear por un lugar como este sin hacerle daño (uno de los propósitos del ecoturismo). Y si hay alguna posibilidad de avistar alguna de las más de 100 especies de aves, es desde éstos donde mejor se puede hacer. Y siempre acompañados de un sinfín de sonidos, como los de las ranas tan audibles al atardecer o como los de los jilgueros, que celebraban su alegría con melodías más propias de flautas metálicas que de meros pajarillos. <BR><BR>Fue una caminata realmente deliciosa en la que no nos importó en absoluto no haber probado bocado desde el desayuno o estar increíblemente cansados. Incluso a mí se me pasó el dolor del pie, que tanto me había fastidiado en los últimos días. Tener delante de mis ojos una panorámica como esa hace valer la pena todo esfuerzo. Y además estábamos congeniando perfectamente Inti y yo con Albert, al que parecíamos conocer de toda la vida. Ese chaval tan afable y divertido me enseñó en unas horas más que la mayoría de la gente en años. Es un lujo conocer personas así, tan desprendidas, que disfruten aumentando el conocimiento de los demás. Afortunadamente yo tuve dos maestros. Espero haberles aportado al menos la mitad de lo que ellos hicieron conmigo. Sería algo enormemente satisfactorio para mí. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Pero como no todo puede ser perfecto, hubo algo que interrumpió nuestra amena charla por senderos y puentes. Una tormenta de grandes dimensiones se presentó ante nosotros sin avisar y comenzó a soltar agua a raudales. Nosotros, cámaras en mano, estábamos preocupados por evitar que éstas se mojaran. Menos mal que había sido previsor y me había llevado un Poncho-chubasquero que protegió al 100% la mochila, las cámaras de fotos y todo lo que llevábamos encima. Y por qué no decirlo, me mantuvo totalmente seco en medio de una lluvia que de lo fuerte que caía llegaba a picar. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Y para colmo se nos hizo de noche a mitad del recorrido por lo que tuvimos que ponernos a correr para salir de allí lo antes posible. No llevábamos linternas, la tormenta adquiría mayor fortaleza, y no era plan de quedarnos a oscuras en mitad del bosque. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>La lluvia no nos permitía ver lo que teníamos a un palmo de nosotros y por ello íbamos mirando más el suelo, guiándonos por la marca del camino que recorríamos lo más rápidamente posible. Tengo que reconocer que me entró la risa, y es que la situación me parecía un tanto cómica. Otro gesto habría puesto si no me hubiera traído el chubasquero y se nos hubieran podido estropear las cámaras, móviles, etcétera. Con todo el viaje que quedaba podría haber sido un perjuicio de no pocas consecuencias. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Pero todo quedó en una anécdota, porque tras superar los puentes que nos quedaban, amén de los sinuosos senderos que atravesaban el bosque lluvioso (nunca mejor dicho), logramos llegar a nuestro coche, que en solitario presidía el aparcamiento de Selvatura. Albert e Inti, mojados hasta las orejas, tuvieron que secarse dentro con una toalla que allí teníamos. Afortunadamente yo lo único que tenía mojada era la cabeza, a la que no le había servido de nada la capucha. Por lo demás, iba tan seco como por la mañana. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>El camino de vuelta se encontraba desastrosamente embarrado y tuvimos que hacerlo lentamente. Sonrientes, hablamos de esos sueños que nos permiten seguir mirando hacia delante con la ilusión de un niño. Inti quería su pequeño hotel en Corcovado, Albert trabajar investigando con la fauna y flora tropical e incluso llegar a hacer algún documental o reportaje, y yo…conocer a lo largo de mi vida todas esas maravillas que tiene nuestro Planeta, y por qué no, mostrarlas de una forma u otra a todo el que lo quisiera. Vivir viajando es posiblemente mi objetivo número uno. Lo que desconozco es si lo conseguiré o no. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><BR><FONT face="Times New Roman" size=3>Albert nos contó que unos meses atrás dejó su casa para poder trabajar en algo que le permitiera aprender y avanzar en una Disciplina que realmente le apasiona. Para él los animales son el centro de su vida y quiere que sigan siéndolo siempre. No sólo estudia una carrera sino que profundiza mucho más de forma autodidacta. Y trabaja muchas horas. Lo que gana lo emplea en seguir costeándose sus estudios, en ayudar a su familia y en pagarse una pequeña habitación compartida a dos kilómetros de Santa Elena. Es un chico que lucha por lo que quiere y que no ceja en su empeño de ser mejor día a día. Merece que se le vean cumplidos todos y cada uno de sus objetivos. Y que yo lo vea porque espero llevármelo a algún viaje exótico donde se puedan ver animales. ¿Quién sabe? A lo mejor Inti, Albert y yo algún día que espero no sea demasiado remoto, podamos visitar la Selva Amazónica, la Sabana Africana, o las especies endémicas de Borneo. Tiempo al tiempo, es cuestión de seguir soñando…</FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Dejamos a nuestro “amigo” en su casa y quedamos en hablar el día siguiente para ver si fuera posible hacer un tour nocturno. Qué mejor que un experto para mostrarnos como nadie la vida acelerada del bosque en plena oscuridad. Es en la noche cuanto más actividad animal/vegetal se puede encontrar. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Antes de darnos un homenaje Almuerzo + Cena, fuimos al </FONT><A href="http://www.monteverderusticlodge.com/es.html"><SPAN style="COLOR: purple"><FONT face="Times New Roman" size=3>Rustic Lodge</FONT></SPAN></A><FONT face="Times New Roman" size=3> ducharnos y a tratar con los dueños Jose y Marcelo lo que podríamos hacer para la siguiente jornada. Tan amables como siempre nos recomendaron pasar la mañana en lo que se conoce como “Cataratas Viento Fresco” (</FONT><A href="http://www.vientofresco.net/"><FONT face="Times New Roman" size=3>Viento Fresco Waterfalls</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>) a menos de una hora de Santa Elena en dirección a Tilarán. Si teníamos tiempo después, hacer un tour del Café, ya que en Monteverde se encuentra el mejor de Costa Rica, y por la noche un recorrido nocturno por el bosque con nuestro amigo Albert. La opción de las cataratas, después de ver folletos con bellísimas fotos, nos atrajo tanto a Inti como yo, y no hubo más que hablar. No por nada, sino porque teníamos un hambre atroz y necesitábamos alimento si no queríamos caernos allí mismo. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Escogimos el Restaurante Las Palmeras, especializado en comida italiana. Yo recuerdo que comí unos espaguetis realmente sabrosos. Aunque la estrella fue sin duda el postre: Plátano flambeado con una copa de helado. No sólo por su indescriptible sabor sino por el espectáculo que nos regaló el cocinero, que </FONT><A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=199459"><FONT face="Times New Roman" size=3>con maestría y elegancia</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> lo preparó delante de nosotros. El </FONT><A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=199495"><FONT face="Times New Roman" size=3>resultado</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>, sencillamente delicioso. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>La mejor forma de cerrar un día vertiginoso a la vez que satisfactorio. Las cosas estaban saliendo de cine. ¿Seguiría todo igual de bien durante las dos semanas que restaban de viaje?</FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman"><BR>José Miguel Redondo (Sele)<BR><EM><A href="http://www.elrincondesele.com/" target=_self>El Rincón de Sele</A></EM></FONT></FONT></P><A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=199495"></A></p>
]]>
</content:encoded>
</item>
<item>
<title>Guanacaste nos brindo un dia inolvidable</title>
<link>http://www.travbuddy.com/travel-blogs/6454/El-da-que-cruc-el-charco-por-primera-vez-Alajuela-1</link>
<pubDate>Fri, 03 Jul 2009 06:52:49 PST</pubDate>
<description>
¿Qué te apuestas a que no están las llaves? pregunté retando a Inti cuando por la mañana temprano íbamos a buscarlas a la Oficina de Encomien&amp;hellip;</description>
<content:encoded>
<![CDATA[
<p><a href="http://www.travbuddy.com/Samara-travel-guide-917477">Samara, Costa Rica></a>, May 03, 2007</p>
<p>
<FONT size=3><FONT face="Times New Roman">
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><EM>¿Qué te apuestas a que no están las llaves?</EM> pregunté retando a Inti cuando por la mañana temprano íbamos a buscarlas a la Oficina de Encomiendas. Cierto que pequé de agorero, pero esa era la sensación que tenía. Había que estar preparado para lo mejor y para lo peor, sobre todo para esto último. Inti en cambio confiaba en tener las llaves en su poder en tan sólo unos minutos, los que separaban el <A href="http://www.casadelmarsamara.com/">Hotel Casa del Mar</A> del punto de venta de tickets de autobús, que a su vez servía para almacenar los encargos que se trasladaban desde San José. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Cuando íbamos a mitad de camino, algo sonó entre los matorrales de una de las muchas fincas arboladas que hay en el pueblo. Nos acercamos y pudimos comprobar que en los hierbajos, que estaban a gran altura, había algo que estaba provocando movimiento. Antes de que pudiéramos decir nada ese “algo” resultó ser una iguana de gran tamaño, la cual superaba con total seguridad el metro de longitud. El enorme reptil se subió a un árbol (se les define como “saurios arbóreos”) y se quedó totalmente quieto en la mitad del tronco. No tenía un color intenso, más bien era bastante apagado, posiblemente porque era el más favorable para llevar a cabo su camuflaje. <BR>En ese momento me llevé la mano al bolso de la cámara y…vaya, me lo había dejado en el hotel. Como tan sólo marchábamos unos minutos a por las llaves, no caí en la posibilidad de que nos encontráramos con algo interesante. Era tan grande y lo tenía tan cerca… que me dio una rabia tremenda habérmela dejado.</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Lentamente la iguana fue subiendo el tronco, haciendo ruido con las patas, hasta que llegó a una altura considerable en la que las hojas lo cubrieron por entero. Son principalmente herbívoros, por lo que posiblemente se detuvo allí para alimentarse. <BR><BR>Yo me quedé con la boca abierta durante unos segundos. Me había impresionado mucho por haber tenido un “pequeño dinosaurio” a tan poca distancia. Después comencé a hablar frenéticamente sobre lo que habíamos visto. Inti se mofó de mi entusiasmo y me dijo: <EM>Jose, aquí las iguanas son casi tan normales como las palomas en Madrid</EM>. Posiblemente tuviera algo de razón aunque exagere un poco, pero era la primera vez que me topaba con un reptil de este tipo en su estado “natural” y no en un terrario donde malviven presos como mascotas. Inti ya estaba acostumbrado a verlos, pero yo no, y por eso me chocaba tanto. Pero eso también es la gracia de viajar, ¿no?</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Tras el episodio de la iguana tardamos apenas un par de minutos en llegar a la taquilla de autobuses, que no era más que un pequeño cubículo de cemento. Fue una mujer fue la que nos atendió. Además de vender tickets (tiquetes como dicen allí) llevaba el control de las encomiendas que iban y venían de San José. Le preguntamos si había algo a nombre de “Casa del Mar”, que era el lugar que habíamos dejado de referencia. Después de repasar exhaustivamente la lista de encargos que habían llegado en el autobús de la mañana nos indicó negando con la cabeza que no había nada a ese nombre. Inti y yo nos miramos un tanto apesadumbrados y le preguntamos por la posibilidad de que llegaran las llaves en el bus de la tarde. Ella comentó que sí, que en cuanto le dijéramos el número de referencia (que no teníamos) sabría dónde está nuestro objeto y cuándo estaba prevista su llegada (si es que ya no estaba allí). Por tanto, lo que debíamos hacer era llamar a la persona que había hecho el encargo y preguntarle por dicho numerito. Inti no esperó a hacerlo en el Hotel y enganchó la primera cabina telefónica en que reparó. Mientras él trataba de contactar con la casa de alquiler yo miré apesadumbrado hacia un árbol que teníamos muy próximo. Y qué sorpresa me llevé cuando en las ramas se encontraba un tucán tratando de tragarse una fruta pequeña y redonda. Obviamente tampoco pude retratarlo de esta guisa debido al despiste de haberme dejado la cámara en el hotel tan muerta de risa. Hubiera quedado fenomenal una fotografía en ese intento de llevar el frutal desde arriba hasta la garganta, pasando por su larguísimo pico que extendía al máximo para que la misma descendiera.<SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </SPAN>Fue una pena no haberle sacado con la cámara digital, ya que a lo largo del viaje logré ver más tucanes, pero nunca tan cerca. Tomaría nota para otras ocasiones y no me despegaría de ella por nada del mundo. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Inti colgó el teléfono y en su cara había un optimismo diferente al de hacía un par de minutos. Al parecer le habían dicho que no habían puesto la encomienda a nombre de Casa del Mar, sino al suyo propio. Por tanto fuimos a ventanilla y comentamos este hecho a la mujer. <EM>Inti Bossa Lozano es como me llamo. A ver si hay suerte</EM>. De nuevo ella releyó la misma lista de antes. Tardó aún más tiempo que en la primera ocasión. Yo ya estaba nervioso por lo que pudiera pasar. De repente dijo <EM>“¿Y un número? ¿No te han dado un número? Aquí no viene nada.” </EM>Se nos cayó el alma a los pies quedándonos “compuestos y sin llaves”, y por tanto, sin coche. Después de hablar un rato con la encargada conseguimos que hablara por teléfono con los responsables de la Oficina en San José. Se hicieron de rogar pero por fin hubo fumata blanca. La encomienda llegaría en el autobús de las cinco y media de la tarde, y había un paquete para un tal “Inti Bossa”. ¡<EM>Perfecto!</EM>, exclamamos. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Quedamos, por tanto, en estar allí a la hora que nos había dicho. Aún así, no había que darlo todo por ganado. Yo no soy de los que me fío hasta que lo tenga en mis manos. Nunca se sabe lo que puede pasar. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Volvimos al hotel para planificar nuestro día, que variaba un poco por el mero hecho de no tener el coche a nuestra disposición. Lo que sí estaba claro era lo de la tarde-noche. Queríamos ir a toda costa a Ostional a intentar ver el desove de las tortugas marinas. Pero dada la dificultad de acceder, Carolina prefirió llamar a unos conocedores de ese Refugio, los cuales realizan excursiones para los turistas. Éstos le dijeron que esa noche no iban allí porque el Río Nosara, el cual hay que cruzar “a pie”, estaba muy crecido por las últimas lluvias y no se atrevían a pasar. Y cualquiera lo hacía en esas condiciones cuando los cocodrilos moran por la zona a sus anchas.... </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Inti y yo nos quedamos un poco cabizbajos porque era una parte fundamental de nuestras aspiraciones en Costa Rica. Preguntamos a Carolina si había otro lugar cercano al que arribe Tortuga marina, aunque no sea en bandada. Tanto ella como Mateo nos recomendaron una playa, bastante apartada pero a la que era posible llegar. Es más, la persona con la que habló trataría de llevar turistas allí esa noche (por 40 dólares). Nosotros, teniendo coche (si Dios lo quería) podíamos marchar por nuestra cuenta y quizá tendríamos la suerte de ver algo. <EM>¿Y dónde es eso?</EM> • pregunté. Fue entonces cuando ambos me hablaron de Playa Camaronal, a la cual para acceder también había que pasar un río, pero que al contrario que el de Ostional, estaba muy bajo y era posible cruzarlo con el 4x4. Según parecía, en las últimas noches habían llegado para desovar de dos a tres tortugas marinas. Pero de llegar alguna o ninguna había la misma posibilidad, por lo que dependíamos de la suerte de ese día. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><EM>Vale, iremos allí. Pero...y ahora ¿qué hacemos?</EM> Pregunté de nuevo.<SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </SPAN>Carolina comentó que ya que nos veía interesados en las Tortugas, fuéramos caminando hasta Playa Buena Vista (a 45 minutos desde Sámara) donde trabajaban los voluntarios haciendo viveros para salvar los huevos de estos animales de los depredadores y de los “cazadores” sin escrúpulos. Además llevaban un conteo estadístico de lo que llegaba para hacer un estudio posterior. <EM>Id allí ahora que el estero no está muy crecido y hablad con ellos. </EM></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><BR>A Inti y a mí nos pareció una muy buena idea. No sólo porque era una playa prácticamente “desierta” donde poder bañarnos y disfrutar de su silencio, sino también para conocer de primera mano ese mundillo de las Tortugas Marinas que tanto me llamaba la atención. Sería entonces dar un “cursillo acelerado” por la mañana y ponerlo en práctica por la noche ya en Playa Camaronal. Sonaba bien, cuanto menos. Así que nos pusimos manos a la obra y con mochila al hombro, agua y Relec, procedimos a marchar caminando por los barrizales hasta Buena Vista Beach. Y siempre con la cámara preparada por lo que pudiera pasar...</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">El calor a esas horas era realmente sofocante. El Sol iluminaba potentemente un cielo azul y limpio que era engañoso porque no iba a evitar la tormenta rutinaria de la tarde-noche. Pero al menos la mañana nos la iba a dejar tranquila, calurosa pero tranquila. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><BR>Sin llevar apenas un cuarto de hora de marcha pudimos captar (esta vez sí) a <A href="http://s3.amazonaws.com/travbuddy/6074_11798700975459.jpg">una iguana trepando lentamente a un poste de la luz</A>. Contoneando su cuerpo se dejó fotografiar, siendo el primer reptil que retraté en lo que llevábamos de viaje. Afortunadamente no fue el único. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Habíamos visto una indicación que decía que para llegar a Buena Vista había que continuar todo recto. Hasta ahí bien. La duda nos entró cuando el camino, ya no de asfalto sino un barrizal, se bifurcaba en dos. Escogimos el de la izquierda, que quizá era el más angosto y rodeado de árboles. Más que la practicidad nos tiró el que parecía más bonito. Y por qué no decirlo, en el que la sombra quedaba asegurada. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Decenas, cientos, miles de ruiditos provocados por los <A href="http://s3.amazonaws.com/travbuddy/6074_11815983563306.jpg">cangrejos</A> en la hojarasca atrajeron mi atención. Jamás en la vida había visto tal cantidad de crustáceos. Era curiosísimo cómo se apartaban a nuestro paso, no sin antes mostrarnos el claqueteo de sus pinzas amenazantes. Pero no pasaban de ahí porque en realidad, como todos los animales, tenían más miedo ellos que nosotros. El soniquete de su caminar apresurado hacia “lugar seguro” gobernó a lo largo de todo el trayecto hacia Playa Buena Vista, que parecía estar más lejos de lo que habíamos previsto. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Estábamos totalmente solos (en lo que a seres humanos se refiere) metiendo las chanclas en el barro que se había formado por las lluvias torrenciales de la noche anterior. A ambos lados un bosque cerrado, tupido y prácticamente impenetrable, que no dejaba de mirar en ningún momento por lo que pudiera pasar. Siempre había que permanecer atento si queríamos tener la suerte de observar algún animal. Después de un rato tuve que darle en parte la razón a Inti respecto a la “cotidianeidad de los reptiles en Costa Rica”, porque si no nos topamos con cinco o seis iguanas más, no lo hicimos con ninguna. Todas se desplazaban elegantemente meneando sus cuerpos coloreados con variadas tonalidades del verde. </P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">En una de mis “internadas oculares” dirigida al frondoso bosque tropical sucedió lo que tanto llevaba esperando. A lo lejos una figura se fue trasladando ágilmente por las ramas de los árboles. <EM>¡¡Inti, mira, un mono!!</EM> Exclamé con emoción. <EM>¿Dónde?</EM> preguntó Inti, que tuvo la respuesta al instante y sin necesidad de que le dijera nada. Porque en ese momento, no uno, sino un varios monos tan negros como el carbón se acercaron a los árboles más próximos a nosotros. Fácilmente podía haber diez porque era una familia o clan bastante numeroso. Machos, hembras y alguna que otra cría agarrada fiel y tiernamente a la espalda de su madre. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Incluso <A href="http://s3.amazonaws.com/travbuddy/6074_1179870104799.jpg">uno de ellos se aproximó</A> tan cerca nuestro que pude fotografiarle sin problemas, aunque la luz no era la más idónea para sacarlo bien. Su color tampoco ayudaba precisamente. </P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Tanto Inti, que había visto ya muchos a lo largo de su periplo costarricense, como yo, supimos desde un primer momento cuál era la especie que teníamos delante. Era una manada de Monos Aulladores (nombre científico: <EM>Alouatta palliata</EM>), más conocidos como Monos Congo en tierras costarricenses. </P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Esta especie mide en torno a los 60 centímetros, sin contar los 30 que puede tener su cola, que es prensil, lo que les ayuda a desplazarse por los árboles y permanecer sujetos en posturas realmente imposibles para otros animales. Pero no es ésta la característica más llamativa que poseen. Es precisamente su bramido, audible a varios kilómetros de distancia, lo que les ha hecho famosos. Esto es posible gracias a un hueso llamado hioides situado debajo de la lengua y encima de la laringe que logra inflar permitiendo así emitir un sonido bastante potente. Los machos tienen este aparato huesudo de mayor tamaño, por lo que se les escucha a una distancia mucha más lejana. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><BR>Su hábitat lo constituyen los bosques lluviosos de bajura, preferentemente los que guardan cierta cercanía con el litoral, aunque no es en absoluto imposible verlos en cordilleras (en menor medida). Siempre en grupos, prefieren los árboles altos en los que puedan disponer de alimento (hojas, frutas, etc.…). Por ello es mucho más sencillo escucharlos que observarlos. Sus aullidos son realmente atronadores, sobre todo si son varios los que los están haciendo al mismo tiempo. </P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">En el momento en que nosotros teníamos a la vista a todos esos Monos congo no emitieron ningún ruido, limitándose a comer y a moverse de un lado para el otro. Pero el regalo fue estar tan cerca de ellos, que apenas se inmutaban por nuestra presencia. Tengo que decir que fueron varias las ocasiones en que tuve la suerte de verlos y sobre todo de escucharlos, pero nunca los tuve a tan poca distancia como en ese camino improvisado que utilizamos azarosamente para ir a Buena Vista. </P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">En Costa Rica hay cuatro clases de monos o primates: Cariblancas o capuchinos, Titís, Arañas y los propios aulladores, siendo estos últimos los más grandes del Continente americano. Son todos realmente curiosos y tienen un aspecto bastante diferente los unos de los otros. A mí sinceramente me fascina comprobar la similitud en gestos y comportamientos que tienen con los seres humanos. Algunos parecen niñitos pequeños. </P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Nos entretuvimos un buen rato con los Aulladores sin pensar en que a esa hora el estero que debíamos cruzar para pasar a Playa Buen Vista podía estar demasiado alto, y por tanto, más peligroso. Al parecer unas semanas antes un cocodrilo que había llegado a la parte por la que íbamos a pasar nosotros se comió literalmente a un perro de raza Rottweiler, que como todos sabéis no son precisamente pequeños ni mansos…<BR>Así que iba algo nervioso por este hecho, aunque decidido a pasar al otro lado del estero si había posibilidad.<BR><BR>Abandonamos la solitaria compañía del bosque y dejamos atrás algunos campos en los que pastaban plácidamente los cebús, algo así como las vacas de Centroamérica, los cuales se distinguen de las normales por su inmensa joroba. Allí en Costa Rica son muy comunes y es muy típico verlas pacer junto a las garzas, que les quitan las garrapatas. <BR><BR>Unos diez minutos después de pasar las tierras de ganado nos adentramos de nuevo en una zona frondosa y aislada, que servía de preludio a la Playa Buena Vista (en internet es posible ver referencias de Buenavista todo junto). <BR><BR>Varias decenas de troncos de palmera trasladados por el mar estaban apilados en la arena, del mismo tono parduzco que la de Sámara. Aunque a diferencia de ésta, se encontraba totalmente vacía de gente. Y es cierto, nos encontramos con el famoso estero, pero afortunadamente no nos llegó más allá de las rodillas al cruzarlo. Sobra decir que me aseguré que no hubiera ningún cocodrilo merodeando por allí. <BR><BR>Carolina y Mateo nos habían hablado de que había en la Playa “un campamento” de voluntarios, que eran los que íbamos a visitar. Pero a primera vista sólo nos encontramos con una deliciosa soledad y un inolvidable silencio interrumpido por la fuerza de las horas. No sé cuántos kilómetros tendrá Buena Vista, pero es posible que más de tres. De punta a punta no había sobre la arena nadie más que nosotros dos. Para mí sin duda era la primera vez en que estaba en una Playa Desierta (no sería la única), sin infraestructuras, sin construcciones hoteleras, sin chiringuitos…nada. Arena, palmeras, el mar. Sólo eso, que no es poco. Y nosotros, dos puntos insignificantes, dos granos de arena más en toda la majestuosidad del lugar. <EM>¿Ahora entiendes por qué vivo en Costa Rica? </EM>dijo Inti convencido de que era lo mejor que había podido hacer en su vida. Y como para no comprenderlo. La vida en allí es tan diferente a la de una gran ciudad… Somos muchos los que nos quejamos diariamente de las incomodidades de la metrópoli, pero pocos los que se atreven a abandonarla para llegar a un lugar más saludable y ejercer un trabajo más agradecido. Ojalá yo tenga ese valor que tantas veces me falta. Todos debemos perseguir nuestros sueños, pero con trabajo, sacrificio y constancia. Si no damos el primer paso, nadie lo va a hacer por nosotros. </P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Esta charla moral que tantas veces tenía yo conmigo mismo, fue el debate que tuve en mi mente mientras nuestros pies se hundían en la orilla tratando de avanzar para encontrar el Campamento de Voluntarios. Nos fijamos que cada x metros, había una señal con un número en los árboles, como si estuviera parcelada y la playa. Al principio no entendíamos a qué se debía pero tan sólo había que esperar un rato para que se desvanecieran nuestras dudas.<SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </SPAN><BR><BR>En la mitad exacta de la playa, metido hacia adentro, vimos el “Cuartel General” de esa gente que colabora con la protección de tortugas sin recibir compensación económica a cambio. Pero que obtienen algo que difícilmente se puede medir en términos monetarios pero que tiene un gran valor: Enriquecimiento intelectual y cultural, concienciación ante la importancia de conservar los recursos naturales, interrelación y trabajo coordinado con compañeros y compañeras de otros países, y sobre todo, la satisfacción personal. Si todos pusiéramos un granito de arena ante ciertas injusticias, nos iría mucho mejor que nos va. El Planeta nos lo estamos cargando literalmente, pero afortunadamente hay gente que lo da todo para intentar paliar esos efectos devastadores tan terribles. Pero nunca es suficiente… </P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Después de este <EM>speech</EM> en torno al voluntariado, procedo a narrar nuestra visita a ese rincón perdido de Buena Vista donde ante todo abunda la Buena Gente. </P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Una bandera y una improvisada barandilla de madera daban acceso al Campamento, constituido por varias construcciones “artesanales” donde destaca un edificio principal de madera en cuya parte baja se encontraba el comedor y la cocina, y en la de arriba las habitaciones de los voluntarios. Nos acercamos a ellos, que estaban terminando de comer, y les pedimos que nos hablaran de sus actividades, de sus impresiones, de los objetivos que se pretendían y de los resultados que se estaban consiguiendo. En ese momento todos ellos (extranjeros) apuntaron con la cabeza hacia un hombre de corta estatura, pelo rapado, dos pendientes en cada oreja y un colgante con la figura de una tortuga. Él nos observó con una mirada un tanto desconfiada, creyéndonos turistas al uso que pasaban simplemente por allí. Le explicamos “nuestras respectivas historias” y la finalidad de escribir un reportaje en forma de diario en el que contara en primera persona mis impresiones sobre Costa Rica. En ese momento se levantó y desapareció de raíz ese gesto severo para estrecharnos la mano a ambos. Su nombre, <A href="http://s3.amazonaws.com/travbuddy/6074_11815992712973.jpg">Roy Hernández</A>. Su mérito, haber creado de la nada y con sus manos un espacio en el que el voluntariado lleva años ejerciendo numerosas actividades que ayudan a salvaguardar algo en común: Las Tortugas marinas, cuyo número en nuestros mares y océanos va disminuyendo de forma alarmante.<SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Roy es uno de los miembros más activos de <A href="http://www.asvocr.org/home.php">ASVO</A> (Asociación de Voluntarios para el Servicio en las Áreas Protegidas). Ésta es una ONG sin ánimo de lucro que ofrece interesantes programas de <A href="http://asvocr.org/leer.php/9">voluntariado ocasional nacional</A>, <A href="http://asvocr.org/leer.php/10">internacional</A> o incluso <A href="http://asvocr.org/leer.php/11">permanente</A> (sólo para gente tica) en los que se llevan a cabo un sinfín de actividades relacionadas con la conservación y estudio de la Naturaleza en Costa Rica. Esta Asociación achaca su existencia<SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </SPAN>a la escasez de fondos gubernamentales dedicados a la protección de Reservas Naturales. Es por ello que su trabajo va encaminado a cubrir en la medida de lo posible unos objetivos realmente solidarios con el Medio Ambiente. Cualquiera de nosotros puede inscribirse y colaborar en alguno de los muchos proyectos en marcha promovidos por ASVO (<A href="http://asvocr.org/leer.php/10">ver requisitos de participación</A>). En el momento de preparación de este Diario de Viaje había nada más y nada menos que 20 abiertos a lo largo y ancho del territorio nacional (haz clic <A href="http://asvocr.org/proyectos.php">aquí</A> para saber más sobre ellos). Es bastante notable su presencia mayoritaria en las costas del Pacífico, siendo el <A href="http://asvocr.org/leer.php/56">Proyecto de Conservación de Tortugas Marinas Playa Buena Vista</A> el que en estos momentos nos compete (repito, es posible leer Buenavista o Buena Vista, pero yo me he decantado por el segundo, ya que es el que más entradas tiene tanto en internet como en Organismos oficiales). </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><BR>Roy nos llevó a un cubículo de madera próximo a la entrada al Campamento en el que había múltiples dibujos de Tortugas e incluso restos de las menos afortunadas en forma de caparazones, cráneos o cuerpecitos en formol. Inti y yo seguimos sus palabras con mucha atención, primeramente en lo relativo a estos animales, y con posterioridad en las medidas que allí se toman para evitar que sigan desapareciendo a pasos agigantados. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Las Tortugas Marinas son los eslabones más perfectos de la época de los Dinosaurios, ya que al parecer aparecieron en el Jurásico hace más de 75 millones de años, y conservan actualmente muchos de los rasgos y características de este periodo tan remoto. La tenencia de caparazón es la particularidad que tienen en común, aunque dependiendo de las especies éstos difieren totalmente los unos y los otros. <BR><BR>Son siete las especies existentes actualmente, las cuales se agrupan en tan sólo dos familias (<EM>Dermochelyidae</EM> y <EM>Cheloniidae</EM>). Estas son las siguientes (listado obtenido en un <A href="http://www.wwf.es/operaciontortuga/tortugas_marinas.html">informe de WWF/ADENA</A>):</P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><B style="mso-bidi-font-weight: normal">* Tortuga Olivácea</B> (<EM>Lepidochelys olivacea</EM>): Muy semejante a la bastarda (Lora), se distingue por su área de distribución: en playas tropicales y subtropicales de Antillas, costa norte de Sudamérica (Surinam, Venezuela), Centroamérica (Costa Rica), costa occidental de África, Océano Índico, Sur de Asia y Australia; con grandes arribadas. Caparazones raramente mayores de 74 cm.<BR style="mso-special-character: line-break"><BR style="mso-special-character: line-break"><SPAN style="FONT-SIZE: 9pt; FONT-FAMILY: Verdana"><?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p></o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><B style="mso-bidi-font-weight: normal">* Tortuga verde</B> (<EM>Chelonia agassizi</EM>): Se han encontrado individuos desde el Canal de la Mancha hasta el sur de Chile; anida en playas tropicales y subtropicales (Atlántico, Índico, Mediterráneo y Pacífico). Puede alcanzar hasta 1,5 m de longitud y pesar 140 Kg. Se reproducen cada 2 o 3 años; pone hasta 200 huevos. Es la única tortuga herbívora.<BR style="mso-special-character: line-break"><BR style="mso-special-character: line-break"><SPAN style="FONT-SIZE: 9pt; FONT-FAMILY: Verdana"><o:p></o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><B style="mso-bidi-font-weight: normal">* Tortuga Carey</B> (<EM>Eretmochelys imbricata</EM>): Tropical y subtropical, anida en playas entre los 25ºN y los 25ºS (Atlántico, Índico y Pacífico). Longitud del caparazón hasta 90 cm. Hasta 200 huevos, dieta carnívora (gran cantidad de esponjas).<BR style="mso-special-character: line-break"><BR style="mso-special-character: line-break"></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><B style="mso-bidi-font-weight: normal">* Tortuga Boba o Cagüama</B> (<EM>Caretta caretta</EM>): Desde Río de la Plata (Argentina), hasta Murmansk (Federación Rusa, 701N); anida en playas tropicales y subtropicales (Atlántico, Índico, Mediterráneo y Pacífico), poniendo hasta 100 huevos. Puede superar 110 cm. de longitud y los 115 Kg. Es la tortuga más común en el Mediterráneo.<BR style="mso-special-character: line-break"><BR style="mso-special-character: line-break"></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><B style="mso-bidi-font-weight: normal">* Tortuga Baula o Laúd</B> (<EM>Dermochelys coriacea</EM>): Existen individuos divagantes con relativa frecuencia en aguas frías, hasta el N de Alaska, Islandia, Noruega y el extremo S de África. Anida en playas tropicales y subtropicales. Es la mayor de las tortugas marinas: puede superar los 1,70 m de longitud y los 500 Kg. de peso. Caparazón con textura de caucho vulcanizado y costillas longitudinales en lugar de placas. Bucean a más de 1.000 m de profundidad y pueden contener la respiración durante más de media hora.<BR style="mso-special-character: line-break"><BR style="mso-special-character: line-break"></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><B style="mso-bidi-font-weight: normal">* Tortuga Flatback o Franca Oriental</B> (<EM>Natator Depressus</EM>): Anida en la costa N y NE de Australia. Caparazón aplanado, entre 90?100 cm de longitud y 90 kg de longitud. Crecimiento muy lento.<BR style="mso-special-character: line-break"><BR style="mso-special-character: line-break"></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><B style="mso-bidi-font-weight: normal">* Tortuga Lora o bastarda</B> (<EM>Lepidochelys kempii</EM>): Casi exclusiva del Golfo de Méjico y costa oriental de EEUU. Es la más pequeña de las tortugas marinas con una longitud máxima del caparazón hasta 70 cm. y 50 Kg. de peso. Se han conocido anidaciones masivas (arribadas), de hasta 40.000 hembras en una noche. Casa hembra pone más de 100 huevos. Carnívora, fundamentalmente gambas, cangrejos y bivalvos. <BR><BR>De estas siete especies de Tortugas Marinas, las cinco primeras son visibles en Costa Rica, tanto en sus aguas como en algunas de las playas a las que acuden a desovar, proceso en el cual uno tiene la posibilidad de observarlas en directo. Actualmente es uno de los productos estrella del “Turismo ecológico”, aunque una vez más se depende de la suerte y de la Madre Naturaleza.&nbsp;<BR><BR><BR style="mso-special-character: line-break"><BR style="mso-special-character: line-break"><SPAN style="FONT-SIZE: 9pt; FONT-FAMILY: Verdana"><o:p></o:p></SPAN></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Es sabido que cuando una Tortuga Hembra se aparea con un macho en aguas profundas, puede almacenar su esperma. Es por ello que tiene la posibilidad de poner huevos tres, cuatro o más veces con una sola fecundación. Cuando éstos ya se han formado en su interior, hacen un recorrido largo y concienzudo para llegar a una playa determinada en la que crear sus nidos en la arena y así depositar dichos huevos, que pueden superar la cincuentena. Se cree que una tortuga anida en la misma playa en la que nació, y es que estos animales tienen un sentido de la orientación sobresaliente. Imaginad que han hecho miles y miles de kilómetros a lo largo de mares y océanos antes de llevar a cabo este proceso reproductivo. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">La mayoría de las especies desova por la noche debido a que el terreno se encuentra a menor temperatura y a que a esas horas el número de depredadores merodeando por la playa es inferior. Son muy sensibles a la luz y a los ruidos, por lo que si se da alguno de éstos en el momento en que está planificando arribar a su destino, se marcha por donde ha venido. Ésta es una de las razones de su constante desaparición, que apenas quedan playas desiertas sin infraestructuras donde poder desovar plácidamente. Una simple linterna puede ser motivo suficiente para abortar sus intenciones. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Si, en cambio, no detecta luz, sonido o peligro alguno, la Tortuga se arrastra por la playa (dejando unas marcas notables por su elevado peso) para encontrar el sitio más idóneo para desovar. Esto es, alejadas lo suficientemente del agua (por eso prefieren las más anchas) para que los huevos no sean destruidos por las mareas. Tampoco lo hacen muy cerca de la vegetación (a excepción de las Carey) por temor a que algunos depredadores se los acaben comiendo. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Una vez localizado el punto más adecuado, comienzan a excavar un agujero con las aletas echando la arena a un lado y a otro. Procuran que el hoyo tenga forma de vasija y la suficiente profundidad para ir dejando caer de 50 a 100 huevos (aunque algunas lo superan). En el momento en que están desovando entran en trance y es tanto el desgaste físico y psicológico que hacen que acaban realmente exhaustas. La duración es relativa, aunque posiblemente sean las Baulas las que más tiempo le dediquen. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Una vez depositados los huevos en el nido, el siguiente paso es taparlo con arena para que queden bien cubiertos y protegidos. Es bastante usual que antes de marcharse por donde han venido hagan otros agujeros con una misión de “camuflaje” bastante clara. Con ello pueden lograr despistar a los depredadores, que al ver la arena de la zona un tanto revuelta, les es mucho más difícil encontrar su “ansiado alimento”. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Una vez han terminado ese largo proceso se dirigen muy lentamente hacia el mar donde acaban dejándose llevar por las olas hasta un lugar más profundo en el que ya puedan nadar para volver a hacer su vida cotidiana. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">En un mismo año pueden llegar a anidar hasta en ocho ocasiones, y no es raro llegar a poner la impresionante cantidad de 1000 huevos. Y claro, mucha gente se preguntará cómo con tan excelso ciclo reproductivo se habla de que las tortugas marinas tienden a desaparecer en un futuro no demasiado lejano. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Es sencillo. El índice de fracaso es excesivamente elevado debido a las muchas amenazas que sufren las Tortugas Marinas incluso antes de romper las cáscaras del huevo y salir a la superficie. Perros, mapaches, cangrejos, destrozos por la acción del hombre (turismo “insostenible”), ladrones que se los comen o los venden impulsivamente… </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Entre los 40 y los 70 días después de haberse depositado los huevos, las tortuguitas salen en busca del mar. Ese recorrido puede ser fatídico, porque son varios los animales los que les impiden llegar. Aquellas que tienen la suerte de conseguirlo, se dejan arrastrar por la corriente marina hasta lugares en los que pueden alimentarse. Pero esto también es peligroso porque aún son demasiado indefensas. Afortunadamente el crecimiento es rápido y en un año pueden haber superado los dos kilos (al nacer tan sólo pesan 50 gramos) por lo que pueden valerse por sí mismas. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Pero ya “crecidas” no se terminan sus problemas porque son pasto de la pesca indiscriminada con redes inapropiadas y de la contaminación de las aguas. Las Baulas, por ejemplo, confunden las bolsas de plástico, que mucha gente se empeña en arrojar al mar como si se evaporaran, con las medusas tan vitales en su alimentación. Por ello, son muchas las que mueren intoxicadas. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><BR>Y cuando acuden a las playas a desovar la cosa es aún peor, ya que ahí les espera su enemigo número uno: el ser humano. Y es que se las lleva matando y masacrando desde tiempos pretéritos para extraerles la carne (que dicen que es exquisita), la piel, el caparazón (para hacer instrumentos y otros objetos), los propios huevos… Son cientos de millones las tortugas asesinadas por la acción del hombre. Además la disminución constante de su hábitat es realmente fatídico para ellas, porque se les hace complicado incluso llegar a la playa. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Afortunadamente se está empezando a tomar conciencia de este daño que se les está haciendo, y ya son más los países que llevan unos años tomando medidas para evitar estas masacres. La protección de playas y declaración de Refugios de Vida Silvestre por parte de los Gobiernos, contando con la colaboración de los voluntarios, están tratando de equilibrar un tanto la balanza para conseguir que estas especies no desaparezcan del mapa. Aún así son muchas más las medidas que se deben tomar. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Roy Hernández, el que puso en pie el campamento en de Buena Vista, defendía tres ideas esenciales para lograr la supervivencia de las Tortugas Marinas: La primera, la eliminación de ciertos tipos de redes de los pesqueros que son trampas mortales para ellas. La segunda, el endurecimiento de las penas para todos aquellos que se lucran con las tortugas, sea porque las matan para alimentarse, sea porque venden su carne, sus huevos y sus caparazones en el mercado negro. Y la tercera, el incremento de la Protección de ciertas áreas de protección a las que no pueda llegar la masificación inmobiliaria y hotelera, que tantos daños provocan.</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><BR>Para Roy, el Gobierno de Costa Rica debería invertir más en poner los medios necesarios para proteger la Naturaleza. Aún así es de los que más lo está haciendo si lo comparamos a otros países no solo de América sino del mundo. Han apostado por promover el turismo ecológico como alternativa a otros existentes. Y es que se han dado cuenta de que es una fuente de recursos económicos que se debe tener muy en cuenta. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Pero aún esos esfuerzos que se están tomando están muy por debajo de los realmente necesarios. Costa Rica, paraíso de la biodiversidad, tiene aún muchas cosas que aprender. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Le preguntamos tanto por los Objetivos del Proyecto de Buena Vista como por las actividades que allí realizan. La explicación fue similar a la información que ofrece la web de ASVO en el <A href="http://asvocr.org/leer.php/56">apartado dedicado a tal efecto</A>. Reproduzco lo más importante:</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">“Este proyecto al igual que otros desarrollados en el ámbito de conservación de recursos marino costeros, tiene su origen en la urgente necesidad de proteger las pocas nidadas de tortuga marina que son depositadas en playas, que no gozan de ninguna categoría oficial de protección por parte del Estado, la iniciativa Buenavista consta de cuatro objetivos: <BR><BR>• Describir la dinámica de anidación de las hembras de tortuga marina que frecuentan la playa para facilitar su protección en próximas temporadas. <BR>• Resguardar y dar seguimiento a las nidadas recuperadas en un espacio protegido conocido como vivero. <BR>• Transferir la información generada a las autoridades locales en forma de recomendaciones para ser incluidas en el plan regulador de la playa, así como a las comunidades aledañas con el fin de crear alternativas de uso no extractivo de este recurso. <BR>• Desarrollar las actividades necesarias para la recolección de fondos y construcción de una estación de conservación en Buenavista. <BR>(…)<BR><BR>El trabajo que se realiza se basa en: <BR><BR>* Para las tortugas marinas: <BR><BR>• Construcción de los viveros. <BR>• Señalización de playas. <BR>• Realización de caminatas de protección de nidadas, hembras y recolección de datos (Biometría, marcaje, etc<EM>.). De ahí es significado de los postes numerados que habíamos encontrado en la playa<BR></EM>• Traslado de nidadas y vigilancia de los viveros. <BR>• Registro de información de vivero. <BR>• Liberación de neonatos. <BR>• Exhumación de restos de la nidada. <BR><BR>* Para tu comodidad y la de otros voluntarios: <BR><BR>• Preparación de alimentos y aseo de utensilios de cocina. <BR>• Mantenimiento y construcción de infraestructura. <BR>• Limpieza de playa. <BR>• Transporte de alimentos y agua al campamento. <BR>• Proyección comunal.”</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Roy nos llevó a ver el vivero en el cual trasladan los huevos de las tortugas para mantenerlos allí el tiempo exacto hasta el nacimiento de los bebés. Para ese momento las devuelven al lugar donde nacieron en concreto, ya que de todos los nidos hay abundante información (Fecha de puesta, punto en el que fueron depositados…). </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">La tierra del vivero está totalmente parcelada y protegida para evitar que otros animales merodeen por allí y se los coman. Incluso está en un “alto” en el que se asegura que no vaya a llegar el agua del mar. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Estaba todo realmente estudiado y planeado. Una de las funciones que hemos comentado arriba es la de proporcionar información sobre la llegada y las puestas de tortuga para hacérsela llegar a las Autoridades competentes. Por ello le preguntamos qué tipo de tortuga es la que más anidaba en esa Playa del Pacífico Norte costarricense. <BR><BR>Según él es la “Lora” sin duda alguna, aunque es en Ostional donde más ejemplares de esta especie llegan. Por tanto, había desoves prácticamente diarios, pero no se daban grandes arribadas como en el Refugio de Vida Silvestre ya mencionado. Tengo que especificar un dato para no llevaros a la misma confusión que a mí. Ellos llaman “Tortuga Lora” a la especie <EM>Lepidochelys olivacea. </EM>No debemos confundirla con la Lora ó Bastarda <EM>Lepidochelys kempii </EM>con un aspecto muy similar, pero prácticamente exclusiva del Golfo de México y de la Costa Oriental de los Estados Unidos. Por tanto, la “Lora” de la que tanto hablan en Costa Rica, es en realidad la “Olivácea”. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Pero en Buena Vista también llegan otros 3 tipos de tortuga (en menor medida), ya sea Carey, Verde, o incluso Laúd (más conocida como Baula). Desafortunadamente esta última está desapareciendo a pasos agigantados del Pacífico costarricense. Roy había tenido la suerte de ver desovar en más de una ocasión a la Tortuga Baula, y nos contó que es prácticamente un milagro y una emoción tenerlas delante. Inti también había sido afortunado de toparse con una en Playa Grande (en Guanacaste), y para él fue un sueño cumplido. Imaginad lo que debe ser encontrarse una Baula, considerada como la Tortuga más grande del mundo. Puede pesar algo más de 700 kilos, y superar los dos metros de longitud y el metro de ancho. Simplemente impresionante. <BR>Pero es tan complicado atinar y ver una (sobre todo en el Pacífico), que sólo podía pedir ayuda al cielo para que me diera la oportunidad de tropezarme (en sentido figurado porque en el literal supondría un descalabro) con uno de los animales más fantásticos del Planeta. </P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Aunque a esas horas, con los dientes largos que se me estaban poniendo, firmaba poder ver una sola en todo el viaje, dándome igual la especie que fuera. No era la mejor época ni allí ni en Tortuguero (zona Caribe) y mucha gente nos había contado que se había marchado de Costa Rica sin éxito alguno. Debía confiar en la suerte, además de estar seguro que nos íbamos a mover por los lugares más idóneos para conseguir ese sueño. ¿Sería posible?<BR><BR>Nos dimos una vuelta por las instalaciones para ver todo ese trabajo que Roy había hecho con sus propias manos. Y es merecedor de toda alabanza. Incluso había logrado llevar agua corriente mediante una tubería que supera los dos kilómetros de longitud. Las habitaciones, las duchas, la cocina…todo. Y está presente en todas y cada una de las actividades que allí se desempeñan. Al igual que participa en la coordinación de los voluntarios extranjeros que decidían dedicar su tiempo no sólo a colaborar con la causa, sino también a perfeccionar o aprender el español, e incluso algunos a surfear. </P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Tras intercambiar unas palabras con los voluntarios, nos despedimos de ese lugar hecho por y para la gente que lucha por tener un mundo mejor, que sacrifica lujos o modos de vida más cómodos para hacer de la Tierra un lugar más habitable. Para mí es algo digno de admiración y que debe ser considerado como ejemplo si es que se quiere conservar el Medio Ambiente en el que vivimos. </P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">El camino de vuelta, con bañitos incluidos en las cálidas aguas del Pacífico, fue un tanto sufrido para mí. Tenía una rozadura tremenda en el pie derecho provocado por las chanclas de dedo que tanto se llevan. Estaba en carne vida, y posiblemente infectada por haberme metido en barrizales y charcos, que como sabéis son bastante aptos para la reproducción de bacterias. </P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Volvimos a ver una familia de monos aulladores, aunque no tan cerca como en la ocasión anterior. ¿¿Y las iguanas?? Perdimos la cuenta con ellas porque fueron bastantes las que nos encontramos en el camino, que por cierto, se nos hizo más corto a la ida. Y es que utilizamos el sendero desdeñado por la mañana, que resultó ser más directo y cercano a Sámara Beach. </P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Llegamos en torno a las tres de la tarde a Casa del Mar donde nos duchamos antes de ir a comer. A esas horas mis tripas parecían estar dando un concierto de música heavy. Con lo temprano que habíamos desayunado, teníamos el estómago realmente vacío. Y ambos coincidimos en nuestras apetencias. No, nada complicado, una pizza. Pero no una pizza cualquiera. Una super mega pizza gigante que saciara nuestras ansias de darnos un buen homenaje. </P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Nos comimos dos Supremas en el Restaurante “<EM>Pizza y Pasta a go go</EM>”, original nombre cuanto menos. La decoración era muy adecuada a la temática marina, y las mesas de madera y cristal mostraban en su fondo un pedacito de playa con su arena fina, sus conchas… En la Televisión estaban poniendo un Reportaje de <EM>Nacional Geographic</EM> en que trataba de los animales más peligrosos del Planeta. Casualmente parte del programa fue rodado en Costa Rica para hablar de los cocodrilos, muy bien camuflados en los barrizales. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><BR>Después de atiborrarnos con las pizzas, antes que volver al Hotel, decidimos pasar el tiempo previo a la más que deseada recogida de llaves, en un cibercafé muy próximo a la Oficina donde se depositan las encomiendas. La conexión en Costa Rica está aún a años luz de la que se tiene en Europa, Estados Unidos o Japón. Lenta, desesperante… Fue un logro abrir el correo electrónico y casi un milagro poder hablar por el Messenger. En la hora que estuvimos allí aproveché para contestar los e-mails que había recibido de los lectores del <A href="http://www.elrincondesele.com/" target=_self>Rincón de Sele</A> y de mis amigos. También pude charlar con mis contactos del Messenger, a los que les contaba entusiasmado lo que había hecho en esos primeros días. A esas horas se había pasado la medianoche en España y eran unos pocos noctámbulas las personas con las que tuve ocasión de hablar. Cosas de la tecnología que no se podían hacer años atrás. La posibilidad de comunicación entre personas separadas por miles de kilómetros es algo que siempre me ha fascinado. Internet y la telefonía son para mí los inventos del Siglo XX sin duda alguna. </P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Sobrepasando las cinco y cuarto de la tarde en mi reloj, nos tuvimos que levantar de la silla para ir a buscar las llaves del coche. La luz del cielo había visto disminuida su intensidad de forma considerable, y por ello queríamos tenerlas cuanto antes para ir a ver el atardecer a Playa Carrillo, a menos de 5 Km. de Sámara. En cuanto llegamos a la Oficina, el autobús procedente de San José estaba depositando las encomiendas en el pequeño habitáculo donde la encargada se estaba quedando prácticamente encajonada. Incluso la metieron dentro una rueda de camión, lo que provocó la carcajada de los allí presentes. Se lo tomaron con mucha tranquilidad e invirtieron bastante tiempo en el proceso. Nuestros nervios estaban a flor de piel porque no queríamos ni pensar en lo que podía pasar si no teníamos las dichosas llaves del Terios. Si la resolución era positiva, iríamos directamente a Carrillo a disfrutar de la puesta de sol, y de noche a Playa Camaronal a intentar ver alguna tortuga desovando. Si, por el contrario, no tenían lo que necesitábamos, el viaje podía verse “afectado” en lo que a tiempo y dedicación se refiere. Lo llevábamos todo demasiado atado y concentrado como para perder días. </P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Cuando el conductor terminó de darle a la mujer todas las encomiendas, nos pusimos en la ventanilla y le preguntamos si había llegado lo nuestro. Y la respuesta fue…¡¡afirmativa!! Apreté los puños como si de una victoria se tratara. Inti, que es menos expresivo que yo, estaba también bastante contento. <EM>Vamos al coche, que verás qué bonita es Playa Carrillo <SPAN style="FONT-FAMILY: 'Arial Unicode MS'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'">��</SPAN>" </EM>me dijo dirigiendo su mirada hacia el Hotel donde estaba aparcado el Terios. Nos subimos enseguida al carro (allí eso de coche no se dice nunca) y fuimos raudos y veloces hacia nuestro primer destino. Pero estábamos tan entusiasmados que no habíamos cogido ni las linternas, ni el agua ni nada. Y para Carrillo no, pero para lo de las Tortugas por la noche nos hacía falta. Así que tuvimos que dar media vuelta para traer todo lo que nos habíamos olvidado. <EM><SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</SPAN><o:p></o:p></EM></P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">La carretera a esas horas próximas al atardecer estaba realmente atestada de cangrejitos que morían aplastados por mucho que Inti hiciera por no atropellarlos. En ocasiones su compasión no iba unida a nuestra seguridad y le tuve que dar un toque para que se abortara la buena acción del día y condujera con cuidado por esas carreteras del diablo. </P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Diez minutos escasos tardamos en llegar a nuestro primer destino de la tarde. Playa Carrillo es también de esas paradisíacas y deliciosas con palmeras y arena fina. Más accesible que Buena Vista pero prácticamente igual de vacía. No hay construcciones alrededor, por lo que apenas encontramos gente por allí. Tan sólo un par de lugareños observando el deslumbrante atardecer que se estaba viviendo. </P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Soy un enamorado de las puestas de Sol, y me encanta fotografiarlas porque quizá salgan las instantáneas más bonitas que se pueden hacer. En mi mente siempre tengo aquella que contemplé en<A href="http://www.travbuddy.com/blogs/2633/7"> Palmira</A> subido en lo alto de un castillo o la de la Corniche de un <A href="http://www.travbuddy.com/travel-blogs/2633/Beirut-Entre-el-Glamour-y-la-Guerra-Beirut-10">Beirut</A> donde ya prácticamente se escuchaban los tambores de guerra. Tampoco puedo olvidarme de ese primer Inter-rail en el que los amigos del barrio vimos decir adiós al sol sentados en las escalerillas del Sacre Coeur de París. O el que tuve la suerte de vivir y sentir en el Sahara tunecino tumbado sobre la arena blanca. Incluso aquella vez en que las aguas del lejano Lago Baikal ruso se tornaron rosas mezclándose con un cielo puro.</P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Esas ocasiones tan felices y especiales siempre las he guardado en mi memoria con mucho cariño. Pero de mi viaje a Costa Rica, siempre recordaré esa vez en Playa Carrillo en el que se dio una fusión de colores inimaginables en un cielo que no quería quedarse a ciegas. Hoy mismo, escribiendo esto y viendo las fotos, sigo preguntándome si yo en realidad estuve allí, si tuve la fortuna de asistir a esa inigualable manera de cerrar el telón… &nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">La silueta oscura de las palmeras se cortaba en una batalla campal entre los rayos de luz, las nubes, el viento y la ferocidad del Océano. Nunca una contienda fue tan bella… </P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Finalizado el show nos marchamos en busca y captura de otra playa de más difícil acceso, río de por medio incluido. Camaronal atrae también a las tortugas para poner sus huevos y en una noche en que la luna llena estaba en su máxima plenitud, podía ser el lugar ideal para poder poner rúbrica a otro de esos sueños que tenía que cumplir. </P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">La carretera dejó de ser asfaltada y pasó a ser barro puro donde los baches ponían a prueba la suspensión y los amortiguadores del Daihatsu Terios. Con una oscuridad tan sólo interrumpida parcialmente por los rayos de luna y los faros del vehículo, nos fuimos dejando llevar por indicaciones que no parecían llegar a ninguna parte. ¿Por dónde se iba a la dichosa playa? Si mirando el mapa parecía no estar tan lejos... </P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Carolina nos había recomendado dar una vuelta considerable e invertir más tiempo de conducción para evitar pasar por el río que a esas horas se preveía lo suficientemente crecido. Pero apenas unos metros antes de llegar a un pueblo llamado Estrada, vimos una señal que decía “Playa Camaronal: 3km” (a la derecha). No era exactamente lo que nos había dicho la simpática manager de Casa del Mar, pero no nos lo pensamos dos veces y nos internamos en un camino infinitamente solitario y lúgubre. Inti incluso cerró las ventanas, no sé si por intuición, miedo o por una reacción muy humana a tener respecto a los lugares sin luz alguna. </P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Los baches y charcos eran más y más grandes, y por ello hubo que disminuir la velocidad considerablemente, no fuéramos a cargarnos el coche y a llevarnos un disgusto. Tan sólo imaginarnos en medio de una arboleda selvática donde se escuchaban cientos, por no decir miles de ruiditos diferentes, se nos ponía el corazón a mil. Obviamente sobra decir que no teníamos cobertura en el móvil y que en caso de avería no nos iba a ayudar absolutamente nadie. Por lo menos nadie cuerdo de andar por ese camino tan solitario a esas horas. Aunque hacedme caso, en Costa Rica todo es posible. </P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Dos minutos de conducción sirvieron para darnos cuenta de que lo de acceder a Camaronal no iba a ser tan sencillo. De pronto las luces largas del coche iluminaron un río de una anchura considerable por el que supuestamente había que pasar. Sólo se veía agua con una profundidad suficiente para decir “<EM>Yo no cruzo por ahí ni borracho</EM>”. Sería un regalo y un festín para los cocodrilos que imaginábamos reptando silenciosa e inteligentemente por el barrizal de la orilla o dejándose llevar por la corriente esperando “carne fresca”. </P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Afortunadamente Inti tenía ese concepto tan claro como yo. Ambos estábamos un tanto locos, pero no lo suficiente para jugarnos la vida así por así. Parados, con el motor en marcha, nos quedamos pensativos y en silencio. <EM>Debemos probar otro camino. Vuelve a Estrada y preguntamos si hay otra opción -</EM> le dije a mi amigo. <EM>Esa otra opción va a ser cruzar por aquí, y como que paso de hacerlo - </EM>contestó con mucha seguridad. Aún así ambos fuimos a Estrada a preguntar si había otra manera de pasar a Camaronal menos compleja. </P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Los aldeanos a los que preguntamos se extrañaron de que les dijéramos que con el coche no podíamos atravesar el río. Según ellos no estaba tan profundo como para no hacerlo. </P>
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<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Entonces fue cuando me dio por pensar que el camino quizá no se detuviera allí y siguiera, aunque más angosto y peligroso, por la derecha. Nosotros en cuanto habíamos visto agua nos detuvimos sin mirar que la carretera embarrada no continuara por otro lado. ¿Y si más adelante sí que se podía pasar?</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Volvimos una vez más y descubrimos que así era. No nos habíamos percatado de que ahí no estaba el final de la carretera. Ambos íbamos tensos y expectantes por saber qué nos depararían los siguientes metros. Algunas ramas tocaban mi ventana, y es que la vegetación allí es de una espesura imponente. Inti conducía con un plus de concentración, y es que a pesar de llevar meses en Costa Rica y aún seguía gozando de las aventuras que allí son fáciles de vivir. Y también tenía a flor de piel la curiosidad de conocer qué sucedería esa noche. ¿Sería un éxito o un rotundo fracaso?</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Pero mientras nos hacíamos estas preguntas nos encontramos de frente una vez más con la realidad. La carretera (por llamarla de alguna manera) quedaba totalmente interrumpida por las aguas del río, que no parecían tan profundas como en la vez anterior, pero sí lo suficiente para achantarnos. Ahora sí que&nbsp;no había más opciones que tirar hacia delante o dar marcha atrás y abortar misión. Pusimos las luces largas y tanteamos la operación traspaso. En principio el coche sí que pasaría, pero había un problema. El río había adquirido tanta amplitud que no veíamos el lugar exacto por donde continuaba el camino. Es decir, no había manera de saber por dónde salir después de meternos al agua con el coche. No era tan fácil como pasar de un lado al otro sin más, ya que había un montículo en el frente, dentro del cual debía estar la continuación de la carretera que había quedado totalmente anegada, gracias a las lluvias y a las mareas. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">No lo vimos claro y dimos media vuelta un tanto decepcionados por haberse terminado la aventura tan pronto. Lo de ver una tortuga había pasado a ser más un milagro que una realidad. Sentía que la fortuna no había querido redondear un día que hubiera sido simplemente perfecto. A punto de abandonar la carretera oscura para coger la directa a Sámara nos cruzamos con una furgoneta que se detuvo para preguntarnos cómo habíamos visto el río. Le contestamos que no demasiado profundo, pero que no nos habíamos atrevido por no ver ni siquiera un lugar por el que continuar después de haberlo traspasado. El chico que conducía dijo que lo iba a intentar y nos propuso que le siguiéramos porque ese camino lo conocía de memoria. Y sin más, tiró hacia delante y nos quedamos solos, a oscuras de nuevo. Inti y yo nos miramos, e incluso hablamos de que posiblemente se podría cruzar a la ida, pero, ¿y a la vuelta? ¿Y si estaba aún más crecido? </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Las dudas se despejaron cuando ambos dijimos, <EM>¡¡Qué demonios!! ¡¡Vamos!!</EM> . Decisión totalmente acertada. No había hecho más de 8000 kilómetros para acobardarme a las primeras de cambio. Quería aventura y quería ver animales. Y si uno quiere eso, no hay que bajar los brazos a las primeras de cambio. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Cuando llegamos al límite con el río la furgoneta lo había terminado de atravesar, pero gracias a sus luces traseras supimos perfectamente qué hacer y por dónde pasar. Casualmente en ese punto exacto la carretera era una curva, y así fuimos recorriéndola de derecha a izquierda. Sin una ayuda como la que nos brindó el de delante hubiera sido complicado. En el caso en que nos hubiéramos arriesgado, habríamos ido rectos de frente y nos habríamos encontrado con un montículo. Y un río no es el lugar idóneo para estar dando marcha atrás o estar dudando en torno a dónde ir. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><BR>En menos de cinco minutos localizamos una entrada a Playa Camaronal en la que había dos personas del MINAE (Ministerio de Medio Ambiente de Costa Rica) haciendo guardia en una caseta de madera. Dejamos el coche en un aparcamiento improvisado y nos dirigimos hacia ellos. Les preguntamos por el número de tortugas que estaban acudiendo a desovar en esos días, las especies que más anidaban allí, las horas de la noche predilectas, y un largo etcétera que nos ayudó a meternos en contexto y a atenernos a lo que podía suceder. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Según ellos durante la última semana estaba habiendo una media de dos tortugas cada noche, todas ellas Loras (recordad que llaman así a las Oliváceas) y con un pico horario que va entre las nueve y las once o doce. Allí no recogían los huevos para meterlos en viveros como se hacía en Buena Vista. Los profesionales del MINAE se limitaban a registrar estadísticamente los datos de las tortugas allí vistas para luego juntarlos y pasárselos a las Autoridades competentes. La posibilidad de ver Baula, según estos dos señores, es prácticamente nula, ya que su número en el Pacífico se había visto gravemente disminuido. Nada nuevo de lo que nos había contado Roy horas antes. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Antes de bajar tanto Inti como yo a la playa, nos pidieron que no alumbráramos con linternas ni tomáramos fotos con flash, porque provocaría que las tortugas que tenían pensado anidar allí se marcharan sin más. Tan sólo aceptan las luces rojas, que al parecer no les molestan. Eso hicimos, no utilizamos la linterna más que para ayudarnos en sitios que no sabíamos ni dónde estábamos pisando. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Ya en la arena, y ante la oscuridad de la noche, me pregunté cómo demonios íbamos a ver tortuga alguna sin nada que nos iluminara. Inti confiaba en que si algo había, lo detectaríamos al instante, y me pidió un mínimo de paciencia para que los ojos se fueran acostumbrando a la penumbra. Y tenía razón. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Poco a poco la vista se fue haciendo y así fuimos delimitando una silueta de arena, rocas y mar invisible ante nosotros unos minutos antes. Es curioso que incluso distinguíamos zonas de tierra más húmedas que otras, cosa que difícilmente lo hubiéramos podido hacer en plena luz del día. <BR><BR>Yo estaba nervioso y no dejaba de mirar por todas partes. Era una misión algo complicada, allí nosotros dos caminando despacio y atentos a cualquier movimiento. Como cuando una tortuga arriba a la orilla se arrastra unos metros hasta encontrar el lugar idóneo para anidar, es muy patente el rastro que deja hasta detenerse. Es un mínimo de 30 o 40 kilos (en el caso de una Olivácea) de concha y aletas que se desplazan varios metros. Imaginad el caso de una Laúd o Baula que pese más de media tonelada. Vamos, que se nota bastante cuando una tortuga acaba de llegar. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Yo lo que temía era que si venía una a desovar, lo hiciera o a otras horas, o cuando al final de la playa cuando hubiéramos dado media vuelta. En ese rato le da tiempo a venir, poner los huevos y marcharse, ya que para recorrer de arriba abajo uno o dos kilómetros necesitábamos tiempo. No es tarea fácil. Dependíamos más que nunca del factor suerte, aunque también de que nuestros sentidos estuvieran lo suficientemente preparados para que no se nos escapara nada. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Estuvimos fácilmente una hora y media dando vueltas y con varias “falsas alarmas” incluidas. Son muchos los troncos o rocas que sobresalen de la arena y que uno en la lejanía los confunde con caparazones. Deseaba tanto poder ver una tortuga marina que me aferraba al imaginario para conseguirlo. Y así uno se deja llevar por el subconsciente y por lo que de verdad desea. Un ejemplo de lo más quijotesco pero sin gigantes y sí con tortugas. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Las estrellas y la luna, que eran los únicos faros de los que nos servíamos se quedaron totalmente tapadas por las nubes que se arremolinaban las unas con las otras haciendo barruntar una gran tormenta. De repente, un hombre que venía del otro lado de la playa se fue acercando hacia donde nosotros estábamos. Pensábamos que era una de las personas del MINAE con los que habíamos hablado antes o incluso alguno de los pescadores de los que nos habían advertido. A medida que se aproximada pudimos observar cómo encendía a ráfagas una luz rojiza. Expectantes, ambos esperamos a que viniera para ver qué sucedía. ¿Querría hablar con nosotros o simplemente pasaría de largo?</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">La solución llegó un minuto después cuando nos dimos cuenta que no era ninguno de los guardas que conocimos en la caseta de madera. Se presentó como guía turístico y es que al parecer, al final de la playa tenía a un grupo de 12 holandeses a los que les había vendido la excursión. Era uno de los responsables de <A href="http://www.carrilllotours.com/">Carrillo Tours</A>, la agencia con la que había tratado de contactar Carolina por la mañana para ver si podíamos ir a Ostional. Como no se podía acceder ese día, habían elegido ir a Camaronal, donde sabían que había posibilidad de ver algo. Ellos se quedan como tarde hasta la medianoche, y aunque uno pague la excursión (40 $), nunca se le garantiza la suerte de ver nada. Eso ya sabemos que no se puede pagar con dinero. Lo que tiene que suceder sucede y al contrario. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><BR>Al decirle que estábamos recorriendo Costa Rica para luego dar cuenta de ello en este Diario de Viaje que estáis leyendo, William (que así se llamaba) nos explicó muy amablemente en qué consistían sus tours por esa zona de Guanacaste. También comentamos con él la posibilidad que había de encontrarse con algo y si era buena época para ello. Él contestó que aunque no era el mejor momento del año, tampoco era malo. Últimamente se estaban avistando tortugas, aunque no siempre a horas tempranas (en la noche, me refiero) para que haya cualquier tipo de público delante que no sea del MINAE o de Asociaciones de Voluntarios. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">En ese momento recibió una llamada en su teléfono móvil y después de asentir en dos o tres ocasiones colgó. Nos miró y pronunció unas palabras que nunca olvidaré porque fueron preludio de uno de los momentos más emocionantes no sólo del viaje sino de todos los viajes que había acometido antes. “<EM>Acaba de llegar una tortuga. Vengan conmigo</EM>”. <SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</SPAN>Los tres nos miramos, sonreímos y caminamos hasta prácticamente el final de la playa donde el grupo de turistas estaba totalmente quieto y en silencio. <EM>Vaya Jose, para ser la primera vez que lo intentas, has tenido mucha suerte</EM>&nbsp;- comentó alegremente Inti, que no era la primera ni la última que iba a presenciar algo similar. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">William nos presentó a otro compañero de Carrillo Tours y nos introdujo al grupo de turistas holandeses diciéndoles que estábamos haciendo un documental. Nos miraron como si fuéramos del Nacional Geographic (qué más quisiéramos) y es que cosas como estas pasan cuando uno se presenta como Documentalista. Que confunden la gestión documental con la elaboración de documentales para televisión. Pero al fin y al cabo este diario es un documental en plan primera persona… Así que equivocado del todo no estaba. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Nos señalaron el reguero que había dejado la tortuga hasta detenerse a mitad de altura, suficiente para que no llegara el agua con las mareas. Era un camino de algo más de 60 centímetros de grosor y lo bastante profundo para no pasar desapercibido ante nadie con y sin luz. Seguí con la mirada el rastro y vi un cuerpo oscuro que sobresalía de la arena. Nadie se había acercado aún y ni siquiera sabían a ciencia cierta la especie de la que se trataba, aunque ellos apostaban a que era una Tortuga Lora (<EM>Lepidochelys olivacea</EM>), que tanto aparecen por las playas guanacastecas. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Uno de los responsables de Carrillo Tours se acercó muy lentamente y sin hacer ruido, iluminó un instante con la luz roja y vino hacia nosotros. Las especulaciones se confirmaron, era una Lora (Olivácea, Golfina, Cahuama o como queráis llamarla porque nombres no le faltan). </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p>&nbsp;</o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Fue el turno de aproximarnos nosotros muy lentamente y de colocarnos en círculo a una distancia prudencial del animal, que en esos momentos se encontraba en trance casi absoluto como es normal en el desove. De cerca estaba la Tortuga, con un caparazón de unos 70 centímetros de longitud aproximadamente y con algo menos de 50 kilos de peso. Movía las aletas delanteras y traseras para retirar la arena y así hacer un hoyo lo suficientemente profundo para albergar y proteger los huevos que estaba dispuesta a echar. La gente en silencio se limitaba a observar uno de los milagros más espectaculares&nbsp;de la Naturaleza. Es algo por lo que vale la pena hacer un viaje, por muy lejano que sea. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><BR>El animal se esforzó para realizar el agujero y más para ir depositando los huevos uno a uno hasta sobrepasar con toda probabilidad los 50. De su boca en forma de pico (de ahí que se la llame Lora) salían unos sonidos que reflejaban el esfuerzo que estaba haciendo. Se la oía perfectamente respirar como si de un parto se tratara (que para el caso es lo mismo). </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Una vez hecha la puesta, la tortuga se dispuso a enterrar convenientemente su nido. Para ello necesitó otra vez de la fuerza de sus aletas, en esta ocasión para arrimar arena y no expulsarla. Fueron varias las veces en que, a pesar de la distancia prudencial que guardaba con ella, me arrojó tierra a las piernas. William me permitió acercarme aún más para observarla a a tan solo un palmo. Y es que simplemente no tengo palabras para expresar la emoción que estaba sintiendo. En una playa solitaria del Pacífico, en una noche cerrada, me encontraba observando cómo una Tortuga Marina de unos 50 kg acometía una de las mayores odas a la vida que se pueden dar en el Reino Animal. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><BR>Lástima no haber podido retratar el momento mágico con mi cámara de fotos, pero había que ser respetuoso no sólo con los que allí estaban, sino con la propia tortuga que desconfía de las luces. Total, son miles las fotografías existentes en la red de redes... Aunque nos entren muchas ganas, hay que hacer un ejercicio de responsabilidad si queremos seguir teniendo la posibilidad de presenciar un momento tan bello y único como este. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">En medio de la vorágine enterradora de la Lora, comenzó a llover, no con la fuerza de una Tormenta tropical, pero sí lo suficiente para que nuestras cámaras corrieran peligro. Así que tuvimos que dejar a nuestra amiga un rato con los holandeses y marcharnos al coche a poner los aparatos de fotografía a buen recaudo. Inti volvío corriendo. Yo, con mi pie derecho lleno de rozaduras, no podía permitirme ir con demasiada agilidad, y fui caminando con una cojera considerable. Cada paso que daba se convertía en un tormento por el insoportable escozor de unas heridas que con seguridad se habían infectado. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Cuando me reuní de nuevo con la gente, vi que la Tortuga seguía ahí, y practicamente estaba dando los últimos retoques&nbsp; para dejar el nido totalmente cubierto. William de vez en cuando iluminaba al animal con su luz roja para que pudieramos ver más allá del oscuro caparazón. La cara de dolor y de cansancio lo decía todo. Nunca pensé que un animal de este tipo podía ser tan expresivo y reflejar tan claramente el agotamiento. <BR><BR>Empezó a moverse de un lado para el otro, y es que ya había dado por terminado lo que había venido hacer a Playa Camaronal. En ese momento William apagó su linterna y todos nos alejamos para dejarla total libertad para ir donde deseaba, que no era otro lugar que el mar. Con una lentitud emotiva se fue acercando a la orilla, dejando a su paso una marca rectilínea bastante significativa. En ocasiones se detenía y observaba su objetivo como si estuviera a kilómetros cuando en realidad estaba tan sólo a dos o tres metros de la orilla. Los que allí nos encontrábamos la seguimos en un silencio únicamente interrumpido por las gotas de lluvia cada vez más abuntantes que golpeaban su oscuro caparazón. En cuanto llegó a la orilla se paró y esperó la fuerza del ir y venir de las olas para que le ayudaran en su inmersión. La espuma del mar fue cubriendo paulatinamente su concha hasta fundirse con ella y desaparecer en la inmensidad del Océano. Todas las personas que allí estábamos rompimos a aplaudir porque acabábamos de presenciar un espectáculo de la Naturaleza realmente conmovedor. <BR><BR>Volvimos hacia los coches, aunque antes la gente de Carrillo nos invitó a beber algo para pasar los últimos minutos todos juntos. En medio de la lluvia todo el mundo comentaba lo que acababa de ver y se vanagloriaba de la suerte de haber podido contemplar algo tan increíble. Son muchas las personas que viajan a Costa Rica y se marchan sin haber logrado su propósito de avistar una Tortuga anidando. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">El goteo de agua pasó a mayores y se desencadenó en medio de la charla una tormenta tropical de las buenas. Así que no hubo más remedio que despedirse y volver al coche porque nos esperaban varios kilómetros de caminos embarrados sin apenas visibilidad por la fuerza del temporal. Lo que yotemía era el río, porque si estaba más crecido podía darnos problemas para cruzarlo de nuevo. Pero no fue así y lo traspasamos sin dificultad alguna. Ya en carretera tuvimos que ir a un ritmo lento porque era imposible ver a dos metros del coche. Sin iluminación y con una manta de agua que tardaré en olvidar. Parecía que se iban a romper los cristales de la fuerza con que caía. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Pero conduciendo sin prisa y sin pausa logramos volver a nuestra <A href="http://www.casadelmarsamara.com/espanol.html" target=_self>Casa del Mar</A>&nbsp;donde el vigilante nocturno nos salió a recibir con un enorme paraguas con el fin de evitar lo inevitable, que llegáramos empapados a las habitaciones. Total, ya lo estábamos...mojados, con arena, con rozaduras...&nbsp; Yo estaba más que muerto pero&nbsp;una buena ducha me espabiló. Eso sí, lo justo para tomar las últimas notas en mi diario que recogía el mejor día vivido hasta el momento en el viaje. Me declaro coleccionista de experiencias, y en tan sólo unas horas había podido presenciar un torbellino de emociones dignas de no olvidar jamás. Y lo mejor de todo era que esto no había hecho más que comenzar...<BR><BR>¡Pura Vida!</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">José Miguel Redondo (Sele)<BR><EM><A href="http://www.elrincondesele.com/" target=_self>El Rincón de Sele</A></EM></P></FONT></FONT>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt" align=center><FONT face="Times New Roman" size=3><IMG height=140 alt="" src="http://www.wwfca.org/photos/proyectos/especies/ANIMTORTU.gif" width=162 border=0></FONT></P></p>
]]>
</content:encoded>
</item>
<item>
<title>Samara, un regalo del Pacifico</title>
<link>http://www.travbuddy.com/travel-blogs/6454/El-da-que-cruc-el-charco-por-primera-vez-Alajuela-1</link>
<pubDate>Fri, 03 Jul 2009 06:48:04 PST</pubDate>
<description>Me dio mucha pena despedirme de esa gente tan maravillosa que habíamos tenido ocasión de conocer en el Rinconcito Lodge. No sólo de Walter o Wande&amp;hellip;</description>
<content:encoded>
<![CDATA[
<p><a href="http://www.travbuddy.com/Samara-travel-guide-917477">Samara, Costa Rica></a>, May 02, 2007</p>
<p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Me dio mucha pena despedirme de esa gente tan maravillosa que habíamos tenido ocasión de conocer en el </FONT><A href="http://www.rinconcitolodge.com/"><FONT face="Times New Roman" size=3>Rinconcito Lodge</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>. No sólo de Walter o Wander, nuestros guías ocasionales, sino también de todos aquellos que trabajan duro para que las cosas funcionen y todo el mundo salga contento. Lamentablemente no recuerdo o desconozco sus nombres, pero espero que tanto ellos como ellas se den por aludidos. Obviamente esta mención incluye a esa chica tan simpática que me preparaba los batidos de guanábana y papaya, además de unas cenas deliciosas. Y a la inolvidable “Amiguita”, la mascota del lugar a la que me hubiera llevado a Madrid con mi perro Lucas. Extraña pareja formarían… </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Desde nuestro coche, el Terios 4x4 que habíamos alquilado, dimos el último adiós a nuestra casa en el Rincón de la Vieja, a la que dejamos atrás nada más acceder a la desastrosa carretera llena de baches y arena que lleva a Liberia. Desde allí debíamos tomar hasta el final un camino asfaltado en mucho mejor estado y donde podríamos aumentar notablemente la velocidad. <BR><BR>La hora que separa el Rinconcito de dicha ciudad norteña fue un tanto insufrible por el vaivén y el zigzagueo que fuimos haciendo con el coche. Eso explica que sea un lugar que no tenga tantas visitas como otros de Costa Rica. Afortunadamente no caben autobuses, y las furgonetas o vehículos normales podrían tener muchos problemas para llegar hasta allí. Y digo lo de afortunadamente porque cosas como esta (las malas condiciones de las carreteras) son las que hacen que haya sitios que se conserven intactos sin una infraestructura turística abundante que los perjudicaría sobremanera. La masificación conlleva destrucción… </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Nuestro destino tanto para este día como para el siguiente era Sámara, una playa de película en la Costa del Pacífico, más concretamente en la Península de Nicoya (Guanacaste). Es una zona bastante más tranquila que la del norte porque hay menos concentración de turistas que por ejemplo en Tamarindo o Playa Tambor, que se diferencian poco de esas ciudades costeras que hay en medio mundo con enormes hoteles <I style="mso-bidi-font-style: normal">Todo Incluido</I> a tiro de playa. Y como no queríamos ni en pintura Cancún, Santo Domingo o Benidorm, tanto Inti como yo vimos más idóneo alejarnos de esos sitios para acabar en un entorno más relajado y menos “masificado” (Cómo odio esa palabra). Y en Guanacaste, Sámara tiene fama pero aún no se ha vendido de esa manera a las constructoras ávidas de ganancias multimillonarias. Además, la cercanía con otras playas incluso más solitarias y de Refugios de Fauna Silvestre como el de Ostional, hacen de este un lugar perfecto para hacer interesantísimas expediciones por la costa norte del Pacífico costarricense. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Iba a ser un cambio bastante radical respecto a lo que llevábamos por el momento visitado en Costa Rica. No sólo deseaba ver el Océano Pacífico por primera vez, sino también ese ambiente playero y pura vida que se refleja por los cuatro costados. Inti me había hablado de gente que lo había dejado todo para irse a vivir allí. Así que expectación, cuanto menos, tenía. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Inti me fusiló realmente con esa música hiphopera y rapera que tan poco me gusta. De vez en cuando en la recopilación que llevaba en su MP3 conectado al coche me ilustraba con algo de Nirvana o Cranberries. Pero el resto…vaya, no sé qué decir. Bueno sí, que me atoraba los oídos. Porque entre la dulce melodía made in El Bronx y el traqueteo del coche que superaba como podía baches y piedras, acabé algo machacado. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>El paisaje se fue tornando a seco a medida que avanzábamos. Incluso menos arbolado de lo normal. Y es que ya estábamos a un paso de Liberia, la ciudad más grande del Norte costarricense, a cuyo aeropuerto llega una parte muy importante de turistas estadounidenses buscando el “Sol y Playa” de Guanacaste. La conexión por carretera es inmejorable, ya que se encuentra en plena Interamericana, a unos 70 Km. de la frontera nicaragüense de Peñas Blancas. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Pero nosotros lo pasamos de largo en un pis pas. Tan sólo nos dio tiempo a fijarnos en los niños uniformados que jugaban en el patio del colegio y en lo curiosos que resultan los autobuses de línea de Costa Rica. Son esos típicos amarillos que todos hemos visto en las películas norteamericanas donde iban los estudiantes a clase. Al parecer el Gobierno de Estados Unidos regaló a varios países centroamericanos esos buses que ya se les habían quedado obsoletos. Costa Rica, Nicaragua y Panamá, entre otros, los utilizan para transportar viajeros, y en algunos incluso se les ha olvidado quitar la pegatina de <I style="mso-bidi-font-style: normal">School</I>. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Y Liberia como ciudad, pues… vaya, como prácticamente el 99% de las urbes de Costa Rica, que no se caracterizan precisamente por su belleza estética o por su perfecto orden y concierto. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Nada más salir de allí comenzamos a ver numerosas señales que indicaban los kilómetros que faltaban para llegar a las principales playas guanacastecas. Tamarindo, Nosara, Playa Grande, Coco, Tambor, Flamingo, y por supuesto nuestra Sámara. Tomamos la carretera que va hacia Nicoya (ciudad principal de la Península que tiene su mismo nombre) y comenzamos a notar la diferencia de vegetación respecto al Rincón de la Vieja o incluso a la propia Liberia. El reciente estreno de la época lluviosa había dejado un paisaje tropical realmente resplandeciente. Guanacaste tiende a ser más seco (sobre todo al Norte, en el PN Santa Rosa) que otras regiones costarricenses, pero cuando llueve tan intensamente, son millones las plantas y árboles que lucen un verdor realmente único. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Aproximadamente a mediodía alcanzamos nuestro objetivo: Sámara. Las casas, que en su mayor parte son hoteles y restaurantes (de dos alturas como mucho), se encontraban a ambos flancos de la vía principal que llegaba hasta la playa. Fugaz y desde el coche tuve la primera imagen de las aguas pacíficas. Cuando ya no se podía seguir más, giramos hacia la derecha y en menos de cien metros nos encontramos con el alojamiento contratado para las dos noches: </FONT><A href="http://www.casadelmarsamara.net/"><FONT face="Times New Roman" size=3>Casa del Mar</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Este hotel, con un precioso y fresco patio en el centro, cuenta con 18 habitaciones, de las cuales 12 son con baño privado y las 6 restantes tienen baño compartido. Los </FONT><A href="http://www.casadelmarsamara.net/doc_bienvenido/tarifas.html"><FONT face="Times New Roman" size=3>precios</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> varían a lo largo del año dependiendo de si es temporada baja (desde el primero de abril hasta el último de julio, o desde el primero de septiembre hasta el 30 de noviembre) o temporada alta (el resto del año). Obviamente es más barata la habitación con baño compartido que la que tiene uno privado. Nosotros nos decantamos por la primera, ya que había que ahorrar para seguir los “principios del viajero independiente” con mochila al hombro y poca pasta en el bolsillo. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Carolina, manager del hotel, se encargó de darnos las llaves y de llevarnos a la habitación que nos había asignado. Inti y ella se conocen desde hace tiempo, y esa amistad permitió que el trato con fuera realmente excelente. La verdad es que es una chica bastante dulce y amable con todo el mundo. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><BR><FONT face="Times New Roman" size=3>Nuestro cuarto era bastante sencillo, totalmente pintado de blanco, contaba con un ventilador en el techo (porque el calor en esa zona es tremendo) y con un lavabo. Además de las dos camas, claro, desde las cuales se podía mirar por la ventana al patio. Afortunadamente, como en todos los hoteles donde estuvimos, éstas llevaban mosquitera, para impedir que los succionadores sin piedad no probaran bocado de nuestra sangre. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>El baño compartido estaba prácticamente puerta con puerta por lo que nos evitamos el engorro de tenernos que desplazar demasiado para ir hasta él. Y lo importante en estos casos, tanto el cuarto como el servicio se encontraban limpios. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Hay una gran balconada que da hacia la playa, que está, nunca mejor dicho, a tiro de piedra. Tienes unas llaves para acceder directamente nada más cruzar la calle sin tener que dar el rodeo. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Después de dejar mochilas y demás pertenencias nos bajamos a recepción a charlar un rato con Carolina, con la que comentamos nuestros planes allí. Queríamos conocer algunas playas paradisíacas (además de Sámara) y si fuera posible ver alguna de las Tortugas Marinas que hacen arribada por la noche para desovar. Ese espectáculo debe ser algo realmente único. El <I style="mso-bidi-font-style: normal">Refugio Nacional de Vida Silvestre Ostional </I>atrae a varios tipos de tortuga (sobre todo la especie Lora), las cuales entierran en la arena sus huevos. Pero hay ocasiones en las que no llega una o dos, sino que por causas no del todo conocidas, pueden aparecer cientos y cientos de tortugas, que incluso pasan unas por encima de las otras. Ese fenómeno aún en estudio se le conoce como “La Gran Arribada”. Y es posible verlo en Costa Rica en Refugios como el de Ostional (a más de una hora de allí) o en Tortuguero, en la zona Caribe. Pero hay que tener mucha mucha suerte para que eso suceda estando allí de viaje. Lo mejor es preguntar a la gente de los hoteles, que ya controla un poco más ese tema y saben cuándo se prevé alguna llegada. Aunque sea ver tan sólo a una tortuga marina desovar, habrá valido la pena absolutamente. E incluso eso, y más dependiendo de la época, es complicado. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>De las tortugas ya hablaremos en otros capítulos, porque “su búsqueda” fue una de las misiones más interesantes durante nuestra estancia en Costa Rica. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Por lo tanto, para lo que quedaba de día (y de luz) estaríamos en Sámara y al día siguiente planificaríamos nuestra escapada a varias playas, dejando para la noche nuestra invocación a la suerte para poder observar alguna tortuga, preferentemente en Ostional. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Antes de ir a la playa, Carolina nos presentó a su novio Mateo, otro de los managers del hotel. Él es uno de esos casos que comenté al principio de alguien que dejó su tierra para poder vivir en Costa Rica, más concretamente en Sámara. Mateo es italiano y lleva varios años en el país de los ticos. Su gran afición es el surf y se ha convertido en un gran experto. Si alguna persona que esté leyendo este diario le gusta surfear y va para allá, preguntadle a él y os recomendará las mejores playas. No se le escapa nada. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>También tuve tiempo de conocer a los dueños del hotel, una pareja de jubilados norteamericanos. Qué mejor manera de retirarse que tener un pequeño hotel a pocos metros del Océano. Un cambio en sus vidas, sobre todo la de él, que estuvo en el Ejército de los Estados Unidos. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Después de la charla a varias bandas nos fuimos a donde en realidad nos apetecía estar. Por supuesto estoy hablando de la playa, separada de Casa del Mar por una pequeña carretera y una verja. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Nada más cruzar ésta y avanzar unos metros sobre la arena miré al mar, que andaba bravo a esas horas. Ahí estaba, delante de mí, el enorme Océano Pacífico. El mismo que baña gran parte de Asia, numerosos países del continente americano e incluso el australiano. Después observé tanto a mi derecha como a izquierda ese paisaje que tantas veces había tenido en mis sueños. Miles de palmeras, cocos tirados en la arena…el verde arrimándose a lo azul. Realmente bonito. Este momento que siempre recordaré me hizo pensar en lo lejos que me encontraba, y tuve la tentación de llamar a mi familia. Pude hablar con mi padre, que se encontraba en su casa viendo la vuelta de las Semifinales de Copa de Europa, Milán-Manchester. A sabiendas de lo caro que es el capricho, me encanta poder compartir con los míos esas sensaciones tan inenarrables. Con él hablé la vez que caminé por la Muralla China, y con mi madre cuando fascinado me senté a contemplar la inconmensurable ciudad de Petra (Jordania). Por unos segundos logro ser sus ojos y trasladarles hasta allí conmigo. Es un sentimiento que tengo cuando viajo, que me acuerdo mucho de los míos y de lo que disfrutarían viendo lo que yo veo y viviendo lo que yo vivo. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Sámara es una playa larga que tiene en torno a los cuatro kilómetros de longitud, aunque es muy probable que incluso los supere. El color de la arena no es blanco sino que adquiere un tono parduzco que contrasta con la exuberante vegetación que acompaña a esa parte de la costa en todo su recorrido. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>No había demasiada gente, ni la décima de lo que me imaginaba. Éramos como vulgarmente se dice, cuatro gatos… ¡Y qué demonios hacía pensando tanto cuando lo que debía hacer era pegarme un buen baño! Dejamos la ropa sobre las toallas y fuimos al agua directos. Lo primero y más que me llamó la atención fue la calidez de su temperatura. Está entre templada y caliente, lo que hace una delicia quedarse allí el tiempo que haga falta. Frío es imposible pasar. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Después de un rato, salimos fuera a secarnos pero el Sol apenas apareció. Las nubes entraron en contacto y se preveía una buena tormenta para la noche. Nos apoyamos en una barca donde se podía leer Shake Joe´s, el nombre del garito que estaba a un metro de la misma. Teníamos sed y apetecía tomarse algo tranquilamente, así que entramos ese sitio en el la gente se tumbaba en grandes bancos acolchados o en hamacas, al son de la música Chill Out o incluso del Reggae. Nosotros no fuimos menos e hicimos lo mismo. Yo me pedí un Jugo de Mora (para no variar).<SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </SPAN>Inti, pidió la cerveza típica de Costa Rica, la Imperial cuyo </FONT><A href="http://www.realbeer.com/nmvbp/graphics/jpeg/imperial.jpg"><FONT face="Times New Roman" size=3>anagrama</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> se encuentra repartido a lo largo y ancho del territorio nacional. Su Águila es un reclamo para ticos y extranjeros, y es para Costa Rica lo que el Toro Osborne a España. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Qué lujo fue sentir la brisa marina tumbados con nuestras bebidas y escuchando música. De vez en cuando nos levantábamos para saber cómo iba el partido de Semifinales de Champions Milan-Manchester. Ganó el equipo italiano por 3 a 0 y fue el preludio de lo que pasaría en la Finalísima con el Liverpool, cuando levantaría su séptima Copa. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>También aprovechamos para conocer e intercambiar algunas palabras con el dueño del establecimiento, Joe. Todo un personaje. Inti ya lo había visto alguna vez que otra y me comentó que su forma de ser era un tanto curiosa. No hizo falta preguntarle a qué se refería, y más estando delante de él cuando ya inconscientemente aspiraba fuerte por la nariz. Más vale una imagen que mil palabras. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Pagamos y nos levantamos para regresar a nuestro hotel y coger dinero para marcharnos a comer a algún sitio. Pero de repente ocurrió algo que decantaría el acontecer de nuestros dos días en Guanacaste. Inti comenzó a mirarse en los bolsillos y gritó <I style="mso-bidi-font-style: normal">¡Las llaves del coche! </I>Le traté de tranquilizar, a sabiendas de que es una de las personas más despistadas que he conocido en mi vida. Fuimos primero al lugar donde habíamos estado sentados en el Shake Joe´s y allí no vimos nada. Entonces, lo más probable era que estuvieran en la arena, donde habíamos dejado nuestras cosas antes de irnos a bañar. Pero nada de nada… <I style="mso-bidi-font-style: normal">¿Estás seguro que las tenías aquí contigo? ¿No estarán en la habitación? </I>le pregunté. Inti me aseguró que las llaves las había llevado en el bolsillo en todo momento. Aún así buscamos por activa y por pasiva tanto en el hotel como en el camino que habíamos tomado hasta la playa, que, por cierto, era muy corto. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Fue entonces cuando le confesé lo que me temía, que no era nada bueno. <I style="mso-bidi-font-style: normal">Te has bañado con las llaves y las has perdido en el agua. </I>Y cualquiera las encontraba, pensé… </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">No me voy a enredar en este aspecto porque nunca se supo a ciencia cierta la verdad, pero es lo más probable, dado el poco movimiento que habíamos llevado a cabo. Casi a un 99% se seguiría a pies juntillas la famosa canción infantil de <I style="mso-bidi-font-style: normal">“Donde están las llaves, matarilerilerile, dónde están las llaves, matarilerilerón. En el fondo del mar, matarilerilerile, en el fondo del mar, matarilerilerón. Chimpón” </I>(ay, qué dulce e ingenua infancia…) <SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</SPAN></FONT></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>A Inti le entraron los mil agobios como es normal, ya que este hecho nos trastocaba los planes y podía perjudicar el desarrollo de nuestro viaje como no se le pusiera solución. Tranquilamente, en el hotel, con Carolina y Mateo, hablamos de las posibles opciones y nos dimos cuenta de que si se hacía bien, podríamos tener una copia de esas llaves en menos de un día. Así que nos pusimos manos a la obra. Inti llamó por teléfono a la Casa de Alquileres (Expedition Car Rental) pero éstos no lo cogieron en ningún momento. A mí esa Compañía, y más desde ese instante, no me dio ninguna buena espina, ya que nos aseguraron un servicio 24 horas en caso de emergencia. Y quedarte tirado sin llaves, lo era sin duda alguna... Finalmente, después de muchos intentos dejamos el recado al cuñado de su tío José Manuel, para que se pusiera en contacto con los de “la Casa” y les pidiera que enviaran las llaves en el primer autobús que saliera de la capital (San José) hacia Sámara. Yo, sabiendo cómo funcionan en Costa Rica, que se toman las cosas con mucha calma (con pachorra como dice mi madre), no tenía muchas esperanzas de tener solucionado el problema con tanta facilidad. Pero tanto Carolina como Mateo nos dieron esperanzas asegurándonos que si el autobús de San José recibía la encomienda antes de salir, lo tendríamos a la mañana siguiente. Yo no comprendía por qué si se le daba al autobús de las cinco no podría llegarnos en las 3 horas que separan Sámara de San José. Pero me explicaron que cuando llega ese autobús a la noche, ya no hay quien recoja esos encargos. Y es que hay una oficina donde venden los tickets de autobús que recibe los envíos de unos y otros. Ellos lo conocen como “Servicio de encomiendas” y al parecer, la mensajería funciona allí de esa manera. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Pero en es momento dependíamos de que los de <I style="mso-bidi-font-style: normal">Expedition Car Rental</I> recibieran el recado y entregaran las llaves esa misma tarde al autobús pertinente. De esa manera todo quedaría en un susto. Tocó esperar, y para hacer tiempo nos fuimos a almorzar (eso de ir a comer no suelen decirlo los ticos). </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Escogimos uno de los restaurantes más populares de la zona, “El Samareño”, donde yo me comí un Arroz con Camarones (allí le llaman camarones a las gambas) realmente exquisito. Tanto Inti como yo estábamos preocupados porque el viaje ya estaba demasiado ajustado para que sucediera algo así. Pero aún así teníamos la confianza de que, al menos al día siguiente, llegaran las llaves. Lo que sí dudaba yo es que estuvieran por la mañana. Y si no era así, ¿qué haríamos?</FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Después de comer volvimos a llamar a la casa de alquiler, pero siguieron sin contestar el teléfono. Probamos con el familiar de Inti por si había tenido mayor suerte…y…bingo!! Había conseguido hablar con ellos y supuestamente iban a entregar una copia de las llaves al autobús de San José. Así que no podíamos hacer otra cosa que fiarnos y esperar hasta la mañana siguiente en torno a las ocho. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Inti estaba cansado y quiso echarse un rato la siesta. Yo, que estaba bastante “despierto” y con ganas de ver cosas, me marché en solitario para recorrer tranquilamente los cuatro kilómetros de la Playa de Sámara o <I style="mso-bidi-font-style: normal">Samara Beach</I> como se puede leer numerosos carteles. Era la primera vez en el tiempo que llevaba de viaje en que tenía ocasión de estar solo. Y aproveché para pensar y asimilar todo lo que me estaba sucediendo y lo que aún quedaba por venir. Me encontraba paseando lentamente por una playa del Pacífico antecedida por verdísima vegetación donde podrían estar escondidos esos monos con los que tantas ganas tenía de encontrarme. Tantos meses esperando que llegara mi aventura costarricense y ahí estaba, agarrando el tiempo con las manos y absorbiendo mil sabores, mil olores, mil sensaciones difíciles de describir. Sencillamente me sentía feliz conociendo un lugar realmente distinto a otros en los que había estado. Y a eso le añadía la expectación de tantas y tantas cosas que todavía podían suceder. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Siempre iba acompañado de mi cámara de fotos de la que no me separaba casi ni para dormir. Debía estar preparado para recoger todo eso que la Naturaleza me estaba mostrando y que en un principio me estaba costando ver. Pero veréis como paulatinamente, poco a poco, ésta se me fue revelando, o quien sabe si fui yo quien agudizó los sentidos y comencé a observar todo de manera diferente. Hay mil cosas delante nuestro y no nos fijamos… Es como si esperáramos que en un principio se nos aparezca un animal grande, qué se yo, un puma o un cocodrilo… y eso no es tan sencillo. Hay que saber ser paciente y darnos cuenta de que son muchos lo detalles que se presentan delante de nuestras narices y somos incapaces de apreciar.</FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Cuando ya había caminado algo más de media hora me detuve en un estero rodeado de árboles y demás espesura siempre coloreada de verde. Para el que no sepa que es un estero (yo mismo desconocía este término) hay que decir que es algo así como un canal donde se mezclan las aguas salinas del mar y las dulces de un río determinado. Por tanto se encuentran prácticamente pegados a la playa siendo similares a ríos e incluso a charcas con agua abundante donde pueden llegar a vivir no pocas especies animales (tanto acuáticas como terrestres). Y según Inti, es un paraíso para los cocodrilos… Por ello me acerqué a observar algún “movimiento sospechoso”, pero nada sucedió. Hasta que me encontré de repente con un ave que caminaba elegante y muy sigilosa buscando alimento. Me dispuse a seguirla para poder captar alguna imagen con mi cámara. Era una “</FONT><A href="http://s3.amazonaws.com/travbuddy/6074_11798693113389.jpg"><FONT face="Times New Roman" size=3>Garza tricolor</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>”<SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </SPAN>de unos 60 cm. de largo y como dice su nombre, de tres colores. Pecho y vientre blancos por completo y gris azulado en el resto del cuerpo, a excepción de su largo cuello, que compagina el blanco en el frontal con el castaño oscuro en el reverso. Las patas, largas y delgadas, son de color amarillo. Esta especie de garza, que no es precisamente la más común de las que se pueden ver, es típica de los humedales existentes en la costa. <BR><BR>La fui siguiendo despacio y tratando de no hacer ruido con intención de retratarla, y aunque me costó porque no paraba de andar, terminé obteniendo bellas instantáneas del ave. Incluso tuvo fortuna y cogió un pez pequeño del estero a la velocidad del rayo. <BR>Esta clase de garzas son de un carácter solitario, y por ello no se las suele ver en compañía de otras de su misma familia.<BR><BR>Me encantó estar solo observando sus movimientos, sus intenciones, y comprobando que no tenía miedo alguno de mi presencia. Finalmente se alejó de donde yo estaba y cruzó al otro lado entre la maleza. <BR><BR>Por tanto continué mi camino por una playa en la que la garza no fue el único ave que tuve la fortuna de captar. Porque apenas unos minutos después de haber retomado el paseo me fijé que desde lo alto de un árbol, algo observaba todo lo que se movía a su alrededor con mucha atención. Pensé en un principio que era un zopilote, típico carroñero parecido al buitre y que es muy abundante en Costa Rica (en esa playa había decenas de ellos). Pero a medida que me fui posicionando más cerca de donde él estaba, fui dándome cuenta que en absoluto era uno de ellos. Tenía más pinta de rapaz que de carroñero, aunque posteriormente cuando me enteré de lo que era (buscando en libros y en la red), supe que era más bien una mezcla. Es decir, que aunque se alimenta de animales muertos o moribundos, también es posible verlo cazar (en menor medida). Estoy hablando del </FONT><A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=172512"><FONT face="Times New Roman" size=3>Caracara</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>, también conocido es esas tierras como “Carancho”, aunque su nombre científico es “<I style="mso-bidi-font-style: normal">Caracara plancus</I>”. <BR>Perteneciente a la familia de los Halcones (Falcónidos), es un ave rapaz con hábitos carroñeros que se ve en mayor o menor medida en el cono sur del continente americano, aunque no es extraño encontrárselo en Centroamérica. Se caracteriza por tener el espacio entre el pico y los ojos sin pelo alguno con un color un tanto rosáceo. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>En el momento en que yo tomé imágenes de dicho animal, estaba muy pendiente de sus posibles “presas”. Su pose era más bien altanera, como dando por hecho de que no le iba a faltar alimento ese día. Y no se movió en absoluto de la rama que le sostenía. En más de una ocasión se me quedó </FONT><A href="http://s3.amazonaws.com/travbuddy/6074_11815959921439_bigthumb.jpg"><FONT face="Times New Roman" size=3>mirando muy fijamente</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>, extrañado de mi presencia. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Después de recoger algunas instantáneas que me quedaron un tanto oscuras, por la cada vez mayor negrura del cielo, seguí adelante por la última cuarta parte de la playa. Tuve ocasión de ver muy </FONT><A href="http://s3.amazonaws.com/travbuddy/6074_11815983462151_bigthumb.jpg"><FONT face="Times New Roman" size=3>de cerca un zopilote</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> subido a una rama, aunque como comenté anteriormente, allí los había en cantidad. Incluso al final del paseo, </FONT><A href="http://www.travbuddy.com/photos_popup.php?pid=172513"><FONT face="Times New Roman" size=3>en un árbol</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>, podía haber fácilmente más de diez ejemplares tan negros como el carbón esperando alimentarse de algún cadáver. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Mientras tanto, un pequeño ibis buscaba con inquietud crustáceos que se enterraban en la arena para evitar su largo pico curvado. Justo en ese momento apareció Inti, al que le había dado tiempo a descansar un rato. Le mostré las fotografías que había hecho a lo largo del paseo y me estuvo contando muchas cosas interesantes en torno a las aves retratadas. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Volvimos lentamente hablando no sólo de animales o de las “malditas llaves” perdidas en un despiste. También nuestra charla se desvió a temas más banales como los meramente futbolísticos. Ambos, aficionados del Real Madrid, disfrutábamos recordando “épicas pasadas” o imaginando un futuro mejor. Yo me puedo tirar horas hablando de fútbol y no cansarme. Otra cosa es que los demás lo aguanten… </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Un </FONT><A href="http://s3.amazonaws.com/travbuddy/6074_11798700978987_bigthumb.jpg"><FONT face="Times New Roman" size=3>pelícano</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> parecía seguirnos en su veloz vuelo al ras de la orilla de Sámara. Con su enorme pico es capaz de pescar peces de un gran tamaño, y su intención en ese momento era esa. Daba vueltas una y otra vez al mismo sitio y paulatinamente iba descendiendo hasta meterse prácticamente en el mar. Éste, y los demás con los que me encontré a lo largo de las 3 semanas que duró el viaje, no eran de esos en los que el pico parece una bolsa. Éste quizás era más largo, y la capacidad de “almacenamiento” no era en absoluto desdeñable. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>El </FONT><A href="http://s3.amazonaws.com/travbuddy/6074_118159835250_bigthumb.jpg"><FONT face="Times New Roman" size=3>atardecer</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3> hizo su acto de aparición, aunque pareció esconderse detrás de las rocas, que parecían estar siendo devoradas por el fuego. Un fuego al que no le quedaba mucho tiempo para ser “apagado” literalmente por esa agua que las voraces nubes reservaban para más adelante. Como suelo decir yo, se estaba “montando un jaleo tremendo” allí arriba. Y no quedaba mucho para que comenzara ese espectáculo en forma de Tormenta Tropical. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Al menos, después de la caminata, nos dio tiempo a darnos un paréntesis en Shake Joe´s y tomarnos algo mientras la luz natural se despedía fulminantemente hasta la mañana siguiente. El bueno de Joe, algo perjudicado a esas horas, bromeó con nosotros en torno a las “llaves de carro” con su castellano <I style="mso-bidi-font-style: normal">made in Texas</I>. Pero sí dijo algo que yo me temía, que no iban a estar por la mañana sino por la tarde. Él, acostumbrado a los fallos y las rarezas de las encomiendas, estaba completamente seguro de que las llaves del Terios no serían nuestras a primera hora como Inti decía. <I style="mso-bidi-font-style: normal">Las tendréis, si es que las han enviado, a eso de las cinco o las seis de la tarde</I>. Ambos esperábamos que tal pronóstico no se cumpliese porque nos podía chafar ese recorrido por playas que teníamos pensado. Y además yo me preguntaba, <I style="mso-bidi-font-style: normal">¿qué hacemos si directamente no las recibimos, ni por la mañana ni por la tarde?</I> Era algo que no prefería pensar porque podía machacarnos más de un plan. Pero la posibilidad estaba ahí abierta. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Fue salir del Shake Joe´s y entrar al Hotel (puede haber menos de 30 metros entre ambos) y comenzar lo que llevaba gestándose toda la tarde. Una increíblemente severa tormenta tropical hizo acto de aparición y golpeó con una fuerza atronadora. Yo creo que cinco minutos de ese diluvio equivale a uno o dos días lloviendo ininterrumpidamente en Madrid. Subimos al balcón donde a cubierto nos tumbamos en las hamacas para poder ver en vivo el jarreo constante que nos estaban mostrando los nubarrones. Yo aproveché para tomar notas en mi libreta, sobre todo en torno a lo que había visto en la playa. Pero poco duró mis tareas de escritor aficionado porque la electricidad se fue de repente, quedando tanto el hotel como la calle completamente a oscuras. Iluminándome con el móvil me hice con una linterna que guardaba en la mochila y bajé a recepción a preguntar. Uno de los chicos que atendían, ya que Carolina y Mateo se habían marchado a su casa, me dijo que era un apagón controlado de dos horas que llevaba dándose desde hacía lo menos diez días. Este tema ya lo había comentado en otro capítulo. Debido a los fallos en el sistema eléctrico por las penosas infraestructuras y a lo vacío que estaba el Lago Arenal (vital para suministrar energía), las autoridades costarricenses se veían obligados a realizar “apagones generales” (eso sí, por zonas) diariamente. Y a Sámara y alrededores les tocaba siempre a las siete de la tarde. Por lo que hasta las nueve no teníamos más remedio que quedarnos completamente a oscuras. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>En ese tiempo me duché y me tumbé un rato en la cama a descansar. La lluvia siguió cayendo con la misma fuerza hasta las ocho y media. Por tanto me levanté y me bajé con la linterna a la calle a dar una vuelta. Sin ella, no hubiera visto ni a un palmo delante de mí, ya que tan sólo se vislumbraban lejanas e intermitentes algunas velas que habían puesto en casas y hoteles. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Pero fijándome bien, no eran las únicas luces presentes en Sámara. A esas horas las luciérnagas se contaban por millones. Yo en mi vida había visto algunas sueltas, y siempre despertaron mi curiosidad. Pero es que había allí era para grabarlo. Miles y miles de puntos verdes se movían de un lado para el otro. Eran muy visibles debido a la falta de iluminación en la calle. Las luciérnagas, de la familia de los coleópteros (es decir, son escarabajos), tienen el don de la bioluminiscencia, consistente en generar luz por ellas mismas. En la parte inferior del abdomen tienen un órgano especial que hace posible este fenómeno. Lo suelen utilizar las hembras para atraer de los machos, y por su puesto, lo apagan cuando ellas quieren, ya que así evitan posibles peligros. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Como aún quedaba tiempo para que se restableciera la luz (artificial) me metí a la playa a dar otro pequeño paseo. Mi intención era llegar al estero de antes, por si tenía la suerte de ver algún cocodrilo. Pero estaba más lejos de lo que yo recordaba y tuve que dar la vuelta pronto para estar en el hotel a las nueve. Escuché numerosos ruiditos provocados por los cangrejos y ermitaños que parecen hacer crujir las piedras. Si me paraba e iluminaba una pequeña porción de suelo con la linterna, podría ver decenas y decenas de cangrejitos escondiéndose en un agujero o en una concha, según los casos. Nunca había visto tantos juntos, al igual que las luciérnagas. En Costa Rica todo es así, a lo grande. No se andan con medianías, y menos las cosas relacionadas con la Naturaleza y el Mundo animal. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>A las nueve, minutos más, minutos menos, cuando había vuelto la luz llegué al Hotel, en cuya puerta me estaba esperando Inti algo inquieto. No sabía dónde me había metido y estaba algo preocupado. Aunque la preocupación por mi “seguridad” no era la que le inquietaba. <I style="mso-bidi-font-style: normal">Jose, no vamos a encontrar ningún sitio para ir a cenar </I>• dijo en un tono un tanto hosco. <I style="mso-bidi-font-style: normal">Pero si acaban de dar las nueve</I> • le reproché. <I style="mso-bidi-font-style: normal">Verás verás, vamos a buscar algún restaurante…</I> contestó seguro de lo que iba a suceder. <SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</SPAN>El tema estaba en que en Costa Rica los horarios que hace la gente son un tanto similares a los europeos. Me refiero a que comen a mediodía y cenan como tarde a las siete. Y a las nueve, ya es complicado encontrar lugares en los que poder tomar algo. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>En España los horarios son mucho más tardíos. Hay gente que come incluso más tarde de las tres y que cena a las diez u once. Los restaurantes de Madrid pueden estar recibiendo clientes para comer a las cuatro o para cenar pasadas las once. Antes de las nueve, no tienen preparadas ni las mesas. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Inti quería llevarme a una pizzería que le gustaba especialmente y cuando llegamos, el encargado nos dijo que la cocina había cerrado hacía un rato. Y así en todos y cada uno de los establecimientos en que preguntamos. <BR><BR>Tengo que reconocer que esa costumbre de recogerse pronto y madrugar demasiado no va conmigo. Inti ya se había hecho a esos horarios tan “prematuros” para mí en los casi seis meses que llevaba viviendo en Costa Rica. Aprovechan al máximo las horas de luz, pero la noche la viven muy poco. Ese es el gran fallo en esos países, contando además que anochece como tarde a las seis y media (como en invierno en España)</FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Al final, después de muchos intentos y de vernos con el estómago vacío hasta el día siguiente, logramos encontrar un Restaurante abierto, donde nos tomaron nota por pura casualidad. Su nombre era “El Ancla”, y nos dimos cuenta de que si estaba sirviendo aún cenas era porque había muchos lugareños expectantes con un partido de fútbol. Jugaba Saprissa, el equipo más famoso de allí, aunque fuera de las fronteras de Costa Rica no lo conoce ni el que lo fundó. Y eso era motivo suficiente para atraer la atención de los ticos, muy amantes del fútbol. Son también seguidores de las grandes ligas europeas, sobre todo la española, y la televisión de allí suele televisar los mejores partidos de la jornada. Es raro cuando no pueden ver un encuentro en el que juegue el Real Madrid, el Barcelona o incluso el Atlético de Madrid. Vamos, que ven gratis más fútbol español que nosotros. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">Después de cenar volvimos al hotel y nos metimos a la habitación rápidamente. Yo tenía un sueño que no me tenía en pie, y al día siguiente madrugaríamos por si tenían a las ocho las llaves de nuestro Terios. Al menos eso esperábamos, porque de lo contrario, la cosa podía chafarse… ¿Qué ocurriría? ¿Saldría todo bien? ¿Dónde iríamos? Mejor os dejo con la intriga para que continuéis leyendo <A href="http://www.travbuddy.com/travel-blogs/6454/Guanacaste-nos-brind-un-da-inolvidable-Samara-6" target=_self>el próximo capítulo</A>&nbsp;donde viví algunas de las experiencias más memorables de todo el viaje. </FONT></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman"></FONT></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">José Miguel Redondo (Sele)<BR><EM><A href="http://www.elrincondesele.com/" target=_self>El Rincón de Sele</A></EM></FONT></FONT></P></p>
]]>
</content:encoded>
</item>
<item>
<title>Jinetes en El Rincón de la Vieja</title>
<link>http://www.travbuddy.com/travel-blogs/6454/El-da-que-cruc-el-charco-por-primera-vez-Alajuela-1</link>
<pubDate>Fri, 03 Jul 2009 06:46:11 PST</pubDate>
<description>&amp;nbsp;
Esta vez tampoco fue necesario escuchar el sonido del despertador para estar bastante avispado a las seis y media de la mañana. En apenas un&amp;hellip;</description>
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<![CDATA[
<p><a href="http://www.travbuddy.com/Guanacaste-travel-guide-1311404">Guanacaste, Costa Rica></a>, May 01, 2007</p>
<p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Esta vez tampoco fue necesario escuchar el sonido del despertador para estar bastante avispado a las seis y media de la mañana. En apenas unos minutos ya estaba preparado para todo lo que íbamos a hacer durante el día. Salí de la habitación y caminé serenamente por el jardín que rodea el </FONT><A href="http://www.rinconcitolodge.com/index.php?lang=sp"><FONT face="Times New Roman" size=3>Rinconcito Lodge</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>. <I style="mso-bidi-font-style: normal">Amiguita</I>, la perrilla de la que os hablé en el capítulo anterior, fue la primera en darme los buenos días. Siguió mis pasos por las instalaciones en las que ya había gente trabajando con el ganado y los caballos. Allí basta un ápice de luz para comenzar la vida rutinaria que se lleva a cabo en el campo. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Los pájaros cantaban a esas horas con más fuerza, y es que el despertar de una jornada nueva, les hace mucho más activos que el resto del día. Mis oídos estaban bien atentos por si algún mono en la lejanía le daba por hacerse notar o incluso por si algún tucán se me volvía a poner a tiro (de cámara, claro). En un lugar “tan aislado” siempre es posible escuchar o ver algo interesante. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Miré hacia el monte arbolado y recordé por unos instantes lo que había leído en torno al Rincón de la Vieja durante la preparación del viaje que llevé a cabo desde el mes de diciembre. Fue a finales de 1973 cuando se proclamó a esta zona Parque Nacional. No sólo por la actividad volcánica latente en el macizo Rincón de la Vieja sino también, y quizá con más motivo, por ser un centro hidrográfico de primer orden, con ríos (unos 32) que vierten sus aguas tanto al Pacífico (Península de Nicoya) como al Mar Caribe. En lo que a Biodiversidad se refiere, cuenta con una variedad de ecosistemas difíciles de reunir en Costa Rica en un mismo territorio. Y es que en las más de 14.000 hectáreas en las que se extiende el Parque, y por consiguiente la protección estatal, en función de la altura los bosques son diferentes. Por ejemplo, en las partes bajas (donde nos encontrábamos nosotros) es fácil encontrar árboles como el Guanacaste (Árbol nacional), la inmensa Ceiba o el “Indio Pelado”, en general propios de lugares algo más secos. A una altura media, el bosque se vuelve prácticamente lluvioso y gracias a la humedad y a su frescor atrae a incontables especies como el copey, el roble, el iguano, y a cientos de plantas que se crían en dichos árboles. En lo más alto, ya próximas las zonas de erupción volcánica, el bosque se vuelve bajo como es normal a más de 1500 metros. En la cima, es decir, en el cráter y alrededores, la ceniza cubre una vasta extensión en la que apenas hay vegetación. <BR><BR>Desde niveles medios-altos la variedad de fauna se multiplica respecto a los bajos. Quizá su mayor aislamiento y sobre todo, el constante frescor que trae la nubosidad, atrae a gran cantidad de especies de mamíferos e incluso de aves, como el espectacular Quetzal Resplandeciente, que se ha convertido en más que un símbolo para América Latina. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>En lo que respecta al Volcán el Rincón de la Vieja, cabe decir que es incluso más alto que el Arenal (1900 metros) aunque no se aprecie de la misma forma al pertenecer a una Sierra en la que los macizos montañosos (y unos cuantos volcanes) no son pocos precisamente. La actividad de esta montaña de fuego ha sido prácticamente constante durante las últimas décadas, aunque no se ha pasado de movimientos sísmicos o nubes de ceniza. En ocasiones el Parque Nacional se cierra al público por seguridad, por lo que nunca está de más enterarse con antelación de cómo ha amanecido el Volcán. De todas formas no conviene asustarse porque esto no ha sucedido demasiado. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Nosotros no teníamos planteado subir demasiado alto ese día a tenor de las actividades y/o excursiones que llevaríamos a cabo. Ni íbamos al cráter ni a Las Pailas (cosa de la que me arrepiento y que dejo para otra vez) pero lo pensado no estaba nada mal. Ante todo, era bastante completo…y dinámico. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Inti por fin estaba listo para desayunar, por lo que fuimos a la mesa donde la gente del Rinconcito nos atendió como a marqueses. Elegí algo fuerte para no ir precisamente con el estómago vacío: Gallopinto. Es algo muy típico en Costa Rica, y consiste en Arroz con frijoles acompañados de huevos revueltos o fritos. Me llené bastante y es que es un desayuno algo pesado, sobre todo si se junta con la fruta previa y con alguno de los excelentes jugos que allí preparan. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>De pronto apareció Walter con su moto de cross, y tras apearse de la misma, se dirigió hacia nosotros dándonos los buenos días, o mejor dicho, soltando ese Pura Vida tan característica en los ticos. Nos dieron comida tipo pic-nic y agua para que tuviéramos de todo en la excursión. Lástima que después acabara espachurrada por apretarla para que cupiera en mi mochila amarilla. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Una vez terminamos nos dirigimos con Walter a la cuadra donde tenían preparados cuatro caballos. <I style="mso-bidi-font-style: normal">¿Viene alguien más con nosotros?</I> Pregunté. Fue ahí entonces cuando apareció otro chaval que se nos presentó. Su nombre, Wander (tal cual se lee), y sería nuestro acompañante tanto en el canopy como en las rutas a caballo. También moreno, aunque no tanto como Walter, con perilla y con un aspecto de ser más mayor, aunque con los ticos es imposible adivinar este aspecto. Llevaba tejanos azules, camisa amarilla y un sombrero que parecía haber salido de los <I style="mso-bidi-font-style: normal">Spaghetti Western</I> rodados en Almería décadas atrás.<BR><BR>Antes de elegir nuestros respectivos caballos nos pusieron los cascos, arneses, cinturones, guantes y demás atuendo necesario para realizar el canopy, que es posiblemente una de las actividades más célebres y excitantes que se pueden hacer en Costa Rica. La noche anterior, durante el tour que hicimos, Walter nos indicó por dónde pasaban algunos cables que unían árboles y plataformas por los cuales pasaríamos nosotros en plan Indiana Jones. Yo estaba expectante y con ganas de hacerlo, aunque reconozco que temía en parte mi reacción cuando fuera mi turno. No era miedo pero sí tensión. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Entre los caballos que nos ofrecieron escogí el blanco (cuánto tiran los colores…) que se llamaba “Pájaro” y que era posiblemente el más veterano de la finca. Según Wander, que es quien se ocupa más de ellos, era uno de los caballos más valientes y con más fuerza de los que ha tenido. En este caso, la edad (cercana a los 20 años) no era un problema. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Justo antes de montar sobre ellos nos dieron las instrucciones típicas sobre qué hacer para hacer que corran más, detenerlos o en los casos en que haya una subida empinada o una bajada dificultosa. Yo ya había montado en otras ocasiones por lo que más o menos me tenía aprendida la teoría y la práctica. Aunque nunca tanta como la de Wander, que lograba ir al galope sin agarrarse si quiera. Para eso se necesitan muchos años de experiencia…y muchas caídas. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>En ese momento un Tucán Pico Iris se posó en un árbol cercano y a la tercera fue la vencida, conseguí fotografiarle. Él apenas se limitó a llamar a su eterna pareja mientras arrancaba algún fruto. Menos mal que la cámara tiene un buen zoom porque con la antigua se hubiera visto como un punto en medio de la nada. <BR style="mso-special-character: line-break"><BR style="mso-special-character: line-break"></FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Después de que el Tucán nos diera simbólicamente la señal de salida, nos subimos a los caballos. Una vez encima comenzamos con un trote suave hasta salir de la finca donde se ubica el </FONT><A href="http://www.rinconcitolodge.com/"><FONT face="Times New Roman" size=3>Rinconcito Lodge</FONT></A><FONT face="Times New Roman" size=3>. Ascendimos la misma pendiente de la noche anterior y tras ello probamos a los animales. De vez en cuando la pareja Walter&amp;Wander bromeaban y los ponían al galope, provocando que los nuestros alcanzaran más velocidad de la que Inti y yo desearíamos en ese momento. Se trajeron un buen cachondeo con las caras de susto que poníamos. Además a mi caballo no se le notaba en absoluto la edad, a tenor del ímpetu que ponía para adelantarse a los otros. Bueno, no venía mal del todo soltar un poco de adrenalina ante lo que se nos venía encima. Por fin habíamos llegado a la primera plataforma de canopy. Un cable metálico a una altura considerable aunque no excesiva, cruzaba algo más de 200 metros de campo hasta llegar a otra plataforma. Era nuestra primera prueba. Y con un espectacular arco iris de fondo…</FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>El canopy es una actividad a la que muchos incluyen dentro de los deportes de aventura, cuyo origen y mayor desarrollo está en en Costa Rica. Aunque últimamente son muchos más los países del continente americano los que ofrecen esta experiencia a los turistas más atrevidos. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Hace tiempo un canadiense de apellido impronunciable (Hreniuk) se le ocurrió montar un sistema de tirolina en el área de Monteverde y Santa Elena para moverse de forma más ágil en un bosque de árboles tan altos y de vegetación sumamente espesa. Veía ésta la mejor manera de poder observar lo que pasaba por allí arriba. Son muchas las aves las que viven en las copas de los árboles y la posibilidad de contemplarlas desde cables metálicos le pareció la más idónea. A este señor canadiense se le ocurrió patentar los Canopy Tour y ofrecérselos a los turistas, que pagaban sin dudar por hacerlos. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Poco a poco fueron apareciendo empresas que invirtieron en este tema y actualmente son decenas, por no decir cientos, las que sacan grandes beneficios del ímpetu del viajero por emular un pájaro y ver el bosque desde arriba. Pero a Hreniuk esto no le hizo gracia y recientemente denunció a los negocios que comerciaban con algo cuyos derechos eran suyos (según él). Quería que el Juez dictaminara un pago de licencia excesivo a todos aquellos circuitos que estaban explotando su idea sin su consentimiento. Esto paralizó la actividad un tiempo, pero el ingenio tico le dio la vuelta a la tortilla. Se alegó que esta actividad estaba patentada mucho antes de lo que este señor decía. La Defensa esgrimió que el mecanismo de trasladarse por el bosque mediante cuerdas o cables se utilizó en la guerra de 1858, y que por tanto, no era algo que hubiera inventado Hreniuk. Hoy por hoy siguen en litigios, pero hay confianza de que no prospere a tenor de la gran cantidad de negocios que abren anualmente ofreciendo dicha actividad. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Donde más oferta (y éxito) tiene el canopy es sin duda en su lugar de origen, el Parque Nacional de Monteverde. Pero actualmente puede hacerse en otros muchos lugares de Costa Rica como Manuel Antonio, Arenal, Quepos, Sámara, y en el propio Rincón de la Vieja, entre otros. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>El funcionamiento es bastante simple: Uno va sujeto con arneses y se traslada por el cable gracias a un sistema de polea. La mano “fuerte” (según se sea zurdo o diestro) se pone hacia atrás. Siempre llevando un guante, se rodea dicho cable con más o menos presión dependiendo de la velocidad que se quiera conseguir. Se frena con ese mismo brazo haciendo fuerza hacia abajo. Las piernas deben ir juntas y contraídas, preferentemente cruzadas. Con la mano que no lleve guante, lo único que se debe hacer es sujetarse a una de las cuerdas de seguridad. La cabeza debe inclinarse en la medida de lo posible hacia la izquierda para así mantener el cuerpo equilibrado. <BR><BR>La probabilidad de caerte es prácticamente nula y son mínimos los casos que se han dado de muertes por caídas al vacío. Lo único que se debe hacer es no agarrar el cable sin guante y hacer caso a las indicaciones de los monitores, que dirán cuándo se debe frenar y cuándo no. Lo primero está claro, pero lo segundo no tanto. No es sencillo llegar con exactitud a la plataforma de destino. Unas veces por ser demasiado precavido se frena con antelación y te quedas parado unos metros antes de llegar. Otras veces se frena mal o tarde y llegas al final como un tiro. Afortunadamente hay sistemas de seguridad que no dejan que te estampes contra un árbol. Y lo de afortunadamente lo digo por experiencia propia, que si no acabo con más pájaros en la cabeza que los que salen en los dibujos animados. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Fue Wander quien cruzó el primer cable para ser la persona que nos esperara en la plataforma de destino. <I style="mso-bidi-font-style: normal">¿Quién quiere empezar?</I> preguntó Walter. No sé cómo ni por qué, pero fui yo el que dio el primer paso. Me conectó el arnés a la polea y volvió a repetirme la retahíla de instrucciones relativas a mi posición y al caso que debía hacer a Wander, quien me indicaría dónde y cuándo frenar (o todo lo contrario). No sé cuánto sería la distancia con el suelo, pero seguro que lo suficiente para darse una buena toña. Miré hacia abajo primero, después para adelante, me quedé sentado en el aire, contraje las piernas, brazo derecho estirado, brazo izquierdo sujetando una de las cuerdas de seguridad, cabeza a la izquierda…y zas…comenzó el espectáculo. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>En el trayecto de apenas quince o veinte segundos traté de guardar la posición como pude porque en cuanto me movía un poco perdía la regularidad que se requiere para llegar en perfectas condiciones. Si se flexiona el brazo derecho un poco más de la cuenta o no se va con la cabeza hacia un lado, te tambaleas como un muñeco. Por eso me preocupé de la técnica de permanecer estático y casi no me di cuenta de la gran experiencia que estaba teniendo. Pasé por encima de los árboles a toda velocidad y en un momento vi a Wander a otro lado que no me daba instrucciones. Por tanto no frené…por lo menos eso creí. Pero no era así. Al tener la mano izquierda rozando siempre con el cable, uno va un tanto más despacio de lo normal, y en ocasiones se detiene antes de lo previsto. Y eso fue exactamente lo que me sucedió, que me faltaron un par de metros para llegar y besar el santo. Pero bueno, era la primera vez y no había estado nada mal. Inti y Walter llegaron poco después con exactitud y precisión a la plataforma donde nos encontrábamos, sujeta a uno de esos inmensos árboles de Guanacaste que tienen un grosor un tanto imponente. Y es que en el canopy la experiencia da serenidad, y la serenidad te permite pensar mejor qué hacer y qué no hacer. Veríamos qué pasaba en el segundo cable…que era aún más largo que el primero. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Alcancé incluso más velocidad y me lo tomé con mayor calma. Me dio tiempo a pensar lo que estaba viviendo y a sentirme un personaje de aventuras tipo Spiderman o Batman trasladándome de un lado al otro. En esta ocasión tampoco llegué con exactitud a la plataforma, pero sí mejor y más cerca. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>En el tercer cable también con mayor longitud surqué los vientos y llegué perfectamente aunque doy fe que el propósito de la observación animal es bastante improbable a esa velocidad. Se comprende esta actividad contemplativa deteniéndose donde hubiera movimiento de aves, monos, perezosos o demás especies, aunque desconozco cómo retomar la marcha. Bueno sí, manualmente con los dos brazos en plan videojuego de plataformas. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Las instalaciones de canopy del Rinconcito Lodge poseen, en el momento en que allí nos encontrábamos, siete cables, siendo uno de ellos superior a los 600 metros de longitud. Así que nos lo pasamos genial en los demás, e incluso nos permitimos tomarnos fotos los unos a los otros, aunque hubo a quien le costó dominar el maravilloso arte del enfoque… </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Pero fue el último cable con el que me llevé el gran susto. La razón…no logré frenar adecuadamente al final. Por mucho que lo intentaba no conseguía detenerme haciendo fuerza con el brazo izquierdo. Y de frente un gran árbol con Inti y Walter esperando con preocupación mi veloz llegada. Tengo que reconocer que en mi cabeza me veía incrustado en el tronco de un Guanacaste. Qué surrealista, ahora que le estaba cogiendo el truco y soltando adrenalina por los cuatro costados…y pobrecito de mí me voy a chocar con el último árbol. Afortunadamente no pasó de un mal pensamiento y tanto Walter como Inti frenaron el posible tortazo. Incluso el propio sistema hace que te detengas a una distancia suficiente para que eso no pueda suceder. Pero bueno, el sobresalto no me lo quita nadie. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Resumiendo, hay que cogerle el truco al canopy y obedecer las indicaciones de los guías. Si se hace, es una experiencia bastante excitante. Porque pocas veces en la vida uno se ve deslizándose entre los árboles del bosque a lo Tarzán. No me extraña que esté tan de moda en Costa Rica y que la gente lo apunte como imprescindible en sus viajes al país. Si vas y no lo haces, te faltará algo, te lo aseguro. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Después de algo más de una hora en la tirolina, nos esperaban nuestros caballos al final de circuito. Teníamos un largo trayecto por delante. Debíamos ir hasta el puesto de La Casona por el que penetraríamos al interior del Parque Nacional. Hay otro (Puesto de Las Pailas), pero no es el más idóneo para ir los manantiales sulfúreos de agua caliente donde nos dirigiríamos. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Walter cogió los arneses, cascos y demás material utilizado en el canopy y se marchó al Rinconcito Lodge, donde tenía cosas que hacer. Así que nos quedamos Wander, Inti y yo para hacer lo que quedaba de excursión, que era mucho. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>En el recorrido que había hacia La Casona fuimos hablando de todo en general, aunque cuando la conversación tomó un tono más picante, a mi caballo “Pájaro” le dio por salir corriendo. Debió salir espantado por esas mentes calenturientas que tenemos lo seres humanos… </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><BR><FONT face="Times New Roman" size=3>A medida que fuimos ascendiendo notamos como el bosque se fue cerrando más y más hasta hacer los senderos más angostos. La vegetación aumentaba e incluso los pájaros parecían cantar con más fuerza. Nos fue siguiendo una gran cantidad de loros verdes, que emitían chirridos bastante graciosos. Ellos los llaman “Pericos”, porque son bastante más grandes que los periquitos que todos conocemos. <BR><BR>Y después de un rato al trote y al galope llegamos a uno de los Puestos del Parque Nacional, que se llama “Santa María”, aunque todo el mundo lo conoce por “La Casona”, que hace mención a la antigua propiedad de un presidente de los Estados Unidos (Lyndon Johnson). Actualmente, en dicha construcción de madera del Siglo XIX hay una colección de objetos relacionados con el Rincón de la Vieja (fotos de expediciones, huesos y cráneos de animales allí vistos, etc.,). Y además sirve como lugar de pago para quienes quieren acceder al Parque Nacional (7$). </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Amarramos los caballos a un poste y nos dimos una vuelta por allí. Acababan de encontrarse con una Boa Constrictor y la habían devuelto de nuevo al bosque. Lástima no haber llegado antes para verla. En esos momentos volví a pensar en torno a cómo reaccionaría si me encuentro una serpiente que puede superar los dos metros de largo. ¿Y con un puma o un jaguar? ¿Y con un tapir? Lo único que está claro que no haría es correr. Es como darles una señal de lo vulnerable que eres y del miedo que tienes. Pero es bastante complicado trasladar la teoría a la práctica, como siempre. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Estuvimos viendo las fotografías de expedicionarios y viajeros que habían subido a la cima del Rincón de la Vieja. La imagen del cráter es asombrosa y me arrepentí de no haber hecho nosotros esa excursión para la que se necesitan bastantes horas de marcha. Si alguna vez vuelvo haré esa, y la de Las Pailas, donde abundan las fumarolas que dan fe de lo viva que está la tierra allí. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Pero esa ocasión estaba reservada para otra zona del Parque, por lo que volvimos a nuestros caballos y descendimos por el monte por caminos aún más estrechos que antes. En ocasiones debíamos agacharnos para no tragarnos las ramas (literal) o echarnos hacia un lado para no chocar nuestras piernas con los tronco. En las bajadas a caballo, lo más recomendable es poner el cuerpo hacia atrás para que así éste lo haga más fácil. Obviamente, en el caso contrario (subida) lo más idóneo es colocarse más hacia delante porque así se evita que tenga que hacer demasiado esfuerzo. <BR><BR>Atravesamos escondidos senderos y solitarios riachuelos, donde los caballos aprovechaban para beber. El calor apretaba bastante a esas horas y el agua fresca les reconfortaba para continuar la agreste travesía hacia los manantiales de agua caliente. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>&nbsp;</FONT></o:p></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Un desagradable hedor a azufre nos indicó que habíamos llegado a nuestro destino. Amarramos los caballos a un árbol y nos acercamos a las aguas termales rodeadas de paz y naturaleza. Una iguana se fue veloz al vernos pasar al acercarnos&nbsp;para ver por nosotros esas aguas, en tramos transparentes, en tramos amarillentas e incluso grisáceas por el efecto del azufre. Este elemento es muy propio de las zonas volcánicas y según los expertos, es bueno para la piel bañarse en ese tipo de manantiales, pero el tiempo justo. No se recomienda estar más de treinta minutos ni llevarse las manos a los ojos o la boca. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Inti y yo nos pusimos los bañadores y nos metimos rápidamente al agua. La primera parte estaba fresca pero en cuanto entramos a una de las “bañeras naturales” con azufre notamos perfectamente lo la subida de temperatura. Wander, que no se quiso dar un baño, fue testigo de la “relajación sulfúrea” que estábamos disfrutando. Uno no sabe el efecto que puede tener eso en la piel, pero si lo recomiendan, será por algo. Yo en la vida había escuchado nada por el estilo y siempre pensé que el azufre le tenía que dar al agua mucha acidez. Y así es porque en su justa medida la piel puede beneficiarse de sus propiedades antisépticas y exfoliativas. Al parecer hay tratamientos para el acné en el que se utiliza este elemento. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>No fuimos los únicos en probar sus efectos esa mañana, ya que una familia tica que estaba disfrutando de sus vacaciones, se unió a la fiesta. A la gente de Costa Rica le encanta bañarse en los ríos, incluso más que en el mar. Como diría algún amigo mío, son algo "domingueros" en este sentido. Se lo pasan a lo grande yendo al campo a pasar el día en plan tupperware, mantel... Vamos, que sólo les falta la tortilla de patata para pasar por una familia tradicional española. </FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Salimos del agua y fuimos raudos a por la comida que portábamos en la mochila.&nbsp;El chasco fue grande cuando&nbsp;en vez de sacar un sandwich con&nbsp;plátano y quesito, me encontré con una pegajosa mezcla que lo hacía incomible. El calor y las apreturas en que los había sumido,&nbsp;provocaron&nbsp;que&nbsp;la bolsa estuviera hecha un asco. Así que tuve que conformarme con comer unas galletas. Debía esperar a llegar a nuestro <A href="http://www.rinconcitolodge.com/" target=_self>Rinconcito Lodge</A>&nbsp;para comer algo contundente. Y tenía hambre, vaya si lo tenía...</FONT></P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT>&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" size=3>Después de un rato en el que estuvimos compartiendo bromas con la familia tica, volvimos a los caballos para proseguir nuestro recorrido por el interior del Rincón de la Vieja. Wander quería llevarnos a una pequeña Cascada bastante solitaria y tranquila a la que le llaman "Morphos", cuyo nombre viene de la insigne mariposa. Para llegar tuvimos que dar media vuelta por donde habíamos venido, y meternos por otro camino, aún si cabe más espeso. Tardamos algo más de treinta minutos en dejar los caballos atados. Pero esta vez no los pudimos meter hasta el final del recorrido. Tocó bajarnos a pie por una colina arbolada con bastante pendiente. Lo hicimos a duras penas. Casi casi nos íbamos dejando caer de un árbol a otro en un espectáculo un tanto cómico. Pero valió la pena sin duda alguna. La cascada con laguna muy apta para el baño se encuentra en un lugar increíblemente&nbsp;aislado, tranquilo y solitario. Alguna que otra mariposa azul partició en la escena, siendo el detalle perfecto para darle un toque un tanto bucólico. </FONT></P><FONT face="Times New Roman" size=3>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><BR>Wander se tumbó, modificó la posición de su sombrero con el objetivo de taparse los ojos, y comenzó a echarse una pequeña siesta improvisada.&nbsp;Inti y yo estuvimos sacando unas fotos primero y después charlando mientras observábamos la monótona a la vez que potente caída del agua a la charca. Como aún estábamos frescos de nuestro bañito en los manantiales no repetimos inmersión. Las que sí repitieron fueron las garrapatas, que trataron de adobarse a lo que podían. Son pequeñas pero vaya si incordian. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Despertamos a Wander y subimos con mucho pesar y agotamiento la colina. Ahí sí que noté bastante el dolor que nos estaban dejando las más de 5 horas a caballo. El día estaba pesando mucho físicamente hablando. Yo me encontraba realmente destrozado y si subí fue utilizando las pocas fuerzas de flaqueza que me quedaban. Afortunadamente la vuelta fue más bien tranquila. La hora que separaba la laguna del Rinconcito sirvió para seguir viendo Pericos, urracas e incluso perdices. </P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">&nbsp;</P>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt">Los que no parecían cansados eran nuestros caballos, que les dio por acelerar en unas cuantas ocasiones e incluso por picarse para adelantarse los unos a los otros. A escasos 2 kilómetros llegó el momento exótico del día cuando a lo lejos pudimos escuchar unos ch